Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Las espectaculares muchachitas de Braulio

“(…) las campañas de los pueblos sólo son débiles, cuando en ellas no se alista  el corazón de la mujer, pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño —la obra es invencible”. José Martí

Tuve la suerte de echar la mitad de mi vida laboral (sí, porque aun voy por la mitad, fíjense mis amables lectores que a mi La Sociedad Meteorológica de Cuba me dio el Premio Nacional de Meteorología por la Obra de la Mitad de la Vida, que a los demás se lo dan por la Obra de la Vida, más abajo se lo enseño); pero en fin, dejemos esas boberías que no es de mi de quien quiero hablar, que ya mis sagaces lectores se habrán dado cuenta por el título de este post ¿o algún guanajo no se ha dado cuenta que yo no soy de «las espectaculares muchachitas de Braulio»? En fin, yendo al grano (como diría el dermatólogo) yo empecé a trabajar en el Centro Meteorológico de Camagüey, que cuando aquello el Centro era una cosa y la Oficina era otra, aunque el Centro pertenecía a la Oficina. El Centro+Oficina siempre ha sido la segunda plaza fuerte de la Meteorología en Cuba y la primera plaza fuerte en cuanto a Tecnología y yo me puse a pensar…bueno ¿y qué nos hizo tan singulares? y deseo compartir mi opinión con mis siempre fieles lectores.

En el Centro se instaló en 1966 el segundo radar para uso meteorológico (el ARS-3) que en realidad era el primero propiamente meteorológico porque los DECCA-42 eran radares marinos. Se instaló la primera estación de radiolocalización para sondeo aerológico, una estación de contaminación radiológica, una estación actinométrica y otros equipos singulares. Luego, a principios de los 80 vino la otra oleada tecnológica y llegamos a tener dos radares meteorológicos (el viejo ARS-3 modernizado y el primer MRL-5 en Cuba), dos estaciones de radiolocalización para sondeo aerológico (la antigua Meteor y la nueva Meteorit-2), un Lidar, una estación de electricidad atmosférica y otra de vapor de agua…en fin, mucha tecnología. Esta tecnología exigía personal para atenderla y esto, sin dudas espoleó el desarrollo.

Por otra parte, teníamos al Director, Braulio Lapinel Pedroso, persona de gran visión y dotes organizativas, unidas a un carácter severo y exigente y también teníamos el genio científico de Roger Eduardo Rivero. Contamos en aquellos años con excelentes profesionales como Luis Manuel Batista, Oscar Barreras y Álvaro Lapinet. Indudablemente, todos ellos contribuyeron notablemente al prestigio de la Oficina Territorial Camagüey-Ciego de Ávila.

Pero…me van a disculpar (si pueden) mis amables lectores por esta, mi opinión, que es que la verdadera grandeza de este Centro provino de … «las espectaculares muchachitas de Braulio». Ellas comenzaron a entrar desde los primeros años. En 1973 irrumpieron en molote, y luego siguieron entrando. Ellas fueron y han sido la esencia y el corazón de este centro. Todas entraron muy jóvenes, se casaron, tuvieron hijos, los criaron, fueron cederistas, federadas, milicianas, constructoras, trabajadoras agrícolas y sobre todo, excelentes en su rendimiento profesional.

Ellas hacían el trabajo duro, tedioso, engorroso y agotador del procesamiento de la información meteorológica (en la época que no había no ya computadoras, ni siquiera calculadoras) sobre el cual se asentaron los excelentes resultados de investigación y servicio que engrandecieron a este centro. Sus nombres tal vez no figuren en muchas publicaciones, salvo agradecimientos de algunos de los autores; pero yo soy consciente que sin su trabajo este centro hubiese sido un desierto en materia de resultados científicos.

A esto debo añadir que eran tan buenas procesando datos como obteniendo la información en calidad de observadoras o revisoras, podían cubrir turnos de trabajo en cualquiera de las estaciones meteorológicas así como también podían prestar sus servicios en cualquiera de las áreas de investigación y servicios (pronósticos, climatología, agrometeorología, influencia activa, actinometría, volar en los aviones, lanzarse en paracaídas…lo que fuera), y todo eso lo hacían sin menoscabo de sus deberes como madres ejemplares, que se ocupaban de sus hijos de sus esposos y de su hogar.

Sí, en sus casas limpiaban, cocinaban, fregaban, lavaban, planchaban, llevaban los niños a la escuela y se ocupaban de sus tareas y de sus enfermedades y de lo que hiciera falta. Soportaban estoicamente las oleadas de premuras por terminar los resultados científicos, se quedaban horas extra, se llevaban trabajos para las casas y los trabajos se terminaban en tiempo, con impecable factura. Los insaciables líderes científicos exigían más y más, y ellas hacían más y más, soy mudo testigo de muchos años viéndolas en su quehacer, maravillado y admirado.

Pues sí, mantengo esta mi opinión, de que toda nuestra grandeza y todo el esplendor de este centro se debió a nuestras espectaculares muchachitas, y estoy dispuesto a sostenerlo frente a cualquiera que trate de contradecirme, a pie o a caballo, con lanza, con espada o a las escupías.

La mayoría están ya jubiladas, y unas pocas aún trabajan con nosotros. Para ustedes, Elsa (Velazco), Julia, Olinda, Pilar, Marina, Zenaida (La Vieja), Iraida (la hija de la vieja), Máryuri, Doraida, Mercy, Dalia María, Odalys, Estrellita, Nadia (Bebert), Clarita, Ana (Simonetty), Nancy (Ondarza), Rosita, Zully (Jaspe), Yanet, Nancy (Agüero), Larissa (Popova), Mirtha (Tocha), Isabel (la de limpieza en Cisneros), Neisy (la hija de Marina), Sonia (La Pulida), Idabel (Medina), Verena, Lilian, Blanquita, Nélida, Pilarin, Olga (Valdés), Hilda (Arredondo), Migdalia, Cary, Paula, Belkys (Figueroa), Sonia (Echevarría), Sonia (Cervantes), Doris (Bibliotecaria), Dalia (Nordelo), Rosa, Yipsy, Teresita, Yasmari, Xiomara, Edelmira, Celia, Iliana, Elsita (Pelaez), Ayamir, Yomaris, Nilvia, Eva, Ada (Roque)…(a que seguro se me olvida alguna…Dositeo, ayuda), para todas ustedes mi admiración y respeto. Igual para las que actualmente asumieron el legado y mantienen a este centro en un lugar importante en la Meteorología cubana. Ustedes son maravillosas.

¡Feliz Día de la Federación de Mujeres Cubanas!

Y vaya, pa que vean que no digo mentiras…

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *