Radares Mirando al Sur

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NEXRAD, los contratistas

Hoy en día, tres grandes fabricantes de radares se disputan cualquier contrato para la fabricación de radares meteorológicos, ellos son EEC, Leonardo (antes SELEX, antes Gematronik) y Vaisala (que no fabricaba radares en esa época). Sin embargo, los 159 radares WSR-88D no fueron fabricados (y luego mantenidos) por ninguno de estos reputados fabricantes (que había otros muchos en 1988 cuando le concedieron el contrato del NEXRAD). Cabe aquí preguntarse ¿por qué ninguno de ellos fue convocado? pero no es el tema de este post. Aquí voy a hablarles del azaroso camino que ha tenido la «paternidad» de estos radares y sobre todo, algo curioso: su sostenibilidad a lo largo de más de 37 años de vida que tiene este proyecto.

Comencemos, brevemente (porque voy a dedicar un post a la licitación) por decir que en la fase inicial contendieron tres grandes corporaciones: Raytheon (que al parecer tomaba esto como un problema de orgullo porque había sido el contratista de la generación anterior, los radares WSR-57), Sperry (que había fabricado radares; pero no meteorológicos) y la coalición Ford Aerospace junto a Westinghouse. A una segunda fase pasaron solo Raytheon y Unisys (que no era más que Sperry fusionado con Burroughs) y finalmente Unisys se llevó el contrato para fabricar los 159 radares WSR-88D. Es decir, oficialmente, el primer contratista fue Unisys.

Quiero explicar una «cosilla» que no fue poco. En 1979, Sperry había adquirido la Electronic Systems Division (ESD), de Control Data Corporation (una compañía enfocada en la venta de computadoras mainframe). No sería esto muy significativo si no fuera porque ESD había participado como contratista en el experimento JDOP, para el cual desarrollaron sistemas de adquisición y procesadores en tiempo real y esto les permitió adquirir una enorme experiencia en los radares meteorológicos al trabajar con los científicos e ingenieros del NSSL en las tareas de este experimento. Esto indudablemente resultó crucial en él éxito posterior del prototipo de radar presentado por Unisys.

Aunque Raytheon perdió la gran licitación del NEXRAD frente a Unisys, no se quedó totalmente fuera del «pastel» de los radares meteorológicos. Como consuelo, la FAA le adjudicó un contrato por adjudicación directa (sin licitación abierta) para el desarrollo y fabricación de los radares TDWR (Terminal Doppler Weather Radar). Estos 47 sistemas estaban destinados a la detección de cizalladuras de viento y aeroavalanchas (microbursts), fenómenos críticos para la seguridad en los aeropuertos con mayor tránsito y frecuencia de estos eventos.

Como hemos visto, la competencia por el contrato del NEXRAD era feroz. Para que se entienda lo que sigue, lo que sigue, haré un alto para explicar lo de la fusión de Sperry con Burroughs. Ambos eran grandes corporaciones dedicadas a la fabricación de computadoras «grandes», del tipo mainframe. El fabricante número uno era IBM, el segundo era Burroughs y el tercero era Sperry. Obviamente la fusión estaba destinada a plantar cara al monopolio de IBM en la fabricación y venta de los mainframes.

Sperry tenía una división dedicada a radares y a otros dispositivo encargados por el Departamento de Defensa, se llamaba Sperry Gyroscope. Por su parte Burroughs también tenía contratos con la Defensa. Al fusionarse, todos los contratos relacionados con el tema de la Defensa fueron agrupados en una División que se denominó PARAMAX. Era Paramax la que se ocupaba de la pelea por la licitación en pos del contrato por la fabricación del NEXRAD.

Curiosamente, Unisys estaba más interesado en la pelea por las grandes computadoras que en este contrato del NEXRAD y desde 1989 trató de segregar, sin éxito, a Paramax como una compañía independiente. No fue hasta 1996 que Unisys logró vender la división Paramax (y todo lo concerniente al NEXRAD) a Loral Corporation. Muy rápidamente, Loral vendió esta parte a Lockheed Martin, quien pasó de este modo a ser el tercer contratista del proyecto NEXRAD. Esta venta final a Lockheed Martin consolidó el equipo que finalmente llevaría el proyecto hasta su culminación, cerrando un capítulo de inestabilidad corporativa para el desarrollo del radar.

La adquisición del negocio del NEXRAD por parte de Lockheed Martin se completó formalmente en abril de 1997. Sin embargo, la transición fue un proceso rápido en dos etapas: Febrero de 1996: Unisys finalmente logra vender su división de sistemas de defensa, Unisys Defense Systems (que operaba bajo el nombre Paramax), a Loral Corporation. Esta venta incluía todos los contratos y obligaciones relacionados con el NEXRAD. Abril de 1997: Casi inmediatamente después, Loral decide enfocarse en sus negocios principales y vende esta división de defensa (junto con el contrato del NEXRAD) a Lockheed Martin. Esta venta fue parte de una estrategia mayor de Loral de desprenderse de sus activos de defensa antes de ser adquirida ella misma por Lockheed Martin (una operación que fue bloqueada por el gobierno federal por razones antimonopolio). Como dato curioso aclaro que él último de los 159 radares WSR-88D del proyecto NEXRAD se instaló en junio de 1997.

Irónicamente, con el auge de las minicomputadoras (como las de DEC y Data General) y, posteriormente, la irrupción de las microcomputadoras o PCs, el negocio de los mainframes colapsó. Tanto IBM como Unisys se vieron forzadas a reorientar sus negocios hacia la venta de servicios y aplicaciones, perdiendo así una gran parte de su peso dominante en el mercado global de la informática. Como decimos en cubano: Unisys «cambió camino por vereda».

Lockheed Martin, por su parte, colaboró con la empresa china Beijing MetStar (北京敏视达雷达有限公司) para fabricar y comercializar radares meteorológicos derivados de la tecnología del NEXRAD, conocidos como WSR-98D y el posterior CINRAD (China Next Generation Radar). El WSR-98D (Weather Surveillance Radar – 98 Doppler) era esencialmente una versión comercial de exportación, un «clone» o derivado directo del sistema NEXRAD (WSR-88D), adaptado para el mercado internacional. Lockheed Martin aportaba la tecnología, el diseño central y los componentes clave del radar (como el procesador de señal y el software), mientras que MetStar se encargaba de la integración, fabricación de partes y ensamblaje final en China. Estos radares se vendieron con éxito a varios países (Corea del Sur, Rumanía y creo que Pakistán). Posteriormente, esta colaboración y transferencia de tecnología sentó las bases para el desarrollo de la familia de radares CINRAD, que se convirtió en la columna vertebral de la red de radares meteorológicos de la propia China.

Es un ejemplo fascinante de cómo un programa de defensa estadounidense (NEXRAD), a través de las fusiones corporativas y las joint ventures internacionales, terminó transfiriendo tecnología de punta a nivel global, aunque esto último seguramente generó cierta controversia en círculos de seguridad nacional de EE. UU., digo yo.

La custodia del legado tecnológico del NEXRAD aún tendría otro capítulo. Años más tarde, en 2020 (justo cuando nosotros, LADETEC, terminábamos y entregábamos el radar RD-100 en Casa Blanca, uno de los tres Doppler que fabricamos), como parte de una estrategia corporativa para enfocarse en sus programas de defensa más grandes, Lockheed Martin vendió su división de radares meteorológicos —heredera directa de aquel contrato original de Paramax— a la compañía L3Harris Technologies. Esta venta incluía el lucrativo contrato de soporte y modernización continua de toda la red de radares WSR-88D. Lockheed Martin es el mayor contratista de defensa del mundo y quería concentrar sus recursos e inversiones en sus programas más grandes y rentables, como el caza F-35, los helicópteros Sikorsky, los sistemas de misiles (THAAD, Javelin) y las tecnologías espaciales. 

Curiosamente, L3Harris ya se había fortalecido en este sector años antes, al adquirir en 2013 la división de radares meteorológicos de su antiguo rival, Raytheon. De este modo, irónicamente, L3Harris reunió bajo un mismo techo la tecnología de los dos grandes competidores históricos por el contrato del NEXRAD, convirtiéndose en el gigante hegemónico del radar meteorológico en Estados Unidos.  la consolidación en un solo proveedor especializado y gigantesco (L3Harris) es, de hecho, la respuesta a cómo se ha mantenido viable tecnológicamente durante 37 años este programa.

Así pues, estimados lectores, dejo ya por hoy los chismes sobre los contratistas del proyecto NEXRAD.

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