
Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 38. Golfo Pérsico vs. Golfo Arábigo. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño
¿Un mar con dos nombres? Puede sonar a disputa de salón, pero es pura geopolítica de alto voltaje. La masa de agua que separa Irán de la Península Arábiga se llama oficialmente Golfo Pérsico para la comunidad internacional, los organismos cartográficos y casi todos los manuales de geografía. Pero si viajas a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Catar, en todos los mapas verás Golfo Arábigo. Y entretelones, una batalla silenciosa que dura décadas.
2.500 años de historia en un nombre
El nombre «Golfo Pérsico» se remonta a los geógrafos de la Antigua Grecia. Jerjes, Alejandro Magno, los romanos y más tarde los geógrafos musulmanes medievales (como Al Idrisi o Al Masudi) ya lo llamaban Baḥr Fāris (Mar Persa). Durante 2.500 años, la cartografía mundial no tuvo dudas: ese mar pertenecía al mundo persa.
La primera vez que se cuestionó fue en los años 60 del siglo XX. El auge del nacionalismo árabe bajo Gamal Abdel Nasser, unido a la creciente riqueza y poder de las monarquías del Golfo tras el descubrimiento del petróleo, llevó a algunos países árabes a impulsar el nombre «Golfo Arábigo» (Al-Khalīj al-ʿArabī). La idea era borrar el legado persa de un mar que, desde su punto de vista, estaba rodeado mayoritariamente por tierras árabes.
El detalle incómodo: si miras un mapa, las costas del Golfo son compartidas. Al sur, la Península Arábiga (con sus ocho países árabes). Al norte, la larguísima costa iraní (persa). Ninguna de las dos tiene mayoría clara sobre las aguas. Pero en geopolítica, la mayoría no importa; importa la voluntad de imponer tu relato.

La disputa en acción: mapas censurados, boicots y amenazas
La guerra del nombre ha tenido consecuencias muy concretas:
- Organismos internacionales: Naciones Unidas, la Organización Hidrográfica Internacional y la mayoría de los organismos cartográficos siguen usando «Golfo Pérsico» como único nombre oficial. Lo han dejado claro en repetidas resoluciones desde los años 70.
- Irán: Cualquier mapa, libro de texto o documento oficial que use «Golfo Arábigo» es inmediatamente prohibido. La Academia Persa de la Lengua ha llegado a amenazar con acciones legales contra Google Maps cuando el gigante tecnológico alternó ambos nombres en 2012 (finalmente Google volvió a «Golfo Pérsico» tras las protestas iraníes).
- Países del Golfo: En sus escuelas solo se enseña «Golfo Arábigo». Las empresas extranjeras que quieran contratar con Arabia Saudí o EAU deben evitar usar «Pérsico» en sus documentos y presentaciones. Algunas aerolíneas árabes han modificado sus mapas de vuelo para ocultar el nombre ofensivo.
- La Sociedad Geográfica Nacional (National Geographic) : Durante décadas, la revista usó «Golfo Pérsico» sin discusión. En 2004, su comité de nombres geográficos decidió incluir ambos en algunos mapas como solución de compromiso. La presión saudí e iraní fue tan fuerte que volvieron al nombre único «Golfo Pérsico» en 2012.
En 2016, un incidente menor subió la tensión: la tripulación de un barco iraní fue detenida por las autoridades saudíes cuando se negaron a usar «Golfo Arábigo» en la documentación de entrada al puerto de Dammam. Irán respondió con maniobras militares en el estrecho de Ormuz y amenazó con cerrar el tránsito de petroleros saudíes. Todo por un nombre.
(Bonus track) El «Golfo de América»: cuando Trump quiso hacer lo mismo… y unió a Irán sin querer
Si esta disputa te parece exagerada, espera a conocer la versión moderna y absurda protagonizada por el presidente estadounidense Donald Trump. En mayo de 2025, Trump anunció que Estados Unidos adoptaría oficialmente el nombre «Golfo de Arabia» en lugar de «Golfo Pérsico» para todos sus documentos oficiales. La noticia corrió como pólvora.
Lo que Trump no esperaba era la reacción que provocó. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, respondió con una declaración que se volvió viral: “Si Estados Unidos insiste en llamarlo Golfo de Arabia, se ganará la ira de todos los iraníes, sin distinción de facciones”. Y lo más llamativo es que, por una vez, reformistas y conservadores iraníes se unieron en la misma condena. Las redes sociales en persa se llenaron de memes donde Trump aparecía con un mapa donde el Golfo de México pasaba a llamarse “Golfo de América” y el Atlántico “Océano de Florida”.
El propio Trump, años antes (enero de 2025), había soltado en un mitin: “Deberíamos cambiar el nombre del Golfo de México a ‘Golfo de América’. Suena mejor. Es nuestro. Y los mexicanos no hacen nada por él, solo playas y tequila. Nosotros pagamos por la costa, ¿no? Vamos, es broma… pero no del todo.”

La prensa internacional lo recogió como una amenaza más del trumpismo geográfico. En redes sociales estalló el meme: algunos crearon mapas falsos con el «Gulf of America» y la leyenda «Make the Gulf Great Again». La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió con ironía: «Que se preocupe por sus huracanes, no por nuestros nombres». El gobernador de Florida, Ron DeSantis, evitó mojarse: «Nosotros lo llamamos Golfo de México, pero si el presidente quiere cambiarlo… habrá que estudiarlo».
La diferencia con la disputa del Golfo Pérsico es que aquí ningún país, ni siquiera México, tomó en serio la propuesta. La Organización Hidrográfica Internacional ni se pronunció. Trump ni siquiera llegó a firmar una orden ejecutiva. Pero la anécdota sirve para recordar algo: cambiar el nombre de un mar suena fácil desde un podio de campaña, pero en la realidad geopolítica implica décadas de historia, mapas, tratados y sobre todo, voluntad de acuerdos. Algo que, tanto en Oriente Medio como en el Golfo de México, escasea tanto como el agua.
Así que la próxima vez que alguien proponga rebautizar un océano, piense en Trump y su «Golfo de América». Y ríase, pero no demasiado: porque en la guerra de los nombres, lo absurdo y lo trágico a veces se dan la mano.
Conclusión: el nombre no es el problema, es el síntoma
La disputa del Golfo Pérsico/Arábigo no es más que el reflejo de heridas más profundas: la desconfianza entre persas y árabes, la lucha por el liderazgo regional y la dificultad de construir una identidad compartida en un espacio tan estrecho y tan rico.
Mientras no se resuelva el fondo del conflicto (la desconfianza mutua, las diferencias sectarias entre sunitas y chiítas, los pretextos religiosos, y sobre todo, la pugna por los recursos), el nombre seguirá siendo un frente abierto. Y en cualquier momento, un mapa, un documento oficial o un simple tuit pueden reavivar la guerra fría (y hasta la caliente) del Golfo.
La próxima vez que alguien escriba «Golfo Pérsico» o «Golfo Arábigo», recuerda: no está hablando de geografía, está tomando partido en una disputa de dos mil años.A mis cultos lectores les recuerdo lo que Shakespeare puso en boca de Julieta:
¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa
Con cualquier otro nombre olería igual de dulce ;
Así Romeo, si no se llamara Romeo,
Conservaría esa preciada perfección que debe
Sin ese título. Romeo, quítate tu nombre,
Y por ese nombre que no es parte de ti
Toma todo de mí.
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