Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Un gallo cinta negra en el Pico San Juan

En el año 2000 nos dispusimos a reproducir el resultado exitoso mostrado en la maqueta de radar automático implementada en Camagüey. La provincia de Cienfuegos recibió un financiamiento y decidió dedicar una parte a la modernización del radar del Pico San Juan, punto cimero del Escambray. Esta modernización tenía la característica de que habíamos mandado a comprar tarjetas y módulos industriales, en contraposición a lo que habíamos hecho en Camagüey, que fue hacer las tarjetas nosotros mismos.
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A pesar de que habíamos mandado a comprar las tarjetas, este proceso se demoró mucho, y Marco había escrito todo el código “en seco”, es decir en Camagüey, pero sin las tarjetas con las que habríamos de trabajar, por tanto no había podido probar nada y fue allá donde pudo probarlo todo por primera vez.

Cuando todo estuvo en una fase de montaje avanzada, los de hardware trabajaban por el día, y Marco probaba todo el software de adquisición y control en la noche-madrugada.

Marco y yo dormíamos en la misma litera, y la litera estaba pegada a una ventana. Sucede que había un gallo que se subía a un anaquel pegado a la ventana por el lado de afuera, y bien temprano en la mañana venía a regalarnos su canto, especialmente en el oído de Marco, quien no sé por qué no tenía gran aprecio a ese tipo de música, y que siempre se acostaba muy tarde.

Un día, al amanecer, Marco se incomodó mucho con la melodía del gallo (debo reconocer que el gallo estaba ese día en un exceso de entusiasmo matutino).  Tuvieron «unas palabras» y «se fueron a las manos” él y el gallo. La suerte fue que los guajiros del Pico los «despartaron». Por suerte, el gallo al parecer era “cinta negra” en atletismo y ese día no hubo fricasé. De todos modos el gallo era no solo cinta negra en atletismo sino discípulo predilecto de Pitágoras y trazó el camino más corto para bajar del Pico.

Dejo constancia que para mí, el trabajo que hizo Marco con ese software fue una hazaña tecnológica que ha durado hasta hoy con pequeñísimas modificaciones (en otro momento dedicaré un post solo a eso)  y dejo constancia además de que el gallo era realmente bueno cantando y más aún corriendo. Y no era para menos, miren la cara que tenía Marco cuando los «desapartaron» en el momento que decía «déjenme que lo mato»:

Comentarios

5 respuestas a «Un gallo cinta negra en el Pico San Juan»

  1. Avatar de Alberto Manuel

    Me imagino que la pela debió haber sido de película. Parece que tiene un moñito en la cabeza.

    1. Avatar de meteoradar

      Es que Marco tenia muy mala cara, y el gallo tenía sus habilidades

  2. Avatar de Marco
    Marco

    Jajjjaja…. bueno si, finalmente me bebi el blog… lo estaba guardando para un dia de fiesta, pero imaginate…. vino sari corriendo a decirme «sacaron lo tuyo con el gallo» y me leyo el articulo mientras me reia como un bobo…. lo que cuentas es verdad, pero la foto es un montaje… cualquiera luce asi a las 9 de la madrugada

  3. Avatar de Yamilé Veranes Rivera
    Yamilé Veranes Rivera

    Nunca las 9 es madruga, o es día o es noche pero entiendo que si trabajaba en la noche corría el sueño para esa hora solo que el gallo no sabía eso y algo que no me quedó claro,¿En que se subía el gallo? y solo para aclarar pués soy de la tierra caliente y aquí pensamos siempre lo ¨malo¨ ¿Cual de los dos dormía debajo?

    1. Avatar de meteoradar

      Jajaja, Yamilé, Marco es noctámbulo, para él, las 9 de la mañana, es «muy» de madrugada, especialmente ahí que se pasaba trabajando toda la noche hasta eso de las 6 AM. No sé de donde salía el jodío gallo, pero si sé que hasta para los que nos levantábamos a las 7 AM, el gallo ese era un lío tremendo. Eres una santiaguera mal pensada, no te puedo revelar esos «secretos» de quién dormía arriba y quien abajo…eso fue hace mucho…ya no vale, jajaja

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