
Me gusta esta frase en italiano porque los italianos (especialmente los sicilianos) tienen fama de ser más propensos a todo este rollo de las venganzas, aunque en realidad, la acción que narraré transcurrió…dónde si no, en Inglaterra, ya saben, cuando viajamos los cinco (cubanos, que no italianos) juntos. Por otra parte, la frase se la atribuyen al español Don Francisco de Quevedo, por supuesto, en castellano. Ya les comentaba que cuando a Leonardo-Ichi le gusta un cuento o un asunto cualquiera lo repite hasta la saciedad y cada vez se ríe aunque a nadie más le de gracia (menos yo que siempre me río, porque así mismo era mi papá, hijo de gallegos igual que Ichi).
Por la época que fuimos a Inglaterra, Ichi construía en casa de la suegra en Las Tunas. Con esa gran habilidad para la aritmética (y en general para las Matemáticas Superiores también), Leonardo calculaba los precios de cualquier cosa que veíamos en Inglaterra, incluyendo lo que comprábamos para comer. Su «víctima» favorita era Arturo, que nunca le hacía el puto caso y siempre anda seriesote.

Pues bien, cuando Arturo se compraba unos refrescos rosados (que hasta los ingleses los miraban desconcertados), Ichi le calculaba de libras esterlinas a dólares, de dólares a CUC y de CUC a CUP para después expresarlo en … ladrillos-en-Las-Tunas. Así pues Ichi le decía –Arturito ¿Sabes cuántos ladrillos te estás metiendo con ese refresquito rosado?

Ah, pero la venganza es un plato que se come frío. Ya llegando al final de nuestra estancia, a Ichi se le acabaron los cigarros Criollos que traía de Cuba. No le quedó más remedio (porque primero muerto que dejar de fumar) que comprar los caros cigarros ingleses…y ahí estaba Arturito malévolamente «cazándole la pelea», para espetarle –¿y ahora sabes cuántos ladrillos-de-Las-Tunas te estás fumando papa? Ah, dulce venganza, largamente esperada.

Y yo de «referi»

Deja una respuesta