
Esto ocurrió hace muchos años ya. En el fondo del Reparto La Vigía en Camagüey vivía una señora llamada Fefa (no es su nombre verdadero, uso un seudónimo de guerra; pero el Pala sabe de quién hablo). La casa de Fefa era el punto de reunión para hablar mal del Gobierno, del Partido, del Estado y hasta de que si la Virgen María no era…bueno, ustedes saben como le gusta hablar a la gente. También era el punto de contrabandeo y trapicheo de cualquier cosa. En aquellos tiempos no era como ahora que en cada cuadra hay 4 o 5 quincallas y 7 bodeguitas privadas y donde único no encuentras nada es en las tiendas MLC. En aquella época había que pulirla pa revender algo de contrabando y Fefa tenía su encanto para eso, todo el mundo le traía cosas pa revender y los jóvenes crápulas de toel barrio venían a carenar allí pa ver qué se le pegaba o si no simplemente echar un poco de pestes de cualquier cosa. Estábamos en el Especiaslosceno Inferior y creíamos que era el peor momento de nuestras vidas, bueno, Fefa se fue pensándolo.
Sí, porque de repente Fefa se murió. Su casa era muy cerca de la funeraria de la Vigía. Allí estaba tol mundo, hablando mal de Fefa y de cualquier cosa, usté sabe cómo es eso en los velorios en Cuba, que la gente va a hablar mierda y a divertirse. Claro, muchos jóvenes se sentían desconcertados y desamparados pensando dónde habrían de ir a hablar mierda ahora y cómo se haría lo del bisneo sin el amparo de Fefa…
De repente ocurre lo que jamás nadie podría concebir. Frenaron varios jeep militares frente a la funeraria, de donde bajó una comitiva militar de ceremonias…bandera cubana, redoble de tambores, jóvenes gallardos marchando hacia dentro de la funeraria a paso marcial, toque de silencio. Entraron, cubrieron el féretro con una bandera cubana. Todo el mundo frío como estatua viendo aquello y pensando cómo escabullirse. De pronto un oficial comienza a leer una breve síntesis biográfica de Fefa, distinciones, órdenes. A la gente le parecía que los oficiales se habían equivocado de capilla y de féretro; pero no, una vieja dijo que sí, que ese era el nombre de Fefa, y Fefa era nada menos que oficial de la Seguridad de Estado con un largo historial y sería enterrada con todos los honores que la Patria le brinda a sus hijos ilustres.
Pa qué contarles, dice Pala que algunos se destarraron brincando la tapia trasera. Otros tratando de recordar con qué habían timbirichado el día antes y si les encontraría «el material» que tenían en la casa, la mayoría tratando de recordar de qué habían despotricado en casa de Fefa en los últimos días, y algunos ideando a quién echar palante cuando los interrogaran…El bisneo se paralizó toda una semana, pero nada, después todo volvió a la normalidad.
Gloria eterna a Fefa y a los héroes anónimos de la Patria.
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