Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Dios aprieta, pero no a Orca

En LADETEC hemos vivido la escasez como un tatuaje en la piel. Desde la falta de un simple conector hasta la imposibilidad de renovar equipos que ya nacieron obsoletos. Hemos trabajado con equipos (osciloscopios, generadores de señales de todo tipo, etc.), que parecen sacados de un museo de la tecnología de principios de los 70. Siempre hemos estado con la zozobra de que cualquier apagón eléctrico borre meses de trabajo. Comenzamos con cautines que venían con el radar MRL-5, de 220 V y 100 W, con una punta gruesa como un lápiz y con eso teníamos que soldar circuitos integrados encapsulados en el estándar militar soviético (semejante a la serie 54xx de Texas) con espaciado de paticas de alrededor de 1 mm. Hubo tiempos, en los que en lugar de tape, usábamos tiras de jabitas Cubalse, amarrándolas con hilo, para aislar los cables. Es como el palacio de la Bella Durmiente, todo se quedó congelado al desaparecer la Unión Soviética; sin embargo (bueno, no hablemos del embargo-bloqueo de Estados Unidos) mantuvimos los radares de los años 70 funcionando, los mejoramos, los modernizamos y los automatizamos. Desarrollamos aplicaciones IoT cuando aun los radares no tenían conectividad. Le bajamos el monstruoso consumo de 20+ kW a 2- kW. Aumentamos en 18 veces la cantidad de observaciones y la calidad mejoró infinitamente. Fabricamos radares Doppler (entre los más avanzados del mundo) donde cada pedacito de hardware y de software son soluciones nuestras… porque no nos quedó más remedio.

Al cabo de 45 años me surge la pregunta «tantas vicisitudes ¿nos hicieron más fuertes o perdimos mucho tiempo y hubiésemos sido mejores?»

Con el título bromeo y parafraseo sobre el refrán «Dios aprieta, pero no ahorca» y a mi censor de SEO le gustó y me dio una alta puntuación así que lo dejé..

Sí, al cabo de toda una vida de trabajo, me asalta la pregunta: ¿Toda esta estrechez, tantos trabajos para trabajar, tanto esfuerzo y sacrificio ha sido bueno o malo? ¿Ha sido el acicate que nos templó o el lastre que nos hundió?

La respuesta honesta es que ambas, cada una con sus matices.

El origen de las dificultades

LADETEC, que sintetiza toda la creación de mi vida, ha tenido que desenvolverse en medio de cuatro escenarios totalmente desfavorables.

Primero. Cuba siempre ha sido un país donde todo está centralizado en La Habana, la capital. Las grandes industrias, las más poderosas universidades, los grandes centros de investigación, los más grandes hospitales, el Deporte de Alto Rendimiento, el Arte, la Cultura, y por supuesto, la dirección nacional de TODO. Y nosotros … tercamente, a 570 km de la gran urbe.

Segundo. Los que nos dedicamos a la técnica, en este caso radares, dentro de la Meteorología, somos un personal auxiliar, como es lógico. En Meteorología los principales son los meteorólogos, como los médicos lo son en el sistema de salud. Tenemos nuestro momento de gloria cuando los radares adquieren relevancia por el paso de un huracán u otro evento peligroso; pero eso pasa rápido. Los meteorólogos defienden tesis de maestría y doctorado en temas meteorológicos, nosotros … a buscar por fuera. Los técnicos aquí somos un personal de servicios, colateral, advenedizos.

Tercero. El sector en que trabajamos es muy específico, los componentes de radio frecuencias, como que pueden ser utilizados en aplicaciones militares, tienen un control riguroso de por sí, sin importar bloqueo o no. Cada fabricante exige conocer el usuario final, así que imaginen mis lectores, al extremo de la cadena: los «malvados comunistas del Caribe». Sin embargo, los temibles huracanes pasan casi obligatoriamente por la zona custodiana por nuestros ocho radares. Ah, ¡qué bueno contar con la información de estos radares! Doble moral.

Cuarto. Por último claro, el bloqueo genocida de Estado Unidos, que aplica a todo. Yo, que fui jefe durante muchos años del servicio de vigilancia meteorológica por radar en Cuba, se los puedo decir: todo se encarece 3-5 veces con respecto al precio que otros consiguen para cualquier cosa, sean lo que sean estas cosas, pero si son piezas de radar a las que hay que declararle (inventarle) un destino final … agárrate.

A pesar de todo eso … LADETEC es el grupo de investigación-desarrollo más laureado de todo el Instituto de Meteorología y, probablemente, de todo el CITMA. Por si fuera poco, estamos entre los 10 únicos centros (bueno, nosotros nunca hemos pasado de 10 ingenieros,llamarnos un centro y competir con las grandes fábricas es pura fanfarronería) que pueden fabricar un radar con know-how 100% propio, hardware y software. Sabemos hacer cada pedacito del radar.

Lo Bueno

Fue un acicate brutal: Nos convirtió en maestros del «resuelve», en expertos que entienden cómo funciona cada fragmento del radar y que tienen soluciones propias, innovadoras y sostenibles en las condiciones cubanas. Y así para cada circuito. Es dificil bloquearnos porque a cada pequeño pedazo del radar le hemos desarrollado circuitos (y su software acompàñante) en 3-4 variantes usando difrentes componentes, de diferentes fabricantes, de diferentes proveedores.

Hemos aprendido a soldar con un alambrito enrollado en la punta gruesa de un cautín potente, a programar en ensamblador puro, para hacer el código más rápido al no tener computadoras con el performance requerido.

Jamás nos pasó por la mente rendirnos ante un problema. En cada dificultad, aparentemente insalvable, nosotros veíamos oportunidades. El habernos desarrollado en medio de las cuatro adversidades que mencioné nos hizo cada vez más resilientes y cada vez más tenaces. Por otro lado, no fue solo perseverancia intelectual, también fue tenacidad física antes las deplorables condiciones a las que hemos tenido que enfrentarnos durante toda una vida laboral, especialmente desde el surgimiento de LADETEC en 1990. No es algo que yo le inculcara a ninguno de mis ingenieros. Todos nosotros somos espartanos de corazón y convicción, yo solo los nuclee.

Y en cuanto a los aspecto técnicos, por supuesto que el bloqueo y la falta de presupuesto nos hizo muy creativos y nos obligó a prepararnos teóricamente aún mucho más de lo que nos habíamos preparado en general. Para hacer el prototipo de Radar Meteorológico Cubano Doppler, incialmente intentamos comprar bloques completos (transmisor, receptor, procesador de señales, procesador de datos); pero no se pudo, entonces nos obligaron a crecernos. Tuvimos que diseñarlo todo a partir de componentes más elementales. Las caras y limitadas licencias de software del radar de Holguín, nos convencieron que teníamos que buscar nuestras soluciones a todas las facetas del software. Y lo hicimos, y con eso entramos a la cima del mundo en esta especialidad. Sí, hoy LADETEC está en la élite y nuestros ingenieros son altamente cotizados; pero no estamos en venta.

Lo Malo

Pasando trabajo para trabajar

No es por envidia, pero conocí unos cuantos grupos de desarrollo, todos de La Habana, a los cuales les compraban, para comenzar, todo tipo de herramientas y medios para trabajar (incluida costosas máquina para fabricar impresos). Nosotros en cambio, casi siempre trabajamos con herramientas escasas, viejas, inadecuadas, para no hablar de los instrumentos de medición. Sí, hacíamos el trabajo, siempre nos la ingeniábamos para hacerlo; pero tomaba mucho más tiempo. Eso es cierto que aguzaba el ingenio; pero a costa de un tiempo que pudo haberse minimizado. Cortar una cabilla con segueta toma tiempo y esfuerzo, pero solo ahora, a costa de nosotros mismos es que tenemos máquinas de corte de todo tipo, las hemos adquirido con nuestros medios. Me pregunto destilando envidia y rencor (no contra nadie, sino contra el tiempo perdido, pudimos haber hecho mucho más) ¿dónde están todos esos favoritos a los que les dieron de todo? Conozco a muchos del lado de allá del charco y nosotros seguimos aquí. No voy a hablar de transporte y alimentación porque eso es común a casi todos los trabajadores en Cuba.

Los circuitos impresos

Aunque esto es más de lo mismo, deseo destacarlo aparte. Toda mi vida laboral tuve el freno de no tener una máquina de hacer circuitos impresos (humm, suena como que tengo trauma con eso). Un ingeniero español vio las tarjetas que hicimos para la automatización del radar de la Loma de la Mula (la maqueta de Radar Meteorológico Automático) y me dijo —Orlando, yo, sinceramente, creí que eso nadie podría hacerlo. Y no era cosa de juego, 10 tarjetas, montadas en placas de Veroboard, con las uniones hechas con cablecitos soldados por la parte trasera, tarjetas de cerca de 40 integrados cada una. La intención era hacer una demostración del sistema, una «prueba de concepto» como dicen en inglés. Esperábamos, después de eso que nos compraran una máquina de hacer impresos … nunca lo hicieron. La «prueba» estuvo funcionando ocho años.

Roberto, terminando un circuito impreso, cuando todavía trabajábamos en Meteorología.

Primero, antes que se creara LADETEC, era yo el artista de los circuitos impresos. Luego Roberto me sustituyó. No tengo ni idea de la cantidad de horas que Roberto ha dedicado a eso, no menos de una semana para hacer cada plaquita que se diseña en la computadora y la máquina la imprime en un santiamén. Tiempo perdido, eso no nos hizo mejores, era simplemente indispensable para seguir. Y así es hasta hoy.

Pasando trabajo para vivir

Sin excepción, cada uno de nosotros tuvo el trauma de no tener dónde vivir y cada uno tuvo su propio viacrucis con el tema de la vivienda, el más grave, el que nos hizo perder más tiempo y más neuronas para resolverlo, sin que sea totalmente satisfactorio en la actualidad. Después están los infinitos trabajos cotidianos para conseguir la mejor comida posible al precio que podemos pagarla. A veces desgastantes hora de intermibnables colas, a veces viajar kilómetros y kilómetros en bicicleta buscando arroz, azúcar, pescado, leche, por supuesto, que a precios asequibles a nuestros bolsillos. Hoy en día nada ha mejorado mucho, seguimos dedicando tiempo a esos menesteres, cocinamos con carbón, nos movemos en biciletas ante la falta de electricidad para cargar baterías de las motorinas y la falta de combustible para autos y motores.

No, nada de esto ayudó, todo lo contrario, nos mermó el rendimiento y continua haciéndolo. Podríamos haber sido mucho más productivos; pero esta es la vida que elegimos, porque cada uno de nosotros tiene opciones en otros lugares donde nos pagarían tanto como para no perder tiempo en esos menesteres imprescindibles. Pero elegimos vivir y trabajar en Cuba.

Sobreviviendo

Lamentablemente, cada uno de nosotros ha tenido que dedicarse a trabajos que sería vergonzoso enumerar aquí. Báste al lector saber que hemos tenido que vender nuestra fuerza de trabajo y poner nuestra creatividad y nuestra capacidad para trabajos duros en actividades que nos permitieran adquirir una remuneración complementaria para subsistir, porque el salario nunca ha sido suficiente. Duele ver dirigentes que viven desahogadamente a costa de prebendas de sus puestos, sin ningún esfuerzo, sin ningún talento, sin ninguna entrega (y algunos terminan yéndose del país). Duele ver cómo prosperan negociantillos de toda laya, que casi sin esfuerzo, a costa de malversar o evadir leyes y regulaciones viven más que desahogadamente y el gobierno se los permite.

No obstante, ese no fue el camino que escogimos y no lo lamentamos. Eso no ayudó para nada a aumentar nuestro nivel técnico, si no todo lo contrario, crecimos intelectualmente A PESAR de estas vicisitudes.

Conclusión

Esa presión multilateral forjó un carácter indomable y una creatividad que no se enseña en ninguna universidad. Cada logro nuestro sabe a victoria contra la lógica. Porque el talento no se alimenta solo de ingenio. El genio necesita tiempo para pensar, no tiempo para apagar incendios. Hemos perdido años y científicos (los que se fueron) en reinventar la rueda cuando el mundo ya iba en avión. La escasez constante no es una escuela; es una condena que nos impide soñar a grande, porque estamos demasiado ocupados sobreviviendo.

El bloqueo de EEUU nos hizo mejores, nos hizo más resistentes por obligación. Hemos convertido el dolor en oficio, pero no confundamos la capacidad de aguante con una bendición. Ha sido muy dificil llegar a la cima en esta carrera con obstáculos.

LADETEC: Orlando (Rodríguez), Leonardo, Arturo, Roberto, Marcelino, Vladímir, Orlando (Regalón) y Merlyn

No obstante, aquí estamos, vivos y trabajando a toda máquina, con resultados científicos de primer nivel en la actividad de radares, logrados a contrapelo de los trabajos que hacemos de automatización industrial en las empresas estatales camagüeyanas. Desarrollar nuestra nueva línea de productos LAMULA™, de clase mundial no se ha logrado porque tengamos precisamente una vida muelle.

Dios aprieta, sí, pero no ahorca. Y nosotros, lejos de rendirnos, seguimos apretando las tuercas de la ciencia cubana. Porque si hay algo que la escasez no nos ha podido quitar es la pasión por la excelencia.


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