
Al principio, en los años 60, debe haber sido fácil para el Ministerio de Educación (todavía no había un Ministerio de Educación Superior) y la Embajada, eran pocos estudiantes cubanos en la URSS. Ya en los 70 el número de becados había aumentado, y después, en el curso 1978-79 aumentó bruscamente con la doble graduación (12 y 134) hasta el pico en el curso 1980-81, que ya fue mi último año, Si le interesa el tema les explico cómo estábamos organizados. Yo llegué en agosto de 1976 y me fui en julio de 1981.
Al nivel de toda la Unión Soviética estaba un representante del MES y el Buró UJC-URSS, que por supuesto, eran «cuadros» profesionales, estaban por cinco años. Los estudiantes estábamos organizados en «colectivos», más o menos por especialidades y por lugares de estudios, facultades e institutos donde esto era posible. Elegíamos a un jefe de colectivo. De igual forma teníamos los Comités de Base de la UJC, que funcionaban igual que en Cuba. En esa época había muchos militantes de la UJC, no exagero si digo que casi todos éramos militantes de la UJC.

Los colectivos eran algo sui generis, nunca fuimos de la FEU, al menos en mis años, no sé si después se habrá organizado. Los colectivos y los comités de base eran la forma de control que tenía la embajada. Los decanatos de estudiantes extranjeros de los centros de estudios respetaban y también se auxiliaban de estas estructuras para mantener la disciplina y repartir los viajes de estímulo: excursiones a otras ciudades y balnearios en el Mar Negro que se organizaban en las vacaciones.

Por encima de los colectivos y los comités de base estaban las «ciudades», igual, con una estructura de la UJC y otra administrativa, pero estos eran estudiantes, no cuadros profesionales. Estas estructuras le permitían al MES y a la UJC controlar mejor todas las actividades.

Cuando yo llegué en Moscú ya había dos «ciudades», Moscú Norte y Moscú Sur y me parece recordar que en mi primer año se había abierto otra ciudad, pero ni recuerdo el nombre. Me parece recordar que los cargos de jefe de ciudad y secretario de la UJC los ocuparon Bárbara Garea y su esposo Alfredo Curbelo. con quienes posteriormente he mantenido una amistad, primero por ser profesores de la Universidad de Camagüey y posteriormente porque ocuparon altas responsabilidades en el CITMA.

Mi colectivo se llamaba «Música» porque los que ya estaban en quinto año cuando yo comencé tenían un grupo musical. Como les contaba, en 1978 llegó «el Armagedón» como solía decir mi amigo Héctor Villar. Fueron tantos, que mi centro, el Instituto de Transporte de Ferroviario de Moscú, conocido por sus siglas en ruso, MIIT, se convirtió en «ciudad».

Nuestra vida transcurría en los colectivos. Hacíamos todo tipo de actividades político-ideológicas, recreativas, se analizaban los resultados docentes y nos ayudábamos unos a otros en todos los aspectos, sobre todo a los que llegaban nuevos. Ya a partir de segundo año la gente empezaba a separarse en grupitos, algunos a aislarse totalmente, en fin, a vivir cada uno su vida. Como en todo microcosmos, había de todo, pero en esa época de la vida uno tiende a ser feliz aunque no lo sabe.

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