“Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo de un niño o de sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común…”. Silvio Rodríguez

La vida me ha concedido la oportunidad de conocer y hasta de trabajar con personas extraordinarias. Hay un motivo especial para que precisamente hoy, 23 de marzo de 2023, escriba este post, más adelante le contaré a mis impacientes lectores. Yo debo haber conocido a Mayito a principios de los 80, en mis primeros años de trabajo, pero no recuerdo exactamente el momento. Él venía al Centro Meteorológico de Camagüey con relativa frecuencia, como para que uno no se olvidara de él. Es como dicen “el asesino siempre retorna al lugar del crimen” y como yo comencé trabajando en el radar aerológico (RMS-2), es lógico que no viéramos, pues en aquel entonces él trabajaba en las FAR, en el área de aerología. Bueno, es hora de aclarar que hablo del Dr. C. Mario José Carnesoltas Calvo, un grande de la Meteorología en Cuba y uno de los pastores-meteorólogos ilustres.

Como dice el dicho: «la hierba que está pa ti, no hay chivo que se la coma», o «el que nace pa tamal, las hojas le caen del cielo». Mayito se preparaba a la vera de su padre, trabajador de Cubana de Aviación en el aeropuerto de Camagüey, para ser piloto, y estudiaba y aprendía todo lo que se podía saber sobre la aeronáutica y los aviones y entre esas cosas, cómo leer la presión atmosférica y la velocidad y dirección del viento…y en esos avatares «se enredó» con Orestes Albernas Hernández, observador de la estación de la Marina ubicada en este aeropuerto, y ya en lo adelante todo lo que no fuera Meteorología pasó a un segundo plano, Mayito a los 14 años ya hacía observaciones meteorológicas oficiales, que mandaba para el Observatorio Nacional y firmaba con su nombre. Se había desatado la pasión que llevaba dentro y no pararía hasta su fallecimiento.

Mayito se interesaba por todo en la Meteorología; pero si me apretaran a una línea no dudaría en usar la que me sugirió Maibys, una de sus discípulas favoritas: «De brisa a tornado, un meteorólogo todo entrega, sacrificio y pasión». Ciertamente, los fenómenos meteorológicos del viento fueron su pasión. Su tesis de doctorado, tutorada por el Dr. Rosendo Álvarez, fue sobre las brisas en Cuba y su último gran trabajo científico fue la coordinación del estudio sobre el tornado que asoló a La Habana, el 27 de enero de 2019.

Cierta vez, en una conferencia internacional, el Profesor Ed Zipzer de la Universidad de Utah, me hizo varias preguntas (que no eran la esencia de mi trabajo) sobre las brisas en Cuba y su influencia sobre el surgimiento de la línea de convergencia. Son esos momentos en tu agradeces que una persona de forma fortuita te saque de un aprieto y yo agradecí en mi interior a Mayito por sus trabajos sobre el régimen de brisas en Cuba, y me felicité a mi mismo por habérmelo leído por puro interés intelectual. Posteriormente le comenté a Mayito y él sí estaba al tanto de los trabajos del Dr. Zipzer y hasta me amplió sobre el por qué de su pregunta. Lamentable que no se hubieran encontrado en persona.

Muchas cosas me unen a Mayito, una de ellas es que tuve el extraordinario placer de haber recibido en el 2013, junto a Mayito, el Premio Nacional de Meteorología por La Obra de Toda la Vida. Él, muy justificado por sus más de 50 años y yo, que estoy en deuda por semejante honor, y que trataré de algún día merecerlo como lo mereció Mayito. A él por su actividad científica, y a mí, por la actividad de servicios.

Sucedió que una vez vinieron al Centro de Radares dos de las que serían las primeras graduadas en Meteorología en el InSTEC en su nueva hornada, a hacer prácticas de radar con nosotros. Un colega, uno de mis mejores ingenieros (el que las había visto en La Habana), enseguida se brindó solícito para atenderlas y bastó un rato para que viniera y me dijera—atiéndelas tú, que esas dos muchachas me forraron a preguntas que no sé responder., vienen «afiladas».

Sí, durante muchos años hasta su fallecimiento, Mayito se “robaba” para hacer tesis con él, a las(los) mejores estudiantes de Meteorología, de Física, de Geografía, de Matemáticas, toda una pléyade de muchachas hermosas y extraordinariamente talentosas. Bueno, seamos justos, de cuando en cuando aceptaba a algún varoncito, también muy talentoso. Lo cierto es que los estudiantes sobresalientes lo buscaban para enfrentarse al reto super-riguroso de hacer una tesis con él y en su mayoría continuaban el trabajo científico con él después de graduarse. Mayito es un científico que no pasaba de moda, era el favorito de los jóvenes para el trabajo científico y eso dice mucho de su calidad como especialista. Hacer una tesis con él no era un paseo. Maibys me cuenta que cuando estaba haciendo su tesis se enfermó de giardias y allá se apareció en su casa el maravilloso ser humano cargado con muchas medicinas y el feroz ogro-tutor cargado de trabajo y le dijo—manos a la obra. Pero no solo era así en el trabajo científico, Marlen, la abogada, cuenta que elaborar con él reglamentos y otros documentos rectores era toda una escuela y todo un tormento por lo quisquilloso que era (uff, qué trabajo me cuesta hablar en pasado de Mayito).

Según la RAE ahora en esta oración yo debería decir “los muchachitos de Mayito”, pues basta que haya un varón en el grupo para que la gramática me obligue a eso. O tal vez, más acorde a estos tiempos debería decir “les muchachites” de Mayito, pero en honor a la idiosincrasia de Mayito (y a la mía propia) y tomándome una licencia poética que la RAE no me ha concedido, puedo decir: LAS MUCHACHITAS de Mayito (sí, mayoritariamente muchachas hermosas y talentosas) que a lo largo de los años interactuaron de alguna forma con Mayito (tesis de grado, de maestría, doctorado, publicaciones científicas, trabajos en eventos científicos, cursos compartidos, redacción de importantes documentos oficiales), forman un maravilloso y numeroso ejército. A riesgo de no mencionarlas a todas les enumero: Gisell Aguilar (la popular y muy querida por nuestro pueblo, presentadora del tiempo en la TV, ya fallecida), Nivian, Arisleidis, Dayana, Beatriz, Samantha, Angelis, Eduardo, Marlin, Gleisis, Yanmichel, Alis, Maibys, Flavia, Marlen, Nathaly, las espectaculares muchachitas de Braulio…(si me olvido de alguien, recuerden mis amables lectores que yo vivo y trabajo a 560 km de la capital y ya soy un viejito perdiendo la memoria, puede que muchas se me queden fuera, yo sé que son muchas y muchos más, y los varones no se sientan ofendidos, son «aplastante» minoría).
En el año 1987 el Instituto de Meteorología sufrió un proceso en el cual todos los jefes de todos los niveles fueron removidos y trajeron cuadros de otras instituciones. Mayito que ocupaba responsabilidades en las FAR fue designado para venir a trabajar al INSMET, dada su larga hoja de servicios vinculados a los temas meteorológicos. Les dije que precisamente hoy, 23 de marzo de 2023, tenía un motivo importante para hablar de Mayito. Un día como hoy, de 1988 (hace exactamente 35 años) hacíamos la primera prueba exitosa del Sistema HERMES. Ese día, estando en Casa Blanca, recibimos la señal digitalizada del radar de Camagüey. Mayito, en ese momento vicedirector encargado de la actividad de pronósticos, jugó un papel fundamental junto al Dr. Rubiera, para presentarle y ensalzar este resultado a la Dra. Rosa Elena Simeón, a la sazón presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba (todavía no se había creado el CITMA).

Como vicedirector Mayito tuvo a su cargo muchas actividades. Todo lo relacionado con la defensa llevaba su nombre y lo siguió llevando aun después de que, por su enfermedad, ya no ocupaba responsabilidades administrativas…oficiales; pero todo el mundo sabía que esos temas se trataban con Mayito. Él tuvo un papel fundamental en la elaboración del rol del Instituto de Meteorología en la legislación actual para tiempo de guerra y situaciones especiales en tiempos de paz.

Desde 1987 y hasta el 2004, Mayito ocupó la responsabilidad de Vicedirector de Servicios Científico-Técnicos primero, y luego de Director de Sistemas Básicos. Durante estos 17 años tuvimos una larga interacción. Mayito era un jefe difícil porque, proviniendo de su actividad en los radares aerológicos, y proviniendo de las FAR, tenía conocimientos de ingeniería y gran cultura tecnológica y discutía firme y apasionadamente cada detalle, cada reparación, cada solicitud de piezas, cada decisión técnica. Francamente, “había que pulirla” para convencerlo de cualquier cosa, y aclaro que lo hacía para bien de la actividad con una austeridad antológica, la misma que aplicaba a su persona.

Ya después de “liberado” de las responsabilidades administrativas directas, seguimos en interacción. Yo tenía que seguir “rindiéndole cuentas” de la actividad de los radares en detalle, cosa que siempre hice muy a gusto, no siempre hay a la mano un jefe que entienda los vericuetos de esta actividad. Cuando Mayito me llamaba yo buscaba con la vista un asiento cómodo y ventilado, vendría una conversación de dos horas mínimo, muchos saben que no exagero (por favor, escriban comentarios en el post, que yo tengo fama de exagerado y mis lectores no van a creer que este caso no lo hago). Lo de ventilado era para enfriar una oreja y la otra, alternativamente. Aparte de mi “rendición de cuentas”, tocábamos numerosos temas científicos generales y de uso del radar en particular. Mayito sí que sabía “sacarle el jugo” a la información de radar. Si no, que lo diga el mostro Rafael, que sabe bien de qué hablo.

Como jefe tenía características que me hacían placentero subordinarme incondicionalmente a sus orientaciones, entre ellas su gran apego a la justicia, su sentido de pertenencia a la Meteorología y a la Patria y su gran dominio técnico y científico. Algo que siempre aprecié mucho en él es que Mayito era la antítesis de algunos jefes que andan por ahí plegándose a cualquier cosa que digan los superiores con tal de cuidar su puesto y complacer al jefe de turno (y que tanto daño hacen al prestigio de la Revolución).

Me recuerdo del caso del Medidor de Vapor de Agua basado en receptor GPS que hoy funciona exitosamente en el Centro Meteorológico de Camagüey. Este equipo era una donación de Estados Unidos, asunto espinoso que muchos preferían eludir, simplemente para no buscarse problemas, el tema iba y venía en una madeja burocrática sin fin. Mayito sabía la importancia científica de este equipo para el servicio meteorológico cubano y allá fue a romper lanzas, sin miedo, sabedor de la justeza de su empeño…y destrabó el asunto (sí, no fue solo él el que se fajó; pero hoy hablo de Mayito). Es solo un ejemplo entre miles, en Mayito, la Patria, la Revolución, el Socialismo y la Meteorología tuvieron un baluarte infranqueable contra lo mal hecho y un adalid a favor de cualquier causa justa, especialmente las relacionadas con la Meteorología. Una de sus frases favoritas lo retrata: “lo único que tenemos que hacer para que los malos triunfen es no hacer nada”

Mayito era (uff, de nuevo eso de hablar en pasado me mata) un ser humano excepcional. Sencillo y campechano, siempre preocupado por los demás, y en extremo servicial. Hablaba pausado y en voz queda. Tenaz y perseverante para el trabajo, un verdadero científico consagrado. No había vez que viera a un trabajador del INSMET camino al trabajo o de salida que no recogiera en su carro personal (hasta en eso habíamos coincidido, nos otorgaron juntos el carro en 1988), y daba cuántas vueltas fueran necesarias para acercarlos a su destino. Una vez, estábamos Roger, Mayda y yo en el Congreso de Desastres en 1996, en el Palacio de las Convenciones. De repente, en medio de la cena, nos avisaron que había que mudarnos de hospedaje, de noche, por Miramar, con la paquetera, y allá fuimos a ver a Mayito y claro, nos llevó a un hospedaje, y después al otro (y debo aclarar que ya habíamos pedido ese favor a 4 personas antes, sin éxito, obviamente).

Mayito era espartano y tal vez eso nos unió desde el principio. Como Leónidas en Las Termópilas, un fatal martes 27 de septiembre de 2022 regresó sobre el escudo en su última batalla. Se enfrentaba al huracán Ian que azotaba Pinar del Río, curiosamente ese día cumplía años su nieto Ian Mario. Fiel a su obra de toda la vida, Mayito se nos fue peleando contra un ciclón devastador; pero recordémoslo con alegría, nos dejó su ejemplo imperecedero y el ejército formado por él, dispuesto siempre, como su líder, a empuñar el escudo y la espada por la Meteorología y por la Patria.

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