No lo conocí personalmente. Lo había visto en la televisión en las visitas que había hecho a Cuba. De pronto entró de lleno en mi vida. Me solicitaron que fuera a impartir un curso sobre interpretación de imágenes de radares meteorológicos. Los colegas meteorólogos venezolanos se habían comprado 8 radares meteorológicos de última generación y no tenían preparación de cómo usarlos. Y me ví en un abrir y cerrar de ojos en Venezuela, como buen martiano, lo primero que hice fue a rendir tributo al Libertador.
Y entonces fue que pude comprender a Chávez en toda su grandeza. Hombre de pueblo que se preocupó por mejorar la vida de la mayoría de los venezolanos, especialmente de los más humildes. He estado en Venezuela 7 veces. La última fue en septiembre del 2012, y pude constatar los cambios favorables, que solo un ciego podría no ver.
Pero en fin, amables lectores, lo que quiero resaltar es el extraordinario aporte de Chávez financiando una red de modernísimos radares meteorológicos, y que no solo fue eso, creó todo un servicio meteorológico que antes estaba disperso entre varias intituciones militares, básicamente la aviación. Obviamente no hablo de que Chávez financiara de su bolsillo este grandioso proyecto, por supuesto que no, lo que quiero resaltar es su visión de dotar a ese país con un servicio meteorológico de primera.
Cuando fui la primera vez, el embrión del servicio meteorológico era un pequeño local, en la zona de Boleita, de la capital. Se llamaba CENAPH (Centro Nacional de Alertas y Pronósticos Hidrometeorológicos). Allí el espacio estaba bastante reducido. Todo era nuevo e incipiente, y los colegas venezolanos con un deseo enorme de conquistar la excelencia.

Hoy ya cuentan con una edificación imponente, con toda la modernidad, algo realmente impensado, es más, creo que impensable, hace solo unos años. Los colegas del INAMEH (Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, que es como se llama ahora) están de duelo hoy, y junto a ellos todo el Instituto de Meteorología de Cuba, los que han estado allá, y los que no, al igual que todo el resto del pueblo de Cuba.
Pero bueno, mis fieles lectores, como siempre, …no era exactamente de eso que quería hablar. En Venezuela tienen 8 radares meteorológicos. Yo solamente he estado en uno de ellos, el de Jeremba, que está a una altura mayor que el Pico Turquino, y de contra sobre una torre de 40 metros, que cuando llegas allá arriba, te parece que te va a recibir San Pedro, estás entre las nubes mismas, y hasta el más guapo a las alturas siente una desazón en el estómago, de saber que vas subiendo por aquellas escalerillas muy poco rellenas, donde el vacío es lo que te envuelve.
Ocho radares es poco para Venezuela, 8 tenemos en Cuba, sin embargo, 8 radares es mucho dinero, costaron 2.7 millones de USD cada uno, en el 2002 que fue cuando firmaron el contrato con Gematronik, la fábrica alemana que los produjo. Necesitarían muchos más para tener una cobertura semejante a la de Cuba. Hay que tener en cuenta que es un país enorme, con grandes áreas selváticas.
Uno de los radares, el de Karún (en el Estado Bolívar), está en medio de la selva. A mí no me tocó ir allí, lamentablemente, me hubiese encantado verlo. Es una torre de 40 metros, que se alza…en medio de la nada. Fue al «mostro» Leonardo al que le tocó la «suerte» de ir allí. Llegaron en helicóptero, llevaban todo para varios días, incluyendo el agua de tomar, el combustible para el diesel, en fin TODO. El lugar según me cuenta Leonardo (a Leonardo-Ichi le «encanta»volar, recuerden que él es graduado del Instituto de Aviación de Kiev) es muy acogedor: en medio de un claro de la selva, un río al lado…ah, la Naturaleza hermosa y exhuberante…solo que el claro alrededor del radar está habitado por serpientes venenosas, el río por pirañas, las abejas salvajes y feroces se habían apoderado del grupo electrógeno, y las muy frescas también habían tomado posesión dentro de la cúpula protectora del radar. pero nada, funcionó el radar, ya les he contado que con mis «mostros» nadie puede, y cuando digo «mis» monstruos estoy incluyendo a los monstruos venezolanos, de los cuales hablaré en algún momento.
Sí, 8 radares es poco…pero es mucho, solo los más desarrollados pueden pagarse una red de muchos radares, pero muy pocos los países que están dispuestos a comprar 8 radares para garantizar la seguridad de su pueblo ante catástrofes como las que han ocurrido en Venezuela. Indudablemente ahí estuvo la mano de Chávez, si lo sabré yo, que fue él quien solicitó personalmente que fuéramos a impartir cursos para adiestrar al personal en el uso de esta tecnología. Eso lo emparenta por parte de preocupado con aquél otro Comandante que pasó el huracán Inés en la Gran Piedra allá por 1966, el un radar recién comprado por su propia previsión, con lo que sembraba las bases de la Meteorología de Radar en Cuba.
Me satisface mucho haber aportado un granito en el desarrollo de la Meteorología por Radar en ese país. Mis «mostros» y yo hemos dado lo mejor de nosotros por ellos. También ellos nos han correspondido con largueza, en algún momento dedicaré otro post a eso. Llena de orgullo llegar allí y que te reciba un certificado como este que muestro, que dice: Laboratorio de Electrónica: Logro obtenido gracias al proyecto mancomunado de Radares, en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Lo que puedo decirle a Chávez ahora que nos mira de lejos, es que seguiremos en la lucha por la independencia nacional de ellos y de nosotros en materia tecnológica, que los radares aquí y allá seguirán prestando un inestimable servicio a nuestros países, que la semilla que él sembró de desarrollo tecnológico en la Meteorología, se convertirá en un frondoso árbol que cobijará a toda la América de Bolívar y Martí.
¡Hasta la Victoria Siempre Comandante Chávez!
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