Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Categoría: Temas Meteorológicos

  • El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Instituto de Meteorología tiene muy buenos modelos pretemporada de huracanes y un muy acertado sistema de pronósticos y seguimiento de las tormentas tropicales. También tiene un sistema de alerta temprana de condiciones de severidad del tiempo, que funciona muy bien; pero no es lo mismo decir que «hay alta probabilidad de que ocurran tormentas locales severas en los próximos 3 días…», que decir que «…dentro de 15 minutos un tornado estará azotando a La Habana» . Sin embargo, cuando se trata de Nowcasting (pronóstico inmediato, de 0-2 horas) y del Very Short Term Forecasting (pronóstico a muy corto plazo, de 0-12 horas), en mi opinión, no existe un sistema. El Centro Nacional de Pronósticos, que es el que concentra a la mayoría de los pronosticadores experimentados, no se puede ocupar de esta escala espacio-temporal. En provincias también hay muy buenos pronosticadores, pero, en mi opinión, no constituyen un sistema, aunque tengan éxitos puntuales.

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  • ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca

    ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca

    Un post para detallar todo lo que hay que tener en cuenta para que un radar haga estimados de precipitaciones plausibles.

    Si usted se compra un radar meteorológico y guiándose por lo que dijo el fabricante (lo de «llave en mano») cree que es solo encenderlo y va a tener estimados de precipitaciones que se correspondan con la realidad, solo les puedo recomendar que lean lo que Dante dice que decía a la entrada del infierno: «Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate» (Infierno, Canto III, verso 9). Si usted no entiende italiano antiguo, se lo digo en cubano moderno: «el chicharrón no es carnepuerco«. O sea que «del dicho al hecho hay un buentrecho». Usted se compra un auto moderno y es «llave en mano», pero requiere que usted sepa conducir en un tráfico endiablado y por caminos irregulares, el auto moderno es solo una herramienta confortable, hay que saber usarla. De eso se trata, que para estimar precipitaciones con un radar hay muchos facotres que hay que configurar y parametrizar de un modo adecuado, no se trata solo de comprar «un buen radar».

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  • Medir lluvia:  Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro

    Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro

    En los posts anteriores hemos visto que los sistemas de alerta más maduros no eligen entre un sensor y otro: los integran. Pero para entender por qué esa integración es inevitable —y no un capricho tecnológico— conviene poner a cada instrumento frente a frente, con sus fortalezas y sus vergüenzas. La pregunta no es cuál es «mejor», sino para qué sirve cada uno y dónde falla. Y, al final, aparece un tercer jugador que promete cubrirlo todo desde el espacio: el satélite. ¿Está a la altura?

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  • La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?

    La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?

    Las inundaciones no son un fenómeno uniforme. Su letalidad y su costo dependen tanto de la geografía y el clima como de la capacidad de un país para ver venir el agua. Pero la comparación entre sistemas maduros y países sin infraestructura revela algo más incómodo que una simple brecha tecnológica: la diferencia no está solo en los radares y los pluviómetros, sino en quién interpreta sus datos, con qué confianza social cuenta y hasta dónde llega la advertencia. En el post anterior vimos que en Estados Unidos la alerta no la dispara un algoritmo, sino un pronosticador que decide con herramientas estandarizadas. Esa lección —que la tecnología sin el factor humano es un adorno— se repite, con matices distintos, en cada geografía. Y en ningún lugar se ve tan cruda como en los casos que siguen.

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  • De la lluvia a la alerta en el teléfono: así funciona el sistema en EE.UU.

    De la lluvia a la alerta en el teléfono: así funciona el sistema en EE.UU.

    A la 1:14 de la madrugada, el teléfono vibra. Es una notificación que no viene de una aplicación del tiempo ni de una red social: es una Wireless Emergency Alert. En el texto aparecen las palabras que activan la alarma: inundación repentina, lluvia intensa, radar y pluviómetros. Para quien la recibe, la alerta llega como un hecho aislado. Detrás hay una cadena de procesos que empezó mucho antes, cuando la lluvia aún no había desbordado el río. Entender esa cadena —y sus límites— es entender por qué Estados Unidos no alerta “con un radar” ni “con un pluviómetro”, sino con un sistema que integra ambos y los traduce en una decisión operativa.

    En un post anterior vimos que MRMS convierte miles de sensores dispersos en una estimación cuantitativa de precipitación (QPE) única, nacional y actualizada cada 2 minutos. Pero una QPE, por sí sola, no salva vidas. El sistema estadounidense de alertas de inundación es la cadena que traduce esa cifra en una decisión y, finalmente, en una notificación que vibra en un teléfono. Es una cadena con eslabones bien definidos: MRMS → FLASH → pronosticador → etiqueta de impacto → Wireless Emergency Alert.

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  • Observaciones meteorológicas en Cuba: ¿humanas o automáticas?

    Observaciones meteorológicas en Cuba: ¿humanas o automáticas?

    ¿A quién le importa cómo se mide la temperatura en Cuba? Nadie me lo pregunta, y sin embargo debería importarnos a todos. Detrás de cada pronóstico, de cada alerta temprana, de cada decisión que se toma antes de un huracán o durante una sequía, hay una red silenciosa de observaciones que sostiene la memoria climática del país. Me meto en esto porque todos somos libres de opinar, aun cuando seamos neófitos en el tema. El futuro de las observaciones meteorológicas en Cuba no es un debate técnico para especialistas: es la diferencia entre saber y suponer, entre anticipar y lamentar. Y porque mientras se discute si las estaciones automáticas sustituyen a los observadores, el problema real —la sostenibilidad de una red electrónica compleja en un clima tropical, con recursos escasos y personal mal remunerado— sigue sin resolverse. Escribo esto porque nadie lo pregunta, pero alguien tiene que hacerlo —pienso yo. A muchos nos duele, porque la próxima vez que miremos el cielo, alguien habrá tenido que mantener viva la herramienta que nos permite entenderlo y alertarnos de fenómenos severos. Toda la información proviene de fuentes publicadas en Internet; no incluyo información oficial no publicada.

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  • El pronóstico falló… ¿o fallamos al juzgarlo?

    El pronóstico falló… ¿o fallamos al juzgarlo?

    Un post para reflexionar un poco sobre ese tema polémico y actual que es la verificación de los pronósticos.

    «La mayoría de las personas saben opinar sobre un pronóstico meteorológico. Muy pocas saben verificarlo.»

    Hay una escena que se repite cada día en millones de hogares cubanos: El meteorólogo anuncia lluvias «aisladas» para la tarde. En el parte del INSMET, «aisladas» significa que un tercio del área provincial estará cubierta por lluvia. Pero nadie te dice si tú estarás dentro de ese tercio o fuera de él. Al día siguiente, en tu barrio no cayó una gota. En el barrio vecino, un palo de agua. Y el veredicto es inmediato:

    —Se equivocaron otra vez. Y allá van a endilgarles el cartelito de «mentirólogos», pero … cuando se acerca un huracán reclaman a «San Rubiera». Tranquilos amables lectores, pasa igual en todas partes del mundo, es una profesión que se juega su prestigio cada día.

    Pero ¿realmente se equivocaron? ¿O es que nadie nos enseñó a leer un pronóstico?

    Una ciencia condenada al examen permanente

    Un científico que trabaja en el laboratorio puede tardar meses o años en saber si su hipótesis era correcta. La naturaleza le responde cuando el experimento concluye. Un astrónomo puede esperar décadas a que nuevas observaciones confirmen o refuten su teoría. Los creadores de un medicamento o de un tratamiento nuevo pasan largos años trabajando para ver triunfar sus resultados.

    En meteorología, la naturaleza responde al esfuerzo cada día. Y lo hace en público.

    Cada predicción tiene fecha de vencimiento. Después de unas horas o unos días, la atmósfera dicta sentencia. Pocas disciplinas científicas viven sometidas a una auditoría tan constante, tan implacable y tan visible.

    Sin embargo, verificar un pronóstico no es preguntarse si llovió o no llovió.

    Un pronóstico es un conjunto de afirmaciones simultáneas sobre espacio, tiempo e intensidad. ¿Llovió en toda la ciudad o solo en un barrio? ¿A la hora prevista? ¿Con la intensidad anunciada? ¿En los sitios que se identificaron como más probables? Ciertamente, el pronóstico de la precipitación es el más veleidoso.

    Es como intentar acertar no solo el resultado de un partido de fútbol, sino también el minuto de cada gol, el número de tiros a puerta y la posesión del balón.

    Cuando las probabilidades nos traicionan

    La situación se complica con los pronósticos probabilísticos. Supongamos que durante cien días se emite un pronóstico de 70% de probabilidad de lluvia. Mucha gente piensa que debería llover en cada uno de esos cien días. Pero si llueve en setenta de ellos, el pronóstico fue extraordinariamente bueno.

    La paradoja es evidente: un pronóstico probabilístico puede ser estadísticamente perfecto y, al mismo tiempo, generar una insatisfacción pública enorme.

    La gente busca certezas. La atmósfera ofrece probabilidades. Y en ese abismo entre lo que queremos oír y lo que la ciencia puede decir, se pierde la posibilidad de un juicio justo.

    Cómo se verifica en el mundo real

    La verificación moderna es una disciplina científica en sí misma. No pregunta «¿llovió o no llovió?». Pregunta algo más concreto: de cada cien veces que anuncié un 70% de lluvia, ¿en cuántas llovió realmente?

    Para responder eso, los centros meteorológicos usan un arsenal de métricas. Y cada una responde a una pregunta distinta:

    El Brier Score mide qué tan cerca quedó tu pronóstico de la diana. Un cero es un tiro perfecto al centro. Un uno significa que disparaste sistemáticamente en dirección contraria. No importa si acertaste una vez por casualidad: el Brier Score castiga la inconsistencia.

    El diagrama de fiabilidad es como una balanza que debe mantenerse en equilibrio. Si dices «70% de lluvia», debe llover aproximadamente setenta veces de cada cien. Si llueve solo treinta, tu balanza está rota: anuncias más de lo que ocurre. Si llueve noventa, también está rota, pero en el otro sentido.

    La curva ROC mide la capacidad del sistema para distinguir entre un evento que va a ocurrir y uno que no. Es como un perro guardián: debe ladrar cuando hay un intruso, pero no cuando pasa el cartero. Un área bajo la curva de 0.5 significa que el perro ladra al azar; no sirve de nada (como el de mi casa que lo mismo le ladra a los gatos, a las gallinas del vecino, o a alguien que esté tocando a la puerta, o si vino la luz, o si se fue la luz, o si se bota el tanque elevado).

    Los skill scores responden a la pregunta más dificil de todas: ¿este pronóstico es mejor que no tener pronóstico? Un valor de cero significa que no aporta nada sobre la climatología. Un valor negativo significa que sería mejor mirar por la ventana.

    Los centros serios publican estas métricas abiertamente. No presumen de «aciertos». Presumen de habilidad estadística demostrable.

    El caso noruego: la humildad de los números

    MET Norway es uno de los servicios meteorológicos más respetados del mundo. Su modelo LAMEPS, combinado con el ECMWF, produce pronósticos que están entre los mejores del planeta.

    Pero cuando publican sus resultados, no dicen «90% de efectividad». Publican Mean Absolute Error, Brier Skill Scores, curvas ROC y diagramas de fiabilidad. Publican el error absoluto medio de sus pronósticos de temperatura y lo comparan con la climatología. Publican, en fin, la letra pequeña de su propia incertidumbre.

    Ese es el estándar internacional. No hay «porcentaje de acierto» en el sentido popular. Hay métricas que se pueden replicar, auditar y —si es necesario— refutar.

    El caso cubano: cuando el 90% esconde la letra pequeña

    INSMET verifica sus pronósticos desde 1978. Y publica resultados: un promedio de 87.5% de efectividad en las predicciones de 24 horas, con picos de 91.2% después de 2001. Villa Clara alcanza el 94% de eficiencia. Las Tunas reporta 93.2% de efectividad, y en 2022 llegó al 94.1%, ubicándose entre los mejores del país. Esos números son impresionantes, a un meteorólogo noruego lo dejan con la boca abierta. Pero ¿cómo se calculan?

    Aquí está la clave. En la metodología cubana, un pronóstico se considera correcto cuando más del 50% de las observaciones de las estaciones de una región cumple los rangos establecidos. Para la dirección del viento, el umbral baja al 30%. Es decir, acierta el pronóstico si una de cada tres estaciones confirma la dirección del viento.

    Eso no es lo mismo que verificar si el pronóstico fue certero para la ciudad de La Habana. Es verificar si fue suficientemente útil en el agregado regional.

    La verdadera asimetría

    La diferencia no es que unos mientan y otros sean humildes. Es que miden cosas distintas con reglas distintas.

    MET Norway mide el error absoluto medio contra la climatología. Verifica punto por punto, estación por estación. Publica sus Brier Scores y sus diagramas de fiabilidad. Su referencia es la naturaleza misma: si el pronóstico no supera a la climatología, no sirve.

    INSMET mide el porcentaje de pronósticos que pasaron un filtro creado por el personal del instituto según sus propios criterios. Verifica por regiones agregadas. Publica porcentajes de efectividad sin desglosar. Su referencia es un criterio interno que se ajusta según la variable: 50% de estaciones para temperatura, 30% para viento.

    Cuando un noruego dice que su pronóstico tiene un skill score positivo, está diciendo que es mejor que no tener pronóstico. Cuando un cubano dice «90% de efectividad», está diciendo que, según los criterios internos del INSMET, nueve de cada diez pronósticos pasaron el filtro (creado por ellos). Pero el filtro es flexible. Y no se publica con el mismo nivel de detalle.

    Esa es la verdadera asimetría. No está en los números. Está en quién decide cómo se cuentan.

    El matiz que no podemos ignorar

    Sería injusto cerrar aquí. La asimetría metodológica no es solo cuestión de transparencia institucional. Es también cuestión de recursos materiales.

    Evaluar un pronóstico a nivel de «punto de rejilla» —es decir, para cada kilómetro cuadrado— exige una red de radares Doppler de alta densidad, estaciones automáticas que reporten cada minuto, y una capacidad de supercómputo que MET Norway tiene y el INSMET no.

    El Instituto de Meteorología llegó a tener más de 1400 trabajadores. Hoy esa plantilla está lejos de poder cubrirse. Conozco más de treinta jóvenes meteorólogos talentosos, graduados del InSTEC, que se desempeñan en el extranjero (algunos vinculados a la Meteorología, otros no). El recurso humano, que era una de nuestras fortalezas, va menguando. Puedo añadir más, desde hace muchos años, muy pocos de los graduados en el InSTEC regresaban a sus provincias de origen. Ahora el asunto es peor —emigran.

    No se puede exigir la misma granularidad de verificación cuando no se dispone de la misma granularidad de medición. La asimetría metodológica refleja, en parte, una asimetría material. Señalarlo no debilita mi crítica: la hace más honesta.

    La práctica y las expectativas

    Como expliqué con más detalle en mi post: ¿Lloverá? Yo veré y te diré publicado en Juventud Técnica, la gente quisiera saber cómo va a estar el tiempo, mañana, pasado mañana, de aquí a dos semanas, en el verano en la semana que planifico ir a la playa, en diciembre que su hija se quiere casar el 24 …

    Cuando alguien afirma «ese pronóstico fue un desastre», casi nunca está evaluando el pronóstico en sí. Está evaluando su experiencia personal. Generalmente, porque le sucedió algo adverso: lo agarró un palo de agua en medio de la calle, se le mojó la ropa que dejó tendida, no llovió como esperaba para paliar que hace una semana no bombean agua … en fin el mar, como diría Guillén, que ya sabía que hay cosas que no se cambian, solo se navegan, y como suele usar la gente en Cuba como bisagra conversacional.

    Un pronóstico puede ser excelente desde el punto de vista estadístico y resultar insatisfactorio para una persona concreta. Del mismo modo, un pronóstico mediocre puede parecer brillante si, por casualidad, acertó exactamente lo que ocurrió en nuestro barrio, especialmente si era lo que esperábamos: no llovió y pude hacer la fiesta de cumpleaños del niño en el patio.

    La próxima vez que maldigas al meteorólogo porque en tu barrio no cayó una gota, pregúntate: ¿estabas en el tercio del área que el pronóstico cubría? ¿O simplemente no te tocó? Y si te tocó, ¿te acordaste de agradecerlo?

    El asunto no es si se equivocó el meteorólogo, sino más bien si sabemos nosotros cómo reconocer cuándo tenía razón.


    Y entonces … ¿cómo quedo yo?

    La sociedad suele creer que verificar un pronóstico consiste simplemente en comparar lo anunciado con lo ocurrido. En realidad, la verificación meteorológica es una disciplina científica compleja que busca medir objetivamente la calidad de las predicciones y separar las impresiones subjetivas de la evidencia estadística.

    El verdadero desafío no es solo mejorar los pronósticos.

    Es aprender a juzgarlos con los mismos estándares que exigimos a quienes los emiten.


    Mientras tanto en LADETEC …

    OK, no lo vamos a engañar, en LADETEC no podemos hacer que llueva o no llueva según usted lo necesite, estamos trabajando en eso; pero ese servicio aún no lo tenemos disponible.

    Si su problema es que necesita agua podemos hablar con un pipero para que le lleve (ya saben, tienen que «ayudarlo»), pero eso es solo para Camagüey. Si su problema es que está lloviendo y necesita ir a alguna parte, para eso tenemos a Pepe El Seco, que tiene un bicitaxi con nailons grandes (Pepe cubre hasta Florida, la de Camagüey no la otra y hasta Vetientes) y a usted no le cae ni una gota. Nota: Pepe tiene baterías y paneles solares en el bicitaxi.

    Orlando El Escriba "farmeando aura" en un puesto de trabajo real de AWIPS.
    Orlando El Escriba «farmeando aura» en un puesto de trabajo real de AWIPS.

    En cambio, si su problema es hacer buenos pronósticos, sí tenemos algo disponible: nuestra implementación del formidable sistema de ayuda al pronóstico que se usa en aeropuertos y Oficinas de Pronósticos de los EE.UU.: Advanced Weather Interactive Processing System (AWIPS).

    Una imagen explicando qué cosa es la AWIPS por parte del NWS de la NOAA

    Nuestra versión se llama LAMULA™ AWIPS, y es la implementación del software libre AWIPS desarrollado por NCAR, pero alimentada por las fuentes de datos a las que usted tenga acceso (por omisión, AWIPS viene configurado con las fuentes de datos que están disponibles en el servicio meteorológico de los EE.UU.).

    Nosotros (LADETEC) podríamos instalarselo en el Centro Nacional de Pronósticos del INSMET, en cualquier oficina provincial, en cualquier aeropuerto y la brecha tecnológica se acortaría (bueno, un poquitín).

    Nosotros se lo instalamos en la versión más económica (en cuanto a medios de computación) que se van a encontrar en el mundo.

    Si quiere saber de qué va AWIPS puede leerse el post: ¿Qué es AWIPS? O la versión del NWS dónde lo explica.

    Por si alguien deseara contratarnos este servicio, estamos aquí para servirle.

    Que el Buen Tiempo sea con Usted y que obtengan el 100% o más de aciertos. Los leo en los comentarios.

  • Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    If in the previous article I addressed the siting of a radar to serve an airport, now I want to broaden the range and talk about the siting of a weather radar for general meteorological service. The fundamental difference is that, while in the airport case the goal is to detect hazardous phenomena during takeoff and landing—wind shear, microbursts, gust fronts—in general meteorological service the goal is continuous surveillance of the atmosphere over a broad territory: precipitation, severe storms, tropical cyclones, hail, and in general all phenomena that affect the population and the economy.

    I have been involved in the siting and installation of several radars throughout my life. And if I have learned anything, it is that the order of the factors does alter the product. In my experience, one must begin with logistically accessible sites. Starting by looking for locations on very high peaks with panoramic views is pointless if they later turn out to be places where logistics—roads, redundant communications, electric power—would be prohibitively expensive or impossible to sustain. Once you have logistically plausible sites, then you review visibility with DEM/LOS models and decide how to complement with other radars and of what type. And above all, the operating band, which is what decides the price.

    Allow me to share what I have gathered on these criteria, in a manner analogous to what I did for the airport case.

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  • ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    Si en el artículo anterior abordé la ubicación de un radar para dar servicio a un aeropuerto, ahora quiero ampliar el rango y hablar de la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico en general. La diferencia fundamental es que, mientras en el caso aeroportuario el objetivo es detectar fenómenos peligrosos en el despegue y aterrizaje —cizalladuras, microavalanchas, frentes de racha—, en el servicio meteorológico general el objetivo es la vigilancia continua de la atmósfera sobre un territorio amplio: precipitación, tormentas severas, ciclones tropicales, granizo, y en general todos los fenómenos que afectan a la población y a la economía.

    He estado involucrado en la ubicación y el montaje de varios radares a lo largo de mi vida. Y si algo he aprendido, es que el orden de los factores sí altera el producto. En mi experiencia, uno debe comenzar por los lugares logísticamente accesibles. Empezar buscando ubicaciones en picos muy elevados con vistas panorámicas es por gusto si luego son lugares donde la logística —viales, comunicaciones redundantes, energía eléctrica— resultaría prohibitivamente costosa o imposible de sostener. Una vez con lugares logísticamente plausibles, entonces sí se revisa la visibilidad con modelos DEM/LOS y se decide cómo complementar con otros radares y de qué tipo. Y sobre todo, la banda de trabajo, que es la que decide el precio.

    Permítanme compartirles lo que he recopilado sobre estos criterios, de manera análoga a lo que hice para el caso aeroportuario.

    La logística primero: el criterio que no se puede ignorar

    La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lo dice con claridad en sus guías de mejores prácticas: la elección del sitio de un radar depende de la aplicación prevista, pero también está influenciada por muchos factores económicos y técnicos. Entre ellos, la existencia de caminos para llegar al radar, la disponibilidad de energía y enlaces de telecomunicaciones, el costo del terreno, la proximidad a una instalación de monitoreo y mantenimiento, y la existencia de la menor cantidad posible de obstáculos para el haz del radar .

    La experiencia práctica confirma esto. En un proyecto reciente en la región de Biobío, Chile, se utilizó la plataforma Model Builder de ArcGIS para obtener zonas candidatas para la instalación de un radar meteorológico a partir de parámetros como la elevación, el índice de posición topográfica, la distancia de visión promedio, la proximidad a caminos y tendido eléctrico . Es decir, la logística no es un añadido de última hora: es un criterio de primer orden en la selección del sitio.

    En un caso real en la provincia de Sichuan, China, los equipos de selección de sitio tuvieron que adentrarse en montañas donde la mayoría de los picos preseleccionados no tenían camino. Los técnicos iban abriendo paso con machetes entre la vegetación, registrando coordenadas y altitudes, y en cada cumbre evaluaban la posibilidad de acceso a comunicaciones y energía eléctrica. Como decía el responsable de la misión: «El radar es como un ‘ojo celestial’; la selección del sitio está directamente relacionada con la precisión y el alcance de los datos de monitoreo en los prócimos 15-20 años (o tal vez 50, como nuestros tres longevos radares RC-32B, léase el post Once upon a time…Japanese Radars, the beginning of a new era in Cuban Meteorology). No se puede ser descuidado en absoluto» .

    Esto me recuerda una experiencia propia. El «monstruo» Leonardo (Ichi) fue a hacer una reparación al radar meteorológico METEOR-50DX (del fabricante GEMATRONIK-SELEX), en los predios del aeropuerto de Pasto, Colombia, y para acceder al radar había que cruzar sobre la pista, por tanto, había que esperar que no hubiera tráfico de aviones sobre la misma. Un sitio puede tener una visibilidad impecable y, sin embargo, ser un infierno logístico. Miren el radar de Karún en medio de la selva venezolana, con una posición envidiable y una logística impraticable.

    En Cuba tenemos tres radares cuyo acceso puede ser crítico y ha tenido episodios épicos y memorables, ellos son Gran Piedra (en la provincia de Santiago de Cuba), Pico San Juan (en la provincia de Cienfuegos) y Punta del Este (en la Isla de la Juventud). Si gusta puede leer sobre las hazañas de nuestros técnicos de LADETEC para mantenerlos funcionando en lo que podría ser un récord Guinness: Cuando no hay mulos se arrea a lomo de hombres, Expedición a la Isla del Tesoro

    Los requerimientos de infraestructura que la OMM detalla incluyen torre, suministro de energía (principal y de respaldo), protección contra rayos y puesta a tierra, y comunicaciones y red. No es trivial. Un sitio en un pico remoto puede requerir una torre de decenas de metros, un sistema de energía solar o eólico con banco de baterías, un pararrayos diseñado con cuidado para no afectar el rendimiento de la antena, y un enlace VSAT para transmitir los datos. Todo eso multiplica el costo de operación y mantenimiento a lo largo de la vida útil del radar.

    El análisis de visibilidad con DEM/LOS: cuando ya hay candidatos logísticamente viables

    Una vez que se tienen sitios logísticamente plausibles —con acceso vial razonable, energía disponible o instalable, y comunicaciones viables—, entonces sí se procede al análisis de visibilidad. Aquí es donde entran los Modelos Digitales de Elevación (DEM) y los análisis de Línea de Visión (LOS).

    La OMM señala que, en el caso de una red de radares destinada principalmente a aplicaciones sinópticas, los radares en latitudes medias deben ubicarse a una distancia de aproximadamente 150 a 200 km entre sí. Si la red se utiliza para mediciones cuantitativas de precipitación, donde es primordial utilizar haces de radar a baja altura, esa distancia no debe exceder los 100 km . Pero estos números son solo puntos de partida: la visibilidad real del haz sobre el terreno es la que determina la cobertura efectiva.

    Para evaluar esa visibilidad, la herramienta fundamental es el análisis de bloqueo del haz mediante DEM. Existen herramientas desarrolladas por servicios meteorológicos nacionales, como la del Servicio Meteorológico Estatal de Turquía (TSMS), que utiliza un modelo digital de elevación de 30 m de resolución y librerías de código abierto (wradlib) para calcular el porcentaje de bloqueo del haz, el radio visible del haz, el porcentaje de haz visible, la altura mínima de visibilidad sobre el nivel medio del mar, y el ángulo visible mínimo para cada punto de la red . El proceso es iterativo: se van probando ángulos de elevación sucesivos hasta que al menos una parte del haz deja de estar bloqueada . También LADETEC dispone de su propia aplicación LAMULA™ DEM/LOS.

    En el caso de Chile, una vez obtenidos los candidatos logísticamente viables, se utilizó un código Python en ArcGIS que, a partir del modelo digital de elevación de la región y el punto de control, permite conocer la visión horizontal —el skyline— que tendría el radar en esa localización. El requisito es que esa visión no tenga obstrucciones topográficas para no generar zonas de sombra . Y una vez trazados los skylines, se estimó cuál sería la población directamente beneficiada. Descubrieron que un radar de banda C con un alcance de 120 km cubriría no solo la región del Biobío, sino también parte de Ñuble y La Araucanía, beneficiando a más de 2 millones de habitantes.

    La OMM advierte algo crucial: los sitios de radar en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo. Las mediciones con elevación negativa producen fuertes ecos de suelo, por lo que solo tienen sentido en casos excepcionales. En regiones montañosas, a menudo es imposible lograr un equilibrio entre un buen alcance de visibilidad y mediciones cerca del suelo. La solución que sugiere la OMM es el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles de montaña, que pueden desempeñar un papel suplementario valioso. En Cuba tenemos el caso del radar de Gran Piedra, un coloso que captura los huracanes al norte y al sur de Cuba mejor que los otros 7 radares.; pero no puede ver la precipitación en la ciudad de Santiago de Cuba a sus pies). Léase estos tres posts para que se comprenda el dilema del radar de La Gran Piedra (Al César, lo que es del César, ¿Puede el radar de Gran Piedra “ver” la lluvia sobre la ciudad de Santiago de Cuba?, Radares cubanos vs Huracán Irma).

    Esto conecta directamente con el siguiente punto.

    Complementación con otros radares: la red como sistema

    Ningún radar es una isla. La OMM lo dice sin rodeos: la selección de la tecnología del radar y el diseño de la red estarán influenciados por las oportunidades actuales y futuras de acceder a datos de otros radares. Las redes de radares meteorológicos son, en general, heterogéneas debido a diferencias de edad, proveedores, tecnologías (bandas S, C y X) y función.

    El espaciamiento entre radares es una restricción crítica. Un espaciamiento del orden de 150–200 km, como en Europa, frente a 250–400 km, como en Norteamérica, influye significativamente en la elección de la tecnología del radar. Si la aplicación requiere medición directa a bajas altitudes para un área limitada —por ejemplo, cizalladura del viento en un aeropuerto o en terreno complejo—, entonces solo se requiere un alcance corto (~40 km), lo que también influye en la elección de la tecnología.

    La tendencia moderna es hacia redes heterogéneas: radares de banda S para cobertura amplia y detección de precipitación intensa a larga distancia, radares de banda C como compromiso entre alcance y costo, y radares de banda X para relleno de huecos (gap-filling) y aplicaciones de corto alcance. Un estudio reciente mostró que aproximadamente una cuarta parte del beneficio potencial de relleno de huecos podría lograrse con solo 25 radares adicionales de «relleno». La clave está en que los radares de menor costo —banda X y banda C— operan con menor potencia y están disponibles en configuraciones significativamente más pequeñas, lo que los hace ideales para complementar la cobertura de una red de banda S.

    Pero la complementación no es solo cuestión de bandas. También es cuestión de ángulos de exploración. Un radar en un pico elevado puede tener un alcance excelente a altitudes medias y altas, pero un punto ciego cerca del suelo. Otro radar en un valle, con menor alcance pero mejor visibilidad de las capas bajas, puede complementar esa cobertura. La OMM sugiere que en regiones montañosas, el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles puede desempeñar un papel suplementario valioso .

    La banda de trabajo: el factor que decide el precio

    Llegamos al punto que, en mi experiencia, es el que con más frecuencia se subestima en la etapa de planificación: la elección de la banda de frecuencia. La OMM lo resume así: la elección de la banda de frecuencia resulta principalmente de un compromiso entre el alcance y la reflectividad, que varía como λ⁻⁴, la atenuación por lluvia, que disminuye al aumentar λ hasta volverse despreciable en longitudes de onda decimétricas, la precisión de los datos y el costo.

    Veamos las tres bandas principales para radares meteorológicos:

    Banda S (2700–2900 MHz, ~10 cm). Es la elección para detectar lluvia intensa a muy largas distancias, hasta 300 km, en climas tropicales y templados. La atenuación por lluvia es prácticamente despreciable, pero los sistemas son voluminosos y costosos, requieren transmisores más potentes para una sensibilidad comparable a la banda C, y demandan más espacio y más electricidad.

    Banda C (5600–5650 MHz, ~5.4 cm). Es generalmente preferida para uso en climas templados, ya que representa un compromiso relevante entre los parámetros anteriores. Permite detección de lluvia a largas distancias (hasta 200 km), aunque su cuantificación se limita en la práctica por encima de los 100 km. Ofrece la ventaja de un menor costo, tanto por menor potencia como por menor tamaño de antena en comparación con radares de menor frecuencia que tienen la misma resolución espacial. El costo de los radares de banda C es aproximadamente la mitad que el de los de banda S.

    Banda X (9300–9500 MHz, ~2.5–3.2 cm). Los radares de banda X son más sensibles y pueden detectar partículas más pequeñas, pero como experimentan una atenuación mucho mayor, se utilizan solo para observación meteorológica de muy corto alcance, aproximadamente 50 km. Son ideales para estudios de desarrollo de nubes, detección de precipitación ligera como nieve, y por su pequeño tamaño, como unidades móviles portátiles. Su costo es aproximadamente un tercio del de un radar de banda S.

    La ecuación fundamental que relaciona alcance y velocidad en un radar Doppler es: Rmax · Vmax = c · λ / 8, donde Rmax es el alcance no ambiguo máximo, Vmax es la velocidad no ambigua máxima, c es la velocidad de la luz y λ es la longitud de onda. Esto significa que una reducción en la longitud de onda requiere una reducción en el alcance efectivo, en la capacidad de medición de velocidad efectiva, o una combinación de ambas.

    En la práctica, la tendencia moderna es hacia redes híbridas: una columna vertebral de radares de banda S o C para cobertura amplia, complementada con radares de banda X (de mucho menor costo) para relleno de huecos, aplicaciones de corto alcance y mediciones de alta resolución en áreas críticas. En Cuba tenemos ocho radares, de los cuales tres son Doppler (desarrollo propio con un largo historial La Epopeya del Doppler Cubano: una historia en 13 capítulos), y el país entero está cubierto por una red que explora la troposfera cada 10 minutos. Yo nunca diría»¿qué banda es la mejor?» sino «¿qué combinación de bandas y qué espaciamiento satisfacen las necesidades de mi servicio meteorológico con el presupuesto disponible?» (¿Qué banda usar en los radares?)

    Un orden de prioridades

    Resumiendo, el proceso que recomiendo es el siguiente:

    Primero, la logística. Identificar sitios con acceso vial razonable, disponibilidad o posibilidad de instalar energía eléctrica confiable (con respaldo), y opciones de comunicación redundante. Sin esto, cualquier otra consideración es académica. La OMM incluye la existencia de caminos, la disponibilidad de energía y telecomunicaciones, y la proximidad a una instalación de mantenimiento como factores económicos y técnicos que influyen en la elección del sitio .

    Segundo, la visibilidad. Con los candidatos logísticamente viables, realizar análisis de bloqueo del haz con DEM de alta resolución y herramientas LOS. Evaluar el porcentaje de bloqueo, la altura mínima de visibilidad y las zonas de sombra. Priorizar sitios que garanticen visibilidad sobre las áreas de interés, no necesariamente los picos más altos, porque como advierte la OMM, los sitios en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo .

    Tercero, la complementación. Diseñar la red como un sistema heterogéneo. Los radares de banda S o C pueden proporcionar la cobertura principal, mientras que los de banda X pueden rellenar huecos y proporcionar alta resolución en áreas críticas. El espaciamiento entre radares debe ajustarse a la aplicación: 150–200 km para aplicaciones sinópticas, 100 km o menos para mediciones cuantitativas de precipitación .

    Cuarto, la banda de trabajo. La elección de la banda es, en última instancia, una decisión económica tanto como técnica. La banda S ofrece el mejor rendimiento para precipitación intensa a larga distancia, pero es la más costosa. La banda C es un compromiso razonable para climas templados. La banda X es la más económica y la más adecuada para aplicaciones de corto alcance y relleno de huecos. En un país como Cuba, con una red de ocho radares ya establecida y un clima tropical propenso a ciclones, la banda S sigue siendo la columna vertebral, pero los radares de banda X podrían complementar la cobertura en áreas de interés específico. LADETEC dispone de un diseño de radar Doppler y Polarimétrico de banda X, robusto, sostenible, hecho con soluciones de Open Hardware y Open Software que garantizan una ecplotación soberana y duradera.

    Una nota final

    Los fabricantes de radares ofrecen «siete verstas hasta el cielo», como dice el refrán ruso. Te ofrecen radares maravilla. Es el fenómeno de la posverdad aplicado a la venta de radares (lea el post La posverdad y los radares meteorológicos). No todo lo que brilla es oro. Si va a comprar un radar para un servicio meteorológico —o para cualquier otra aplicación—, búsquese la asesoría de un experto que haya trabajado en el tema. Será dinero bien empleado, porque hay mucha superchería ofreciéndose por ahí.

    La OMM tiene una guía excelente, la Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), cuyo Volumen IV está dedicado precisamente a Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Es de 2024 y está disponible en la biblioteca de la OMM . Si el lector desea profundizar, es el punto de partida obligado. Y si el tema de la aviación es de su interés, puede consultar los artículos que mencioné en el post anterior.

    Al final, la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico general no es un problema de optimización matemática abstracta. Es un problema de ingeniería práctica, donde la logística, la visibilidad, el propósito principal del radar (lea el post sobre las aplicaciones: ¿Cuáles son las Aplicaciones de los Radares Meteorológicos?), la complementación (lea como complementan en Estados Unidos: DE CASA a CLIMAVISION ¿Cómo rellenar los «huecos» en la cobertura de una red de radares?) y el costo (mire estos posts para que tenga una idea no solo de la inversión inicial, si no de cuánto cuesta mantenerlos: Radares meteorológicos, costos y Los desafíos y los costos de mantener una red de radares meteorológicos) se entrelazan en un equilibrio que nunca es perfecto. Lo importante es no empezar por el final. Empezar por los picos más altos y más bonitos puede ser poético, pero rara vez es sensato, la historia de nuestra América Latina recoge más fracasos que éxitos (Radares Meteorológicos al Sur del Río Bravo: Un Mapa Desconcertante) y mire cuántas cosas influyen en la cobertura: ¿Cobertura del radar? Destrocemos un poco de mitos.


    Referencias

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2018). Siting and installation (Sección 9). En Guide to Operational Weather Radar Best Practices, Parte 1. Ginebra: OMM. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/ISO/Std_Radar_Part1_For_Members_Review.pdf

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2024). Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), Volumen IV: Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Ginebra: OMM. ISBN 978-92-63-11257-6. https://library.wmo.int/viewer/68981/

    Oyarzún Jiménez, C. F. (2021). Propuesta de sitio para la instalación de un radar meteorológico en la Región del Biobío: potenciales ventajas para la detección temprana de amenazas hidrometeorológicas (Tesis de pregrado). Universidad de Chile, Santiago. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/183882

    Sichuan水文中心. (2025, 18 de diciembre). 跋涉川东寻»天眼»——达州测雨雷达选址工作侧记 [Caminando por el este de Sichuan en busca del «ojo celestial»: notas sobre la selección del sitio del radar de medición de lluvia de Dazhou]. Departamento de Recursos Hídricos de Sichuan. http://slt.sc.gov.cn/scsslt/dfss/2025/12/18/c9aa7161b7794ad5be7b320dfa0874a6.shtml

    Öztürk, K., & Çubuk, A. (2018). The Interactive Weather Radar Visibility Analysis Tool. Turkish State Meteorological Service (TSMS), Remote Sensing Division. Presentado en TECO-2018, WMO. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/TECO-2018/pdf/poster%20abstracts/topic%203/P3_1_Ozturk_et%20al_ExtendedAbstract.pdf

    Federal Aviation Administration (FAA). (2024). Siting Criteria for Terminal Doppler Weather Radar (TDWR) (Order JO 6315.4). U.S. Department of Transportation. https://www.faa.gov/documentLibrary/media/Order/JO_6315_4.pdf

  • El radar, las TLS y los avisos super rápidos

    El radar, las TLS y los avisos super rápidos

    Un post para hablar del falso aviso de sismo del 18 de agosto y la posibilidad de usarlo para avisos super rápidos de tornados generados por radar.

    Siempre he estado consciente de que una cadena es tan fuerte como lo sea su eslabón más débil. Mi quehacer en los radares me fue llevando sucesivamente desde la adquisición de la información meteorológica contenida en las señales a su procesamiento. Más tarde pasé a perfeccionar el análisis de esa información para elaborar avisos rápicos. Para eso tuve que estudiar la naturaleza mismas de los fenómenos peligrosos y los métodos de detección por radar. Por último me di cuenta que aunque podría pulir los métodos de análisis y detección por radar siempre iba a chocar con un problema: ¿cómo hacer llegar el aviso a los posibles afectados?

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  • La enigmática corrección por el perfil vertical de reflectividades

    La enigmática corrección por el perfil vertical de reflectividades

    El radar meteorológico, visto desde la óptica del usuario final, padece una paradoja fundamental: cuanto más lejos observa, más alto mira. Lo que la antena capta a varios kilómetros de altitud no es un fiel reflejo de lo que ocurre en la superficie, sino una instantánea distorsionada por la compleja estratificación vertical de la atmósfera. Una misma tormenta puede mostrar reflectividades radicalmente distintas en su base, en su núcleo y en su cima, y son precisamente esas diferencias verticales las que convierten la estimación de lluvia acumulada en un desafío de primer orden. La Corrección por el Perfil Vertical de Reflectividad (VPR) no es, por tanto, un refinamiento menor ni una opción estética del posprocesado; es la herramienta matemática esencial que permite al sistema ‘traducir’ lo que ve en altura a lo que realmente impacta el suelo, especialmente en regímenes de lluvia estratiforme donde los sesgos sistemáticos —como la infame banda brillante— pueden inflar los acumulados por un factor de varios cientos por ciento. Sin embargo, su aplicación no es universal ni automática; comprender cuándo, cómo y, sobre todo, dónde aplicar este ajuste es tan crítico como el propio algoritmo, pues una corrección mal ubicada puede transformar una solución necesaria en un artefacto indeseado. A continuación, le desgloso sus fundamentos, sus aplicaciones prácticas y las limitaciones operativas que definen su uso en los sistemas de QPE modernos.

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  • Tornado. La Física del Vórtice que Desgarra el Mundo

    Tornado. La Física del Vórtice que Desgarra el Mundo

    Hemos hablado de la Granizada, la alquimista que convierte gotas de agua en proyectiles sólidos. Hemos diseccionado a la Aeroavalancha, la asesina silenciosa que se estrella contra el suelo como un martillo invisible. Pero si hay una reina que siembra el pánico solo con mencionar su nombre, esa es el Tornado y no, no hablo del caballo del Zorro.

    En artículos anteriores les conté cómo el radar Doppler logró, por fin, «ver» su firma espectral (la famosa TVS o Tornado Vortex Signature) aquel fatídico 24 de mayo de 1973 en Union City. Sin embargo, les debo a mis fieles lectores la segunda parte: ¿qué ocurre dentro de esa bestia para que sea tan destructiva? Hoy abrimos el capó del vórtice para explicar su física pura y dura.

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  • Los cuatro jinetes de las apocalípticas tormentas

    Los cuatro jinetes de las apocalípticas tormentas

    Dicen que cuando el cielo se vuelve plomizo y el radar se tiñe de radioecos púrpura, no es solo una tormenta lo que viene. Es una cabalgada levantando una amenazante polvareda.

    Cuatro jinetes galopan juntos, cada uno trayendo su propia arma: la energía explosiva, el viento que gira, la humedad que alimenta y la rotación que lo envuelve todo. Si el analista de radar no los conoce, la tormenta lo tomará por sorpresa. Si los sabe leer, podrá anticipar el apocalipsis antes de que toque tierra. Y de eso se trata, del dificil arte de anticiparse y avisar, aunque sea unos minutos antes, de la ocurrencia de un fenómeno devastador.

    Sentarse a analizar las imágenes de radar sin información es como si en la guerra moderna lanzaras las tropas a asaltar una posición sin información de inteligencia previa. Los parámetros ambientales son como la «frecuencia cardíaca» y la «presión arterial» de la tormenta. Indican la energía disponible, la organización del viento y el combustible (humedad) que la alimentará.

    Un analista de radar experto no mira la pantalla sin antes haber revisado estos datos. Son como el chequeo integral que hacen los médicos que da sentido a lo que verá el cirujano cuando opere al paciente.

    Vamos a conocer a estos cuatro «jinetes».


    Pero antes … un poco de historia

    Yo comencé mi trabajo en 1981 en el Centro Meteorológico de Camagüey como ingeniero de la estación de radar de sondeo aerológico Meteorit-2. Camagüey era una plaza fuerte en el sondeo aerológico. Curioso como soy, me interesaba no solo por la electrónica, que me parecía fascinante por lo ingeniosa, a pesar de que era un equipo de válvulas de vacío, sino que también me interesaban los datos del sondeo vertical de la atmósfera superior (temperatura, humeda, presión y viento) que iban saliendo.

    Unos años después, ya siendo el ingeniero del radar MRL-5 tenía que participar en los briefings antes de los vuelos para los trabajos de Influencia Activa y oía al meteorólogo Álvaro Lapinet Recodé disertar sobre las condiciones meteorológicas esperadas para el día. Luego se tomaba la decisión de activar la preparación para la siembra de nubes o suspender las acciones ese día. Álvaro se basaba en la información obtenida de los sondeos aerológicos (de los cuales era un gran conocedor) y mencionaba cuatro parámetros que me resultaban enigmáticos (tampoco es que les prestara mucha atención, eso no estaba en mi órbita en esa época).

    Meteorólogo Álvaro Lapinet Revcodé en usus años de jefe de pronosticos en el Centro Meteorológico de Camagüey.
    Meteorólogo Álvaro Lapinet Recodé, a la sazón Jefe del Departarmento de Pronósticos en el Centro Meteorológico de Camagüey.

    Pasaron unos cuantos años más y me tocó organizar el servicio de vigilancia meteorológica por radar en Cuba. Cree un grupo de Meteorología de Radar para que fuera el rector de la actividad de explotación de la información de los radares y que a su vez innovara, experimentando con las técnicas de radar que LADETEC desarrollaba y perfeccionaba, de esta forma cerrábamos el lazo I+D+I dentro del Centro de Radares.

    Hete aquí que enseguida me di cuenta que los operadores de los ocho radares eran sorprendidos por las situaciones de tormentas y se enfrentaban a lo que los radares podían brindarle cuando ya las tormentas estaban en el tablero. Es una situación bien dificil, cuando, en una tarde propicia para la convección, se te llena la pantalla de ecos potentes, cada uno de los cuales tiene características de tormenta. Sin embargo, no es lo mismo una tormenta que una tormenta severa. La primera te da un agradable y refrescante chubasco, la segunda trae aparejados daños a la vida y a las propiedades.

    Imagen de radar en una tarde tormentosa.
    Imagen de radar en una tarde tormentosa en la cual hay que distinguir cuál de ellas será severa.

    Entonces recordé todo lo que había oído de pronósticos y sondeos y acudí a los de la estación aerológica y les pedí que me dieran cada mañana su análisis de los parámetros del sondeo para incluirlo en el boletín que preparaba el grupo de Meteorología de Radar sobre la situación general del estado del tiempo y sus perspectivas en el día.

    Ejemplo de información del sondeo aerológico, analizada por elespecialista Eduardo Estrada.
    Ejemplo de la información aerológica que le incluíamos en el boletín diario para los operadores.

    Los aerólogos, que no solo eran expertos haciendo el sondeo con el radar Meteorit-2 (y más tarde con una estación francesa), también sabían bajar de Internet los sondeos interpolados de las estaciones de sondeo del área para usarlos cuando no se sondeaba. No era solo darnos las salidas del sondeo, sino también agregar su interpretación del significado de estas variables para el desarrollo de la actividad convectiva en el día, para que los operadores y el analista de turno en el Grupo de Meteorología de Radar estuvieran apercibidos, aprovechando su gran experticia en el tema.

    En estos boletines diarios se les incluía, además, un resumen del estado general del tiempo y la situación sinóptica general, elaborados por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, la lluvia caída (acumulada en 24 horas) el día anterior, suministrada por el INRH y un análisis de la información de satélite y el mosaico de radar al momento de emitirse el boletín.

    Estos boletines matutinos alcanzaron gran popularidad. Los enviabamos por correo electrónico, no solo a los ocho operadores, sino tambien a numerosos compañeros de los grupos de pronósticos provinciales. En estos boletines nosotros, es decir, los compañeros del grupo de Meteorología de Radar que los compilaban, no poníamos nada nuestro (excepto el mosaico de radares al momento de emitirlos). Siempre nos preocupamos por dar los debidos crédito, incluso incluíamos una foto de la persona que suministraba estos datos (el aerólogo, el jefe de turno en el Centro Nacional de Pronósticos, alguien del INRH que suministraba la información).

    A alguien le molestó y tuvimos que suspenderlos. Yo hubiese agradecido (para la actividad de vigilancia por radar) que alguien se hubiese ocupado de continuarlos ya que no querían que nosotros lo hiciéramos; pero no se logro. Sigo pensando que el que se va a sentar a analizar información de radar requiere de estas y otras informaciones.

    Ahora, con las tecnologías modernas, estoy pensando en generarlos automáticamente, incluidos en la suite de LAMULA™ WebViewer y LAMULA™ Process. De hecho en LAMULA™ WebViewer tenemos ya satélite GOES (infrarrojo y visible), información dedescargas eléctricas y viento en cuatro niveles (superficie, 850, 700 y 500 HPa). Tal vez pronto le demos la sorpresa con algunas otras cositas.


    Y ahora sí … los cuatro jinetes

    Imagen de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis usada fantasiosamente para ilustrar los cutro índices más imortantes para el pronóstico de tormentas severas.
    Imagen de los cuatro jinetes del apocalípsis, usada fantasiosamente para ilustrar los cuatro índices importantes para la detección de tormentas severas por radar.

    Jinete 1: CAPE — La Energía Explosiva

    «El Jinete del Fuego»

    ¿Qué es y por qué importa?

    La CAPE (Convective Available Potential Energy) o Energía Potencial Disponible para la Convección es, en esencia, la cantidad de «energía explosiva» almacenada en la atmósfera. Se mide en Julios por kilogramo (J/kg). Es una medida de la inestabilidad del aire. Piensa en ella como la pólvora: cuanta más CAPE haya, más potente puede ser la explosión (la tormenta).

    Umbrales operativos

    NivelCAPE (J/kg)Implicación
    Baja< 1000Atmósfera estable. Tormentas débiles y de corta duración.
    Moderada1000 – 2500Favorable para tormentas fuertes, granizo y lluvias intensas.
    Alta> 2500Atmósfera muy inestable. Potencial de supercélulas y tormentas severas.
    Extrema> 5000Condiciones excepcionales. Tormentas violentas con granizo gigante y tornados.

    Tipos de CAPE que debes conocer

    No toda la CAPE es igual. Es crucial saber qué tipo estás viendo:

    • SBCAPE (Surface-Based CAPE): Calcula la energía de una parcela que se eleva desde la misma superficie. Es la más común pero puede ser engañosa si la capa superficial es muy fina y se mezcla fácilmente.
    • MLCAPE (Mixed-Layer CAPE): Calcula la energía de una parcela que representa el promedio de temperatura y humedad de los primeros 100 mb (unos 1000 metros) sobre el suelo. Es más realista y preferido por muchos pronosticadores.
    • MUCAPE (Most Unstable CAPE): Busca en los primeros 300 mb la parcela que produciría la mayor CAPE posible. Muy útil para tormentas que se elevan sobre capas de aire frío en superficie (convección elevada).

    ¿De dónde se obtienen los datos?

    Hay tres fuentes principales:

    1. Globo Sondeo (Radiosondeo): La fuente más directa y real. Se lanzan globos con instrumentos dos veces al día (00 y 12 UTC). Proporcionan un perfil vertical real de la atmósfera. Su limitación: baja resolución espacial y temporal (solo cada 12 horas).
    2. Modelos Numéricos (NWP): Modelos como el GFS o el ECMWF generan análisis y pronósticos en una cuadrícula 3D. De estos datos se puede extraer un sondeo sintético para calcular la CAPE en cualquier punto. Su fortaleza: cobertura espacial y temporal continua.
    3. Satélites: Satélites como los GOES pueden estimar índices de estabilidad, incluyendo la CAPE, en regiones sin cobertura de sondas. Su gran ventaja es la cobertura casi global y continua.

    Metáfora del jinete: «La CAPE es el combustible que enciende la mecha. Sin él, los otros jinetes galopan en vano.»


    Jinete 2: Cizalladura del Viento — El Organizador

    «El Jinete del Viento que Corta»

    ¿Qué es y por qué importa?

    La cizalladura del viento es el cambio en la velocidad o dirección del viento con la altura. Es el ingrediente clave para que las tormentas se organicen y se vuelvan severas.

    • Una tormenta en un ambiente con poca cizalladura (como una célula única) es como un fuego que arde sin control y se apaga rápido.
    • Una tormenta en un ambiente con fuerte cizalladura es como un fuego al que se le aplica una corriente de aire, lo que lo organiza y lo hace mucho más peligroso y duradero.

    Capas críticas

    • Capa de 0-6 km (Cizalladura profunda): La más importante para la organización general de una tormenta. Una cizalladura > 15-20 m/s (30-40 nudos) es favorable para tormentas organizadas y supercélulas.
    • Capa de 0-1 km (Cizalladura en baja): Fundamental para la rotación de las corrientes ascendentes cerca del suelo, un ingrediente crucial para la formación de tornados.

    ¿De dónde se obtienen los datos?

    La cizalladura se calcula a partir del viento en diferentes niveles de presión:

    1. Globo Sondeo: Mide directamente el viento en altura. Es la fuente más fiable para obtener un perfil vertical real.
    2. Modelos Numéricos (NWP): Proporcionan el viento en sus niveles de presión (ej. 850, 700, 500 hPa) para calcular la cizalladura en cualquier punto y momento.
    3. Perfiladores de Viento (Wind Profilers): Son radares especiales que miden el viento en altura de forma continua en un punto fijo, ofreciendo una resolución temporal muy alta.

    Metáfora del jinete: «Es el que convierte una turba en un ejército. Sin él, la tormenta es un fuego que arde y se apaga. Con él, se vuelve una máquina de destrucción.»


    Jinete 3: Humedad en Niveles Bajos — El Combustible

    «El Jinete del Agua que Alimenta»

    ¿Qué es y por qué importa?

    La humedad en los niveles bajos de la atmósfera (los primeros 1500-2000 metros) es el «combustible» de la tormenta. Sin humedad, no hay convección. Una alta humedad cerca del suelo es fundamental para:

    1. Alimentar la corriente ascendente: El aire húmedo es menos denso y asciende con más facilidad.
    2. Aumentar la inestabilidad: La humedad incrementa la CAPE disponible.
    3. Bajar la base de la nube: Un nivel de condensación por ascenso (LCL) bajo indica que la base de la nube está cerca del suelo, lo que es un factor crítico para la generación de tornados.

    Parámetros clave

    • Punto de rocío en superficie: Un valor superior a 10-12°C se considera un buen indicador de humedad suficiente para tormentas fuertes.
    • LCL (Lifting Condensation Level): La altura a la que una parcela de aire, al ascender, se satura y forma una nube. Un LCL bajo (< 1500 m) es una señal de alerta para posibles tornados.

    ¿De dónde se obtienen los datos?

    1. Globo Sondeo: Mide el punto de rocío en toda la columna atmosférica. Es la fuente más directa.
    2. Modelos Numéricos (NWP): Proporcionan campos de humedad específica y punto de rocío en sus niveles de presión.
    3. Satélites: Pueden estimar el contenido de agua precipitable y la humedad en la capa límite mediante técnicas de infrarrojo y microondas.

    Metáfora del jinete: «Es el que llena los pulmones de la tormenta. Sin humedad, el jinete del fuego se queda sin aliento.»


    Jinete 4: Helicidad — El que Hace Girar

    «El Jinete del Remolino»

    ¿Qué es y por qué importa?

    La helicidad es un parámetro que mide el potencial de rotación en la atmósfera. Cuantifica cómo el viento que «gira» (cambia de dirección con la altura) puede ser «absorbido» por la tormenta para hacerla rotar. Es el ingrediente clave para la formación de mesociclones y tornados.

    La más utilizada es la Helicidad Relativa a la Tormenta (Storm-Relative Helicity – SRH). Se mide en m²/s².

    Capas críticas

    • SRH 0-3 km: Mide la rotación en la capa inferior, crucial para la organización de la tormenta.
    • SRH 0-1 km: Mide la rotación justo cerca del suelo y está fuertemente relacionada con la probabilidad de tornados.

    Umbrales operativos

    NivelSRH (m²/s²)Implicación
    Baja< 100No favorable para tormentas rotatorias.
    Moderada100 – 250Favorable para supercélulas y posibles tornados débiles.
    Alta> 250Muy favorable para supercélulas con tornados fuertes y de larga trayectoria.

    Parámetros compuestos

    La helicidad se combina con la CAPE para crear índices como:

    • Energy Helicity Index (EHI): Muy útil para identificar áreas con potencial de tormentas severas.
    • Supercell Composite Parameter (SCP): Integra varias variables para pronosticar supercélulas.
    • Significant Tornado Parameter (STP): Diseñado específicamente para identificar áreas con alto potencial de tornados significativos.

    ¿De dónde se obtienen los datos?

    1. Globo Sondeo: Permite calcular la helicidad real a partir del viento observado en altura.
    2. Modelos Numéricos (NWP): Son la fuente principal para pronosticar la helicidad en diferentes regiones y momentos.

    Metáfora del jinete: «Es el que hace bailar a la tormenta. Cuando este jinete galopa fuerte, el radar muestra ganchos y parejas rotacionales. Es el heraldo de los tornados.»


    La mesa de operaciones: dónde se reúnen los jinetes

    Un analista de radar no tiene que memorizar todos estos datos. Los tiene a su disposición en diferentes herramientas:

    HerramientaQué ofrecePara qué sirve
    Skew-T Log-P (Sondeo)Perfil vertical de temperatura, humedad y viento.CAPE, Cizalladura, LCL, helicidad.
    Modelos NWP (GFS, ECMWF)Mapas y sondeos sintéticos en cualquier punto.Pronóstico de todos los parámetros.
    Productos satelitales (GOES)Estimaciones de CAPE e índice de estabilidad.Cobertura en áreas sin sondeos.
    Índices compuestos (EHI, SCP, STP)Integran varias variables en un solo valor.Identificación rápida de zonas de riesgo.

    El radar como testigo, no como juez

    El radar es tu ventana al presente. Te dice qué está pasando. Pero estos parámetros ambientales son tu mapa y tu brújula. Te dicen qué podría pasar y por qué.

    Un analista competente nunca interpreta una imagen de radar sin tener en mente el contexto ambiental:

    • Cuando ves un Bow Echo en la pantalla y sabes que la CAPE es de 3000 J/kg y la cizalladura 0-6 km es de 25 m/s, confirmas que no es un espejismo: es una máquina de vientos destructivos en pleno funcionamiento.
    • Cuando ves un eco en gancho y consultas que la SRH 0-1 km es de 300 m²/s², tu nivel de alerta se dispara.

    El radar te muestra el síntoma; los parámetros ambientales te confirman el diagnóstico.


    Conclusión: cuando los cuatro jinetes galopan juntos

    Cuatro jinetes, cuatro fuerzas. Ninguno es suficiente por sí solo.

    • La CAPE sin cizalladura es una explosión sin dirección.
    • La cizalladura sin humedad es un viento que no encuentra qué mover.
    • La humedad sin helicidad es un combustible que no enciende.
    • La helicidad sin CAPE es un remolino sin fuerza.

    Pero cuando los cuatro galopan juntos, la tormenta deja de ser un fenómeno y se convierte en un evento. El analista que los conoce no solo ve colores en una pantalla; ve una historia que se está escribiendo. Y si la sabe leer, puede cambiar el final.

    En nuestro curso de Radares Meteorológicos aplicados al Monitoreo de Fenómenos Extremos, dedicaremos sesiones completas a la interpretación de estos parámetros con casos reales. Porque un fenómeno conocido es un fenómeno que podemos anticipar. Y anticipar es la primera forma de proteger.


    ¿Quieres saber más? Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected]

    Orlando L. Rodríguez González, Ingeniero Eléctrico, PhD en Procesamiento de Señales de Radar. Profesor Titular del InSTEC (Universidad de La Habana) en Meteorología

    También puedes echar un vistazo a los siguientes posts:

    ¿Qué son las tormentas?

    De tormenta a TLS

    Los tres tipos de tormentas más destructivas: granizadas, aeroavalanchas y tornados.

    ¿Cómo detectar por radar Granizadas, Aeroavalanchas y Tornados?

    La cizalladura del viento

    El origen del Tornado Vortex Signature

    ¿Son pronosticables los Tornados?

    ¿Qué cosas son los vendavales y cómo se detectan por radar?

    ¿Pueden los radares Doppler detectar los Tornados?

    Anatomía de las Aeroavalanchas

    El terrible y destructivo Granizo

  • TLS: cuando las tormentas cruzan la línea roja

    TLS: cuando las tormentas cruzan la línea roja

    En el post anterior hicimos un viaje por los cuatro grandes tipos de tormenta. Aprendimos a distinguir una célula única de una multicelular, una línea de turbonada de una supercélula.

    Pero quedó una pregunta en el aire: ¿cuándo una tormenta deja de ser «una tormenta más» y se convierte en una tormenta severa? ¿Dónde está esa línea roja que separa lo intenso de lo peligroso?

    Hoy vamos a responder esa pregunta. Y no solo con teoría, sino con las herramientas que usan los meteorólogos operativos para tomar decisiones en tiempo real. Porque la severidad no es un concepto abstracto: es un conjunto de criterios objetivos, medibles y, sobre todo, detectables por radar.

    Vamos a ello.


    1. ¿Qué es una Tormenta Local Severa (TLS)?

    El término Tormenta Local Severa (TLS) agrupa todos aquellos fenómenos convectivos de mesoescala que, por su intensidad, representan una amenaza para la vida, la propiedad o el medio ambiente. Se caracterizan por desarrollarse de manera rápida y localizada, y su ciclo de vida suele medirse en horas, no en días.

    Pero lo que realmente define a una TLS no es su tamaño ni su duración, sino que cumpla al menos uno de estos tres criterios establecidos por los servicios meteorológicos a nivel mundial:

    1. Vientos destructivos: ráfagas en superficie ≥ 90 km/h (50 nudos).
    2. Granizo de tamaño significativo: diámetro ≥ 2 cm (1 pulgada).
    3. Tornado: está asociada o tiene el potencial de generarlo.

    Estos no son caprichos. Cada uno de estos umbrales corresponde a un nivel de daño que puede afectar gravemente infraestructuras, cultivos y, lo más importante, vidas humanas.

    En resumen: una tormenta puede ser muy intensa, pero si no alcanza estos umbrales, no es «severa» en términos operativos. Y si los alcanza, el protocolo de alerta se activa.


    2. Las cinco firmas de radar que anuncian severidad

    Aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque la severidad no se adivina: se ve en el radar. Los meteorólogos hemos aprendido a leer ciertas «firmas» que nos indican que una tormenta está a punto de cruzar (o ya ha cruzado) esa línea roja.

    Cada una de estas firmas tiene su propia historia, su propia física y su propio nivel de peligro. Vamos a conocerlas.


    2.1. El Bow Echo (Eco en Arco) — El anunciador de vientos destructivos

    ¿Qué es? Cuando una línea de tormentas se curva formando un arco o una flecha en la imagen de reflectividad, estamos ante un Bow Echo.

    ¿Qué significa? Que los vientos descendentes de la tormenta están «empujando» la línea de lluvia hacia adelante con tanta fuerza que la deforman. En el centro de ese arco se concentran los vientos más intensos, que pueden superar los 120 km/h y causar daños similares a los de un tornado, pero en línea recta.

    ¿Dónde mirar? El área de máximo peligro está en el vértice del arco, justo donde la curvatura es más pronunciada. Allí es donde el rear-inflow jet (el chorro de entrada trasero) impacta contra el suelo y genera las ráfagas más destructivas.

    ¿Qué peligro anuncia? Vientos destructivos en línea recta. Si el Bow Echo es extenso y persistente, puede evolucionar hacia un Derecho, un sistema de vientos dañinos que se extiende a lo largo de cientos de kilómetros y dura varias horas.


    2.2. El Eco en Gancho (Hook Echo) — El ojo del cazador de tornados

    ¿Qué es? Una curvatura o «gancho» en el borde suroeste del núcleo principal de una tormenta, visible en la reflectividad.

    ¿Qué significa? Que la tormenta tiene una corriente ascendente tan potente y organizada que está «enrollando» la lluvia a su alrededor. Ese gancho envuelve al mesociclón, el corazón rotatorio de la tormenta.

    ¿Dónde mirar? El gancho se forma típicamente en el flanco suroeste de la supercélula. La zona dentro del gancho, donde la reflectividad es más baja, es la zona de corriente ascendente y es donde puede formarse el tornado.

    ¿Qué peligro anuncia? Es la firma clásica de una supercélula y un indicador de que un tornado puede estar formándose en esa zona. No siempre hay tornado, pero cuando lo hay, suele estar en la punta de ese gancho.


    2.3. La Pareja Rotacional (Rotational Couplet) — La rotación hecha visible

    ¿Qué es? En los datos de velocidad Doppler, una pareja rotacional se ve como un área donde los vientos que se acercan al radar (colores verdes) y los que se alejan (colores rojos) están uno al lado del otro, girando alrededor de un punto común.

    ¿Qué significa? Que hay rotación organizada a escala de tormenta. Si esa rotación es profunda (se ve en múltiples niveles de la tormenta) y persistente (dura más de 10-15 minutos), estamos ante un mesociclón.

    ¿Dónde mirar? En los productos de Velocidad Doppler. Busca un par de máximos de velocidad (verde y rojo) adyacentes. El centro de rotación está entre ambos. Si ves esto en niveles bajos (corte de 0.5°), presta mucha atención.

    ¿Qué peligro anuncia? Un mesociclón es el precursor directo de la mayoría de los tornados significativos. Cuando un meteorólogo ve una pareja rotacional que se intensifica y desciende en altura, sabe que una alerta de tornado es inminente.

    Imagen sugerida: Captura de radar de velocidad Doppler mostrando una pareja rotacional, con los colores verde y rojo marcados y una flecha indicando el centro de rotación.


    2.4. El TBSS (Three-Body Scatter Spike) — El detector de granizo gigante

    ¿Qué es? Una «espiga» o «pico» de reflectividad de baja intensidad que se extiende detrás del núcleo principal de la tormenta, en la dirección opuesta al radar.

    ¿Qué significa? Es el único indicador directo de que hay granizo de gran tamaño en la tormenta. El fenómeno físico es fascinante:

    1. El haz del radar impacta contra una piedra de granizo de gran tamaño.
    2. Parte de la energía se dispersa hacia adelante y llega al suelo.
    3. El suelo rebota esa energía de vuelta hacia la piedra de granizo.
    4. La piedra de granizo dispersa esa energía de vuelta al radar.

    Ese «eco de tres cuerpos» es la firma inequívoca de que el granizo es lo suficientemente grande como para causar daños severos.

    ¿Dónde mirar? Busca una «espiga» de colores débiles (verde o azul claro) que se extiende detrás del núcleo intenso de la tormenta, en línea recta desde el radar. Cuanto más larga y definida sea la espiga, mayor es el granizo.

    ¿Qué peligro anuncia? Granizo de tamaño significativo (≥ 2 cm). Si ves un TBSS, puedes estar seguro de que esa tormenta está produciendo granizo que cumple con los criterios de severidad.


    2.5. La Divergencia en la Cima (Storm Top Divergence) — El motor de la tormenta

    ¿Qué es? En los niveles superiores de la tormenta (en el yunque), el radar Doppler detecta un patrón de vientos que se expanden horizontalmente: aire que se aleja del radar a un lado y que se acerca al otro.

    ¿Qué significa? Que la corriente ascendente de la tormenta es tan potente que, al chocar con la tropopausa (el «techo» de la troposfera), el aire se ve forzado a expandirse violentamente. Es la «firma» del motor de la tormenta.

    ¿Dónde mirar? En los cortes de elevación más altos del radar (por ejemplo, a 9° o 12°). Busca un par de velocidades opuestas en la cima de la tormenta. La suma de ambas velocidades (aproximación + alejamiento) te da la intensidad de la divergencia.

    ¿Qué peligro anuncia? Una corriente ascendente intensa es necesaria para sostener granizo grande y para mantener la organización de una supercélula. Se ha establecido que valores de divergencia superiores a 75 nudos son suficientes para sostener el crecimiento de granizo severo.


    3. Tabla resumen: lo que anuncia cada firma

    Para que puedas consultarlo rápidamente, aquí tienes un resumen de las cinco firmas y su significado operativo:

    Firma en RadarLo que revela (mecanismo)Fenómeno que anunciaDónde mirar
    Bow EchoCorriente descendente potente que deforma la línea de tormentasVientos destructivos en línea recta (≥ 90 km/h)Reflectividad: vértice del arco
    Hook EchoCorriente ascendente rotatoria que enrolla la lluviaSupercélula, posible tornadoReflectividad: flanco suroeste
    Pareja RotacionalRotación organizada a escala de tormentaMesociclón, precursor de tornadoVelocidad Doppler: niveles bajos
    TBSSDispersión de la señal en granizo de gran tamañoGranizo severo (≥ 2 cm)Reflectividad: espiga detrás del núcleo
    Divergencia en CimaCorriente ascendente que choca contra la tropopausaTormenta organizada y potente, granizo severoVelocidad Doppler: cortes altos

    4. El contexto lo es todo

    Una advertencia final, y quizás la más importante: ninguno de estos indicadores se usa de forma aislada.

    Un eco en gancho no siempre produce un tornado. Una pareja rotacional puede ser débil y disiparse sin más. Un TBSS puede aparecer en una tormenta que no cumple otros criterios de severidad.

    Los meteorólogos operativos integramos estos datos de radar con las condiciones ambientales:

    • Inestabilidad (CAPE): ¿Hay suficiente energía para sostener la tormenta?
    • Cizalladura del viento: ¿Es favorable para la rotación?
    • Humedad en niveles bajos: ¿Hay suficiente «combustible»?
    • Helicidad: ¿El flujo de viento es favorable para tornados?

    La severidad no se decreta por una sola firma. Se construye con todas las piezas del rompecabezas. Pero cuando todas encajan, cuando ves un Bow Echo con una pareja rotacional en su interior y un TBSS en su flanco… entonces sabes que no estás ante una tormenta cualquiera.

    Estás ante una de las Tres Reinas Malvadas del Tiempo.


    5. Y ahora, ¿qué hago con todo esto?

    Si eres un estudiante, un investigador o un profesional que trabaja con radares meteorológicos, este conocimiento te permite:

    • Identificar amenazas antes de que lleguen al suelo.
    • Emitir alertas con fundamento técnico.
    • Comunicar el riesgo con claridad a los tomadores de decisiones.
    • Salvar vidas.

    Si eres un aficionado, te permite mirar una imagen de radar y entender lo que estás viendo. Ya no es solo una mancha de colores: es una historia que se está escribiendo en tiempo real.


    Cierre: la línea roja no es un mito

    Las tormentas severas son la manifestación más violenta de la atmósfera. Pero no son indetectables ni impredecibles. Cada una de sus firmas en el radar es un mensaje que, si sabemos leer, nos permite anticipar, alertar y, en última instancia, proteger.

    En nuestro curso de Radares Meteorológicos aplicados al Monitoreo de Fenómenos Extremos en Colombia, dedicaremos sesiones completas a la identificación de estas firmas en casos reales. Porque un fenómeno conocido es un fenómeno que podemos anticipar. Y anticipar es la primera forma de proteger.


    ¿Quieres saber más? Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected]

    Orlando L. Rodríguez González, Ingeniero Eléctrico, PhD en Procesamiento de Señales de Radar. Profesor Titular del InSTEC (Universidad de La Habana) en Meteorología

    Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected] y también puedes echar un vistazo a los siguientes posts:

    ¿Qué son las tormentas?

    Los tres tipos de tormentas más destructivas: granizadas, aeroavalanchas y tornados.

    ¿Cómo detectar por radar Granizadas, Aeroavalanchas y Tornados?

    La cizalladura del viento

    El origen del Tornado Vortex Signature

    ¿Son pronosticables los Tornados?

    ¿Qué cosas son los vendavales y cómo se detectan por radar?

    ¿Pueden los radares Doppler detectar los Tornados?

    Anatomía de las Aeroavalanchas

    El terrible y destructivo Granizo

  • Granizo: la física de la destrucción y cómo detectarlo

    Granizo: la física de la destrucción y cómo detectarlo

    Un post para explicar el fenómeno del granizo y los métodos para detectarlo usando radar.

    Si hay un fenómeno meteorológico que combina la belleza de la física con el poder de la destrucción, ese es el granizo. Esas bolas de hielo que caen del cielo, que pueden tener el tamaño de una pelota de beisbol, en los casos más extremos, son el resultado de uno de los procesos más violentos que ocurren dentro de una nube de tormenta.

    Pero el granizo no es solo un espectáculo impresionante. En Colombia (y en otros muchos países), las granizadas pueden arruinar cosechas enteras, destrozar techos y poner en riesgo la vida de las personas. Y lo más complicado: detectarlo a tiempo no es tan sencillo como parece.

    Hoy vamos a hacer un viaje al interior de la nube para entender cómo se forma el granizo, y luego exploraremos las herramientas que tenemos para verlo antes de que llegue al suelo. Desde los métodos clásicos de doble longitud de onda hasta la sofisticada polarimetría de los radares modernos.

    (más…)
  • Tormentas — un viaje al corazón de una nube empoderada

    Tormentas — un viaje al corazón de una nube empoderada

    Si hay una imagen que todo meteorólogo lleva grabada en la retina, es la de una pantalla de radar encendida en una tarde de tormenta. Esa danza de colores que va del azul tenue al rojo furioso, del verde sereno al púrpura amenazante. Pero ¿qué estamos viendo realmente cuando miramos esa mancha que crece en el horizonte? ¿Todas las tormentas son iguales? La respuesta, como casi todo en meteorología, es un rotundo no.

    Así como en la medicina no se trata igual una gripe que una neumonía, en la vigilancia meteorológica no se monitorea de la misma manera una tormenta de verano que una supercélula capaz de generar tornados. Por eso hoy vamos a hacer un viaje al corazón de la nube, a clasificar las tormentas según su organización, su estructura y su evolución. Porque entender lo que vemos es el primer paso para anticipar lo que va a pasar.


    ¿Qué es una tormenta convectiva?

    Antes de clasificar, pongámonos de acuerdo. Una tormenta convectiva (o tormenta eléctrica) es un sistema meteorológico caracterizado por la presencia de nubes cumulonimbus, que son esas enormes masas nubosas de desarrollo vertical que pueden alcanzar los 10, 15 o incluso 20 kilómetros de altura. Su motor es la convección: aire cálido y húmedo que asciende rápidamente, se enfría, condensa su vapor y libera una cantidad brutal de energía en forma de lluvia, rayos y vientos.

    No todas las tormentas son iguales. La diferencia fundamental está en su organización y en las condiciones del viento en la atmósfera (lo que llamamos cizalladura). Dependiendo de cómo se organicen y de cómo sea el viento con la altura, tendremos cuatro grandes tipos.


    Los cuatro tipos fundamentales

    1. Tormenta de Célula Única (Single-Cell)

    La tormenta de barrio, la que crece y muere en media hora.

    ¿Qué es? Es la unidad convectiva más básica. Una tormenta aislada, de corta duración, que nace, se desarrolla y muere sin ayuda de nadie. Se forma cuando una «burbuja» de aire caliente asciende en un ambiente con poco viento en altura.

    Su ciclo de vida es como una pequeña obra de teatro en tres actos:

    • Desarrollo: la burbuja asciende, forma un cúmulo congesto que crece hacia arriba.
    • Madurez: alcanza la tropopausa, se forma el yunque, comienza la lluvia y los rayos. Es el momento de máximo esplendor.
    • Disipación: la lluvia y el granizo caen, arrastran aire frío, cortan la corriente ascendente y la tormenta se desinfla.

    Duración: 20-30 minutos. Nada más.

    Peligrosidad: Baja. Rayos, lluvia moderada, algún granizo pequeño. Rara vez alcanza umbrales de severidad.

    En el radar: Se ve como un pequeño núcleo redondeado y aislado. Aparece, se intensifica y desaparece en cuestión de minutos. No deja rastro.


    2. Tormenta Multicelular en Racimo (Multicell Cluster)

    La tormenta que se renueva a sí misma, como una hidra de muchas cabezas.

    ¿Qué es? Es el tipo de tormenta más común en muchas regiones del mundo, incluida Colombia. Es un grupo o «racimo» de células convectivas en diferentes etapas de desarrollo. Mientras una envejece y se disipa, su frente de ráfaga (el aire frío que expulsa) choca contra el aire cálido circundante y desencadena el nacimiento de una nueva célula al lado.

    Mecanismo clave: se mantiene por propagación fría. Es como un relevo: cada célula madura pasa el testigo a la siguiente.

    Duración: varias horas. El sistema se renueva continuamente.

    Peligrosidad: Moderada. Puede generar lluvias torrenciales que causen inundaciones repentinas, granizo moderado y ráfagas de viento. Pero su desorganización limita su poder extremo.

    En el radar: Se ve como un área amplia y amorfa, con varios núcleos de colores intensos mezclados. Parece un conjunto de células pegadas entre sí, sin una forma definida.


    3. Línea de Turbonada (Squall Line)

    La tormenta en formación militar, una línea de batalla en el cielo.

    ¿Qué es? Una banda larga, sólida y a veces arqueada de tormentas que se extiende a lo largo de cientos de kilómetros. Suele formarse por delante de un frente frío, como la vanguardia de un ejército que avanza.

    Estructura: presenta una línea principal de cumulonimbos seguida por una extensa área de lluvia más ligera. Y lo más característico: un frente de ráfaga bien definido que avanza por delante de la línea, una zona de vientos intensos que «barre» el terreno.

    Peligrosidad: Alta. Su especialidad son los vientos dañinos en línea recta. Cuando una parte de la línea se adelanta formando un arco (lo que llamamos Bow Echo o eco en arco), los vientos pueden ser excepcionalmente destructivos, superando los 120 km/h.

    En el radar: Una línea larga y continua de ecos intensos. Si ves un arco en esa línea, presta atención: los vientos más fuertes están en el centro de ese arco.


    4. Supercélula (Supercell)

    La tormenta perfecta, la madre de todas las reinas malvadas.

    ¿Qué es? El tipo de tormenta más raro, más organizado y más peligroso. Es una tormenta de célula única pero gigantesca y rotatoria, capaz de mantenerse por sí misma durante horas. Requiere condiciones muy específicas: una fuerte cizalladura del viento que hace que la corriente ascendente gire.

    Su característica definitiva: posee un mesociclón, un corazón de rotación profunda y persistente que el radar Doppler puede detectar. Esa rotación es el motor que la hace indestructible: la corriente ascendente y la descendente están separadas, no se «tropiezan», y la tormenta puede alimentarse indefinidamente.

    Peligrosidad: Muy Alta. Es la principal productora de:

    • Tornados significativos y de larga duración.
    • Granizo enorme (piedras de más de 5 cm de diámetro).
    • Vientos destructivos.

    En el radar: Una tormenta aislada, poderosa, con un núcleo intenso y, a menudo, una estructura en gancho (Hook Echo) en su flanco suroeste. Ese gancho es la firma del mesociclón y la zona donde puede formarse un tornado.


    Tabla comparativa para no perderse

    Tipo de TormentaDuraciónPeligro PrincipalFirma en Radar
    Célula Única20-30 minRayos, lluviaNúcleo pequeño y aislado
    MulticelularVarias horasInundaciones, granizoGrupo amorfo de núcleos
    Línea de TurbonadaHorasVientos en línea rectaLínea sólida y alargada
    SupercélulaHorasTornados, granizo enormeEco en gancho, mesociclón

    Y entonces, ¿qué es una tormenta severa?

    Aquí viene el punto clave: no todas las supercélulas son severas, y no todas las tormentas severas son supercélulas.

    Una tormenta se considera severa cuando cumple al menos uno de estos criterios:

    1. Vientos destructivos: ráfagas en superficie ≥ 90 km/h.
    2. Granizo de tamaño significativo: diámetro ≥ 2 cm (aproximadamente del tamaño de una pelota de ping-pong).
    3. Tornado: está asociada o tiene el potencial de generarlo.

    Esto significa que una línea de turbonada con vientos de 100 km/h es severa, aunque no sea una supercélula. Y una supercélula con granizo de 3 cm es severa, aunque no produzca tornado.

    Este es el umbral que utilizan los servicios meteorológicos para activar las alertas. Y es también el punto de partida para entender a las Tres Reinas Malvadas del Tiempo de las que ya hablamos en posts anteriores: el Tornado, la Aeroavalancha y la Granizada. Porque ellas son la materialización de ese umbral de severidad, la encarnación de lo que ocurre cuando una tormenta cruza la línea que separa lo intenso de lo destructivo.


    Cierre

    Clasificar tormentas no es un ejercicio académico. Es la base de la vigilancia meteorológica operativa. Cuando un meteorólogo mira una pantalla de radar y ve una línea de tormentas que empieza a curvarse en arco, sabe que debe emitir una alerta por vientos. Cuando ve un eco en gancho, sabe que debe mirar con más atención porque un tornado podría estar formándose.

    Orlando L. Rodríguez González, Ingeniero Eléctrico, PhD en Procesamiento de Señales de Radar. Profesor Titular del InSTEC (Universidad de La Habana) en Meteorología

    El trabajo del analista de radar es una tarea ingrata, en tardes tormentosas tenemos la pantalla llena de radioecos, la tarea consiste el determinar cuál o cuáles se convertirán en tormentas destructivas y cuáles solo nos darán un refrescante chubasco en una tarde calurosa.

    Entender los tipos de tormenta es entender el lenguaje de la atmósfera. Y una vez que lo entiendes, los colores en la pantalla del radar dejan de ser solo colores. Se convierten en historias que se están escribiendo en tiempo real.

    ¿Quieres saber más? En nuestro curso de Radares Meteorológicos aplicados al Monitoreo de Fenómenos Extremos en Colombia profundizaremos en la detección de cada uno de estos tipos con casos reales y talleres prácticos.

    Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected] y también puedes echar un vistazo a los siguientes posts:

    Los tres tipos de tormentas más destructivas: granizadas, aeroavalanchas y tornados.

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  • Vendavales: el enigma de los vientos furiosos

    Vendavales: el enigma de los vientos furiosos

    Un post sobre los vendavales en la región andina y cómo detectarlos por radar.

    Cuando en los Andes el viento se vuelve loco y arranca techos de zinc, dobla los eucaliptos como si fueran pajitas y levanta una polvareda que oscurece el sol, los abuelos de las comunidades quechua y aymara dicen que es el Huayra, el espíritu del viento, que ha bajado de los nevados para danzar su enfado. En algunos valles colombianos, susurran que es la Madremonte, la guardiana de los bosques, quien agita su larga cabellera de musgo y ramas, y al hacerlo desata el furor de los vientos. Más al sur, en el altiplano boliviano, se cuenta que el Supay, el dueño del mundo subterráneo, envía sus ráfagas para recordar a los vivos que la tierra también respira y se sacude. No importa el nombre, todos coinciden en algo: cuando el vendaval se desata, la naturaleza está hablando en un idioma que es mejor respetar. Pero hoy, en nuestro curso de radares, aprenderemos a traducir ese lenguaje.

    (más…)
  • Colombia, una Naturaleza exhuberante llena de contrastes climáticos

    Colombia, una Naturaleza exhuberante llena de contrastes climáticos

    En este post hago un recorrido por los principales fenómenos meteorológicos que afectan a Colombia, clasificándolos según su frecuencia y su potencial destructivo. Porque entenderlos es el primer paso para anticiparlos y protegernos.

    Colombia, por su ubicación en la franja ecuatorial y su compleja geografía, es un laboratorio natural de fenómenos meteorológicos. Cada año, sus regiones experimentan desde lluvias torrenciales que desbordan ríos hasta sequías que avivan incendios, pasando por granizadas que sorprenden en el altiplano. Pero no todos los eventos son iguales: algunos son tan frecuentes que moldean la vida cotidiana, mientras que otros, aunque menos comunes, tienen un poder devastador que deja huellas imborrables.

    Recuerde mi lector quer yo he tenido un affaire colombiano que data del año 2011. Nunca he estado, en cambio, en el Oriente Medio y ello no fue óbice para que escribiera 40 capítulos, incluyendo, por supuesto, los radares en esa zona. .


    Los fenómenos más frecuentes: el pulso diario del clima

    Estos son los visitantes habituales del cielo colombiano. Ocurren cíclicamente y, aunque en muchos casos son parte del equilibrio natural, su intensidad puede volverlos peligrosos.

    • Lluvias intensas y torrenciales
      Son el sello distintivo del clima colombiano, especialmente en las regiones Pacífica y Andina. Su ocurrencia está ligada a la Zona de Confluencia Intertropical (ZCIT) y se intensifica durante el fenómeno de La Niña. Estas lluvias, además de ser las más comunes, son el detonante de la mayoría de los otros eventos de la lista.
    • Tormentas eléctricas
      Acompañan frecuentemente a las lluvias intensas. Se forman en nubes de gran desarrollo vertical (cumulonimbus) y son un indicador clave de inestabilidad atmosférica. Aunque sus daños directos (por rayos) suelen ser localizados, su presencia nos alerta sobre condiciones severas.
    • Granizadas
      Son más localizadas y estacionales, con picos en marzo-abril y octubre-noviembre. Afectan especialmente la región Andina, entre los 2.000 y 3.000 metros de altitud. Pueden causar daños significativos en cultivos e infraestructura, pero suelen ser de corta duración.
    • Vendavales y fuertes vientos
      Asociados a tormentas severas y frentes, son comunes en varias regiones. Su impacto es local pero puede ser severo en viviendas, redes eléctricas y cultivos.

    Los fenómenos más devastadores: cuando la naturaleza golpea con fuerza

    Estos eventos, aunque en algunos casos menos frecuentes, concentran el mayor potencial de pérdidas humanas y económicas. Son el foco de los sistemas de alerta temprana.

    • Inundaciones y desbordamientos de ríos
      Son los que han generado los mayores daños materiales en la historia reciente. Durante La Niña 2010-2011, más de 2 millones de personas resultaron afectadas. Los departamentos más críticos incluyen Córdoba, Sucre, Bolívar, Antioquia y Chocó.
    • Deslizamientos de tierra y avenidas torrenciales
      Directamente relacionados con lluvias intensas, la geografía montañosa de los Andes los hace especialmente frecuentes y letales. Entre 1998 y 2021, los deslizamientos cobraron la vida de casi 2.000 personas en el país.
    • Sequías e incendios forestales
      Durante El Niño, la disminución de lluvias provoca sequías prolongadas que afectan la agricultura y el abastecimiento de agua, y crean las condiciones perfectas para incendios forestales de gran magnitud, como los que hemos visto en la Orinoquía y la Guajira.
    • Huracanes
      Afectan principalmente la región Caribe insular (San Andrés, Providencia y Santa Catalina). Aunque no tocan tierra con la misma frecuencia que en el Caribe central, cuando lo hacen su poder es absoluto. El huracán Iota (categoría 5) en 2020 destruyó casi por completo la isla de Providencia, dejando una lección imborrable.

    ¿Dónde ocurren?

    Cada fenómeno tiene su «zona caliente». Por ejemplo:

    • Las lluvias intensas predominan en el Pacífico y la Andina.
    • Los deslizamientos se concentran en las laderas montañosas de la Andina.
    • Las granizadas son típicas del altiplano (Bogotá, Medellín).
    • Los huracanes amenazan el archipiélago caribeño.
    • Las sequías afectan con mayor fuerza a la Guajira y la Orinoquía.

    Esta distribución geográfica es clave para posicionar estratégicamente los radares meteorológicos y otros sensores.


    Y entonces, ¿cómo los monitoreamos?

    Colombia cuenta con una red de radares meteorológicos de doble polarización operada por el IDEAM y la Aerocivil, ubicados en puntos estratégicos como El Tablazo, Barrancabermeja, Cerro Munchique, Carimagua, San José del Guaviare y la Isla de San Andrés. Estos radares nos permiten «ver» la lluvia, el viento y la estructura de las tormentas en tiempo real, y son la base de los sistemas de alerta temprana en Colombia.

    Sin embargo, no todo está cubierto. La orografía andina bloquea el haz del radar, la atenuación en la banda C dificulta la detección en lluvias muy intensas, y regiones como la Amazonía o el Caribe continental tienen una cobertura limitada. Por eso, la combinación de radares, satélites, pluviómetros y modelos numéricos es imprescindible.


    Conclusión: conocer para actuar

    Colombia es un país de contrastes climáticos que nos exige estar preparados. Distinguir entre lo frecuente y lo devastador, saber dónde ocurre cada fenómeno y entender las herramientas (y sus limitaciones) para monitorearlos no es solo un ejercicio académico: es una necesidad para la gestión del riesgo y la protección de la vida.

    En nuestro próximo curso de Radares Meteorológicos aplicados al Monitoreo de Fenómenos Extremos profundizaremos en todo esto, con casos reales y talleres prácticos. Si te interesa el tema, ¡te esperamos!


    ¿Quieres saber más?
    Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected]


  • Servicios Meteorológicos e Hidrológicos — ¿rivales o amiguitos?

    Servicios Meteorológicos e Hidrológicos — ¿rivales o amiguitos?

    Yo comencé mi vida laboral en el Centro Meteorológico de Camagüey en 1981. Aunque inmerso en el radar MRL-5, uno se va relacionando con todos los compañeros de trabajo, primero del centro y luego, poco a poco comienza a conocer personas de la dirección nacional. Y uno oye historias. Para los meteorólogos, encargados de pronosticar las precipitaciones siempre resultó como una espinita que fuera el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) el que midiera oficialmente la lluvia caída en el país. Máxime que el Instituto de Meteorología también la mide, a menor escala, solamente en sus 68 estaciones, mientras que el INRH siempre ha dispuesto de 1500-2000 pluviómetros. Discrepancias de calibración, de metodologías de lectura, de mantenimiento y hasta de entendimiento entre personas …

    Nada, después tuve la oportunidad de visitar numerosas instalaciones e instituciones en el mundo que se dedican a la Meteorología y algunas también a la Hidrología. Por último ya tuve que involucrarme a fondo con las mediciones pluviométricas para la calibración de la estimación de lluvia por radar y algo aprendí en esos 42 años de avatares.

    Ya estoy jubilado, pero el interés profesional siempre se queda, así que no he podido dar la espalda al debate en la ANPP sobre la restructuración de las actividades antes concentradas en el INRH y el INSMET. Tenga en cuenta que después de la pelota, el tema en el que más expertos nos creemos los cubanos es en el pronóstico del tiempo, especialmente el de los huracanes y este humilde servidor no es una excepción ¿tengo derecho a opinar o no? Al menos aquí en mi blog nada me lo impide.


    1. Definiciones: ¿qué es un Servicio Meteorológico y qué es un Servicio Hidrológico?

    Antes de entrar en comparaciones, conviene establecer con claridad qué distingue a unos servicios de otros. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas para la meteorología y la hidrología operacional, distingue ambos campos aunque promueve su colaboración.

    Servicio Meteorológico:
    Su objeto de estudio es la atmósfera. Se encarga de observar, monitorear y pronosticar el tiempo atmosférico y el clima a corto, medio y largo plazo. Sus productos incluyen alertas tempranas por fenómenos como huracanes, tormentas, temperaturas extremas, olas de calor y frío, y sequías meteorológicas. Sus instrumentos fundamentales son los satélites meteorológicos, los radares (convencionales, pero hoy en día son Doppler y Polarimétricos), los globos sonda y las estaciones meteorológicas automáticas que miden temperatura, presión, viento, humedad y precipitación.

    Servicio Hidrológico:
    Su objeto de estudio es el ciclo del agua en la superficie terrestre y el subsuelo: caudales de ríos, nivel de embalses, recarga de acuíferos, balances hídricos, sequías hidrológicas e inundaciones desde la perspectiva de los cuerpos de agua. Sus instrumentos incluyen estaciones de aforo en ríos, sensores de nivel en embalses, pluviómetros (que también usa la meteorología), y sistemas de monitoreo de aguas subterráneas y nieve.

    La distinción clave:
    El meteorólogo dice «van a caer 100 mm de lluvia en las próximas 24 horas». El hidrólogo dice «con esos 100 mm, el río X va a crecer Y metros y el embalse Z va a alcanzar su capacidad máxima». Son ciencias complementarias, pero distintas, con métodos, instrumentos y equipos humanos especializados. La OMM los agrupa bajo el concepto de Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) , pero no exige su fusión estructural; exige coordinación, estandarización, disponibilidad de información y calidad.


    2. ¿Por qué escogí estos tres y no otros?

    He escogido el NWS (EE.UU.), el Met Office (Reino Unido) y ROSHYDROMET (Rusia) por cuatro razones fundamentales:

    1. Son los tres servicios con mayor despliegue técnico y capacidad de cómputo del mundo, junto con el ECMWF (que les hablaré aparte).
    2. Representan tres modelos organizativos distintos:
      • NWS: meteorología e hidrología separadas en centros especializados dentro de la misma agencia (NOAA).
      • Met Office: servicio puramente meteorológico que coordina con la Environment Agency para la hidrología, sin fusionarse.
      • ROSHYDROMET: el único que integra meteorología e hidrología en una misma entidad (de ahí su nombre: «hidrometeorología»).
    3. Cada uno es referente en su región: NWS para América, Met Office para Europa, Roshydromet para Eurasia y el Ártico.
    4. Porque he estado en todos ellos en largas pasantías y pude observar su funcionamiento.

    Pero no son los únicos. La OMM ha designado 14 Centros Productores Globales (GPCs) para pronósticos de largo plazo, entre los que se incluyen Beijing (CMA) , Tokyo (JMA) , Toulouse (Météo-France) , Melbourne (BoM) , Montreal (MSC) y el ECMWF. De estos, el ECMWF merece mención especial porque, aunque no es un servicio nacional sino un centro europeo, es probablemente la institución con la capacidad de cómputo más avanzada del mundo para predicción meteorológica.


    3. Despliegue técnico: NWS (Estados Unidos)

    El National Weather Service (NWS), dependiente de la NOAA, es la referencia global en meteorología operativa.

    El Centro Nacional de Pronósticos adjunto al Narional Weather Service.

    Infraestructura satelital

    • Opera una flota de 18 satélites dedicados a la observación meteorológica.
    • Los satélites geoestacionarios proporcionan imágenes con resolución de 500 metros horizontales y 1 minuto temporal en longitudes de onda visible, infrarrojo y «vapor de agua».
    • Una constelación de satélites de órbita baja produce más de 100.000 perfiles atmosféricos diarios desde la superficie hasta 60 km de altitud.
    • Los satélites observan rayos nube-nube y nube-tierra en cualquier parte del mundo; ningún rayo pasa desapercibido.
    • Miden humedad del suelo y características de la vegetación cuatro veces al día.

    Radares y observación en superficie

    En el Centro Regional de Goodland en Kansas, donde visité el radar WSR-88D y recibí detallada información de pronósticos.
    • Red nacional de radares Doppler de doble polarización (NEXRAD) que proporcionan datos de alta resolución sobre campos de viento y tipos/cantidades de precipitación.
    • Sistemas automatizados de observación en superficie que registran y transmiten continuamente datos meteorológicos, hidrológicos y químicos.

    Supercomputación

    • Los supercomputadores operacionales del NWS son capaces de realizar hasta 14 y 29 cuatrillones de cálculos por segundo.
    • El sistema de pronóstico de huracanes HAFS puede pronosticar huracanes individuales con hasta 7 días de anticipación, monitorizando intensidad, tamaño y génesis.

    Modelo organizativo

    El National Hurricane Center de la NOAA, uno de los 9 centros especializados de Predicción Ambiental de la NOAA.

    El NWS mantiene 122 oficinas de pronóstico meteorológico y 13 Centros de Pronóstico de Ríos (River Forecast Centers) especializados en hidrología. No fusiona: coordina. Cada centro tiene su expertise y su independencia técnica.


    4. Despliegue técnico: Met Office (Reino Unido)

    El Met Office, fundado en 1854, es el servicio meteorológico nacional más antiguo del mundo y uno de los más avanzados tecnológicamente.

    LADETEC a equipo completo en la sede central de Met Office en Exeter, Inglaterra.

    Supercomputación en la nube

    • Ha realizado una transición histórica: su supercomputador ya no está en sus instalaciones, sino en la nube de Microsoft Azure.
    • Es la 14ª generación de supercomputadores del Met Office.
    • Contiene 1,8 millones de núcleos de procesador.
    • Capaz de realizar 60 cuatrillones de cálculos por segundo, cuatro veces más rápido que la generación anterior.
    • Procesa diariamente más de 50.000 millones de observaciones meteorológicas.
    • Maneja entre 200 y 300 terabytes de información al día.

    Capacidades de pronóstico

    • Puede producir pronósticos a 14 días con la misma precisión que antes se lograba a 7-9 días.
    • La nueva capacidad permite mejorar la resolución, ejecutar muchos más modelos e introducir nueva complejidad científica.

    Modelo organizativo

    En la última de mis tres visitas a Met Office en la que pude profundizar más en modelos numéricos de pronósticos y en el servicio como tal.

    El Met Office es un servicio puramente meteorológico y climático. Para las funciones hidrológicas, el Reino Unido creó el Flood Forecasting Centre (FFC), una asociación entre el Met Office y la Environment Agency. No hay fusión: hay cooperación institucional entre dos entidades independientes.


    5. Despliegue técnico: ROSHYDROMET (Rusia)

    El Servicio Federal de Rusia para la Hidrometeorología y Monitoreo Ambiental (Roshydromet) es el único de los tres que integra funciones meteorológicas e hidrológicas en una misma entidad.

    Centro de Pronosticos Hidrometeorológicos de Rusia (y antes de toda la Unión Soviética) en Moscú.

    Constelación de satélites

    • En 2024, la constelación orbital de Roshydromet aumentó en seis nuevos dispositivos, alcanzando un récord de 20 satélites.
    • Para 2025 se espera el lanzamiento de los satélites «Ionosphere-M» , «Obzor» y «Electro-L» No. 5.
    • La constelación Meteor-M opera en órbita polar a 820-832 km de altitud con una inclinación de 98,6°, logrando cobertura casi global cada 1-2 días.
    • Los satélites llevan una amplia gama de instrumentos para imágenes y sondeos en visible, infrarrojo y microondas, junto con radares de apertura sintética y sensores de clima espacial.

    Precisión y medios adicionales

    • La precisión de los pronósticos de Roshydromet alcanza el 96,3% , lo que lo sitúa entre los servicios hidrometeorológicos líderes del mundo.
    • Está construyendo el gigantesco buque de expedición científica «Ivan Frolov» para investigación en la Antártida, con lanzamiento previsto para marzo de 2027.
    • Ha revivido la tradición de las estaciones de deriva polares, completando la primera expedición en la plataforma «North Pole» e iniciando la segunda.
    • Ha recibido nuevos vehículos aéreos no tripulados para monitoreo de glaciares, tierras de cultivo y condiciones de radiación.

    Modelo organizativo

    Roshydromet es el modelo de gobernanza unificada que parecen defender para Cuba. Sin embargo, Rusia es un país con recursos inmensos, una constelación de satélites propia de 20 unidades y un presupuesto estatal masivo que permite mantener la calidad técnica de ambas disciplinas bajo un mismo techo.

    Mi larga pasantía en el Instituto Geofísico de la Alta Montaña en Nalchik. Creadores de los radares MRL-5 y de los métodos de influencia activa.

    6. ¿Hacen pronósticos para el mundo entero?

    Sí, los tres que escogí tienen alcance global, aunque de maneras diferentes:

    • NWS: a través de la NOAA, sus datos y modelos alimentan los pronósticos de prácticamente todo el hemisferio occidental y gran parte del mundo. Sus satélites geoestacionarios cubren casi todo el globo.
    • Met Office: sus modelos numéricos son uno de los cuatro principales del mundo y sus pronósticos se utilizan en aviación, defensa, infraestructura crítica y navegación a nivel global.
    • ROSHYDROMET: sus satélites proporcionan datos globales sobre nubes, atmósfera, océanos y fenómenos solares. Su constelación Meteor-M logra cobertura casi global.

    Pero el verdadero centro de pronóstico global es el ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts). Sus modelos son la base de los pronósticos de todos los servicios meteorológicos del mundo, incluidos los tres mencionados.


    7. ¿Hay algún servicio más poderoso que estos tres?

    Sí, el ECMWF, y posiblemente también la JMA (Japón) y la CMA (China) están a la altura o superan en某些 algunos aspectos a los tres mencionados.

    ECMWF (Centro Europeo)

    • Opera Júpiter, el primer supercomputador exascala de Europa para predicción meteorológica, capaz de alcanzar al menos un exaflop (10¹⁸ operaciones por segundo). Es el cuarto supercomputador más potente del mundo.
    • Permite simulaciones globales a escala kilométrica.
    • Ha ejecutado con éxito simulaciones de predicción numérica con su Sistema Integrado de Pronóstico (IFS) y su Sistema de Pronóstico por Inteligencia Artificial (AIFS) en Júpiter.
    • Su nuevo modelo de IA ofrece pronósticos a diez días en minutos en una sola GPU.
    • La OMM ha designado al ECMWF como uno de sus Centros Productores Globales.

    JMA (Japón)

    • Fujitsu ha entregado a la JMA su 11ª generación de supercomputador, que es dos veces más potente que su predecesor.
    • En combinación con el supercomputador de predicción de bandas de lluvia lineal construido en 2023, ofrece un aumento de cuatro veces en la capacidad de cómputo.
    • Mejora la precisión de predicción de tifones y lluvias torrenciales, ayudando a desarrollar sistemas de alerta temprana y evacuación.
    • Está designado como Centro Productor Global por la OMM.

    CMA (China)

    • Ha construido un sistema de recursos de computación inteligente con capacidad de 20 PFlops en precisión simple.
    • Su modelo global de pronóstico numérico tiene resolución horizontal de 12,5 km y días hábiles de pronóstico en el hemisferio norte de 8,1 días.
    • El modelo regional de ciclo rápido tiene resolución de 1 km.
    • La asimilación de datos satelitales alcanza el 88% .
    • Está designado como Centro Productor Global por la OMM.

    8. Conclusión: la independencia técnica y la experticia es lo que importa

    Lo que distingue a estos gigantes no es si están fusionados o separados, sino cómo garantizan la calidad y disponibilidad de sus datos y la independencia (de decisiones administrativas) de sus pronósticos.

    • NWS: separa meteorología e hidrología en centros especializados.
    • Met Office: mantiene una asociación con la Environment Agency para la hidrología.
    • ROSHYDROMET: integra ambas, pero con un despliegue de recursos (20 satélites propios, supercomputación, flota oceanográfica, estaciones polares) que ningún país del Caribe puede igualar.
    • ECMWF, JMA y CMA: son centros de excelencia que operan con independencia técnica y recursos masivos.

    La lección para Cuba: el éxito de un servicio hidrometeorológico no depende de si está fusionado o separado administrativamente, sino de:

    1. Independencia técnica: que los datos y pronósticos no estén subordinados a intereses operativos.
    2. Calidad de las observaciones: estaciones bien calibradas, mantenidas y con personal calificado.
    3. Coordinación efectiva: protocolos claros e inviolables de intercambio de datos entre las entidades.
    4. Recursos adecuados: inversión en tecnología, personal y mantenimiento para Meteorología, igual que para Hidrología..

    Fusionar no es coordinar. Coordinar no exige fusionar. La experiencia internacional muestra que lo importante no es el organigrama administrativo, sino la calidad y disponibilidad de los datos, la independencia de los pronósticos y la voluntad de colaborar. Y en eso, ni el NWS, ni el Met Office, ni Roshydromet, ni el ECMWF, ni la JMA, ni la CMA necesitan estar fusionados bajo una misma estructura administrativa para ser los mejores del mundo.

    Los argumentos vertidos en la ANPP para desaparecer al CITMA y distribuir sus funciones en dos ministerios a mí no me resultan convincentes. El INSMET y el INRH a lo largo de estos más de 60 años han demostrado con creces que han cumplido con las misiones asignada a cada uno, independientemente de los cambios estructurales por los que han pasado. Como suelen decir los rusos: «Mejor es Enemigo de Bueno», o como dicen los norteamericanos: «Si no está Roto, ¿Para qué Arreglarlo?». Tenemos muuuchas más cosas rotas por arreglar¿o no?

    Al final, sin importar a qué estructura administrativa esté subordinado cada uno, ante los fenómenos peligrosos, ambos se subordinan al Gran Coordinador: la Defensa Civil, que también suma a los Medios y presentan ante el pueblo una información unificada con una línea de acción muy clara. Conste que he estado en países donde ante un fenómeno peligroso uno no sabe qué hacer. Eso en Cuba nunca ha pasado.

    Creo que en medio de la situación económica que enfrentamos, esta reestructuración no es ni remotamente necesaria—pienso yo— dado que hay muchos problemas más apremiantes que requieren acciones del gobierno y del parlamento. Todavía nadie nos ha dicho ¿cuanto costará todo este redespliegue? Tampoco nadie nos da garantía de que va a ser mejor que como estaba, de momento, solo palabras, ideas (¿recordamos lo del Ordenamiento?). Mientras tanto, ya no necesitamos satélites … los precios ya rebasan la estratosfera, es solo cuestión de ponerles un sensor IoT a la botella de aceite y que transmitan los datos, como los globos sonda.

    Usted, amable lector que ha llegado hasta aquí, ya puede sacar sus propias conclusiones.


    Fuentes: Organización Meteorológica Mundial (OMM); National Weather Service (NOAA); Met Office (Reino Unido); ROSKOMGIDROMET (Rusia); ECMWF; Japan Meteorological Agency; China Meteorological Administration.


    9. Algunas definiciones en Cuba

    Para los lectores curiosos les dejo cómo han estado oficialmente declarados el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y el Instituto de Meteorología hasta el 30 de julio de este año en que se aprobó la nueva Ley sobre la restructuración del aparato administrativo cubano. Dice mi amigo FidelistaPorSiempre que «Data Mata Relato».

    Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos

    El objeto social y misión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) de Cuba es proponer, dirigir y controlar las políticas del Estado y del Gobierno para el uso, manejo y conservación de las aguas terrestres.

    Misión y Propósito

    • Proponer políticas: Dirigir la estrategia estatal sobre las aguas terrestres del país.
    • Desarrollar infraestructura: Sostener y ampliar las obras hidráulicas nacionales.
    • Uso sostenible: Garantizar el acceso y la calidad del agua para la sociedad y la economía.

    Funciones Principales

    • Control patrimonial: Supervisar el uso eficiente del patrimonio hidráulico y la calidad del agua.
    • Monitoreo hidrológico: Diseñar y controlar las redes de medición de las variables del ciclo del agua.
    • Protección ambiental: Cuidar las cuencas, cauces e instalaciones contra la contaminación y el deterioro.

    Instituto de Meteorologia

    El objeto social y misión del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) es suministrar información meteorológica y climática autorizada, confiable y oportuna sobre el estado (siempre he dicho que en buen español aquí falta la palabra «actual») y el comportamiento futuro de la atmósfera.

    Pertenece a la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

    Misión y Propósito

    • Proteger la vida: Velar por la seguridad de la vida humana ante desastres naturales.
    • Reducir pérdidas: Minimizar los daños materiales causados por fenómenos de origen meteorológico.
    • Desarrollo sostenible: Contribuir al bienestar de la comunidad mediante herramientas científicas y climáticas. [1, 2]

    Funciones Principales

    • Vigilancia nacional: Operar y mantener el Servicio Meteorológico como Sistema Nacional.
    • Alertas tempranas: Emitir pronósticos del tiempo y avisos especiales frente a huracanes o tormentas.
    • Medición de variables: Recopilar y procesar datos del clima, radiación, viento y contaminación atmosférica.
    • Investigación científica: Desarrollar planes científicos para perfeccionar la predicción y el conocimiento de la atmósfera.
    • Servicios especializados: Brindar datos meteorológicos específicos para la agricultura (partes agrometeorológicos) y emergencias ambientales.

    Nótese que ninguna de las dos misiones oficiales dice que la otra sea innecesaria o que deban fusionarse. Al contrario: cada una tiene un objeto distinto y especializado. La coordinación entre ambas siempre ha sido posible porque la Defensa Civil, no el organigrama, es el verdadero integrador.

    Los leo en los comentarios si desean illustrarme.

  • Productos de radar: para gusto se han hecho colores

    Productos de radar: para gusto se han hecho colores

    En este artículo se habla sobre las variables en los productos de radar: qué miden y cómo interpretar los colores en la pantalla y asociarlos al comportamiento de los hidrometeoros en la atmósfera.

    En el post anterior explicamos que los productos de radar se clasifican según su geometría de construcción. Pero hay una pregunta previa que todo usuario de radar debe hacerse: ¿qué es lo que realmente está midiendo el radar?

    Un radar meteorológico no es una cámara que toma fotos de las nubes. Es un instrumento que emite pulsos electromagnéticos y analiza la señal que retorna después de interactuar con los hidrometeoros (gotas de lluvia, copos de nieve, granizo, etc.). De esa señal, el procesador extrae diferentes variables, cada una con un significado físico distinto.

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  • El dilema del IoT meteorológico: muchos datos, poca verdad (¿y mucha posverdad?)

    El Dr. Orlando L. Rodríguez González dando opiniones sobre el exceso de sensores  que el IoT ha propiciado y sobre la bondad o la dificultad que pueden traer a los sistemas de pronóstico meteorológico

    Tu teléfono móvil, tu carro (en los países desarrollados, nuestros viejos LADAs no tienen ese problema) y tu estación meteorológica doméstica del patio (cosa también muy poco común en Cuba): ¿fuentes de verdad o de posverdad meteorológica? El IoT no es tan inocente como parece.

    Durante décadas, el principal problema de la meteorología fue la escasez de datos. Había inmensos océanos sin boyas, extensas regiones sin una sola estación meteorológica, y los radares se contaban con los dedos de una mano. Cada dato nuevo era un tesoro. Cada observación, una batalla ganada a la incertidumbre.

    Ese tiempo ha quedado atrás. Hoy, el planeta se está llenando de sensores ambientales. Millones de ellos. Estaciones meteorológicas domésticas en jardines y azoteas, sensores agrícolas en campos de cultivo, automóviles conectados que miden temperatura y lluvia, teléfonos móviles que llevan barómetros diminutos, boyas oceánicas que transmiten en tiempo real. La Tierra se ha convertido en una red meteorológica distribuida, un macro-sensor vivo, es la Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés, Internet of Things) y la Inteligencia Artificial en su aplicación a la Meteorología.

    Y sin embargo, más datos parece como que no están dando automáticamente más «verdad». Al contrario: empieza a aparecer un nuevo dilema. El exceso de información, mal gestionado, puede ser tan dañino como la escasez. Incluso más, porque crea una ilusión de conocimiento que a menudo es falsa. Y lo que es peor: abre la puerta a la posverdad meteorológica, ese fenómeno del que vengo alertando desde 2019.

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    Cómo detectar con radar los fenómenos más destructivos

    ¿Cómo identificar tornados, aeroavalanchas y granizadas en tu radar? Argos, el gigante de cien ojos, te guía a través de la reflectividad, el Doppler y la polarimetría para detectar tormentas locales severas. Experiencia cubana y claves prácticas.

    En un post anterior les presenté a las tres hijas bastardas de Zeus y Néfele: Tornado, Aeroavalancha y Granizada (https://meteoradares.wordpress.com/2025/10/22/las-tres-reinas-malvadas-del-tiempo/). Tres reinas de la destrucción que nacen en las entrañas de las superceldas, capaces de redibujar el paisaje en cuestión de minutos. Les conté cómo reconocerlas por su carácter, su mecanismo de maldad y la firma de devastación que dejan a su paso. Pero quedé a deber algo fundamental: ¿cómo podemos verlas antes de que ataquen? ¿Cómo distinguirlas entre la multitud de nubarrones que se acumulan en el horizonte? ¿Cómo determinar en una pantalla de radar llena de tormentas cuál de ellas pueda ser una violenta tormenta local severa? Ese es el desafío de los Meteorólogos de Radar.

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  • Los algoritmos, los pronósticos y su huella de carbono

    El doctor Orlando L. Rodríguez González habla sobre algoritmos, métodos de `pronóstico y su huella de Carbono, en una época  que estaba al frente del Centro Nacional de Radares

    Descubre cómo los algoritmos eficientes reducen la huella de carbono en pronósticos meteorológicos. Conoce el caso del radar MRL-5M cubano modernizado por LADETEC que multiplica observaciones y ahorra energía.

    El tema de la energía ha pasado a primer plano en los últimos 60 años. Antes nadie se preocupaba cuánta energía demandaba un equipo para su funcionamiento. Ahora la preocupación se desplaza del hardware al software. Tradicionalmente, los algoritmos se evaluaban casi exclusivamente por su rendimiento (precisión, velocidad). Sin embargo, el auge de modelos de inteligencia artificial (IA) cada vez más grandes y complejos ha llevado a la comunidad científica a desarrollar nuevas formas de medir su sostenibilidad. Ya no se trata solo de «qué tan bueno es un algoritmo», sino de «a qué costo ambiental opera». Pero, comencemos por explicar eso de «la huella de Carbono» de la que tanto hablan.

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  • Met Office afirma que los pronósticos basados ​​en probabilidades son fundamentales para la predicción meteorológica futura

    Publicado por or Alex Pack el 5 de febrero de 2026 en Meteorological Technology International.

    Los pronósticos basados ​​en probabilidades pueden brindar mejor información para la toma de decisiones relacionadas con el clima, según una nueva investigación de la Oficina Meteorológica del Reino Unido. El estudio reúne 25 años de investigación para explicar por qué la predicción probabilística se está convirtiendo en un elemento central de la predicción meteorológica. Financiado por el Servicio Meteorológico Público y publicado en la revista Weather de la Royal Meteorological Society , examina cómo las predicciones basadas en la probabilidad, que tienen en cuenta la incertidumbre en los patrones meteorológicos previstos, pueden contribuir a la toma de decisiones más informadas.

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  • El Tornado de Union City y el descubrimiento de la TVS

    El 24 de mayo de 1973, el recién construido Radar Doppler de Norman, Oklahoma, perteneciente al Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de los Estados Unidos (NSSL, siglas en inglés de National Severe Storms Laboratory) tuvo la oportunidad de grabar la información del ciclo completo de vida de un tornado. En esa época las cosas no eran tan simples. Las cintas grabadas no estuvieron disponibles sino muchos meses después. Aun estábamos lejos de poder aseverar que los radares Doppler serían de utilidad práctica para mejorar los pronósticos de tornados, solo algunos entusiastas lo intuían, y todavía en la Cuba del 2004 yo tuve que argumentar fuertemente ¿por qué necesitábamos un radar Doppler? y defender la idea de fabricar un prototipo de Radar Meteorológico Cubano con capacidad de detección Doppler.

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  • Modelos de pronóstico de huracanes ¿IA o Ecuaciones Físico-Matemáticas?

    Hace poco la comunidad de meteorólogos dedicados a pronosticar huracanes se calentó: el investigador Brian McNoldy, analizando los pronósticos de diferentes modelos, aseveró que el nuevo modelo basado en Inteligencia Artificial de Google, llamado DeepMind, fue el que obtuvo los mejores resultados en el pronóstico de la trayectoria del huracán Melissa durante la temporada de 2025, logrando una precisión excepcional, especialmente teniendo en cuenta que es un modelo debutante. El asunto trascendió la comunidad académica y llegó a las redes sociales.

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  • Tornado, Aeroavalancha y Granizada: Las Tres Reinas Malvadas del Tiempo

    Tornado, Aeroavalancha y Granizada: Las Tres Reinas Malvadas del Tiempo

    Hoy les contaré chismes del Olimpo. Hablaré sobre Las Tres Reinas Malvadas del Tiempo, que son las hijas bastardas y terribles de una unión divina: Néfele, la diosa de las nubes, y Zeus, el señor del rayo. Ellas no nacen de cualquier nubarrón, sino de las entrañas de las superceldas, las tormentas más perfectas y violentas que pueda concebir la atmósfera. Estas hermanas comparten un legado aterrador: su furia no es extensa, sino intensa. El poder de estas Reinas se concentra en un radio de acción ferozmente pequeño, capaz de redibujar el paisaje en cuestión de minutos. Son la esencia misma del caos localizado. ¿Qué tienen en común estas hermanas de tormenta? ¿Y qué las hace tan diferentes y únicas en su forma de sembrar el caos? Sigan leyendo, porque vamos a desentrañar los secretos de estas diosas de la destrucción. Ellas son Tornado, Aeroavalancha y Granizada.

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  • ¿Vaguada?¿DANA?¿Ciclón? ¿Dorsal?¿Depresión? ¡Ay mi madre! Hay que ir al psiquiatra

    Estimados lectores ¿cuántas veces hemos puesto la tele, hemos visto el mapa del tiempo que ponen nuestros queridos presentadores del Instituto de Meteorología con todas esas líneas, flechas y términos y hemos pensado: ‘Esto es chino mandarín’? Rubiera nos ha explicado muchas veces todos los términos, en general todos los presentadores cubanos son muy buenos explicando (lo han demostrado también fuera de Cuba), pero no tienen tiempo cada día para dar una clase de los términos que van a usar…y a uno se le olvida de la última vez que dijeron «vaguada». Y para colmo, todo termina con una ‘depresión’… ¡Justo lo que nos entra a nosotros después de escuchar que viene mucha lluvia porque tenemos el tejado con goteras! Pues bien, hoy vamos a hablar un poco de esto. Respiren profundo, que vamos a sumergirnos en temas meteorológicos. Claro, tampoco es cosa que vayamos a ir a trabajar para Meteorología, ya hay bastantes grupos de Meteorología en las RRSS.

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  • Aeroavalanchas: Anatomía de un «asesino de aviones»

    Aeroavalanchas: Anatomía de un «asesino de aviones»

    Una aeroavalancha (downburst en inglés) es una corriente (lineal) descendente de aire (downdraft en inglés) intensa y localizada dentro de una tormenta, que al alcanzar la superficie terrestre, se expande horizontalmente en todas direcciones, generando vientos destructivos en forma de ráfagas (rachas). Imaginemos a un titán de la mitología griega, como Atlas, que dispusiera de una jeringuilla como las de inyectar, pero enorme, que el titán la cargara de agua y a una cierta altura presionara con fuerza el émbolo apuntando contra la tierra. Esa masa de agua se precipitaría con una fuerza descomunal sobre la superficie de la tierra y al chocar y no poder penetrar, se dispersaría en todas las direcciones. A eso es a lo que el insigne meteorólogo matancero, el doctor Arnaldo Alfonso, llamó aeroavalanchas y que los españoles suelen llamar reventones.

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  • Radares versus Ciclones

    Los radares de los que dispone actualmente el Instituto de Meteorología entraron a nuestro país, mayormente, bajo una concepción «ciclonera». Los radares RC-32B que entraron en 1973 por un donativo del PNUD-OMM fueron ubicados con esas miras en La Bajada, Pinar del Río, en Punta del Este, Isla de la Juventud y Gran Piedra, en Santiago de Cuba. Posteriormente, el gobierno cubano adquirió dos radares MRL-5 también con esas miras y fueron ubicados en el Pico San Juan y en el Alto del Mamey en Pilón, todos con la mejor vista hacia el sur. Con fines de investigación para el incremento artificial de las precipitaciones, entraron por donativos dos MRL-5, ubicado uno en Camagüey y otro en la Loma de Casa Blanca y por último, un moderno radar Doppler METEOR-1500S en el cerro El Paraíso en Holguín. A pesar que estos tres últimos no tenían un propósito «ciclonero», han mostrado ser no menos eficaces que los otros cinco para esta tarea, pero más bien de cara hacia el norte. Los ocho han mostrado un excelente palmarés en el seguimiento de ciclones, al norte y al sur, que no en balde hemos extendido su alcance hasta los 500 km (los RC-32B sí tenían ese alcance, los MRL-5 solo 300 km y el METEOR-1500S solo 400 km) ¿Qué uso le damos y qué uso le debemos, en mi opinión, dar? Siga leyendo, le doy mis razones y luego usted, erudito lector, saca sus propias conclusiones.

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  • El cono de silencio sobre los radares, donde no se ve la lluvia

    El cono de silencio sobre los radares, donde no se ve la lluvia

    Desde que comenzamos a publicar en la web imágenes de los radares automatizados, allá por el año 2006, muchos compañeros, especialmente de Centro de Pronósticos en Casa Blanca, me preguntaban el porqué del «hueco» en las imágenes de los radares. Especialmente les preocupaba el de Casa Blanca, porque el hueco «les privaba» de información sobre la capital. En el presente post pretendo mostrar técnicamente el porqué del hueco, pero mucho más que eso, demostrarles que el radar de Casa Blanca y cualquier otro de Cuba, sí puede «ver» la nubosidad que tienen encima y por tanto, dar cobertura total de 0 a 500 km y con esto deshacer un muy nocivo mito que impide una mejor utilización de los radares cubanos. Si le interesa el tema, siga leyéndome.

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  • Meteorología ¿Pública o Privada?

    Existe un pulseo en los Estados Unidos (y en muchos otros países también; pero voy a hablar solo de los EE.UU.) entre los proveedores privados de información meteorológica y el gobierno sobre quién debe tener el privilegio de la información meteorológica. Este es uno de los debates más importantes y duraderos en el mundo de la meteorología moderna. Se centra en la tensión entre el rol del servicio público del gobierno y la innovación y la competencia del sector privado. En esencia, la disputa es: ¿Cuál debe ser el límite entre lo que proporciona gratuitamente el gobierno (con fondos de los contribuyentes) y los servicios por los que las empresas privadas pueden cobrar? Sígame y los ilustro con argumentos a favor y en contra.

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  • El AIoT ¿también en los radares modernos?

    Podrán pensar mis seguidores que estoy obsesionado con el tema de la Internet de las Cosas (IoT por las siglas en inglés de Internet of Things); pero es que realmente hay que estar preparados porque estas tecnologías, ahora con el auxilio de la Inteligencia Artificial marchan al galope para posicionarse de todo, absolutamente todo, en la Industria y en las aplicaciones domésticas también. No es una opción, se van a tornar una realidad de la cual no podremos escapar y Cuba está muy mal preparada para asumirlo. Dentro de muy poco, todos los equipos domésticos van a ser IoT+IA, lo quiera uno o no, del mismo modo que ya todos los radares son Doppler y Polarimétricos y el equipamiento industrial es ya IoT+IA. En este post deseo explicar cómo se fusionan las tecnologías de radar con la IoT.

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  • Radares versus Satélites

    Bueno, yo sigo en mi empeño de mostrar estos «matches» entre diferentes tecnologías empleadas en la Meteorología. En este caso haré énfasis en el pobre e incorrecto (según mi punto de vista personal) uso que se le da a la información de radar por el sistema nacional de pronósticos. Sígame y le cuento mi punto de vista.

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  • Recomendaciones para publicar imágenes de satélite en las redes sociales

    Publicar imágenes de satélite en redes sociales puede ser una herramienta fantástica para educar, informar y generar «engagement» de tus seguidores y atraer nuevos seguidores, pero hay que hacerlo de forma correcta para evitar confusiones o desinformación. En el post de Ponerle la guinda al pastel ya he comentado sobre algunas cosas incorrectas en las publicaciones. Aquí tienes recomendaciones clave para hacerlo de manera efectiva y responsable en lo que a imágenes de satélite concierne. En general, hay que aclarar una confusión. El término «imágenes de satélite» es cómodo, pero es incorrecto. Las imágenes son tomadas por sensores que se encuentran a bordo de satélites, cuya función es mantener en órbita a estos sensores. Aquí van algunas recomendaciones para el que desee leerlas.

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  • ¿Qué es el GOES-16 y por qué gusta tanto a los meteorólogos?

    GOES son las siglas en inglés de Satélite Ambiental Operacional Geoestacionario, en inglés Geostationary Operational Environmental Satellite. Son un sistema de satélites que operan en conjunto la NASA y la NOAA para proporcionar imágenes y datos continuos sobre las condiciones atmosféricas, el clima espacial y otros fenómenos ambientales cruciales para la meteorología, la seguridad y la investigación. El GOES-16 (lanzado en 2016 y ahora conocido como GOES-East) es uno de los satélites meteorológicos más avanzados del mundo y una maravilla de la ingeniería. No toma una simple «foto» de las nubes, sino que captura información se forma increíblemente detallada en 16 diferentes canales espectrales. Cada canal «ve» el mundo de una manera distinta, revelando información crítica que los satélites antiguos no podían captar. Es como si en lugar de tener una cámara normal, tuvieras 16 cámaras especializadas, cada una con un «superpoder» diferente para analizar la atmósfera.

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  • Los PINN y el pronóstico meteorológico

    Los Physics-Informed Neural Networks (PINNs) son un enfoque innovador que combina redes neuronales con ecuaciones diferenciales basadas en leyes físicas para mejorar la modelización y predicción en sistemas gobernados por la física, como son los pronósticos meteorológicos, especialmente los de huracanes. A continuación, si mi amable lector tiene paciencia, le trato de explicar su aplicación en meteorología.

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  • Seguridad meteorológica aeroportuaria en Dominicana

    Seguridad meteorológica aeroportuaria en Dominicana

    El radar es muy eficaz para el seguimiento de los sistemas meteorológicos y proporciona una detección precisa de la cizalladura del viento en un área mucho más amplia que el LLWAS. Esta información es crucial para los aeropuertos, ya que disponemos de cizalladura del viento de forma continua y no podemos arriesgar la seguridad de los pasajeros, especialmente si se aproxima una tormenta. Los radares de Vaisala son extremadamente precisos y fiables, y esperamos utilizarlos en más aeropuertos de todo el país.  Airport Team Solution.

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  • Estimación de precipitaciones por radar

    Prólogo al libro «Estudio de hidrometeoros basado en información de variables polarimétricas de radares meteorológicos para Colombia» de los autores Ernesto Gómez Vargas, Laura Angélica Cadena Contreras y César Andrey Perdomo Charry. Publicado por la Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas. Doctorado en Ingeniería.

    A diferencia de otras variables meteorológicas para las cuales solemos hablar de medición, para la lluvia hablamos de estimación. Esto ocurre porque ninguno de los métodos existentes para su medición, son realmente representativos de esta variable que suele tener una gran variación en el tiempo y el espacio y cada uno de ellos está sujeto a errores que pueden llegar hasta un 50%. Actualmente se emplean tres tipos de instrumentos para la estimación de la lluvia: los pluviómetros, considerados “la verdad” de la lluvia caída en tierra, los radares meteorológicos y los sensores a bordo de satélites meteorológicos (radiómetros que reciben la radiación emitida por la tierra en diferentes longitudes de onda). Sin embargo, todos sabemos que “la verdad” sobre la lluvia caída solo San Pedro la sabe, los humanos hacemos estimados.

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  • AIoT en la Meteorología

    Pensé no escribir nada más sobre la IoT y la IoT+IA (por cierto, en algunos textos le llaman AIoT); pero alguien me escribió diciéndome que si puse ejemplos de otras aplicaciones por qué no poner un ejemplo de la Meteorología, a fin de cuentas fue mi especialidad durante muchos años. Bueno, estoy retirado de la Meteorología, para no decir que fui empujado fuera de ella (humm, sigo sonando resentido); pero sí, lo admito, es interesante hablar de cómo se inserta la IoT+IA en este campo. A fin de cuentas algo hablé sobre esto en el post «¿Lloverá? Yo veré y te diré» (y en algunos otros, cuyos enlaces les pongo al final), pero no hice hincapié en las tecnologías IoT en ninguno de ellos. Así pues, aquí vamos con un ejemplo de IoT+IA en el campo meteorológico.

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  • El radar Doppler y las barbas de viento

    Las personas tienen a pensar que el radar Doppler es como si fuera una miríada de anemómetros que permiten medir la velocidad del viento en cada punto del área de cobertura del radar, por tanto, para conocer la velocidad del viento basta detenerse con un cursor sobre la imagen del radar y listo, ya tienes la medición del viento en ese punto. Otra forma es superponer barbas del viento sobre la imagen del radar (sea la imagen de velocidad o mejor aún, la imagen de la de la Reflectividad, da igual, al final uno se guiaría por el valor y la posición de las barbas para saber velocidad y dirección del viento en cada punto). Lamento desilusionarlos, las cosas no son tan simples, siga leyendo y le explico.

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  • Pronóstico numérico de temporada

    Los indios de una remota reserva preguntaron a su nuevo jefe si el próximo invierno iba a ser frío o apacible. Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna, no conocía los viejos trucos indios. Así que, cuando miró el cielo, se vió incapaz de adivinar qué iba a suceder con el tiempo…

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