Radares Mirando al Sur

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Etiqueta: Unión Soviética

  • Perestroika: las fatalidades que Cuba debería evitar

    Perestroika: las fatalidades que Cuba debería evitar

    El GUM (Almacenes Universales de Moscú, en los difíciles años de finales de la Perestroika cuando prácticamente no había ningún producto)

    Un testimonio en primera persona sobre el inicio y fin de la Perestroika soviética. Análisis de los errores económicos, la ilusión de las cooperativas y las lecciones críticas que Cuba debe tener en cuenta hoy para salvaguardar su soberanía.

    Yo estudié en la Unión Soviética, en Moscú (sí, la que no cree en lágrimas), de 1976 a 1981. Regresé a ese país para una pasantía larga en septiembre de 1985 (extendida hasta enero de 1986) y, por último, volví los dos últimos meses de 1989. En estas dos estancias pude ver y vivir el inicio y el final de la Perestroika. Después… bueno, después ya no hubo más Unión Soviética.

    Fue una experiencia fascinante y, ahora que se habla tanto de cambios en Cuba, he leído lo que otros cubanos han escrito sobre aquel período, me animo a compartir mi punto de vista, a la luz de muchas cosas que solo se conocieron después. Síganme y les cuento.

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  • Las matemáticas y yo

    Orlando L.ázaro Rodríguez González, foto al comienzo de sus estudios de Ingeniería Eléctrica en Moscú mostrando su pasión por las matemáticas.

    La apasionada y accidentada excursión de un hombre que, por momentos, creía tener talento con los números, hasta que la vida le mostró su verdadero lugar en los radares meteorológicos. Una historia de duelos académicos, profesores inolvidables, y el descubrimiento de que la matemática no es solo el lenguaje del universo, sino también la medida exacta del alma.

    «Las matemáticas puras son, a su manera, la poesía de las ideas lógicas» — Albert Einstein

    Las matemáticas han sido el idioma en el que el universo eligió hablarme: a veces con la claridad de un verso sencillo, otras con la complejidad de un acertijo sin resolver. No son solo números; son el espejo donde mi carácter se ha visto reflejado, el campo de batalla donde he medido mis fuerzas, y al final del camino, la confidencia silenciosa de que siempre se puede ser mejor, aunque nunca se sea el primero. Esta es mi historia con ellas.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: las nacionalidades

    Probablemente a la mayoría de los cubanos que fuimos como becarios a la Unión Soviética nos pasó igual. En mi grupo había un muchacho con el que hice mucha afinidad al principio por las Matemáticas, su nombre es Anatoli Bakshiev. Conversábamos de muchas cosas y un día él me dijo que era hebreo (judío) y eso me dejó desconcertado ¿Acaso no eres soviético? —le pregunté. Me dijo —claro que sí, soy soviético y soy judío. Me explicó —soy ciudadano soviético y soy hebreo de nacionalidad y me enseñó su documento de identidad que los soviéticos llamaban pasaporte, en la quinta línea se leía hebreo. A su vez él también estaba perplejo al saber que el negrito Galano, los rubios de ojos azules Yoel y Santiago, la trigueña Dalia, el pelinegro crespo Pedro y yo, todos éramos simplemente cubanos. Fue mi primer encontronazo con el tema de las nacionalidades.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: las vacaciones

    Los cubanos que íbamos a estudiar en la Unión Soviética veníamos a Cuba de vacaciones al terminar segundo año, al terminar cuarto año y al graduarnos en quinto año. Sin embargo, el plan de estudios,como en casi todas partes del mundo contemplaba vacaciones de invierno al terminar el primer semestre de cada año y al terminar cada año. De esta forma, pues algo había que hacer al terminar primer año y tercer año, en que permanecíamos en el país (me refiero a la Unión Soviética, claro).

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  • Estudiando en la Unión Soviética: los exámenes

    En Cuba uno no tenía una idea de lo que era estudiar y vivir en la Unión Soviética, Todo el mundo te prevenía del frío y claro, el idioma era sabido que era un obstáculo; pero ni idea de ninguna de las dos cosas. El problema es que cuando uno no conoce algo se hace ideas, pero estas ideas están basadas en la percepción del mundo que uno tiene hasta ese momento. Te hablan de frío y uno se imagina los episodios de frío que ha pasado en Cuba y te hablan de idioma y uno se imagina el idioma inglés que estudió en el preuniversitario y que ha visto en las películas. Así mismo pasó con los exámenes. Los exámenes no tenían nada que ver con cualquier tipo de exámen que uno hubiera tenido en Cuba en los 13 grados cursados (sí, yo fui de los que sufrió el aberrado experimento que nos condujo a cursar 13 grados). Bueno, nada, siga leyéndome y le cuento de los exámenes en el sistema de educación superior de la Unión Soviética.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: colectivos y ciudades

    Al principio, en los años 60, debe haber sido fácil para el Ministerio de Educación (todavía no había un Ministerio de Educación Superior) y la Embajada, eran pocos estudiantes cubanos en la URSS. Ya en los 70 el número de becados había aumentado, y después, en el curso 1978-79 aumentó bruscamente con la doble graduación (12 y 134) hasta el pico en el curso 1980-81, que ya fue mi último año, Si le interesa el tema les explico cómo estábamos organizados. Yo llegué en agosto de 1976 y me fui en julio de 1981.

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  • Becarios cubanos en la URSS

    Yo siempre, desde que tengo «uso de razón», quise ir a estudiar a la Unión Soviética. Mi tío Evaristico fue de esos primeros militantes de la Asociación de Jóvenes Rebeldes cubanos que después de «hacer los Cinco Picos» viajó a estudiar en la Unión Soviética. Sí, cuando se comentaba que allá «les lavaban el cerebro». Mi tío solía mandarme encendidas cartas-arengas (cuando yo apenas aprendía a leer y escribir) ponderando las virtudes del socialismo soviético y me mandaba postales, de la Plaza Roja, de Lenin. No se necesitaba mucho para prender la mecha de mi ilusión. Mi tío emigró para los Estados Unidos en 1991 y desde entonces ha intentado infructuosamente «reprogramarme». Lamentablemente para él yo soy de esos tipos de memoria ROM que se graba una sola vez. No sé si será la Ley de la Atracción o qué, pero yo desde pequeño me veía a mí mismo no solo en cualquier lugar de la vasta Unión Soviética, sino precisamente en Moscú. Por poco no sucede, pero al parecer «estaba escrito» como dice la gente.

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  • Trabajar mientras eras becario cubano en la Unión Soviética

    Los becarios cubanos recibíamos un estipendio de 90 rublos mensuales, excepto los que estudiaban en institutos militares que recibían más. De ahí había que pagarse todos los gastos. No era mucho, pero con eso se podía vivir bien, pagar el transporte, ir al cine de cuando en cuando, ir tal vez a un restaurancito no muy caro, o ir un día y pagarse un helado en un Café de moda en la calle Arbat y claro, comprarse ropa, zapatos y materiales escolares. Uno siempre quería más, porque aparte de vivir había que traer “cositas” de regalo para amigos y familiares en Cuba y cosas que hacían falta en nuestras casas. Los estudiantes soviéticos trabajaban en las vacaciones, pero los cubanos teníamos prohibido (nadie sabía por qué, a fin de cuentas, todos los estudiantes universitarios del mundo trabajan para mejorar su vida en lo que estudian). Aclaro que en la Unión Soviética no había nada “por la izquierda” (me refiero a trabajo informal, sin papeles). Para trabajar en cualquier parte, por muy efímero e insignificante que fuera el trabajo, necesitabas un permiso que debía darte el Instituto donde estudiabas, sin eso, ni modo. Hasta que un día …

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  • Título

    Mi Título

    Yo soy Ingeniero Eléctrico, graduado en la especialidad de Automática, Telemecánica y Comunicaciones para el Transporte Ferroviario, con el grado académico de Master of Science, en el prestigioso Instituto Moscovita de Ingenieros del Transporte (hoy Universidad Rusa de Transporte). Me gradué, muy orgulloso de ello, con NOTAS SOBRESALIENTES (solían llamarlo Diploma Rojo y para obtenerlo había que tener un promedio superior a 4.75). En mi caso fue mucho más que eso, obtuve 5 puntos de promedio (Summa Cum Laude le llaman en muchos países, круглый отличник, en ruso). Pues sí, muchas personas de mi generación nos graduamos en la antigua Unión Soviética. No fuimos por trámites particulares, nos mandó el Estado Cubano a capacitarnos en las más disímiles y a veces muy rebuscadas, especialidades. Este proceso comenzó a principios de los años 60, y se detuvo en 1992 con la desaparición de la Unión Soviética. Sobre esto quiero comentarles a mis amables lectores.

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  • Realta

    ES221th-im1-fdcc4Este sábado fui testigo de una innovación económica que me entusiasmó grandemente. Ya mis amables lectores saben que me gusta promover las buenas ideas (como aquella de la nevera de microondas de mi amigo Marco) que puedan contribuir a la economía, aunque mi fuerte esté restringido solamente al campo de los radares meteorológicos. No le tiré la foto que quería, porque no me gusta alabar en exceso, después la gente se infla (se «cree cosas» como se dice hoy día). (más…)