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Del clarín mambí al tuit met@tr@ncoso

Mucho me alegró cuando a fines del año 2018 el compañero Díaz-Canel instó a los ministros,viceministros y otros cuadros importantes del país a zambullirse en el uso de las redes sociales. Cubadebate me publicó un trabajo titulado «Del clarín al tuit«, en el que yo ponderaba las virtudes del uso de Twitter (ahora X) para la divulgación de las estrategias y las tácticas que emplean nuestros gobernantes para solucionar los problemas. Han pasado nueve años y quiero compartir mi visión actual de cómo ha evolucionado el uso de las redes por parte de los cuadros de dirección.

Lamentablemente el presidente no ha logrado un cambio de mentalidad. Hay compañeros que usan la herramienta correctamente; pero la mayoría solo simulan que lo hacen. Cierto, cumplen con la indicación, tienen cuenta en la plataforma de X (para que no le «rayen el carapacho en la evaluación»), raras veces en Facebook. Me resulta claro el porqué. En Facebook están sometidos a una mayor interacción con el público, en cambio en X, disparan «parapetados» y es fácil no permitir la interacción.

El ministro de transporte, Eduardo Rodríguez Dávila tiene toda mi admiración y respeto. No solo que tiene cuenta en Facebook sino que responde en Messenger a cualquier usuario. Usa las plataformas de FB y X con tremendísima creatividad y transparencia. Mis felicitaciones para el equipo de comunicación de Eduardo. Téngase en cuenta que esta rama en Cuba es altamente cuestionada y que no resulta fácil dar respuesta a los numerosos planteamientos; pero él las da, y ante situaciones planteadas da respuesta pública inmediata y convincente. Claro, Eduardo está no solo en las redes, lo pueden ver en todas partes. Con Eduardo habría que hacer Control C – Control V, el que entendió, entendió.

Una vez dicho el paradigma, pasemos a los contraejemplos. La enorme mayoría postean (o repostean) en X más efemérides que el Departamento Ideológico del Comité Central del PCC. Otros optan por las frases y consignas de moda y muchos recurren a las frases de Fidel; pero muy poco nos dicen sobre lo que están haciendo en su ramo para que mejore la situación económica del país (¿están haciendo algo? ¿o solo se reúnen?). Algunos se escudan en nombres de cuentas institucionales para que uno no sepa quién responde.

Todos se declaran continuidad cuando justamente su modus operandi es el secretismo, nada más ajeno al accionar del Comandante en Jefe que salía y explicaba y explicaba, con lujo de detalles, desde todos los ángulos posibles…y convencía. Con el ejemplo y la moral en alto, como supo reconocer sus errores cuando dijo –los 10 millones no van…y convirtió el revés en victoria. Los gobernados queremos saber. No, las reuniones no son noticias, al menos no para nosotros, los que estamos preocupados por nuestros problemas cotidianos. Hablando en reuniones no se produce nada. Queremos noticias concretas sobre hechos que mejoren nuestra economía.

Otros, lamentablemente, usan sus cuentas oficiales para darnos a conocer sus sentimientos personales, sus preferencias musicales y otras banalidades; pero no nos dicen nada de qué hacen para mejorar la situación económica del país. Hágase, estimado funcionario público, su cuenta personal en Facebook y en X y cuente allí lo que desee; pero use la cuenta oficial para dar a conocer a la población qué se está haciendo en favor del país. Tenga en cuenta que nosotros, los ciudadanos sin cargos, estamos en una situación muy precaria por las carencias de la canasta básica, los altos precios, los problemas de transporte y de salud y toda una serie de cosas que nos dificultan la vida y nosotros queremos saber qué se hace con cada centavo del presupuesto, que es un patrimonio de la nación y no de los que gobiernan. Los dirigentes tienen muchas facilidades para la vida y para el trabajo, nosotros queremos saber qué resultados obtienen en el ejercicio de estas prerrogativas.

Nada mejor que las redes sociales para mantenernos al tanto. Por favor, usen el clarín y no la tuba. Queremos escuchar nítidamente la orden: ¡corneta, toque usted a degüello!…contra todo lo mal hecho.

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