Radares Mirando al Sur

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¿Robarse el viento?

En la Literatura y el Cine hay incontables historias de robo del agua de un río por parte de que alguien, aguas arriba, en el terreno de su propiedad, desvía o represa las aguas de un río, perjudicando a los usuarios aguas abajo y originando un conflicto, que no pocas veces ha desembocado en violencia; pero …¿robarse el viento?

Pues sí, está sucediendo y hay una disputa entre Bélgica y Países Bajos por este motivo. Es necesario comprender que el Mar del Norte es el campo de cultivo de la energía eólica del norte de Europa y las Islas Británicas. Reino Unido, Bélgica, Alemania, Francia, Noruega, Países Bajos, Dinamarca, Irlanda y Luxemburgo han acordado convertir tramos de ese corredor marino en la mayor zona de energía eólica marina del mundo. Cualquiera que haya viajado a Bélgica y Países Bajos podrá entender que, dentro de las energías renovables, la energía solar no puede ser una opción principal para ninguno de los dos países. Por lo tanto, la eólica tiene un mayor impacto y requiere de mayor coordinación.

Lo que sucede es que el viento, al impactar contra un objeto sólido e inmóvil como es un aerogenerador, crea, tras el objeto, una estela, en forma de remolinos o turbulencias y ralentiza la velocidad del viento a causa de la pérdida de energía que se disipa en el flujo turbulento. Por tanto, un campo eólico, ubicado a sotavento de otro campo eólico, es afectado porque recibe un viento que ha perdido parte de su velocidad. El efecto de la estela disminuye a medida que se aleja de la turbina, ya que el viento retorna naturalmente a condiciones de corriente libre, alcanzando la recuperación del viento en espacios abiertos. Esta recuperación depende de las condiciones del viento, la separación de las turbinas y la ubicación. En la energía eólica marina, la recuperación de la estela puede ser más rápida gracias a condiciones de viento más constantes en el mar.

En los Países Bajos había un problema. Las cuentas de energía producida y consumida no cuadraban. Y la respuesta estaba en el viento: cerca del 3% de la energía eólica producida por los molinos neerlandeses se estaba consumiendo en Bélgica. La vecindad de ambos países también es marítima, y eso hace que sus parques eólicos en alta mar estén próximos. En el Mar del Norte, la dirección más frecuente del viento es en dirección suroeste. Geográficamente, Bélgica tiene ventaja, ya que sus parques eólicos marinos están orientados en esa dirección. Por lo tanto, reciben un impacto directo de las rachas de aire… y generan la estela que sufren sus vecinos que están a sotavento. Es ahí donde nace y se gesta la pérdida energética que detecta Países Bajos y que genera el conflicto del «robo del viento».

Pues sí, los parques eólicos no son tan ambientalmente amigables como se puede pensar. En el año 2014, el gobierno de Nicaragua solicitó al Instituto de Meteorología de Cuba un estudio ambiental para determinar cuan cerca podían ubicarse parques eólicos del nuevo radar meteorológico en Las Nubes. El trabajo fue ejecutado por LADETEC. Sucede que estas estelas de viento a sotavento de los parques generan flujos turbulentos que enmascaran las velocidades del viento y que pueden generar falsas alarmas por fenómenos meteorológicos del viento como tornados y aeroavalanchas o puede enmascarar a los verdaderos fenómenos.

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