Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Fidel y el «divino» don de la ubicuidad

Una historia de sequías, radares, lluvia provocada y colaboración.

Fidel siempre estaba en todas partes. En los años 60, 70 y 80 Fidel estaba en todas partes. Amanecía en Pinar del Río inaugurando una fábrica y al rato estaba en Camagüey inagurando la vocacional y un poquito más tarde estaba reunido con unos campesinos en Guantánamo, infatigable e incombustible. Yo, que no tenía en mi casa otra cosa que radio mayormente me enteraba por el Noticiero ICAIC Latinoamericano, por el cual siento gran nostalgia. Pues, por increíble que me pareciera, Fidel —sobre todo después de 2006— no estaba al tanto de todo como yo creía. Sígame y le cuento.

Este suceso, según mis cálculos, debe haber ocurrido en septiembre del año 2009 (mis colegas cercanos difieren en la fecha, pero eso es porque ya todos somos unos viejos locos). En fin, la fecha no es importante, si no el hecho en sí. Ya les digo, a mí no me crean, yo solo soy un cuentero de segunda o de tercera mano y definitivamente de séptima categoría. Dios no me dio el don de la escritura, pero sí el deseo (humm, idea que me robo de la película Amadeus de Miloš Forman).

El cuento lo hizo Rubiera, seguramente delante de unos cuantos compañeros. Cuenta Rubiera que de repente Fidel lo llama y le pregunta — Chico aquello del Meteotrón (unos experimentos que se hicieron en áreas cerca de La Habana, allá por 1966 (idea de un francés, pero implementado por científicos soviéticos en la versión cubana), que consistía en un quemador gigantesco que provocaba una gran convección)y la lluvia provocada en ¿qué paró? Rubiera, didactico y preciso como siempre ha sido le comenta en versión sintética (que Rubiera sabía muy bien cómo hablar con el Comandante) sobre los experimentos de Influencia Activa que se habían hecho, centrados en Camagüey, de 1982 a 1991 y que luego se continuaron en una segunda fase investigativa en Camagüey en el año 2006 y como campaña operativa en la zona de Holguín en esa misma fecha.

Fidel, de plácemes con la «noticia» (quiere decir que muy contento porque se había avanzado mucho más de lo que él tenía conocimiento) le dice a Rubiera —prepara a los compañeros para que salgan de urgencia para Venzuela. Rubiera, cortésmente le recuerda al Comandante que él no es el director de Meteorología. Sí, porque para Fidel Rubiera siempre fue «la Meteorología».

Hora de aclararle a mis lectores de dónde provenía todo ese asunto. Al parecer Chávez y Fidel habían estado conversando y Chávez le había comentado sobre la dura sequía que estaba atravesando Venezuela. Los niveles de la presa del Guri se acercaban peligrosamente a la cota de 240 metros que comprometería la generación de esta hidroeléctrica. Un asunto verdaderamente crítico para la generación y distribución de energía eléctrica en Venezuela.

Fidel estaba feliz de poder corresponder a la ayuda que en similar situación, en el año 2005, nos habían dado los venezolanos con lo del radar de Holguín cuando la severa sequía en el Norte Oriental cubano. Mis tres ingenieros principales (Leonardo-Ichi, Roberto y Arturo) estaban en Venezuela en ese momento. Estábamos enfrascados, junto a los venezolanos, en la creación de un laboratorio para la reparación y calibración de los radares meteorológicos.

Y efectivamente, llamaron al mostro Tomás de inmediato y en dos o tres días salió para allá la tropa de los Físicos de la Atmósfera, los expertos de las actividades de lluvia provocada en Cuba (Daniel Martínez y Carlos Alberto Pérez), con Tomás a la cabeza. A Leonardo-Ichi, a Roberto y a Arturo les tocó quedarse un poco más; pero a Ichi le tocó quedarse con Tomás hasta diciembre. Fue cuando visitó el ignoto radar de Karún. La colaboración se extendió hasta el año 2012, pero el fuerte fue el año 2010.

En fin, Fidel contento de poder ayudar y nosotros, también, en nuestro pequeño universo de los radares meteorológicos. Y dejo constancia de mi opinión formada durante siete visitas: no creo que sean pendejos ni traidores los venezolanos. Lo digo para los «de izquierda» que chillan cosas y que chovinistamente dicen cosas como «nosotros sí que no somos fáciles como los venezolanos». Mejor esperamos a que se aclaren las cosas. Mientras tanto lean no solo lo que dice el «Flagelo Anaranjado», leanse el contrato de petróleo. Las cosas no son simples.

Para mí fue duro tener a Leonardo-Ichi tantos meses fuera. Ichi tenía sus funciones de ingeniero principal de los radares en Cuba, yo tenía las mías; pero cuando Ichi viajaba fuera me tocaba suplirlo, igual que a él cuando yo viajaba le tocaba suplir las mías (reuniones e informes que Ichi siempre odió).

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