Radares Mirando al Sur

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La culpa es de Pitágoras ¿no me cree?

Un artículo de opinión sobre los problemas de la bancarización y el transporte en Cuba y sus orígenes.

Cuentan —tal vez solo sea una leyenda— que cuando hicieron la nueva escuela de los Camilitos en Camagüey (la que está en la circunvalación Norte, antes estaba en la Cívica, donde yo estuve allí un breve tiempo) actuaron inteligentemente. Construyeron los edificios y no hicieron los caminitos cimentados. Inauguraron la escuela y dejaron que la gente caminara de un edificio a otro a su libre albedrío, solo trillos. Cuando estuvo claro por dónde caminarían, entonces hicieron los caminos de cementos. Normalmente los arquitectos diseñan bellos caminos rectangulares que quedan inútiles. Es simple, la gente siempre le hace caso caso a Pitágoras y coge por la hipotenusa (que no, no es una musa griega). En general, los humanos nos regimos por un principio universal: La Ley del Menor Esfuerzo, de la cual el teorema de Pitágoras es solo un caso particular.

Así sucede con todo en la sociedad, las personas tratamos de resolver todos los problemas siguiendo la Ley del Mínimo Esfuerzo y hacemos un esfuerzo mayor, si y solo sí, hay algo que NOS OBLIGUE.

Volviendo al ejemplo de las instalaciones multiedificios, usted puede trazar caminos rectangulares y exigirle a las personas que caminen por ellos. Las personas harán caso solo si hay vigilantes que le ponen una sanción, una multa tal que haga impensable coger por el trillo de Pitágoras y aun así, si calcula que no lo van a ver, camina por el trillo … hasta que lo cogen. Lo de apelar a la conciencia con consignas «no caminen por los trillos porque afean el entorno, bla, bla, bla ..». No funciona. Primero habrá algunos rebeldes transgresores, luego, en la medida en que el control se debilita aparecen más y más transgresores hasta que todos (salvo algún excéntrico) caminarán por los trillos.

La rue de Saint Hubert en Montreal

En una de mis siete visitas a Montreal tuve un ejemplo muy gráfico. Yo acostumbraba a ir a la barriada latina de Saint Hubert, donde hay muchos establecimientos con precios módicos. Por toda la rue de Saint Hubert, de Bellechasse a Jean-Talon hay numerosos parquímetros. Te parqueas, te bajas del carro, echas una moneda y el contador de tiempo arranca. Yo decía, caramba, qué nivel de conciencia, yo no veía que nada te obligara a activar el parquímetro. Mi mentalidad pitagoriana me decía —qué comemierda esa gente que activa el parquímetro.

Matojo en la Escuela, un clásico animado cubano con una frase que quedó para la memoria colectiva del cubano.

Un día cansado, me senté en un banco un rato y entendí. Cada menos de cinco minutos pasan unas muchachas uniformadas en bicicletas o moticos muy ligeras mirando los carros parqueados y los parquímetros (joneee, tienen una vista de águila) y dejandole los papelitos en el parabrisas al infractor. Nuevamente mi cerebro pitagoriano me dice —ah, yo no le haría caso a esa vieja (como Matojo) y botaría el papelito, pero Sarai me dijo —es un papelito, pero ya la multa está en tu registro. Una vez me metieron una multa y estuve cinco años pagando la liciencia de conducción con recargo (sí, se paga anual, que una ciudad tan linda como Montreal no se mantiene de la pirofláutica).

Bueno, como saben, me enredo y me pongo a hablar boberías. Si yo lo que quiero es hablar del problema que no te aceptan transferencias, en ningún lugar, ni estatal ni particular (o te aceptan hasta un valor, o determinados productos sí y la mayoría no, hay muchas variantes), en fin…transgresiones. Pues la raíz del problema no la busquen en otra cosa que en la falta de control. Por más resoluciones que hagan, no son resoluciones, son consignas. La Ley del Mínimo Esfuerzo es más fuerte. Además, en este caso hay otra causa mayor: evadir impuestos, que no quede huella digital y lo logran porque donde no hay control es en las facturas, no quedan registradas, por el el Mundo inventó el Blockchain.

El pago por transferencias, la clave del fallo de la bancarización y del cobro de impuestos,

En Cuba el pago de impuestos es una caricatura que se basa en la declaración «jurada». Las MIPYMES los evaden, pero la miríada de quincallas particulares no tienen nada que evadir, todo es tan simple como exhibir tus productos en la ventana y revender. Algunos logran hacer mucho dinero de esa forma, se van del país y cuando llegan a Extranjia (a un país del civilizado Jardín Occidental) se dan cuenta que allí HAY QUE TRABAJAR y allí PAGAR IMPUESTOS. Allí todo está «inventao» y no hay escape ni atajo.

Todo el desbarajuste que tenemos es porque autorizaron a las MIPYMES a importar y vender y no inventaron el control sobre estas operaciones desde la base. Por más que chillen, la bancarización no funcionará porque no hay control en la raíz. Todo lo demás son consignas huecas. Pensar que la gente va a aceptar transferencias bona fide … eso sí es utopía.

Carro estatal precogiendo personas en una parada.

Cierro el post con otro ejemplo que corrobora lo que digo. A cada rato, la dirección del país «le va arriba» a tratar de controlar que los carros estatales paren en las paradas y recojan a los plebeyos peatones. Nada, por más que un jefe importante un día recoge a unos cuantos y los monta en su carrito refrigerado (y sale en las noticias), por más que los inspectores se reactiven (nunca desaparecen, pero los choferes de los jefes saben como evadir los impuestos, perdón, los inspectores), pasado un tiempito todo vuelve a la «normalidad», los jefes a sus reuniones, el rico a su riqueza y el pobre a su pobreza y los choferoces a sus andanzas.

La esencia de por qué no funciona me la explicó un tipo en Inglaterra (léalo aquí)—porque no puede haber carros estatales. El día que los jefes se monten en el transporte público, mejorará. Mi lector pensará que es una utopía, pero en el Moscú de los 70 y los 80 uno viajaba mucho más rápido en el transporte público (metro, omnibus, tranvías, trolebuses, tren eléctrico suburbano) que tratando de ir en su propio carro.

Orlando El Escriba, tocando temas de Economía, Empresas y Sociedad, enfrentando a Marx contra Musk.

Resumiento, si pones le ley, antes debes poner el modo de controlarla, porque si no, ya sabes, la gente pone la trampa (encuentra el atajo) y la culpa … es de Pitágoras. Los leo en los comentarios.

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