
Se promueve en el país desde la máxima dirección, el uso de la Ciencia y la Innovación en todas las esferas, incluida la Gestión de Gobierno. Eso me parece muy bien, va en sintonía con las palabras de Fidel sobre el futuro del país que tiene que ser necesariamente de hombres de Ciencia y con los documentos rectores del país. Sin embargo, no me parece coherente con los porcentajes del presupuesto que se asignan a la Ciencia, comparados, digamos, con lo que se asigna al turismo y sobre todo, a la construcción de más capacidades hoteleras, cuando solo se logra una magra ocupación del parque existente. Muchos dirigentes usan las dos palabras como si estuvieran estrechamente relacionadas y no pudieran existir la una sin la otra, lo que me hace pensar que solo repiten consignas que no entienden bien. Bueno, divago, como casi siempre, si yo lo que quiero es volver sobre el tema de la Innovación del cual ya comenté algo en el periódico Granma (Innovación Tecnológica: pasado, futuro y ¿presente?).

Comencemos por un poco de definiciones. Innovar es hacer algo de una forma nueva, diferente de como se hacía antes. No toda innovación es buena, no toda innovación se basa en la Ciencia. Les pongo un ejemplo. Los mecánicos de autos Lada y Moskvich suelen quitarle el termostato, aun antes de que este se estropee para evitar que si se estropeara se vaya a quemar el motor por falta de enfriamiento. La misión del termostato es limitar la circulación de agua hasta que el motor adquiera su temperatura de trabajo que es de 85° – 90°. Si se quita el termostato (por no tener repuesto para él), en noches frescas el motor va a trabajar a 40° – 50°, lo que obviamente es malo para el motor y su rendimiento es inferior ¿Es esto una innovación? Sí ¿Es Ciencia? No ¿Es bueno para el auto? No ¿Resuelve un problema? Sí; pero a la larga trae perjuicios. Así como esa hay muchas “innovaciones” que pululan el diario quehacer del cubano. Luego el llamado a la gestión de gobierno basada en la Ciencia y la Innovación es correcto; pero debe pasar por el filtro de la sensatez y el sentido común, especialmente en lo relacionado con la tecnología.

Veamos ahora otro aspecto de la innovación, esta vez como sustituto de importaciones. Muchos cubanos añoran los tiempos en que se fabricaban computadoras personales y televisores a color de diseño cubano ¿Somos técnicamente capaces de fabricar computadoras personales y televisores a color de diseño cubano? En mi opinión, sí ¿Es esto económicamente viable? Bueno, eso es justamente el tema que deseo abordar en este post: ¿Cuándo es más rentable fabricar una tecnología por uno mismo y cuando es más aconsejable comprarla en el extranjero?

Yo, simplificando un poco el tema, lo dividiría en dos grandes grupos de dispositivos tecnológicos: a) equipos sencillos, de bajo costo, de consumo masivo y b) equipos muy complicados, de altísimo costo, de uso puntual. En el grupo a) tenemos televisores, computadoras personales, teléfonos móviles, impresoras, lavadoras, acondicionadores de aire, refrigeradores. En el grupo b) tenemos equipos electro médicos, todo tipo de instrumentos electrónicos para la investigación científica y permítame mi amable lector incluir en este grupo a los radares meteorológicos (vamos una licencia “poética” que a ellos me he dedicado toda una vida).

Cualquier persona, incluso sin ser un verdadero especialista en la materia, puede comprar las partes componentes y armarse una computadora personal con un costo muy inferior al precio de venta en un establecimiento (ambas con similar performance). Lo he hecho en numerosas ocasiones cuando he viajado al extranjero. Con un poco más de trabajo y un conocimiento un poco más específico, uno puede comprar diferentes partes y armarse un televisor, o un reproductor de DVD. En el caso de las lavadoras, impresoras, refrigeradores y acondicionadores de aire, también se puede hacer; pero con algunas limitantes con el chasis de estos equipos. Todo eso es posible hacerlo por una sola razón: el know-how es universalmente conocido y hay un alto grado de estandarización de los equipos. La ganancia en el costo es obvia, entonces ¿por qué no hacerlo a nivel de país? Ah, pues ahí viene el problema. Para cubrir los costos de montar una línea de producción hay que garantizar un mercado a quien vender y un suministro masivo y estable de los componentes. Solo así se monta una línea y se resuelve el problema interno del país. No se puede montar una línea solo para resolver el problema de la demanda interna, porque no es rentable, porque la idea es venderlos (a la población) a un precio por debajo del precio a que se puedan vender sus homólogos extranjeros y compensar con las ganancias de la exportación. Por otra parte, ya en el mundo se fabrican más televisores, computadoras personales, teléfonos móviles, etc., de los que el mundo puede comprar. No es fácil insertarse en un mercado mundial de este tipo de tecnologías. Tampoco es fácil conseguir un suministro estable, a bajo costo (mayorista) de los componentes con el cual mantener la producción. Los grandes fabricantes compensan el bajo precio con la dependencia tecnológica de la que se aseguran por las técnicas de la Internet de las Cosas (IoT), como expliqué en el post “IoT ¿progreso o sumisión?” y con las técnicas de “caja negra” como expliqué en el post “¿Cómo lograr la dependencia tecnológica?”.

En el otro extremo se sitúan los equipos portadores de un know-how muy caro, que muy pocos dominan. Los hay tecnológicamente muy complicados como un radar meteorológico, o tecnológicamente simples como los lectores de marcapasos. En ambos casos, el know-how es complicado y está muy bien resguardado en manos de muy pocas firmas (cada vez menos), como expliqué en el post “La contracción del universo”. El know-how de este tipo de equipos se obtiene, generalmente, por parte de expertos que dedican largos años de experimentación y estudios para obtenerlo. Detrás de un equipo de hardware simple como el CardioCID o el SUMA hay el trabajo de muchos especialistas y la materialización del equipo en un centro especializado como es el ICID. Para innovar produciendo un equipo de este tipo, hay que comenzar por obtener el know-how que está en la esencia de su funcionamiento. Este es el tipo de equipos en los cuales más de 2/3 del precio está determinado por el know-how y menos de 1/3 es el costo de la base material que lo compone. Obviamente, si se tiene el know-how, es más rentable fabricarlo que comprarlo hecho a un productor extranjero. Si es un equipo estratégico para el país, entonces hay que invertir en obtener el know-how y luego producirlo. Alerto que cada día que pasa estamos dejando morir know-how que costó mucho tiempo y dinero obtener. En la medida que se jubilan, se van para otras esferas o para otro país los especialistas que dominan un know-how de equipos de este tipo, el país pierde irreversiblemente un patrimonio importante y valioso. No estoy al tanto de qué equipos fabrica actualmente COMBIOMED, pero cada vez se oyen menos noticias al respecto.

Sobre los radares meteorológicos, creo que ya he hablado bastante, CUBADEBATE lo publicó
Y yo lo repliqué en mi blog
Entonces ¿Fabricar o comprar “fabricado”? Saque mi lector sus propias conclusiones y la dirección del país tiene la última palabra. Exportación o Muerte. Venceremos

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