Radares Mirando al Sur

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Sobrevendido

Mi primer encontronazo con el término de sobrevendido ocurrió cuando volé de Denver a Dallas, en los Estados Unidos; pero eso ya lo conté en el post: «Simbad el Inclaudicable«. La anécdota que narraré a continuación ocurrió en la primavera del año 2005, cuando viajé a Toronto para asunto del Radar Meteorológico Cubano (Doppler) encargado por el Comandante en Jefe. Las siete veces que he estado en Canadá, he pasado por Montreal, esta no fue la excepción. Para materializar este escape a Montreal. mi amigo Marco me pagó el pasaje, y sacó un enigmático boleto de esos de «no usar antes de una semana» (que dice Marco que eso es más barato).

Eso, para un cubano suena extrañïsimo. En Cuba, con suerte, sacas pasaje para tal día a tal hora. Este pasaje era Toronto-Montreal, a usar no antes de una semana de comprado. Le pregunté a Marco –bueno y ¿Cómo hago después que pase esa semana? Marco me explicó –miras el horario de las guaguas Toronto-Montreal por Internet, seleccionas (en la mente) el horario que mejor te cuadre (que no sea aparecerte en Montreal a las 3 am para que yo te vaya a recoger a la Garé Centrale que tú y yo conocemos muy bien). Entonces, vas a la terminal de Buses (eso es guaguas en canadiense) de Toronto, buscas el andén, te montas en el bus correcto y cuando llegues a Montreal me llamas.

Listo, eso hice. Me personé como con hora y media de antelación en la Terminal de Buses de Toronto. Cuando se acercó la hora, busqué mi andén y oh sorpresa, había pila de gente ya haciendo fila (cola en canadiense) pa montarse. Ohh, ta malo esto –pensé yo. Angustiado contaba la cantidad de gente y me parecía que no cabíamos en el bus. El chofer, parsimoniosamente, guardaba los bultos en el maletero y mi angustia crecía. Vinieron unos ancianos y los pasaron delante, como es correcto, después un matrimonio con cuatro niños y también los pasaron delante y yo en mi fila (cola) angustiado. Bueno, una fila no es lo mismo que una cola, en una cola tú marcas y te vas a fumar o a comprar algo de comer, mientras que en la fila la gente se para uno detrás del otro (se lo juro que no hay que preguntar quién es el último, yo pregunté y la mujer que estaba de última en la fila me dijo algo en francés que no entendí; pero por la cara era algo así como quien coño va a ser el último mejeto).

Bueno, en eso veo que el otro chofer baja a conversar algo y aprovecho para interceptarlo antes que subiera al bus (que es como una guagua, pero mejor conservada). A estas alturas, ya yo había visto con horror que la próxima salida sería 4 horas más tarde. Había pensado en marcar para la próxima (para asegurar), pero el andén no te lo ponen con tanta antelación, por tanto, hay que estar a la viva para correr pal andén cuando lo pongan. En fin, volvamos al segundo chofer al que abordé con la pregunta que me angustiaba –¿y si no cabemos todos en esta guagua?). El chofer, un poco divertido con tan estrafalaria pregunta me contestó –PONEMOS OTRO CARRO MEJETO. Nada, que los cubanos somos niños de teta en eso de viajar en buses. Y sí, sí cupimos, no hubo que poner otro carro.

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