
Para que no se pierda en la noche de los tiempos, hoy, 7 de julio de 2024, fecha en la que se conmemora el 58 aniversario de la fundación del Centro Meteorológico de Camagüey, quiero dejar mi testimonio sobre las diferentes tecnologías que hemos tenido, que nos han granjeado, creo yo, un lugar prominente en la historia de la Meteorología y la Ciencia cubanas. Y no, no es cosa que hayamos sido simplemente receptores pasivos de muchas donaciones, nosotros hemos sido líderes en la sostenibilidad de los equipos (los donados y los comprados), y ruego me perdonen los lectores por la inmodestia colectiva, pero, en mi opinión, también hemos sido el “buque” insignia de la innovación tecnológica en el Instituto de Meteorología y en todo el CITMA.
Yo, desde mis comienzos, por mi natural curiosidad técnica, he estado cercano a todas las tecnologías que se han instalado en el Centro Meteorológico de Camagüey, por tanto, me parece que me toca hacer el recuento (con la ayuda de algunos compañeros de muy buena memoria que siempre me auxilian). Pues aquí va mi percepción, como siempre les digo a mis lectores: lea y saque Usted sus propias conclusiones de si el Centro Meteorológico de Camagüey es o no la plaza fuerte en Cuba de las tecnologías que se usan en la Meteorología. El relato va en siete partes.
Parte 1. La estación meteorológica de superficie

La estación meteorológica de superficie tiene su origen allá por los años 40. En algún momento fueron dos: una de la aviación y otra de la marina, muy cerca una de la otra, aledañas al aeropuerto de Camagüey. Más bien dentro, lo que luego le usurpamos un pedazo al aeropuerto y una quedó dentro del aeropuerto y la otra en lo que es hoy el Centro Meteorológico.

Esta es una estación con un largo y rico historial de sacrificios y trabajos sostenidos.

Ya para la fecha de creación del centro quedaba solamente la de la marina (hoy hay nuevamente dos), que es la estación que dio origen al Centro Meteorológico de Camagüey, y más tarde el aeropuerto volvió a hacer su propia estación de superficie.

Cuando yo comencé a trabajar en 1981 ya esta era una estación sinóptica de superficie (que miden temperatura actual, máxima y mínima; presión, dirección y velocidad del viento, precipitación y humedad), agrometeorológica (que hace mediciones especiales de interés para la agricultura en diversos cultivos) y actinométrica (para las mediciones de la radiación solar), tal como es hoy en día.

En sus orígenes hubo una estación de contaminación radiactiva, que luego desapareció, Roberto Acea era el que recopilaba las muestras que los soviéticos se llevaban y procesaban.

Los observadores Orestes Albernas y Mario Pérez Soto son reconocidos entre los mejores que ha tenido Cuba. Por esta estación pasaron muchísimos trabajadores que después hicieron historia en otras actividades. El eminente Dr. Mario Carnesoltas comenzó su carrera muy joven en esta estación.Creo que el último de los expertos revisores en Cuba fue Juan R. Lachicott hasta que se retiró, cuando ya en Casa Blanca tampoco quedaban revisores de alta calificación.

Algunas instituciones científicas de la Unión Soviética, atraídas por el glamour de los experimentos de Influencia Activa, también trajeron equipamiento suyo a través del Laboratorio Conjunto. El Observatorio Geofísico Principal de Leningrado trajo toda una estación compleja para la medición de electricidad atmosférica con equipos sofisticados, Roger se encargó de liderar esto por la parte cubana y puso a Mariano (el que medía con los dedos si había 110 o 220 V en la línea) al frente de las observaciones, con Doraida Marín y Máryuri Pacho, si mal no recuerdo, como operadoras de este equipamiento.

Los de Leningrado también trajeron un espectrógrafo de prisma en el que estaba puesto un fotomultiplicador en el ángulo correspondiente a la línea principal de absorción del vapor de agua, que estaba dotado con un servosistema de seguimiento del sol, muy interesante para la electrónica de la época. Este equipo lo operaban Belkis Figueroa y Xiomara Céspedes, también al mando de Mariano y bajo la supervisión de Roger. Esto debe haber ocurrido a finales de los 80 y principio de los 90. Al desaparecer la Unión Soviética la actividad se apagó, no recuerdo bien, creo que se llevaron los equipos para La Habana, no sé si los exsoviéticos los recogieron. Fue un buen impulso científico, interesante, tanto desde el punto de vista físico, como electrónico.

Camagüey no es solo una plaza fuerte en las observaciones meteorológicas de superficie, sino también en la reparación, ajuste, calibración e innovación del instrumental meteorológico.

El centro cuenta con Roberto Acea Reyes, trabajador infatigable, internacionalista, sin dudas el rey de los instrumentos en Cuba, aun en activo.

Tengo que mencionar en esta área también a Pedro Martin Betancourt, fundador del INSMET, observador, instrumentista, combatiente internacionalista, quien fue durante mucho tiempo jefe de la actividad de observaciones e instrumentos meteorológicos y un gran entusiasta de la innovación en esta área.

Actualmente en el centro hay un laboratorio de calibración de instrumentos meteorológicos con alcance nacional, y también hay una estación automática, aparte de la convencional.


Debo intercalar aquí que dos trabajadores nuestros, Acea y Nerey estuvieron en la Antártida toda una temporada haciendo observaciones meteorológicas. Personal de nuestro centro cubría por temporadas las observaciones en el Faro de Maternillo en Cayo Sabinal (Dositeo, Pedro Bebert, Jorge Luis Mora…).


Por supuesto que en tan corto resumen no puedo recoger una historia tan amplia, ni tengo fotos que permitan ilustrarla. Ofrezco mis disculpas si algo pasé por alto. Les deseo éxitos a los que están ahora, tienen en sus manos un legado importante ¡no lo dejen perder! ¡Nunca más se darán nuevamente las condiciones para crear desde cero algo así!

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