Tenemos 3 radares en Cuba de fabricación japonesa. Entraron a Cuba en 1973, por un proyecto de la Organización Meteorológica Mundial, y fueron producidos por la firma Mitsubishi.
Para orgullo nuestro son los únicos tres radares de ese modelo (RC-32B) que se mantienen funcionando (esto lo escribí en el 2011). Están ubicados en: La Bajada, en la península de Guahanacabibes, cerca del extremo occidental de Cuba, es decir cerca del Cabo de San Antonio, otro en Punta del Este, en el Este (valga la redundancia) de la Isla de la Juventud, en medio de la nada, a unos metros de una hermosísima playa vírgen, y el otro está ubicado en Gran Piedra, cerca de la ciudad de Santiago de Cuba.

Pero mi objetivo no es hablar de los radares en sí mismos, sino de la cortesía japonesa que siempre he admirado, al igual que admiro las artes marciales japonesas, las katanas y otras cosas que no viene al caso. Sí, probablemente sea que vi muchas películas de Toshiro Mifune, y de Zato Ichi, el esgrimista ciego.
Hace ya más de 10 años (esto lo escribí en el 2011, la visita fue en el 2001), dos representantes de la firma Mitsubishi manifestaron su deseo de visitar «sus-nuestros» radares y a mí me tocó junto a otros colegas acompañarlos. Se llamaban Masaru Wakabayashi San y Midori Makino San (San quiere decir señor), al principio en mi ignorancia y exceso de cortesía les decía Mr. Wakabayashi San y Mister Makino San, pero Wakabayashi San, me explicó que era redundante.
Los japoneses hacen una reverencia para saludar, pero también la hacen para agradecer, o mostrar que les gusta algo, y eso me ha llevado a pensar que Facebook tiene su logo como un símbolo de cortesía ¿o no?. Bueno, es pura especulación de parte mía, así que no se guíen por eso…puede ser que el símbolo, nada, soy fantasioso, pero Wakabayashi San hacía reverencias de 45 grados.

Wakabayashi San me confesó que en todo Mitsubishi él era el único (y ya último) especialista que quedaba con conocimientos de este tipo de radar, y por lo que hablamos pude apreciar que realmente conocía muy bien el radar. Wakabayashi no estuvo en el montaje en Cuba, pero sí había conocido al mostro Orlando Núñez que estuvo en Japón para el entrenamiento. Por cierto, no se pierda mi semblanza del mostro Olano, hay un epidodio comiquísimo con el japonés que vino para los montajes.
Puedo colegir que ya en Mitsubishi no queda ningún especialista en este tipo de radares porque la última vez que hablamos Wakabayashi me escribió desde otra firma en Korea.
Hablando de cortesía, Wakabayashi San estaba encantado con los dos radares que visitamos (Punta del Este y La Bajada) por la excelente conservación técnica y de la apariencia del equipamiento. Cuando iba por 1024 reverencias perdí la cuenta.
Quiero creer que las reverencias que hizo a nuestros-sus radares eran genuinas muestras de alegría y regocijo por el esmero que habíamos puesto en mantener esta técnica. Lo creo porque realmente yo también pienso lo mismo, que haber mantenido estos radares funcionando y en buen estado de conservación es una tarea titánica, llegamos a los 50 años, que si no es récord Guinness es récord en Güines.
En el momento que hicimos esa visita nuestros radares japoneses aún no estaban modernizados y automatizados como ahora. La modernización del radar de Punta del Este la hicimos en el 2002, la del radar La Bajada en el 2005 y la del radar de Gran Piedra en el 2006. Aunque dos de ellas tuvieron inicios escabrosos, tuvieron un final feliz.
Perdonen que exprese una pequeña duda, pero bueno … les contaré y ustedes sacarán sus propias conclusiones…
En uno de los lugares donde desayunamos, de cuyo nombre no me quiero acordar, los lugareños nos sirvieron: refresco de mermelada de fruta bomba, pan y mortadella. Tal vez pensaran en adornar con colores que a los japoneses pudieran agradar, pero el pan tiraba para negro y la mortadella para el verde, en tanto el refresco mostraba un color anaranjado turbio (si no fuera porque este es un post serio diría que tiraba a color diarrea). El refresco era de mermelada dulce a la que le habían agregado más azucar (tal vez para tipificar y promover nuestra industria nacional, bueno, la que era).
A pesar de que les confieso que a mi no me gustó mucho el desayuno (pero me lo comí todo porque yo no soy melindroso y como de todo), los japoneses lo comieron y tomaron todo también (para mi asombro), y lo más importante y ese el motivo de mis recelos … hicieron miles de reverencias dando las gracias…humm…o ¿sería dolor de estómago?
Bueno, no vale la pena pensar en ese desayuno, nos lo dieron con mil amores, lo que tenían y así lo entendieron los visitantes japoneses.
El radar de La Bajada sacó la cara por la gastronomía cubana y nos sirvieron una deliciosa cena a base de pescados, pescados (valga la redundancia) por los propios operadores del radar de La Bajada, y allí las reverencias de los japoneses también fueron numerosas, luego puedo colegir que tal vez la reverencia también es una muestra de asombro (o de dolor de estómago?).

El caso es que ya modernizados, los tres radares japoneses siguen mirando al Sur, y defendiendo valerosamente nuestro territorio de los ataques de los huracanes, como hizo el de Punta del Este que se paró «bien plantao» frente a Gustav, y puedo afirmarle a Wakabayashi Sama (una forma aún más respetuosa de decir señor) que seguirán funcionando por los años de los años…(bueno, esa era nuestra meta, legarles a los descendientes nuestros los radares japoneses funcionando; pero … una cosa piensan los «borrachoa» y otra «la bodeguera» que quería irse de exteriores).
Septiembre. Año 2026. Lamentablemente, al momento que «retoco» este post muy antiguo en mi blog (28 de diciembre de 2011, cuando yo era aun joven e inexperto), los tres radares japoneses RC-32B llevan ya tres años fuera de servicio. Justo cuando el INSMET y el CITMA decidieron prescindir de mí y de mis tres excepcionales ingenieros (Leonardo-Ichi, Arturo y Roberto), como que algo quedó paralizado, como el castillo de la Bella Durmiente.

Quiero dejar constancia a mis lectores que nosotros cuatro, los expendables, constituidos en empresa privada LADETEC estamos convencidos que podemos revivirlos a los tres radares sin grandes inversiones. No, no es problema del bloqueo, no se traguen esa excusa, trabajamos hasta el 9 de septiembre del 2022 ¿qué? ¿No había bloqueo en esos 36 años de LADETEC? Sí, sí se puede, lo hemos demostrado con numerosos hitos. Hay muchos compañeros que ya no están vivos, que dieron toda su vida, a jirones diarios, durante muchísimos años, para mantener esos radares funcionando, se lo debemos a ellos, a los que ya no están, aunque jefes displicentes y arribistas no quieran.
Ahora tenemos nuevas y muy potentes innovaciones bajo la marca LAMULA™ y nos encantaría aplicarlas para revivir estos radares por los próximos 50 años. Es problema de voluntad (o de carencia de ella) de los jefes a cargo.

Si quiere leer historias truclentas y espartanas, lea este par de posts:

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