¿A quién le importa cómo se mide la temperatura en Cuba? Nadie me lo pregunta, y sin embargo debería importarnos a todos. Detrás de cada pronóstico, de cada alerta temprana, de cada decisión que se toma antes de un huracán o durante una sequía, hay una red silenciosa de observaciones que sostiene la memoria climática del país. Me meto en esto porque todos somos libres de opinar, aun cuando seamos neófitos en el tema. El futuro de las observaciones meteorológicas en Cuba no es un debate técnico para especialistas: es la diferencia entre saber y suponer, entre anticipar y lamentar. Y porque mientras se discute si las estaciones automáticas sustituyen a los observadores, el problema real —la sostenibilidad de una red electrónica compleja en un clima tropical, con recursos escasos y personal mal remunerado— sigue sin resolverse. Escribo esto porque nadie lo pregunta, pero alguien tiene que hacerlo —pienso yo. A muchos nos duele, porque la próxima vez que miremos el cielo, alguien habrá tenido que mantener viva la herramienta que nos permite entenderlo y alertarnos de fenómenos severos. Toda la información proviene de fuentes publicadas en Internet; no incluyo información oficial no publicada.
1. El diagnóstico preciso: 68 estaciones, pero solo una fracción operativa al 100%
La confusión sobre el número de estaciones se disipa con los documentos oficiales. La red sinóptica de superficie del INSMET está compuesta por 68 estaciones. Todas ellas cuentan con algún tipo de sistema automático, pero su estado operativo es muy heterogéneo.
El diagnóstico oficial AEMET-INSMET de 2024, base del programa SOFF, revela la siguiente distribución:
La paradoja central: la automatización física está avanzada, pero la operacional está rezagada. Dos tercios de la red tienen equipos automáticos instalados, pero solo una fracción los opera de forma efectiva, es decir, compoletamente automática. El resto funciona en modo manual, con el observador como fuente principal de datos (y de errores).
Además, el diagnóstico señala que dos de las 68 estaciones de referencia no estaban operativas en el momento del análisis. Tampoco hay que confundir esta red con las redes sectoriales: los proyectos «Mi Costa» y «EUROCLIMA+» del INRH introdujeron 179 estaciones automáticas hidrológicas en nueve provincias, que no forman parte de la red sinóptica nacional.
2. El problema del mercurio: la discontinuidad de series centenarias
La sustitución de termómetros de vidrio y mercurio por sensores electrónicos (RTD/PT100, termistores) no es un simple cambio de instrumento. Introduce inhomogeneidades en series climatológicas de más de 100 años, un problema reconocido por la OMM en su guía sobre el reemplazo de instrumentos meteorológicos obsoletos.
Los resultados de los proyectos de intercomparación del INSMET (con centro de referencia en la estación patrón de Casa Blanca) revelan:
- Temperatura: excelente correlación en medias diarias, pero desfases sistemáticos en extremos (Tmax y Tmin) por diferencias de inercia térmica entre el abrigo meteorológico clásico y las garitas de radiación pasiva o microventiladas.
- Precipitación: los pluviómetros de cazoleta basculante subestiman sistemáticamente los chubascos convectivos intensos por el tiempo mecánico de basculación y las turbulencias en la boca del colector.
- Presión: los sensores piezoeléctricos igualan la precisión de los barómetros Fortin tras compensación por temperatura y altitud.
- Viento: los anemómetros automáticos superan claramente a la observación manual en captura de rachas máximas y variabilidad de alta frecuencia.
Conclusión: el mercurio no puede retirarse sin un periodo de solapamiento prolongado. La OMM recomienda períodos de intercomparación de al menos 5 a 10 años para garantizar la homogeneidad de las series. En Cuba, ese proceso está lejos de completarse, y la labor de homogenización de series climáticas para el cálculo de indicadores extremos es un campo de investigación activo.
3. Descapitalización por bajos salarios: el factor humano invisibilizado
Este es el problema más subestimado y el que más compromete el futuro de la red. La sostenibilidad de una red de observación no depende solo de la calidad de los instrumentos, sino de las personas que los mantienen, calibran y reparan.
El diagnóstico SOFF es explícito: «Actualmente no hay personal calificado en INSMET para operar las estaciones de radiosondeo que se pretenden instalar en el país, porque no existe una red operativa de estaciones de aire superior». Se prevé formar a 4 observadores por cada estación de radiosondeo, con entrenamiento en procedimientos de lanzamiento, verificación de seguridad y mantenimiento básico.
En mi opinión, la situación se agrava por:
- Salarios bajos para técnicos e ingenieros de instrumentación.
- Fuga de personal calificado hacia otros sectores o hacia la emigración.
- Dificultades de transporte (falta de combustible y vehículos) para llegar a estaciones remotas (y para llegar a ellas los operadores día a día).
- Envejecimiento del personal sin relevo generacional garantizado.
El propio diagnóstico SOFF reconoce la necesidad de «diseñar un calendario nacional de formación que incluya la mejora de las capacidades del personal de las estaciones de superficie y radiosondeo». Esto confirma que la brecha de capital humano es un cuello de botella reconocido oficialmente ¿Quién lo diría? Hace unos años éramos los líderes en fuerza de trabajo altamente calificada.
4. Sostenibilidad de las EMAs: el ambiente tropical como enemigo
Los principales vectores de fallo que yo, que estoy muy desde afuera, logro percibir en este campo son:
- Rayos: Cuba tiene uno de los ambientes eléctricos más agresivos del Caribe. Todas las AWS están protegidas por pararrayos, pero las sobretensiones inducidas siguen afectando sensores, dataloggers y comunicaciones.
- Salinidad y humedad: corrosión acelerada de conectores y electrónica, especialmente en estaciones costeras y cayos. Los sensores requieren mayor frecuencia de mantenimiento y calibración que en entornos menos agresivos.
- Heterogeneidad tecnológica: equipos de múltiples fabricantes (Vaisala, Campbell Scientific, SEBA, Adcon, MicroStep-MIS, Davis, fabricantes asiáticos) con protocolos, sensores y repuestos incompatibles.
- Obsolescencia: «La instrumentación de estas estaciones es muy antigua, habiendo completado su vida útil y con pocas posibilidades de reparación en caso de averías».
- Energía y comunicaciones: dependencia de la red eléctrica industrial, con respaldo de UPS, pero con problemas de suministro prolongado. Los paneles solares deben retirarse durante huracanes.
El laboratorio de calibración de INSMET, creado en los años 70 con financiamiento del PNUD y renovado en 2009 con colaboración china, requiere actualizar algunos de sus equipos, que llevan 15 años en funcionamiento. Sin él, INSMET tendría «una situación muy difícil para operar la red GBON (Global Basic Observing Network, o Red Mundial Básica de Observaciones en español, es decir, el estándar global mínimo aprobado por la OMM) de Cuba y continuar manteniendo la trazabilidad de sus mediciones al Sistema Internacional de medidas».
5. ¿Abandonar las estaciones convencionales?
No me parece que se deba hacer. La automatización tampoco es cosa que resuelva completamente la observación de variables cualitativas.
Aspectos como:
- tipo de nubes;
- cobertura nubosa;
- fenómenos presentes;
- visibilidad subjetiva;
- estado del suelo;
- características de la precipitación;
Estas cosas continúan dependiendo en buena medida de la apreciación humana o requerirían instrumentos complementarios de muy elevado costo.
Por esa razón, la tendencia actual en Cuba no apunta a la desaparición intencional de los observadores meteorológicos, sino a una integración creciente entre observación humana y medición automática —pienso yo— pero les recuerdo a mis lectores que la red se descapitaliza por los bajos salarios.
6. El proyecto SOFF: la hoja de ruta oficial (2026-2030)
El proyecto SOFF (Systematic Observations Financing Facility) es la respuesta institucional más concreta. Con un presupuesto de aproximadamente 6.5 millones de dólares y un período de implementación de 2025 a 2030, contempla:
| Componente | Cantidad |
|---|---|
| Nueva estación meteorológica de superficie | 1 |
| Estaciones de superficie a mejorar/actualizar | 8 |
| Nuevas estaciones de radiosondeo | 2 |
| Fortalecimiento de capacidades de calibración | Sí (podría dar servicio al Caribe) |
El proyecto será implementado por el INSMET, con asesoría técnica de AEMET (España) y coordinación del PNUD Cuba. La evaluación técnica identificó que 8 de las estaciones tienen AWS que necesitan ser actualizadas y 1 estación (Micro 3, en Santiago de Cuba) debe construirse desde sus cimientos. De las 8, 5 están funcionando con dataloggers TCP/IP, mientras que 3 usan FTP porque las AWS están dañadas y operan con instrumentos manuales.
Lo que NO me parece que vaya a ocurrir:
- Sustitución total de observadores humanos a corto ni mediano plazo (a no ser por falta de personal, que es fuerza mayor).
- Incremento significativo del número de AWS operativas sin inversión masiva en mantenimiento.
- Cobertura de zonas montañosas: el diagnóstico AEMET confirma que no hay AWS instaladas en las zonas montañosas cubanas.
7. Síntesis: el futuro supongo que sea híbrido por necesidad, no por elección
El futuro de las observaciones meteorológicas en Cuba —me parece a mí— no depende de cuántas EMAs se instalen, sino de cómo garantizar la sostenibilidad técnica, humana y financiera de una red electrónica compleja en un clima tropical, con recursos limitados y equipos de múltiples procedencias.
La situación actual se resume en tres cifras: 68 / ~20 / 12-14.
- 68 estaciones sinópticas de superficie.
- ~20 con observación automática operativa.
- 12-14 transmitiendo internacionalmente por WIS 2.0/GBON.
El propio diagnóstico SOFF reconoce dificultades para retener personal calificado y mantener operativa la red, lo que confirma que el desafío no es solo tecnológico, sino de sostenibilidad humana y material.
El problema fundamental no es la precisión de las EMAs, esa está demostrada. Yo pienso que es más bien la sostenibilidad tecnológica. La automatización no es una solución mágica: es una herramienta que amplía la cobertura espacial y temporal, pero que requiere una infraestructura técnica, humana y financiera que el país aún no ha logrado consolidar.
La frase que mejor resume la realidad cubana es:
En muchos países el debate es «observador versus estación automática». En Cuba, la cuestión fundamental ha sido con frecuencia «¿cómo mantener operativa una red electrónica compleja durante décadas en condiciones tropicales y con recursos limitados?»
El proyecto SOFF representa un paso importante, pero limitado: una nueva estación y ocho actualizaciones no transformarán estructuralmente una red de 68 estaciones. La verdadera transformación requeriría un compromiso sostenido de inversión en mantenimiento, repuestos, calibración y —sobre todo— en las personas que hacen funcionar la red.
Pues … ahí tiene mi fiel lector las informaciones que he recopilado de Internet al respecto. Usted, lea, documéntese y déjeme saber su opinión en los comentarios del blog.
Les dejo, además, algunas opiniones de mi propia cosecha. No me creo dueño de la verdad, leo atentamente cualquier opinión en los comentarios.
Es un hecho que el mundo avanza hacia los sensores y las estaciones automáticas, sean mejores o peores que los convencionales (con humanos midiendo), nos guste o no. En Cuba pusieron las EMAs en paralelo con las convencionales y lo peor, las leen manual en su mayoría con lo que se pierde su ventaja de lctura y transmisión automática y se gana el error del humano leyendo y transmitiendo. En otros países, sin mucho trauma, pusieron las EMAs a cubrir huecos y aprovechar sus ventajas en lugares inhóspitos para los humanos, y finalmente hasta eliminaron las convencionales ¿es mejor el enfoque cubano de hacerlas coincidir? Los leo en los comentarios.
Como mismo he dicho para otros campos de la automática en las industrias y en el propio campo de los radares meteorológicos, si no se consigue soberanía en la fabricación de las EMAs, no hay proyectos y progamas externos que puedan sostener este servicio en Cuba a largo plazo, sin importar la cantidad de EMAs que entren. Esa diversidad de fabricantes de EMAs que hay en Cuba no es sostenible ¿O estoy equivocado? Nada, leo los criterios en contra, la mejor forma de convencerme es enseñándome estadísticas de fallos y reparaciones y tiempo de vida y de funcionamiento de los equipos.
No solo se trata de mi opinión, para los que no lo saben, o no lo recuerdan, junto a la solicitud de un prototipo de radar Doppler cubano, el Comandante en Jefe también solicitó un prototipo de Estación Meteorológica Automática Cubana. Recuerdo que se construyeron 20, creo que se rompieron rápido y después se comenzaron a comprar EMAs de diversos fabricantes ¿Se abandonó la idea del Comandante en Jefe? Yo sigo pensando que es lo único que puede hacer sostenible este servicio. OK, puede que yo esté equivocado, leo sus opiniones con agrado.
He escrito muchos posts sobre estos temas de independencia tecnológica, la mayoría referidos, claro está, a los radares meteorológicos, que es mi área de competencia y algunos generales sobre Automatización Industrial, el IoT, Industria 4.0 y 5.0 y creo que aplican también para las EMAs, que están en el extremo opuesto a los caros radares: son tremendamente baratas (3-6 millones USD versus 10-15 mil USD). Lea y déjeme sus opiniones si lo desea:
¿Por qué Cuba no debe comprar radares meteorológicos a fabricantes extranjeros?
¿Por qué Cuba sí debe fabricar sus propios radares meteorológicos?
De los medidores analógicos a los medidores IoT
Automatización Industrial en Cuba ¿El huevo o la gallina?
¿Cómo lograr la dependencia tecnológica?
El dilema del IoT meteorológico: muchos datos, poca verdad (¿y mucha posverdad?)

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