
Para que no se pierda en la noche de los tiempos, hoy, 7 de julio de 2024, fecha en la que se conmemora el 58 aniversario de la fundación del Centro Meteorológico de Camagüey, quiero dejar mi testimonio sobre las diferentes tecnologías que hemos tenido, que nos han granjeado, creo yo, un lugar prominente en la historia de la Meteorología y la Ciencia cubanas. Y no, no es cosa que hayamos sido simplemente receptores pasivos de muchas donaciones, nosotros hemos sido líderes en la sostenibilidad de los equipos (los donados y los comprados), y ruego me perdonen los lectores por la inmodestia colectiva, pero, en mi opinión, también hemos sido el “buque” insignia de la innovación tecnológica en el Instituto de Meteorología y en todo el CITMA.
Yo, desde mis comienzos, por mi natural curiosidad técnica, he estado cercano a todas las tecnologías que se han instalado en el Centro Meteorológico de Camagüey, por tanto, me parece que me toca hacer el recuento (con la ayuda de algunos compañeros de muy buena memoria que siempre me auxilian). Pues aquí va mi percepción, como siempre les digo a mis lectores: lea y saque Usted sus propias conclusiones de si el Centro Meteorológico de Camagüey es o no la plaza fuerte en Cuba de las tecnologías que se usan en la Meteorología. El relato va en siete partes.
Parte 5. Influencia Activa

Esta actividad estuvo auspiciada por el Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para la Meteorología Tropical y la Modificación Artificial de las Precipitaciones.


En Camagüey, la actividad se desarrollaba, mayormente, en el Departamento de Influencia Activa. Cuando yo comencé a trabajar en el centro el jefe de este departamento era Roger Rivero Vega (Mario Valdés Olazarral dirigía la actividad nacional, en La Habana).

Más tarde cambiaron el nombre a Departamento de Física de la Atmósfera. Este departamento desapareció a finales de los 90 para resurgir en el 2004 por la gran sequía en Cuba y la necesidad de retomar las actividades de lluvia provocada. Ellos, los que trabajan en esta actividad, siempre han preferido que uno se refiera a ella como modificación artificial de las precipitaciones, pero en el pueblo el nombre que prende es “Lluvia Provocada”.

Desde que yo recuerdo, Camagüey colideró con Casa Blanca esta actividad y las personas sobre las que recayó este liderazgo fueron Daniel Martínez, de La Habana y Carlos Alberto Pérez, del Centro Meteorológico de Camagüey.

El centro de Camagüey fue la base operativa de los experimentos conjuntos soviético-cubanos por la ventaja de encontrarse al lado mismo del segundo aeropuerto más grande de Cuba y por las condiciones físico-geográficas de la provincia. Los experimentos se ejecutaron desde 1982 hasta 1991, año en que se detuvieron por la disolución de la Unión Soviética.

Los soviéticos del Observatorio Aerológico Central de la Unión Soviética (en las cercanías de Moscú), altamente interesados en la realización de experimentos científicos en este campo, no se escatimaron para poner muchos recursos en este centro a través del Laboratorio Conjunto Soviético Cubano, entre ellos: el radar MRL-5, valorado en dos millones de rublos (en la época, en paridad con el dólar).

También trajeron la estación de sondeo Meteorit-2 con sus globos, radiosondas y baterías (que sostuvieron los sondeos durante muuuchos años, incluso fuera de los experimentos), la modernización del radar ARS-3 y otros muchos medios auxiliares; pero fundamentalmente, fue decisiva la presencia permanente de asesores del muy alta calificación.

Obviamente, lo más caro de todo fue la participación de los aviones laboratorios, equipados con muchísimos sensores y los dispositivos para lanzar los pirocartuchos con yoduro de plata para inseminar las nubes.

La sola conservación y cuidado en tierra de los pirocartuchos era un ejercicio tecnológico de gran importancia.

Casi a punto de crearse LADETEC, en noviembre-diciembre de 1989, Álvaro Pérez Pedraza del DATINSAC Camagüey y yo, viajamos a la Unión Soviética con el propósito de diseñar y fabricar un sistema de adquisición para los sensores a bordo del avión laboratorio. Esto no llegó a materializarse por la disolución de la Unión Soviética, sin embargo, el viaje fue muy productivo para dar a conocer nuestro Sistema HERMES.

Recuerdo la participación en estas tareas de Influencia Activa de Carlos Alberto Pérez Sánchez, líder de la actividad, Sonita Cervantes (que se hizo paracaidista cuando pusieron este requisito para participar en los vuelos a diferencia de algunos hombres que no lo hicieron), Felix Gamboa y su hijo Alexei, Ozuna, Elsa Velazco, Celia Álvarez, Dainelaine (Nanin) Navarro, Omarito Rodríguez, Ismael Pomares, Jorge Luis Batista, Dositeo, Boris Barja, Carlos Hernández, Dayán Nieves, Idel Marta, Donet Lainer y Leonardo Jiménez. Roberto Aroche también participó de este trabajo y tomó parte en los vuelos (incluyendo el vuelo al huracán Gilbert, el más fuerte del siglo XX).

Nuevamente los experimentos se reanudaron en el 2005 por la grave situación de la sequía, esta vez con la Federación Rusa. Conjuntamente se desarrolló un Programa Nacional de Lluvia Provocada, basado en la ciudad de Holguín, gracias al cual se trajo por comodato, de Venezuela, un moderno radar METEOR 1500S de fabricación alemana. LADETEC tuvo una destacada participación en el montaje de este radar, liderado por Leonardo (Ichi).

A partir del 2009 y hasta el 2012 este equipo de trabajo de Lluvia Provocada fue a prestar colaboración a Venezuela por la gran sequía que hizo bajar los niveles de la presa del Guri, poniendo en peligro el funcionamiento de la hidroeléctrica que garantiza un alto porcentaje de la electricidad en ese país.

En Venezuela implementaron campañas operativas de lluvia provocada entre el 2010 y el 2011. Leonardo (Ichi) del LADETEC, había ido a impartir un curso de radares a Venezuela y terminó pasando por todos los radares venezolanos haciendo reparaciones.

Por supuesto, que en tan corto resumen no puedo recoger una historia tan amplia, ni tengo fotos que permitan ilustrarla. Ofrezco mis disculpas si algo pasé por alto. Les deseo éxitos a los que están ahora, tienen en sus manos un legado importante ¡no lo dejen perder! ¡Nunca más se darán nuevamente las condiciones para crear desde cero algo así!

Inicialmente, Roger Rivero Vega fue quien se encargó de darles una sólida formación científica a los noveles científicos de este departamento de Influencia Activa (Carlos Alberto Pérez, Luis Manuel Batista, Juan Carlos Antuña y otros) antes de pasar él a otras labores en el centro en todas las cueles tuvo una trayectoria descollante (a mí también se encargó de enrumbarme científicamente y mucho debo agradecerle).

Deja una respuesta