Hay un intrépido meteorólogo-investigador-innovador, ahora Presidente del Center for Severe Weather Research (Centro para la Investigación del Tiempo Severo), llamado Joshua Wurman, que inventó entre otras cosas, los radares móviles llamados Doppler On Wheels (Doppler Sobre Ruedas), que usa para acercarse temerariamente a huracanes y tornados, y que ha tomado datos únicos para explicar mejor el comportamiento de estos fenómenos atmosféricos. Desde que tenemos conocimiento de esta novedad, Rubiera (el Dr. José Rubiera, Director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología) y yo, hemos soñado con la posibilidad de hacernos un par de radares de este tipo…Sigue leyendo
Antes de seguir, quiero decir que Josh es hijo de un notable arquitecto, Richard S. Wurman, fundador de las Conferencias TED (Technology, Entertainment and Design), que divulgan interesantes innovaciones tecnológicas, que están disponibles en la Internet.
Bueno, volviendo a lo nuestro: se trata de montar un radar en un carro, un camioncito, vaya un vehículo. En nuestro país hay organismos holgados en materia de carros, y organismos «colgados» en materia de…eso mismo. Yo estoy en uno de estos últimos. Yo veo instituciones y organismos que gozan, en el más literal sentido de la palabra, de los carros, pero nosotros siempre hemos sido muy austeros, a decir verdad no nos ha quedado más remedio, no es auto-austeridad, sino no_auto-austeridad, en fin, siempre hemos tenido un índice muy bajo de vehiculos, lo cual, en cambio, nos he permitido estar muy bien en el ahorro de combustible, y concentrarnos mejor en nuestras funciones.
Otra vez estoy desvariando. El asunto es que nosotros queremos tener nuestros propios radares móviles, para emplazarlos justo por donde vayan a entrar los huracanes. Lo que es el radar en sí mismo no es problema, tenemos antenita chiquita, y podemos construir receptor y transmisor para estos efectos, sabemos cómo hacerlo. Tenemos un personal muy bien entrenado en reparaciones, mantenimiento y re-diseño de partes de radares o diseño de un radar en su totalidad, para eso tengo a mis monstruos.
El lío está en el vehículo, el nuestro no es un organismo donde sobren los vehículos, ni siquiera donde abunden. Esto puede que a algunos de mis colegas les parezca malo, pero no lo es. Yo estuve en una dependencia importante de un Ministerio importante, de un país…de esos…de los importantes…ya saben. Bueno, debíamos visitar un radar meteorológico y les pregunté si tenían un vehículo apropiado. Me dijo el hombre: –no, las dependencias del gobierno de este país (ya saben, un país de esos…de los que son buenos en todas las películas) NO tienen carros de ningún tipo– y abundó: — eso es un desperdicio, porque la mayor parte del tiempo el chofer va a andar por ahí, hay que entonces ocuparse del combustible, de la batería, de las reparaciones—(humm, pensé yo –¿dónde he visto algo parecido?– como le dice Scar a Simba cuando lo tiene al borde del precipicio…bueno, ya saben, y si no vean el Rey León). El caso es que ellos (los de ese país…ese Ministerio…esa dependencia) alquilan un transporte solamente cuando les hace falta, el resto corre a cuenta de la empresa de transporte. Uno de mis colegas dijo: –qué irracionales y desconsiderados son, pobres choferes de ese país que no pueden usar los carros para sus cosas, pobres dirigentuchos que no pueden andar paseando por ahí, piensen solamente en cuantos amarillos (o azules) perderían el trabajo que tienen de anotar en sus libretas las chapas de tantos vehículos que no paran, cuántas hojas dejadas de gastar…en fin, un caos.
Volviendo a lo nuestro que es el radar móvil, tampoco nos sobra el combustible, por extraño que esto parezca, pues al tener pocos carros deberíamos tener mayor cantidad de combustible por carro, pero no es así, por tanto el radarmóvil (para darle un nombre al estilo del papamóvil) debe consumir muy poco, recuerden que el paradigma es el iRadar que cabe en la palma de la mano y se alimenta de baterías pequeñas. Bueno ¿Qué hacer? –pensé, me miré al espejo de madrugada y me dije — Mimismo, hay que aplicar un método científico, que comienza con una buena revisión bibliográfica, no vaya a ser cosa que estemos inventando el agua tibia, o reinventando la rueda como dicen en inglés.
Y he aquí, que la solución era muy simple, ya la habían inventado en Cuba y con muy bajo consumo, ahora a trabajar…solo nos resta insertar el radar en el maletero, y…prepárense huracanes que allá vamos.
Bueno, vale, les voy a mostrar la parte que tomaremos ya hecha en Cuba y que la aportarán nada más y nada menos que………………………………………………..adivinen:
Bromas aparte, estimados lectores, no tengan dudas que haremos los radares móviles, tal vez no tan buenos como los de mi amigo Josh, pero «atraparemos» huracanes en la primera línea de combate.

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