
Se llama fiebre del oro a un período de migración apresurada y masiva de trabajadores hacia zonas más rústicas en las que se ha producido un descubrimiento espectacular de yacimientos de oro. Suele referirse en especial al que se produjo en California, Estados Unidos, en 1848 y que finalizó en 1960 aproximadamente. De una forma más general, puede referirse a cualquier tipo de obsesión colectiva en la búsqueda de ostensibles, rápidas y fáciles mejoras económicas en las que las personas suelen perder todo tipo de escrúpulos morales. En Cuba, a principios de los 90, el gobierno abrió establecimientos que la gente llamó “las tiendas del oro”, en las que las personas entregaban sus joyas de oro y recibían a cambio distintos bienes que podían llegar hasta un auto LADA modelo 2105 (el más avanzado en su momento); pero hubo otra oleada que nada tuvo que ver con esas tiendas…
Los joyeros cubanos también encontraron sus “minas” de oro y se lanzaron a por ellas. Sucede que los componentes electrónicos de la era soviética solían tener un alto (relativamente para componentes de este tipo) contenido de oro. Se picaban las placas y los componentes que contenían oro eran sumergidos en un líquido (bermellón en el argot popular) de modo que recuperaban el oro. De cada componente, por supuesto, se extraía una ínfima cantidad; pero de una tonelada de componentes…Así pues, se desató una fiebre de gente buscando a toda costa tarjetas, placas, pedazos de equipos soviéticos “muertos…o vivos”. Sí, en varias ocasiones supe que entraron a la caseta del radiofaro del aeropuerto y «canibalearon» los equipos en pleno funcionamiento.

En mi post Abracadabra narré sobre la computadora EC-1022, estropeada en la sede de la dirección nacional del INSMET en Casa Blanca, que nos habían regalado. En su lugar el INSMET recibió otra, más moderna y más grande, una EC-1035. Esta computadora terminó también obsoleta y la dirección del INSMET se la vendió como chatarra de oro a una empresa inglesa, a través, por supuesto de una empresa cubana.

Al conocer esto, consultando con mis monstruos de LADETEC tomamos la decisión de empacar lo que iba quedando de nuestro antigua EC-1022, a la que nosotros le habíamos sacado muchísimas partes y piezas pequeñas; pero aún así había una considerable cantidad de placas, cuyos componentes no nos resultaban de utilidad para los radares. Negociamos con la misma empresa cubana que vendió la del INSMET y nos quedamos a la espera de que vinieran a por nuestra chatarra. Como no era tanto como los restos de la EC-1035 del INSMET, pues no completábamos para un envío y la empresa cubana buscaba en otros organismos.

Con todo empacado, vino un conocido que nos ofrecía comprarnos las tarjetas de interés para los joyeros. Le dije que no, que lo venderíamos por el Estado. Insistió con mis colegas, ellos apoyaron nuestra decisión colectiva. No, no cedimos a la tentación de llenarnos los bolsillos. Un buen día enviamos todo para la empresa en La Habana y nos quedamos a la espera de que se lo vendieran a los ingleses.

Nunca sucedió, al parecer la empresa cubana nunca logró materializar el envío a Inglaterra; pero oh, ironías del destino…el conocido nuestro fue al almacén en La Habana donde la empresa cubana guardaba nuestra preciada chatarra y le compró al custodio del almacén todo lo que le interesaba. Y nos jodimos los celosos guardianes camagüeyanos. Perdimos güira, calabaza y miel.

La historia no termina ahí. Con la modernización de los radares de origen soviético (MRL-5), se generó una buena cantidad de placas con miles de componentes que ya no íbamos a usar en los radares de Camagüey, Casa Blanca, Pico San Juan y Pilón. No obstante, yo había dado instrucciones de que no se deshicieran de NADA. Las placas, aparte de los componentes activos (transistores, circuitos integrados) que no usaríamos nunca, eran una fuente inestimable de componentes pasivos (resistencias, potenciómetros, capacitores, inductores, etc.) todos de gran calidad, por provenir de una fábrica del complejo industrial militar soviético (ElectroMash, de Nizhnii Nóvgorad, vea la siguiente foto de esta fábrica hoy en día)

Con la automatización de los radares japoneses, en cambio, no se liberó nada que fuera de utilidad para estos fines. Los radares RC-32B eran simplones y fueron fabricados con materiales muy baratos. Vea un ejemplo de las placas artesanales que fabricamos para la maqueta del radar en la Loma de la Mula y que entró en funcionamiento en 1997. En particular, se trata del mando a tiristores para accionar los motores de CD, sustituyendo las amplidinas, las grandes, engorrosas, ruidosas y altas consumidoras de energía.

No pocas veces en mi vida laboral posterior a los inicios del período especial me vi reencarnando el personaje de la novela El Viejo y el Mar de Hemingway. Pude haberme puesto extremadamente severo y haber obligado a que conservaran toda esta chatarra en los cuatro radares soviéticos; pero estimé que no tenía caso. No era gran cosa y la situación de nuestros ingenieros y técnicos en los radares era (y sigue siendo), muy apretada económicamente. A pesar que, de cuando en cuando, he extrañado no tener a la mano algún que otro potenciómetro de precisión o uno de esos capacitores que soportaban hasta 5 veces su voltaje nominal, nada, cosillas especiales de las que se usaban en el radar MRL-5. También debo reconocer que eran componentes fabricados a finales de los años 70. Hice mutis, Mea culpa.

En LADETEC siempre apostamos por una renovación total de los radares con las más modernas tecnologías de la electrónica. La época en que hicimos la maqueta del Radar Meteorológico Automático MRL-5M en la Loma de la Mula ya había pasado. En los otros seis radares usamos tarjetas industriales para la automática de control, especialmente compradas para estos fines.

En general, soy de la opinión de que en el llamado “Período Especial en Cuba” resistimos reusando y reinventando para otros usos mucha chatarra que quedó obsoleta, o que simplemente el Estado no pudo seguir manteniendo en funcionamiento. El bloqueo no pudo con nosotros porque desplegamos todo el talento que la Revolución cultivó en aras de resistir y vencer. De no ser por la automatización y modernización que nosotros llevamos a cabo, los 7 radares cubanos habrían engrosado ese listado. Nos enorgullecemos de que esta epopeya fue considerada entre los Impactos Notables de la Ciencia Cubana en sus primeros 50 años en Revolución.

Debo confesar que yo mismo sobreviví fabricando y vendiendo protectores para refrigeradores hechos con componentes que encontraba acá y allá, todos remanentes de la era soviética. Lo curioso es que diseñé y fabriqué estos aparatos a la vez que escribía mi tesis de doctorado, entre los años 1993 y 1999, que fueron MUY DUROS para mí y para mi familia. Al desarrollo teórico de estos equipitos le puse no menos empeño que al desarrollo de los procesadores de señales para los radares, sobre los cuales escribí mi tesis de doctorado y que aún hoy continuamos desarrollando en LADETEC. Los protectores fueron mi segunda “tesis” de doctorado, era simplemente cuestión de supervivencia, de alimentar a mis hijos. Sigo estando muy orgulloso de mi modelo de protector, puedo demostrar que aventajan a los modelos industriales y …los hice con componentes de desecho fabricados en los 70, aún más viejos que los que usaban los radares…algunos protectores de aquellos aún funcionan, los radares también…

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