“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht)
He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno que tiene doble personalidad es Arturito en el trabajo, y Alejandro en la casa…
Arturo Alejandro llegó a nosotros por una convocatoria de temas de tesis que enviamos a la Universidad Central de Las Villas. Se graduó de ingeniero en Equipos y Componentes Electrónicos en 1993 y se quedó trabajando con nosotros. Arturito venía muy bien preparado como ingeniero electrónico. En general, es una persona con una cultura muy amplia porque es un lector empedernido de todo lo que le cae a la mano.
Hay dos cualidades de Arturo que lo han llevado a ocupar un lugar prominente en todas las tareas de desarrollo que hemos acometido: una es su memoria excepcional, y la otra es su espíritu de contradicción. Comenzaré por la última. Arturito se opone… No, no es que la oración se me haya quedado incompleta, agréguele lo que quiera, que él siempre se opone. Si tuviera que crear una nomenclatura de plaza para él la llamaría Oponente. No importa la idea que se lance, Arturo se opone. Esta cualidad resulta excelente para cualquier proyecto, porque no es que él se oponga, sino que se OPONE. Lo hace con todo su intelecto y toda su erudición y apela a todos los elementos, desmenuza la idea y le halla todos los puntos débiles. Si Usted quiere evaluar una idea técnica, sométase a pasarla por el filtro de Arturo, si pasa, dé por descontado que va a funcionar bien.
La memoria de Arturo es excelente, si uno quiere saber qué componente usamos en la primera versión del accionamiento de la antena, él te lo dice sin buscar los planos. Eso ahorra mucho tiempo.
Arturo también tiene otra característica singular y es su habilidad para estudiarse especificaciones técnicas de varios equipos y hacer un resumen muy minucioso de todas las opciones, explicando en detalle los elementos en común y las diferencias, y todo eso lo hace en tiempo récord, porque siempre está apurado, no sé para qué se apura, si finalmente todos vamos para viejos, pero él siempre está apurado. Su inglés es excelente y eso le facilita la búsqueda de opciones en Internet, para construir la maqueta apenas teníamos unos cuantos catálogos prestados de los que había que extraer el máximo en corto tiempo. Su participación fue muy valiosa.
Arturo odia la pelota y adora el fútbol. Al fútbol dedica su gran capacidad de búsqueda de información y su excelente memoria, y es un erudito en el tema. En mayo de 2008 Arturo tuvo la oportunidad de vivir un momento glorioso. Estábamos en Inglaterra, y se discutía la final de la Copa de Clubes Campeones de Europa entre dos clubes ingleses: el Manchester United, y el Chelsea. Aunque la final era en Moscú, él tuvo la oportunidad de irse a un bar inglés, y presenciar aquella final histórica, en Inglaterra, rodeado de ingleses partidarios de ambos clubes, y casualmente todos hablando en inglés. Por prudencia yo le había sugerido que no se manifestara en voz alta a favor de ninguno de los dos…just in case.
En la práctica Arturito tiene una altísima capacidad de trabajo, no conoce el cansancio y no para hasta que el asunto esté terminado, pero para llegar a esa fase hay que pasar primero por la fase desagradable. No importa si se trata de un trabajo productivo, una búsqueda en Internet, o una reparación, en cualquier caso Arturito comienza por protestar (ya se los dije, él se opone a todo), y no para hasta que me obliga a soltar una palabra gruesa, es entonces que comienza la segunda fase y ya no tienes que ocuparte más porque es seguro
que la lleva a buen término. Algunas veces algún que otro colega me ha dicho –¿para qué lo mandas a hacer eso si sabes que va a armar la “protestalancia”?—el problema está en que si no lo mandas igual arma el “show”, es como una inductancia se opone al crecimiento brusco de la corriente, y también al decrecimiento. Lo cierto es que es que siempre ha estado en la primera línea, en los trabajos más duros, en las placas de todos los amigos, y en cualquier cosa que le pidan, o que no le pidan, pero que sepa que es algo por lo que vale la pena luchar.
Una vez fue a la Isla de la Juventud, a terminar un trabajo en el radar de Punta de Este, era coser y cantar, cosa de un par de días, al regresar a La Habana, se presentó un problema en el radar de Casablanca y le dio una solución brillante, pero venía un huracán y como ya estaba en La Habana, el Director General consideró más seguro que fuera para el radar de Punta del Este de nuevo. Al regresar a La Habana, venía otro huracán y había un problema en el radar de Pico San Juan (Cienfuegos), y nuevamente era él, el más cercano, y por tanto de cabeza para allá…resumen, se pasó un mes fuera de casa…con un magro equipaje para tres días.
Ya se los digo estimados lectores, ¿cómo no íbamos a tener éxito con gente así?, simplemente estábamos condenados al éxito.
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