
Y fue el fin, las noches de carnaval se tornaron oscuras, sin estrellas ni luceros. Elegir una reina del carnaval siempre fue uno de los grandes atractivos de estas festividades. Desde 1962 comenzamos a llamarlas la Estrella y sus Luceros. Se hacía a todos los niveles, en los centros de trabajo, en los carnavales en las provincias, en los gremios, en las escuelas. Nada, era muy entretenido, a los cubanos nos gusta eso, como nos gusta la pelota y los programas de televisión donde se compita por algo, como los foros de ciencia y técnica, también desaparecidos, valga decirlo aquí. No obstante, el evento máximo era elegir la Estrella y sus Luceros del Carnaval de La Habana, un show televisivo para toda Cuba, y un show en vivo a coliseo de la Ciudad Deportiva repleto. Esa era la estrella, la reina de toda Cuba…hasta 1974, cuando una noche fatídica puso fin a este bello espectáculo.

Habíamos tenido 9 Estrellas del Carnaval Socialista, ellas fueron: en 1962 – Berta Yero Díaz; en 1963 – Nerina Romero León; en 1964 – Mabel Sánchez Domenech; en 1965 – María de los Ángeles Vega; en 1966 – Cristina Díaz López; en 1970 – Elba Pérez Rodríguez; en 1971 – Georgette Álvarez Morante; en 1973 – Mayda Tirado García.
De mis lectores, los que tenían uso de razón en 1974 seguramente recordarán lo que pasó esa noche en la Ciudad Deportiva. Les cuento mi versión. Era un espectáculo fastuoso en vivo y todo el mundo lo estaba viendo por televisión. Se calcula que habría unas 15 mil personas en el coliseo de la Ciudad Deportiva. Pasó una primera ronda en la que algunas concursantes fueron eliminadas. Desde el mismo principio el público marcó su favorita: la 14. Nunca supe si había alguna razón, además de ser hermosa y simpática, por la cual tuviera tanto apoyo. Se llamaba Nancy, bueno, no sé si está viva, supongo que sí. Lo cierto es que el público, el respetable público, la coreaba entusiastamente desde el principio.

Y hete aquí que en la segunda vuelta, el respetable jurado, desoyendo la voluntad del no menos respetable público, la eliminó. Germán Pinelli en un gesto caballeresco le dio la mano para ayudar a la 14 a bajar del estrado. Dicen que la decisión de eliminarla era porque no representaba a ningún sindicato, o tal vez que no trabajaba en ese momento en ninguna parte. El caso es que se armó la de San Quintín. El «respetable» se puso como se pone en un estadio cuando el ampaya canta una jugada desfavorable a su equipo. No, no y no, el público se ponía cada vez más perretú exigiendo que la 14 volviera al ruedo. El jurado en sus 13, que no, eliminada y fuera. Los ánimos se pusieron bien caldeados, justo como sucede en un estadio. Dicen que tuvo que subir la policía a contener a algunos muy exaltados, a mí no me consta porque las cámaras no mostraban eso. El caso es que aquello amenazaba con terminar como la fiesta del guatao.

Consuelito Vidal y Germán Pinelli, los dos queridísimos y estelares animadores, no podían hablar, el público rugía de indignación y no transaba. Si no hay 14, no hay más nada. Varios artistas intentaron salir y no pudieron cantar. Entonces los organizadores se jugaron su mejor carta.

Rosita Fornés salió cantando. Al principio no se oía; pero el respetable se fue calmando y la voz de la inigualable se impuso. Rosita no dudó en poner en juego su prestigio y demostró que no por gusto era la gran vedette de Cuba. Se hizo silencio en las gradas y después de Rosita el espectáculo pudo continuar. Finalmente, se eligió a la última Estrella del Carnaval en Cuba: María Félix Castillo Lemus, una hermosa y simpática cubana, azafata que representaba al gremio de los trabajadores de la aviación civil. María Félix trabajó en lo mismo toda su vida hasta su jubilación.

Pero ya no hubo más Estrellas y Luceros. Los detractores de estos concursos alegaban que… “Las estrellas y los luceros dejaban de representar a sus sindicatos y organizaciones de masas, se convertían entonces en un artificio feudal y anacrónico, retrogrado y hasta dañino en la formación de nuestros jóvenes “. Sin comentarios de parte de este modesto escriba, yo solo soy un cuentero ¿Y los Foros Nacionales de Ciencia y Técnica que potenció Fidel también se quitaron por lo mismo?

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