Radares Mirando al Sur

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La maleta desobediente

En mi tercer viaje a Inglaterra, a diferencia de los dos anteriores, el trayecto Londres-Exeter-Londres fue en coach (y no en tren). Los coach son como las guaguas; pero mucho más confortables, uno se monta, se sienta, no hay matazón, sobran los asientos, así que uno puede escoger ventanilla, con la ventaja de ir mirando el paisaje, sin la desventaja de tener que molestar al de al lado si uno quiere ir al baño, porque nadie se te sienta al lado. Yo me he puesto a pensar que las guaguas deberían ser de solo dos filas, solo ventanilla. En fin, dejemos las fantasías futuristas y volvamos a lo de los coach. Yo llegué, al igual que las otros dos veces por el aeropuerto de Gatwick, que yo lo llamo el renegado, porque el otro, el de Heathrow es el favorito de los dioses; pero bueno, el que me tocó fue el de Gatwick, que no les puedo decir si es mejor o peor que el otro, porque el otro no lo vi. Pero bueno, volvamos al pollo del arroz con pollo, es decir la maleta y el coach.

Cuando salí de Gatwick fui a buscar la línea donde paran los coach, vaya, las guaguas, para que se hagan una idea. Cada vez que paraba un coach, yo me acercaba al chofer y le enseñaba mi papelito, impreso en el Centro de Radares en Camagüey, que casi no se veía, de lo clarito que se imprimió. Mis lectores deben saber que las impresoras tienen un corazón negro (el tóner le dicen) que cuando se gasta, ya tienes que cambiar la impresora porque tóner de repuesto no se consigue ni en los centros espirituales.

Cada vez que se acercaba un coach allá iba yo a enseñarle al chofer mi papelito-impreso-clarito y me decían -no. Hasta que por fin uno me dijo sí, Exeter. El chofer estaba guardando maletas y yo me quedé parado ahí, me hizo señas de que subiera que él se encargaba. Yo que en Cuba me quedo allí hasta que cierran las puertas del maletero…pero bueno, estaba en Inglaterra.

Yo me busqué mi buen asiento de ventanilla y me dispuse a disfrutar el viaje. Salimos de Gatwick Sur y fuimos a Gatwick Norte. Cuando llegamos a Gatwick Norte, el chofer anuncia -regresamos a Gatwick Sur porque un comemi3rd@ dejó la maleta en el andén. Yo tranquilo, yo le había dejado mi maleta a su cargo. Cuando llegamos al andén de Gatwick Sur, solo porque me cayó a la vista …allí estaba mi maletica roja parada en atención esperando que el chofer la metiera al maletero.

El chofer subió y tuvo la condescendencia de decirme -dejaste la maleta en el andén ¿Creen mis amables lectores que me inmuté? Ná, yo flemáticamente inglés (como cuando uno tiene flemas del catarro) nada, le dije –thankiu y salimos para Exeter.

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