Radares Mirando al Sur

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El No Cambio de Pasaje y la que se armó

Ya he contado en otros posts sobre mi viaje a los Estados Unidos para una pasantía como científico visitante en el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR, siglas por su nombre en inglés, National Center for Atmospheric Research). Yo volé Habana-Cancún-Dallas-Denver. El pasaje Habana-Cancún-Habana lo gestionó y pagó el Instituto de Meteorología/CITMA y el pasaje Cancún-Dallas-Denver-Dallas-Cancún lo gestionó y pagó NCAR, por tanto, no tenían coordinación uno con otro. De hecho, por poco no llego a tiempo para atrapar el vuelo Cancún-Dallas por demora de la aerolínea Aero Caribe (mexicana) en salir de La Habana y tal vez todavía estaría yo en Cancún en medio de la nada como Tom Hanks; pero «lo bueno» vino con el regreso.

Mi pasaje de retorno Cancún-Habana era para un día a las 12:30 pm, es decir, al mediodía. Por otro lado, mi pasaje Denver-Dallas-Cancún era en American Airline, que no tenía ningún vuelo que llegara a Cancún antes del mediodía, por tanto, era para llegar sobre la 1 pm, pero del día anterior. Como yo no tenía donde dormir en Cancún (ni planes de gastar dinero en eso) pensé que sería mejor atrasar mi pasaje para el último vuelo de la noche de American Airline (Dallas-Cancún) para no tener que pasarme tantas horas en Cancún. Es decir, que saldría de Denver mucho más tarde, convenientemente para coger el último vuelo Dallas-Cancún.

Dana Knoetgen, la eficiente secretaria de NCAR.

Imbuido de esta «buena» idea hablé con Dana Knoetgen, la amable y eficiente secretaria del Grupo de Radar de NCAR donde yo hacía mi pasantía. Ella de inmediato contactó con la aerolínea y obtuvo una oferta de cambio de horarios de vuelo Denver-Dallas. Recalco OFERTA. Los nuevos horarios eran justamente lo que yo quería: llegar lo más tarde posible a Cancún, pero … había que pagar 176 dólares. Mejor dicho, YO tenía que pagar 176 dólares para hacer el cambio. De inmediato le dije a Dana (y me consta que ella llamó a la aerolínea en cuanto se lo dije) que cancelara la oferta y aquí no ha pasado nada. Al rato ella me confirmó que había rechazado la oferta y mi pasaje se quedaba como era originalmente.

Así las cosas, mi último día salí bien temprano de Boulder y llegué al aeropuerto con mucha antelación a mi vuelo. Tuve que esperar un poco y fui el primero en acercarme al mostrador para despachar mis maletas y chequear mi pasaje. Puse mi equipaje en la pesa, la despachadora de vuelo me dijo que tenía sobrepeso que tendría que pagar y de inmediato me dice –pero este pasaje suyo fue cancelado, usted no tiene pasaje para este vuelo y ahí empezó el infierno.

Yo muy decente le explico lo del cambio que me ofrecieron y que yo dije que no (no le expliqué que fue tacañería por no soltar el baro) y la despachadora que muy bien, pero aquí aparece tu pasaje cancelado. Ya a esas alturas, el cambio no me resolvía nada, porque sería pasar una pila de horas en el aeropuerto de Denver. La idea del cambio era pasar esas horas en Boulder, en la casa de Louis. No obstante, como que la discusión se estaba poniendo álgida le pregunté si me aparecía el pasaje para el horario de la oferta. Me dijo que, que no aparecía tampoco. Seguimos discutiendo (en inglés). Cansada de discutir y viendo que no podía convencerme fue a buscar a una supervisora … puertorriqueña. Continuamos la discusión, ahora en español.

Louis, mi casera en Boulder.

Finalmente le dije –si quieres convencerme búscame el comprobante de que yo pagué ese cambio. Si lo pagué, mi pasaje debe aparecer en el otro vuelo. Me dijo resignada –dale, que ya estamos cerrando este vuelo, te vas y agarró mis maletas y las puso en la estera. Nadie se acordó de mi sobrepeso (el de mis maletas, que yo siempre he sido flaco), a Dios y a la discusión gracias, que ya les digo que yo iba en régimen de ahorro total. Partí rumbo a Dallas con mi pasaje original, resignado a dormir en el aeropuerto de Cancún toda una noche, sentado … pero entonces vino la película en la que el «Enemigo» trató de de hacerme claudicar con la «jugarreta» del Sobrevendido.

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