
Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 22. Los afganos. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.
Afganistán, situado en el cruce de Asia Central y Meridional, ha sido durante siglos un mosaico de etnias, lenguas y tradiciones. Su historia reciente es la crónica de un pueblo ferozmente independiente que ha resistido invasiones, guerras civiles, experimentos sociales fallidos y dos décadas de ocupación extranjera. Desde la entrada de las tropas soviéticas en 1979 hasta la caótica retirada estadounidense de Kabul en 2021, Afganistán se ha convertido en el espejo donde se reflejan los límites del poder de las superpotencias.
El Legado de Durand
Primero, ignora todo lo que aparece en este mapa (que lo he tomado de https://www.vox.com/a/maps-explain-the-middle-east) excepto la superposición naranja claro. Esta muestra la zona donde vive el grupo étnico pastún. Ahora imagina que estamos en el siglo XIX y eres Mortimer Durand, un oficial colonial británico, y tu trabajo consiste en negociar la frontera entre el Raj británico de la India y Afganistán, una nación casi independiente. ¿Trazas la frontera justo en medio de las zonas pastunes, garantizando así décadas de conflicto al convertir a los pastunes en minorías en ambos estados? Si respondiste que sí, habrías sido un excelente oficial colonial británico, porque eso fue lo que ocurrió. La «Línea Durand», marcada en rojo en el mapa, se convirtió en la mayor parte de la frontera entre el Afganistán y Pakistán modernos. Muchos pastunes pertenecen ahora a un grupo extremista mayoritariamente pastún llamado talibanes, o lo apoyan, un grupo que siembra el caos en ambos países y que tiene importantes bases de operaciones (mostradas en naranja oscuro) en el lado pakistaní de la frontera. ¡Gracias, Mortimer! Como lo hemos visto a lo largo de varios capítulos de esta serie sobre Oriente Medio: el trazado arbitrario de fronteras por las potencias coloniales es el origen de los conflictos actuales.
Origen étnico y composición de Afganistán
Afganistán nunca ha sido un país homogéneo. Su población es un mosaico de grupos éticos con identidades propias:
- Pastunes (aprox. 42%): El grupo étnico más numeroso. Han sido la base tradicional del poder político, especialmente de los talibanes. Hablan pastún y siguen el código tribal pastunwali (honor, hospitalidad, venganza).
- Tayikos (aprox. 27%): De habla dari (persa). Son el núcleo de la Alianza del Norte y predominan en zonas urbanas y en el valle de Panjshir.
- Hazaras (aprox. 9-15%): De rasgos mongoloides y fe chiita (único grupo mayoritariamente chiita en un país suní). Históricamente discriminados, hoy son una de las comunidades más resilientes.
- Uzbecos (aprox. 9%): De origen túrquico, habitan el norte.
- Otros: Turcomanos, baluchis, aimaq, nuristaníes, pashai.
A pesar de las diferencias fenotípicas y lingüísticas, estudios genéticos muestran una ascendencia común compartida. Pero las divisiones étnicas han sido usadas por potencias extranjeras para dividir y gobernar.
Costumbres, cultura y sociedad tradicional
La cultura afgana está profundamente arraigada en el islam (90% suní, el resto chiita) y en códigos tribales como el pastunwali. Entre sus rasgos más destacados:
- Lengua: El dari (persa) funciona como lengua franca interétnica; el pastún es cooficial.
- Vestimenta: El perahan o tunban (túnica y pantalón holgado) para hombres; el burka o chador para mujeres, aunque antes de las guerras muchas mujeres urbanas vestían a la occidental.
- Música y danza: El rubab (laúd de origen afgano) y el attan (danza nacional) son expresiones culturales milenarias. Los talibanes las prohibieron por considerarlas antiislámicas.
- Gastronomía: El kabuli pulao (arroz con cordero, zanahorias y pasas) es el plato nacional. El kebab y el pan naan son cotidianos.
- Sociedad patriarcal: El honor familiar recae sobre las mujeres. Los matrimonios concertados y el baad (entregar niñas para resolver disputas) han sido prácticas comunes, aunque combatidas en etapas de modernización.
La invasión soviética (1979-1989): ¿Por qué se lanzaron?
El 24 de diciembre de 1979, la Unión Soviética invadió Afganistán. No fue un plan imperial largamente meditado, sino una decisión de pánico tomada en pocas semanas.
El contexto: El Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), comunista y prosoviético, había dado un golpe en 1978. Pero estaba dividido en dos facciones que se odiaban: Jalq (masas, el pueblo) y Parcham (bandera). En septiembre de 1979, el líder Jalq Hafizulá Amín asesinó al prosoviético Taraki. Moscú consideró esto una traición personal.
Las razones de la invasión:
- Miedo a perder influencia en un país clave en la frontera sur de la URSS.
- Aplicación de la Doctrina Brezhnev: derecho a intervenir en cualquier país socialista para preservar el régimen comunista.
- Temor al contagio de la revolución islámica de Irán (1979) en las repúblicas musulmanas soviéticas.
- Sospecha de que Amín coqueteaba con Estados Unidos y Pakistán.
Dato poco comentado: El primer ministro soviético, Kosygin, advirtió que sería «una guerra contra el propio pueblo». Los generales también se oponían. Pero Brezhnev y un pequeño círculo de halcones impusieron la invasión. La URSS instaló a un líder más dócil, Babrak Karmal, pero la guerra ya había comenzado.
Una observación personal: Yo estudié en la Unión Soviética, de 1976 a 1981. Ya en 1979 yo hablaba muy bien en ruso y estaba muy integrado con los condiscípulos soviéticos nuestros. Cuando comenzó la invasión a Afganistán todo el mundo comentaba, en voz baja, pero comentaban. Muchos jóvenes que servían en el ejército soviético fueron llamados. Esa gente tenía familiares, de algún modo eso llegaba a toda la sociedad. El comentario era que llamaban a soldados soviéticos de nacionalidades semejantes a las nacionalidades que poblaban Afganistán. Me refiero que mayormente no iban de etnias rusas (típicamente altos, rubios de ojos claros), sino que escogían a soldados que parecieran ser afganos por sus rasgos físicos. No sé si era cierto o no, es lo que se comentaba entre mis condiscípulos.

La guerra contra la URSS y el nacimiento de la yihad global
Los muyahidines (guerrilleros islamistas) recibieron apoyo de Estados Unidos, Pakistán, Arabia Saudí y China. La CIA les suministró misiles Stinger que derribaron helicópteros soviéticos. Pero lo más importante fue la llegada de voluntarios árabes de todo Oriente Medio, financiados por Arabia Saudí y organizados por los servicios secretos paquistaníes (ISI).
Allí se forjó una generación de yihadistas que luego llevarían la «lección afgana» (derrotar a una superpotencia con fe y guerrilla) a otros conflictos en el Oriente Medio:
- Osama bin Laden (Arabia Saudí)
- Ayman al-Zawahiri (Egipto)
- Abu Musab al-Zarqawi (Jordania, luego fundador de Al Qaeda en Irak y precursor del ISIS)
La retirada soviética se completó en febrero de 1989. La URSS dejó atrás un país devastado: 1.5 millones de afganos muertos, 5 millones de refugiados y un reguero de minas antipersonas. Pero el régimen comunista de Najibulá se mantuvo hasta 1992, cuando cayó por la guerra civil.
Comparación: La vida en la era «soviética» (1978-1992) vs. lo que vino después
Esta es una de las paradojas más duras de la historia afgana: a pesar de la guerra, la etapa de influencia soviética fue el periodo de mayor progreso social del país, especialmente para las mujeres.

La tabla siguiente lo resume:
| Aspecto | Era soviética (1978-1992) | Era post-soviética y talibán (1992-presente) |
|---|---|---|
| Educación femenina | Escolarización obligatoria mixta. Mujeres: 40% de médicos, 60% de funcionarios, 70% de profesores universitarios. Alfabetización femenina del 2% (1970) al 75% en zonas urbanas. | Prohibido para niñas >12 años. Universidades femeninas cerradas. La alfabetización femenina ha caído por debajo del 10% en zonas rurales. |
| Derechos legales | Matrimonio forzado abolido, dote eliminada, igualdad civil. Mujeres en el parlamento y como ministras. | Las mujeres no pueden salir solas, deben cubrirse completamente (burka), su voz es considerada «parte íntima». El Ministerio de Asuntos de la Mujer fue reemplazado por un Ministerio de Propaganda de la Virtud. |
| Infraestructura | Construcción de fábricas, clínicas, bloques de viviendas (mikrorayons), carreteras, universidades. Kabul tuvo cine, música moderna, taxis Volga. | Destrucción total por guerras civiles (1992-1996). Los talibanes no invirtieron en nada. La economía es de subsistencia y narcotráfico. |
| Salud | Sistema de salud público financiado por la URSS. Se erradicó la viruela. Mortalidad infantil reducida. | Colapso sanitario. 70% de hospitales cerrados o sin insumos. Mortalidad materna entre las más altas del mundo. |
| Libertades culturales | Música, televisión, cine, moda occidental en ciudades. Mujeres con falda y pelo suelto en Kabul. | Prohibida la música, las fotos de seres vivos, las celebraciones no religiosas. Hombres obligados a tener barba larga y rezar en mezquita. |
Suceso poco comentado: Muchas mujeres afganas mayores de 50 años recuerdan con nostalgia poder ser doctoras o ingenieras. Cuando los talibanes volvieron en 2021, algunas quemaron sus títulos universitarios en público, no por rebeldía, sino porque sabían que nunca más podrían ejercer.
El surgimiento de los talibanes (1994-1996)
Tras la caída del gobierno comunista en 1992, Afganistán entró en una brutal guerra civil entre señores de la guerra muyahidines. En medio del caos, surgió en 1994 un movimiento de estudiantes de madrazas (escuelas islámicas) en los campos de refugiados de Pakistán: los talibanes (literalmente, «estudiantes»).

Prometieron restaurar el orden y aplicar una versión ultraconservadora de la sharía. En dos años conquistaron Kabul (1996) y establecieron el Emirato Islámico de Afganistán. Su régimen fue reconocido solo por Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Al Qaeda, Osama Bin Laden y los atentados del 11 de septiembre
Al Qaeda («la base») fue fundada por Osama bin Laden en 1988, durante la guerra antisoviética. Su objetivo inicial era apoyar causas islamistas en todo el mundo. Tras ser expulsado de Sudán en 1996, Bin Laden regresó a Afganistán, donde los talibanes le ofrecieron refugio y campos de entrenamiento.
El 11 de septiembre de 2001: 19 secuestradores (15 de ellos saudíes) estrellaron aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Bin Laden fue el cerebro de los ataques. Los talibanes se negaron a extraditarlo, y eso desencadenó la invasión estadounidense.
Dato poco comentado: Estados Unidos había ofrecido a los talibanes un ultimátum: entregar a Bin Laden o enfrentar la guerra. Los talibanes pidieron pruebas de su implicación y ofrecieron juzgarlo en un tribunal islámico, pero Washington se negó. Para entonces, la decisión de invadir ya estaba tomada.
Una apreciación personal: Yo viajé a Roma el 13 de septiembre se 2001 (desoyendo consejos de familiares y amigos porque se temía un atentado inminente al Papa). Estuve hasta el 16 de diciembre. La Internet estaba saturada hablando de Osama Bin Laden, todos los periódicos del mundo, todos los sitios solo hablaban de él. No sé qué sucedió, pero el 12 de diciembre, Osama Bin Laden desapareció de la Internet, como por un decreto global. Ni una palabra. No es que no se produjeran nuevas noticias, es que lo habían borrado de las bases de datos de todos los periódicos y todos los sitios, no podías leer NADA sobre Bin Laden, ni siquiera los artículos que habías leído unos días antes. Ah, nada como la Libertad de Prensa del Occidente civilizado, diverso y democrático.
La ocupación estadounidense (2001-2021): de la venganza al fiasco
La invasión inicial
El 7 de octubre de 2001, EE. UU. lanzó la «Operación Libertad Duradera». Con bombardeos masivos y apoyo de la Alianza del Norte (tayikos, hazaras, uzbecos), los talibanes fueron derrocados en semanas. En diciembre de 2001, Hamid Karzai (pastún) asumió como presidente interino.
El error estratégico: construir una nación que no entendían
Lo que comenzó como una misión de contra-terrorismo se convirtió en un ambicioso proyecto de construcción de nación al estilo occidental: democracia, derechos de las mujeres, ejército nacional. Pero EE. UU. cometió errores fatales:
- Corrupción endémica: El gobierno de Karzai y luego el de Ashraf Ghani eran vistos como títeres corruptos. Los contratos multimillonarios con empresas occidentales se esfumaron en sobornos.
- Desconocimiento cultural: Se intentó imponer un estado centralizado sobre una sociedad tribal donde el poder real está en las aldeas y las lealtades clánicas.
- La invasión de Irak (2003): Desvió recursos, atención y tropas del esfuerzo principal en Afganistán. Los talibanes se reagruparon en Pakistán.
El Acuerdo de Doha (2020): la capitulación silenciosa
El 29 de febrero de 2020, la administración Trump firmó un acuerdo con los talibanes en Doha (Catar). Sus términos:
- EE. UU. se comprometía a retirar todas sus tropas para mayo de 2021.
- Los talibanes prometían no atacar a las fuerzas estadounidenses y romper lazos con Al Qaeda.
El gran error: El gobierno afgano fue excluido de las negociaciones. Para los talibanes, el acuerdo fue una victoria moral: demostró que su resistencia podía forzar a la superpotencia a negociar su salida.
El colapso relámpago y la huida deshonrosa (agosto de 2021)
El 14 de abril de 2021, el presidente Biden anunció que cumpliría el acuerdo, iniciando la retirada completa para el 11 de septiembre. La inteligencia estadounidense predijo que Kabul caería en meses. En realidad, los talibanes barrieron el país en días:

- 15 de agosto de 2021: Los talibanes entraron en Kabul sin resistencia. El presidente Ghani huyó del país con las maletas llenas de dinero (según informes).
- El ejército afgano de 300,000 hombres entrenados por EE. UU. se desmoronó sin luchar. Muchos soldados se rindieron o huyeron, abandonando un enorme arsenal (armas, vehículos, helicópteros) que cayó en manos talibanes.
- El pánico en el aeropuerto de Kabul: Miles de afganos desesperados (traductores, activistas, antiguos soldados) se agolparon en la pista. Algunos se aferraron a los aviones militares en marcha y cayeron al vacío. Las imágenes dieron la vuelta al mundo.
- El atentado del ISIS-K (26 de agosto): Un suicida mató a 13 soldados estadounidenses y a 170 civiles afganos en la puerta del aeropuerto, sellando la tragedia con sangre.
La última retirada de las tropas estadounidenses se completó el 30 de agosto de 2021. Habían pasado 20 años desde la invasión.
Consecuencias de la ocupación estadounidense
- Coste humano: 241,000 muertos en total (más de 70,000 civiles afganos, 2,461 soldados estadounidenses). Decenas de miles de heridos y mutilados.
- Coste económico: Más de 2.3 billones de dólares (un agujero negro financiero).
- Crisis humanitaria: Millones de desplazados internos; Afganistán sumido en el hambre y el colapso sanitario.
- Retroceso total de los derechos de la mujer: Se borró cualquier avance de 20 años. Las niñas no pueden ir a la escuela secundaria; las mujeres no pueden trabajar ni salir solas.
- Botín de guerra: Los talibanes capturaron equipo militar moderno estadounidense valorado en miles de millones de dólares (fusiles M4, vehículos blindados, incluso aviones Black Hawk).
- Daño a la credibilidad de EE. UU.: La imagen de la superpotencia más fuerte del mundo huyendo en estampida dañó su prestigio global. Demostró que sus compromisos a largo plazo son frágiles y que su poder tiene límites.
¿Por qué fue «deshonrosa» la huida?

No fue una derrota militar convencional, sino un colapso moral y estratégico:
- Traición a los aliados afganos: EE. UU. abandonó a su suerte a decenas de miles de intérpretes, soldados y activistas que arriesgaron sus vidas ayudándolos. La evacuación fue caótica y dejó atrás a la mayoría.
- Fracaso de inteligencia garrafal: Subestimar la velocidad de avance talibán fue un error amateur. Los servicios de inteligencia no entendieron el terreno.
- Símbolo del fin de una era: La imagen de los talibanes sentados en el despacho de Ghani mientras los marines se marchaban en aviones se convirtió en el ícono de la impotencia occidental.
- El fracaso del «soft power» occidental: Se demostró que no se puede exportar la democracia con bayonetas si no se entiende la cultura local.
La posición actual (2025-2026): Talibanes en el poder, aislamiento y resistencia
Hoy, los talibanes gobiernan Afganistán sin reconocimiento internacional formal. Ningún país ha reconocido su «Emirato Islámico», aunque mantienen relaciones de trabajo con China, Rusia, Irán, Pakistán y Catar (que actúa como mediador).

La situación interna:
- Apartheid de género: La ONU ha calificado las restricciones a las mujeres como «apartheid de género». Están excluidas de la educación secundaria y universitaria, de la mayoría de los trabajos, y no pueden viajar sin un acompañante masculino.
- Persecución de minorías: Los hazaras (chiitas) sufren ataques del ISIS-K, que opera desde el este. Los talibanes no pueden o no quieren controlar al ISIS-K.
- Crisis económica: La ayuda internacional cortada ha colapsado la economía. El narcotráfico (opio) sigue siendo la principal fuente de ingresos talibanes.
- Resistencia: En el valle de Panjshir, la resistencia (Frente de Resistencia Nacional, liderado por Ahmad Massoud, hijo del «León de Panjshir») sigue activa, aunque debilitada.
Influencia de Afganistán en Oriente Medio y vínculo con Israel
Mi instruido lector pensará que estoy loco, la opinión mayoritaria es que Afganistán no pertenece al Oriente Medio; pero deseo aclararle que la definición de «Oriente Medio» es cambiante, aquí les pongo una tabla y usted pueda sacar sus propias conclusiones,
Aunque parezca lejano, Afganistán ha influido profundamente en Oriente Medio (y sí, también toca a Israel) y precisamente por esta influencia geopolítica es que lo traigo a colación:
- Cuna de la yihad global: La guerra antisoviética en los 80 formó a los líderes de Al Qaeda y luego del ISIS. Sin Afganistán, no habría habido 11-S, ni guerra de Irak, ni ISIS en Siria.
- El efecto dominó: El vacío de poder tras 1989 permitió el auge talibán. Estos dieron refugio a Bin Laden. La invasión de EE. UU. en 2001 dispersó a los yihadistas hacia Irak (2003) y luego a Siria (2011). La cadena es directa.
- Conexión con Israel: Aunque no hay conflicto directo:
- Los talibanes han declarado que «liberar Jerusalén» es un objetivo, pero no tienen capacidad.
- Irán (enemigo de Israel) apoyó a la Alianza del Norte contra los talibanes (por ser estos sunitas radicales). Esa rivalidad persa-afgana sigue afectando el equilibrio regional.
- En los 90 hubo informes no confirmados de que los talibanes ofrecieron entrenar a militantes palestinos.
- El talibán actual y los países árabes: Arabia Saudí, EAU y Egipto mantienen distancia. Solo Catar tiene un canal abierto. El mundo árabe suní ve a los talibanes como un problema, no como un aliado.
Engels sobre los afganos (1857)
En un artículo sobre la guerra anglo-afgana, Friedrich Engels escribió:
«Los afganos son una raza valiente, resistente e independiente; se dedican únicamente a ocupaciones pastoriles o agrícolas, desdeñando el comercio, que resignan con desprecio a los hindúes y a otros habitantes de las ciudades.»
Otra versión atribuida a Engels dice:
«Los afganos son un pueblo amante de la libertad. Su odio indomable hacia todo dominio y su predilección por la independencia personal les impiden convertirse en una nación poderosa.»
Estas palabras del siglo XIX han sido usadas a menudo para explicar por qué Afganistán ha sido el «cementerio de imperios»: británicos, soviéticos y estadounidenses.
El cementerio de imperios sigue abierto
Afganistán sigue siendo un país marcado por su resistencia a la intervención extranjera, un crisol de etnias y culturas, y un punto central en la geopolítica del terrorismo global. El regreso de los talibanes en 2021 no ha traído la estabilidad prometida, sino un nuevo capítulo de aislamiento internacional, opresión sistemática de las mujeres y una profunda crisis humanitaria.
La historia reciente del país, desde la guerra con la URSS hasta la retirada de EE. UU., demuestra que ninguna superpotencia ha logrado doblegar a los afganos. Como predijo Engels, su «odio indomable hacia todo dominio» sigue siendo su principal fortaleza y, al mismo tiempo, la condena que les impide construir un estado moderno y pacífico.

Afganistán no es un país que se pueda conquistar desde fuera. Solo quizás desde dentro, si alguna vez sus propias etnias y líderes logran un pacto que respete su diversidad. Pero mientras los talibanes impongan una visión monolítica y excluyente, el país seguirá siendo un hervidero de contradicciones y, para los afganos comunes, un infierno cotidiano.
Y como siempre propongo, si mis leídos lectores tienen más información o discrepan de algo de lo que digo, escríbalo en los comentarios, son bienvenidos.
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