Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Chisotka

Esto me sucedió en mis primeras vacaciones de estudiante, en el invierno de 1976-1977. El Instituto de Ingenieros del Transporte de Moscú (MIIT) ofrecía excursiones de invierno a los estudiantes cubanos que tuvieran buen desempeño. Entre lo que me ofrecieron escogí Leningrado. En pleno invierno (enero de 1977), el frío terrible de Leningrado amedrentaba, pero el deseo de ver la deslubrante ciudad de Pedro el Grande fue más fuerte. Sin embargo, esa semana resultó que había menos frío que en Moscú, y momentos hubo que la nieve parecía se iba a derretir.

Indescriptible paseo: el Palacio de Invierno, el Acorazado Potiomkin, el Hermitage, en fin…lugares de ensueño. Dormiamos en los albergues de un Instituto similar al nuestro; pero en Leningrado. Recuerdo especialmente las obras de arte del Hermitage. Realmente una semana es muy poco para ver San Petersburgo.

Lo malo vino después, al regresar a Moscú. Comenzó por una picazón entre los dedos pulgar e índice de una mano, y en el centro del pecho, y luego por distintas partes del cuerpo. Fui a la Bolnitsa MIIT (el hospitalito de nuestro Instituto). Hummm, me vio una doctora, pero la dermatóloga estaba de vacaciones, no supo lo que era. Terminé desnudo sentado en un banquillito como modelo para 11 pintoras, perdón, doctoras. Preguntas van y vienen ¿con quien tuviste sexo? y yo que no, que nada de eso, que solo había sido «sexo oral» es decir, que era solo decirle kakaya krasivaya devushka  (qué muchacha tan bonita) a unas rusas por la calle (no muchas que yo siempre he sido tímido) y «paeso» … a más de 2 metros de distancia, que yo pensaba que eso no me hubiera pegado nada. Bueno…

Me remitieron a la Bolnitsa Inostrantsev (Hospital de Extranjeros de Moscú). Viaje largo por toda la ciudad de Moscú  en invierno, trolebuses, tranvías y guaguas, mediante. Me vio una doctora (en la Unión Soviética yo creo que no había doctores varones). Le narré de mis picazones. Me dijo–dame la mano–miró y empezó a escribir receta. Yo, que esperaba nueva sesión de posar (ya me estaba gustando lo de ser modelo), inquieto esperando el verdicto. No dijo nada. Le pregunté y lacónicamente me dijo: CHISOTKA. Yo ya amedrentado, especulando si sería por mirar aquella rubia tan linda….

En fin, no veía las santas horas de llegar al albergue (y lo lento que se mueven los tranvías)  y buscar la palabreja en el grueso diccionario. Volé escaleras arriba, como un adicto cuando le dicen que sacaron refresco TuKola. Abrí el diccionario y casi por intuición caí en la página adecuada: CHISOTKA = SARNA. Joder…Cogí sarna en el albergue de Leningrado, tan limpio y pulcro que parecía todo.

No les cuento el trabajo que me costó lidiar con la sarna en las condiciones de albergue, hervir las sábanas, untarme los unguentos…Al final peor que la sarna fue la epidemia de chinches del 80, pero nada, esa es otraaaa historia. Sobreviví, a la sarna y las chinches y hasta me gradué y aquí estoy, contando historias y dedicándome a los radares.

 

 

 

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