Radares Mirando al Sur

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Oriente Medio: 23. Yemen. De las chancletas a los misiles hipersónicos, el país que se cansó de ser un patio trasero

Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 23. Yemen y los Partidarios de Dios. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

Seguro que mi inquieto lector ha oído hablar recientemente de los «hutíes» y del caos y la turbulencia en Yemen hasta el punto de no entender quién es quién en este país. Detrás de ese titular hay una historia que empieza hace tres mil años y termina siendo el laboratorio de una guerra por delegación donde un grupo nacido en las montañas del norte ha logrado poner en jaque a unos cuantos en el Oriente Medio con misiles y estrangulando un estrecho muy estratégico para el comercio mundial. Sígame y le cuento algunas cosas que quizás no sepa.

El oro verde y la primera globalización (1200 a.C. – 525 d.C.)

Para entender el presente, hay que despojar a Yemen de la imagen de «pobreza eterna». Los antiguos griegos lo llamaban Eudaimon Arabia: la Arabia Feliz o Fértil, en contraste con el desierto vacío del norte. Su agricultura en terrazas y su clima húmedo sostuvieron una estabilidad que hoy parece imposible.

Mucho antes del petróleo, la riqueza de Yemen era verde: incienso y mirra. Durante más de dos milenios, Yemen fue el monopolista global de estos productos y el centro logístico de la ruta de especias entre la India y el Mediterráneo. Dominaron la región seis grandes civilizaciones sucesivas, siendo la más famosa el Reino de Saba (el de la Reina de Saba, mencionada en la Biblia y el Corán), que construyó la capital Marib.

Allí levantaron una maravilla tecnológica: la Gran Presa de Marib, que regó más de 25,000 acres de desierto durante 1,500 años. Su colapso en el siglo VI d.C. no fue solo una catástrofe hidráulica: fue el fin de un modo de producción basado en el control de un recurso común (el agua) para la exportación masiva.

El puerto que endulzó al mundo (Siglos XV – XVIII)

Si el incienso fue la fortuna antigua, el café fue la moderna. En el siglo XV, los sufíes yemeníes comenzaron a cultivar Coffea arabica en las tierras altas. Para el siglo XVI, el puerto de Al-Mokha (que da nombre al café «moca») se convirtió en el centro de distribución global, un verdadero puerto de la «primera globalización». Pero el capitalismo no perdona: cuando los holandeses llevaron las semillas a Java, Yemen perdió su monopolio. La economía del norte comenzó a depender de un nuevo cultivo, el qat, una planta de hoja estimulante que hoy garantiza gran parte del PIB del país.

El sur: el dominio del imperio en el que nunca se puso el sol (1839 – 1967)

Mientras el norte se aislaba, el sur fue arrastrado a la fuerza al mundo industrial. En 1839, el Imperio Británico (sí, ese que se vanagloriaba de ser el imperio donde nunca se ponía el sol) tomó el puerto de Aden, el único territorio árabe gobernado directamente como colonia de la Corona Británica. Su puerto llegó a ser el tercero más transitado del mundo (solo detrás de Nueva York y Liverpool). El legado de Londres fue la creación de una infraestructura portuaria sin desarrollo industrial: el sur se especializó en ser un centro de tránsito y una base militar, no en producir riqueza para sus propios habitantes.

El experimento rojo: la única república marxista de Arabia (1967 – 1990)

En 1967, el Frente de Liberación Nacional expulsó a los británicos de Aden. Nació así la República Democrática Popular del Yemen (PDRY), el único estado marxista-leninista del mundo árabe. La experiencia fue ambiciosa: nacionalizaciones masivas, secularismo radical (derechos para la mujer, fin de la poligamia) y educación masiva. Pero dependía de la URSS, Cuba y Alemania Oriental. En 1986, una sangrienta guerra civil dentro del Partido Socialista Yemení dejó miles de muertos y el régimen agotado.

1990: La unión forzada por el hambre

Cuando cayó el muro de Berlín, la URSS dejó de financiar el paraíso socialista de Adén. El sur estaba en bancarrota. En mayo de 1990, forzados por el hambre, los líderes del sur se sentaron a negociar con el dictador del norte, Ali Abdullah Saleh. Así nació la República del Yemen (unificado norte y sur).

Lo que siguió fue una anexión disfrazada de «unidad». Los dirigentes del sur fueron marginados, sus recursos (especialmente el petróleo descubierto en las fronteras) fueron desviados hacia las redes de clientes del norte, y la ley secular fue reemplazada por la ley tribal.

En 1994, el sur intentó separarse. La respuesta fue una guerra relámpago que dejó entre 7.000 y 10.000 muertos y una victoria total del norte. Esto no fue solo una guerra: fue la derrota militar del proyecto más progresista y próspero que tuvo la península arábiga, dejando un rescoldo de agravio que arde hasta hoy.

Ansar Allah: del norte montañoso a la pesadilla de Israel

Cameo de Orlando El Escriba de visita a los Partidarios de Dios (Ansar Allah) en el noroeste de Yemen
Sí, andamos en chancletas y qué, no no somos «huties», somos Ansar Allah (Los Partidarios de Dios») y hemos desarrollado misiles hipersónicos (sí, a fuerza de innovación tecnológica propia con cierta ayuda solidaria iraní) y tienen que «tocarnos…» porque nuestros misiles son imparables y llegan bien lejos, y sí, defendemos a los palestinos. A mí me encantó la daga curva que me regalaron, está especial «pa» descamar tilapia y tenca.

¿Quiénes son y de dónde vienen?
Su nombre oficial es Ansar Allah («Los Partidarios de Dios»). El término «hutí» les viene por Hussein al-Houthi, su fundador asesinado en 2004, y a ellos no les gusta porque los reduce a un apellido y niega su proyecto político. Por respeto a su autodenominación (y para entender su lógica), conviene llamarlos Ansar Allah.

Procedencia: 100% del norte.
Surgieron en la gobernación de Sa’dah, en el extremo noroeste, en las tierras altas que limitan con Arabia Saudí. Controlan Saná (la capital) y todo el noroeste, incluyendo la costa del Mar Rojo. Históricamente, el norte es el feudo de la minoría zaidí (una rama del chiísmo) de la que proviene el movimiento. Entender esto es clave: el conflicto actual es, en parte, una venganza del norte tribal sobre el sur socialista, pero con un nuevo actor que ha sabido modernizarse.

El poder que nadie esperaba: misiles, drones y un estrecho bajo amenaza

Esta es la paradoja más fascinante. Un grupo que controla una de las regiones más pobres del mundo ha desarrollado un arsenal que amenaza a una superpotencia militar regional (Israel) y estrangula la economía global.

Misiles que llegan a Israel:

  • Partieron de viejos misiles Scud soviéticos (alcance 300-700 km) y mediante ingeniería inversa (con apoyo de Irán) crearon el Zulfiqar / Burkan-3, con alcance de 1.400-2.000 km.
  • Su joya es el ‘Palestine 2’ , que según ellos es hipersónico (Mach 16). Alcance declarado: 2.150 km, suficiente para cualquier punto de Israel.
  • Cifras: Entre octubre de 2023 y septiembre de 2025, Israel registró más de 130 misiles balísticos y 150 drones lanzados desde Yemen. En un solo trimestre de 2025: 309 artefactos.
  • Innovación táctica: En agosto de 2025 lanzaron por primera vez un misil con múltiples submuniciones, complicando su interceptación.

El control del cuello de botella (Bab el-Mandeb):

  • Controlan la costa del estrecho de Bab el-Mandeb (solo 30 km de ancho), por donde pasa el 12% del comercio marítimo global.
  • Campaña: Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, atacaron más de 100 buques mercantes. En julio de 2025 hundieron dos buques, matando a cuatro marineros.
  • Consecuencias: El tráfico por el Canal de Suez se redujo un 50%. El puerto israelí de Eilat declaró la bancarrota y cerró temporalmente, con caída del 85% en su actividad.
  • Arma política: En noviembre de 2025 anunciaron una pausa en los ataques como parte del alto el fuego en Gaza, dejando claro que la amenaza sigue latente.

El tablero exterior: una guerra de ricos contra pobres

  • Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos: Lideran una coalición desde 2015 para restaurar en Yemén al gobierno reconocido. Sus bombardeos han sido devastadores.
  • Irán: Apoya a Ansar Allah con armamento, tecnología y financiación. Sin embargo, Irán no controla a los hutíes. Ellos son un socio de Irán con intereses propios. Su principal batalla es doméstica, no una extensión de la guerra iraní.

La otra guerra: la lucha por el petróleo y el poder

Aquí va el análisis estructural sin etiquetas: el verdadero motor del conflicto no es el clásico sunita versus chiitas, no, es económico.

  • El sur separatista: No solo lucha por independencia, sino por controlar los yacimientos de petróleo y gas. El gobierno reconocido y Arabia Saudí apoyan a estos separatistas para frenar a los hutíes, pero estos mismos separatistas desprecian al gobierno central.
  • El impacto neoliberal: Yemen fue sometido a programas de ajuste estructural. La corrupción de las élites y la privatización de servicios básicos dejaron al país sin red de seguridad, abonando el terreno para que Ansar Allah se presentara como el único «orden» posible.
  • Catástrofe humana: La peor crisis humanitaria del mundo. Más de 20 millones de personas necesitan ayuda urgente, 4 millones de desplazados internos, y la financiación de la ONU apenas cubre el 28% de lo necesario.

Apoyo a Gaza versus Israel

Si te preguntas por qué Ansar Allah se lanzó a apoyar a Gaza con tantas ganas, la respuesta no es una, sino un combo de factores que juegan en varias bandejas:

  • Capa ideológica: Para Ansar Allah, justificar su apoyo a Gaza es como una inyección directa de legitimidad popular, no solo dentro de Yemen, sino en todo el mundo árabe, trascendiendo sus diferencias sectarias.
  • Capa geopolítica: Se posicionan como un miembro más del llamado «Eje de la Resistencia». Esto les asegura un flujo constante de armamento, tecnología y financiación por parte de Irán.
  • Capa táctica: Al centrar su discurso en Gaza, logran desviar la atención pública de los problemas internos de Yemen y se presentan a sí mismos como la única fuerza verdaderamente «resistente» frente a la «opresión sionista e imperialista».

Pero ojo, el apoyo de Irán no es caridad. Irán no los controla totalmente, pero los ve como una pieza clave en su tablero. Y para los hutíes, esta alianza les ha reportado el increíble salto militar que ya mencionamos: pasaron de ser una milicia tribal a una fuerza con misiles balísticos y capacidad antisatélite gracias a este respaldo.

Además, este apoyo externo activa su tercera dimensión: el ataque a la economía capitalista global. Al atacar los intereses comerciales de potencias occidentales en el Mar Rojo, provocan un caos en las cadenas de suministro, calculando que esta presión sobre el sistema pueda traducirse en concesiones políticas.

La letra pequeña: Matices que los titulares esconden

  • Ansar Allah no es un simple «grupo terrorista». Para una población empobrecida y bombardeada, son la única estructura que provee justicia y servicios, por muy autoritaria que sea.
  • Hay más de dos bandos. Además de hutíes y gobierno, operan separatistas del sur, grupos yihadistas (Al Qaeda, ISIS) y fuerzas leales al hijo de Saleh. Es una guerra de todos contra todos.
  • El nombre importa. Llamarlos «hutíes», tildarlos de que andan en chancletas, les resta legitimidad; llamarlos «Ansar Allah» es reconocer su proyecto político. En los medios occidentales se usa el primero porque interesa minimizarlos.

El espejo roto de Oriente Medio

Yemen no es una simple guerra civil. Es una guerra de clases disfrazada de sectarismo, una lucha por los recursos de un país que fue rico (en incienso, café y un experimento socialista) y que hoy es el campo de batalla favorito de los ricos del Golfo. Pero lo que hace único a este conflicto es que una facción del norte (Ansar Allah), armada con ingeniería inversa y el control del importante estrecho, ha logrado que el mundo entero mire hacia sus montañas. Su pueblo, atrapado entre el martillo de la intervención extranjera y el yunque de los señores de la guerra locales, paga el precio más alto por un conflicto que no ha comenzado en sus calles. Y ahora, con misiles capaces de llegar a Tel Aviv y un mar cerrado al comercio, ese conflicto se ha vuelto global. Pues sí, los hutíes son antisionistas y antiimperialistas.

Hay muchas y muy diversas fuentes de información sobre estos conflictos en Yemen, mi erudito lector, si dispone de otras informaciones, siéntase libre de dejarme sus comentarios en el blog (o en las redes sociales si así lo desea).

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