
Para que no se pierda en la noche de los tiempos, hoy, 7 de julio de 2024, fecha en la que se conmemora el 58 aniversario de la fundación del Centro Meteorológico de Camagüey, quiero dejar mi testimonio sobre las diferentes tecnologías que hemos tenido, que nos han granjeado, creo yo, un lugar prominente en la historia de la Meteorología y la Ciencia cubanas. Y no, no es cosa que hayamos sido simplemente receptores pasivos de muchas donaciones, nosotros hemos sido líderes en la sostenibilidad de los equipos (los donados y los comprados), y ruego me perdonen los lectores por la inmodestia colectiva, pero, en mi opinión, también hemos sido el “buque” insignia de la innovación tecnológica en el Instituto de Meteorología y en todo el CITMA. Yo, desde mis comienzos, por mi natural curiosidad técnica, he estado cercano a todas las tecnologías que se han instalado en el Centro Meteorológico de Camagüey, por tanto, me parece que me toca hacer el recuento (con la ayuda de algunos compañeros de muy buena memoria que siempre me auxilian). Pues aquí va mi percepción, como siempre les digo a mis lectores: lea y saque Usted sus propias conclusiones de si el Centro Meteorológico de Camagüey es o no la plaza fuerte en Cuba de las tecnologías que se usan en la Meteorología. El relato va en siete partes.
Parte 2. El departamento de Pronósticos
El Centro Meteorológico de Camagüey, a diferencia de los otros centros del interior del país tiene un DEPARTAMENTO de pronósticos, los demás tienen GRUPOS.

Pronósticos en Camagüey siempre fue una plaza fuerte, tanto así que eso dio pie a que en la legislación vigente Camagüey fuera designado como CENTRO ALTERNO al de Casa Blanca para casos de desastres y situaciones especiales en que por algún motivo las dependencias de Casa Blanca quedaran incomunicadas. La parte tecnológica de pronósticos siempre estuvo concentrada en el área de comunicaciones que describiré en la Parte 3. Sin embargo, hubo una excepción.

A principio de los 2000, Casa Blanca recibió una nueva estación receptora de satélite y desactivaron una antigua. Dositeo se encargó de “lucharla” y la trajimos de La Habana en el jeep ARO en una operación suicida (porque racionalmente no cabía en el jeep).

Leonardo se encargó de asimilarla e instalarla con la ayuda de Karel y Dositeo, los grandes entusiastas de esta actividad.

Estuvo funcionando esta receptora de satélite en el departamento de Pronósticos unos años hasta que colapsó la computadora que venía asociada a una tarjeta ISA que ya no se podía instalar (craquear más bien) en otra computadora. Fue el primer caso de estación receptora de satélites instalada fuera de Casa Blanca.

Como cosa tecnológica aparte debo mencionar que Álvaro Lapinet, trabajador de Pronósticos, participó en una expedición a bordo de un barco experimental soviético (donde adquirió gran experiencia en mediciones de muy diverso tipo y en técnicas de pronósticos).

Entre los pronosticadores que recuerdo están: Manuel de Mateo, Elsa Velazco, Álvaro Lapinet, Clarita Capote, Julia Morejón, Ana Simonetti, Nancy Ondarza, Mayda Castellanos, Karel Agüero, Pedro Bebert y su esposa Nadia, Yipsy Platero, Elsa Peláez, Raidiel Puig, Yosdanis Estrada, Beatriz Martínez (actual directora del Centro), Luis Mompié, Roberto Aroche, Dositeo, Roger Rivero Vega (sí, no hubo ninguna actividad del centro que no haya sido tocada por el intelecto genial de Roger) y otros, cuyos nombres, me disculpan, no retengo. Ellos hicieron grande a este colectivo.

Por supuesto que en tan corto resumen no puedo recoger una historia tan amplia, ni tengo fotos que permitan ilustrarla. Ofrezco mis disculpas si algo pasé por alto. Les deseo éxitos a los que están ahora, tienen en sus manos un legado importante ¡no lo dejen perder! ¡Nunca más se darán nuevamente las condiciones para crear desde cero algo así!

Parte 1. La estación meteorológica
Parte 3. Las comunicaciones
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