
Mis incrédulos lectores habrán llegado a la conclusión que fuimos a Inglaterra a pasear y a divertirnos; pero no, trabajamos muy intensamente, fueron quince días peleando de campana a campana, Cuando llegamos los ingleses nos tenían clases preparadas y les dijimos -no, solo contéstennos las preguntas que traemos. Ellos, gentilmente, nos habían pasado los Poder del Punto (sí, los Power Point) y nosotros nos los habíamos estudiado de Pe a Pa y nos habíamos leído centenares de artículos científicos sobre los temas de procesamiento de señales y equipamiento de radar. Lo que pasa es que en las horas libres…ocurrieron «cosas». Cierto día, caminando a extramuros y pasando el acueducto romano, descubrimos unos grandes almacenes que vendían de todo. Allí cada uno se compró lo que más necesitaba.
En la sección de televisores. Ichi, que no tenía televisor en su casa, se enamoró de un televisor Philips, que realmente se veía impresionante. Pero el televisor que había en venta era del sistema PAL-SECAM que se usa en Europa. Ora a Arturo, ora a mí, Ichi nos cogía para ir a hablar con el inglés, que siempre nos repetía lo mismo -de momento solo tengo estos que son PAL-SECAM, muy pronto van a entrar ese mismo modelo para la norma NTSC (que es la que usa la televisión en Cuba). Pero el tiempo corría.

Déjenme intercalar un comentario sobre Ichi y el idioma inglés. Nosotros nos habíamos distribuido el trabajo de la siguiente forma: Yo me había estudiado los algoritmos, Luisi la programación y nuestra misión era Tim Darlington por medio, entender y hacer coincidir que lo que yo entendía de los algoritmos coincidiera con lo que estaba programado. Arturo y Roberto se habían estudiado la implementación de FPGA del demodulador sincrónico digital, con el mecanismo de entrada de los datos a la computadora.

Leonardo, por su parte, se encargaba de todo el hardware del radar: transmisor, receptor, antena, mando de la antena, en fin, todo lo del radar en sí mismo y le tocaba ver eso con el ingeniero jefe del proyecto Cyclops-D, Myke Edwards. A mí me maravillaba cómo se entendían Ichi y Myke, raras veces recurrían a Arturo o a mí. Ellos se dibujaban croquis y esquemas y se entendían a la perfección. Claro, Ichi manejaba muy bien la nomenclatura de las partes.

Volvamos a la tienda de los televisores (y de todo tipo de cosas). Habíamos ido infinidad de veces, ya todos habíamos comprado todo lo que necesitábamos (y podíamos adquirir con el dinero ahorrado de la dieta, es decir, de los viáticos haciendo dieta). La tienda quedaba bien lejos. Ya a Arturo y a mí se nos hacía cuesta arriba acompañar a Ichi solo para preguntar por el dichoso Pili, que así lo llamaba Ichi por un cuento del cómico Robertico. Por otra parte, ya se la teníamos «hecha talco» al buen inglés por preguntarle todos los días lo mismo.

Faltando ya muy poco para irnos, Ichi se desmarcó una tarde y … fue solo y compró el televisor. Ya Ichi había conversado (Arturo o yo mediante) con el inglés sobre la posibilidad de comprar ese mismo y modificarlo en Cuba; pero el inglés le aseguraba que eso no se podía hacer, que lo iba a comprar por gusto. No sé cómo se entendió finalmente con el inglés, el caso es que se compró el Pili, sí, ese de la norma PAL-SECAM y llegó a la casa de renta cansado de cargar aquello; pero feliz. Seguramente el inglés pensó: déjame venderle esto al loco este para sacármelo de arriba y que se joda.

El inglés, el pobre, no tenía cómo saber que hablaba con un genio innovador. Ichi llegó a Cuba. agarró un VCR, le destripó la parte de RF, destripó su Pili, y le injertó la circuitería de RF de la norma NTSC y hasta el sol de hoy, el Pili le ha permitido ver los juegos de pelota «hablados en cubano».

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