Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Mi «affaire» colombiano

Hoy, martes 3 de diciembre de 2024 participé como jurado en la defensa de tesis doctoral de Cesar Andrey Perdomo Chávez de la Universidad Distrital de Bogotá. Una gran alegría largamente esperada, se incorpora un doctor más al gremio de los radares meteorológicos en Colombia. En sus palabras finales, el doctor Ernesto Gómez Vargas, su tutor, rememoraba que ya llevamos unos cuantos años luchando por los radares meteorológicos en Colombia y ¡ya con resultados: hoy tienen 10 radares meteorológicos! Yo no pude evitar que en mi cabeza pasaran como un carrusel estos 14 años con muchos sucesos que me vinculan a esta tarea en ese país. Entonces, de repente me dio deseos de compartir con mis lectores las anécdotas que me vienen a la mente antes que comience a olvidar las cosas. No es que yo haya hecho mucho por los radares colombianos; pero sí les puedo jurar que le puse gran entusiasmo a todo lo que hice, aunque los resultados fuesen pírricos. Ruego a mis lectores que comprendan que esta que voy a narrarles es solo mi percepción de los sucesos, puedo estar completamente equivocado o incluso haber confundido episodios y fechas, si no le es molestia a mi lector, en honor a la exactitud histórica, me dejan sus comentarios en el blog.

Universidad Javeriana de Bogotá, vista desde Instituto Geofísico.

Todo comenzó a principios del año 2010. Hasta ese momento para mí Colombia era un amasijo de cosas indefinidas: García Márquez, café, vallenatos y cumbias, Macondo, FARC, biodiversidad exuberante, Botero … en fin, pinceladas de un país mítico y desconocido. De repente, una tarde, estando yo en mi puesto de trabajo, cuando ya todos se habían ido al haber terminado su jornada laboral y yo me había quedado un rato más, aprovechando el silencio y la tranquilidad que sigue a un día bullicioso, me llamaron desde la estación meteorológica que está a la entrada del Centro Meteorológico, que me buscaba un hombre. Resultó ser el doctor Nelson Obregón Neira, de la Universidad Javeriana de Bogotá. Había venido a un congreso en La Habana y quería verme ¡y para eso vino especialmente a Camagüey! Eso me resultó insólito, que alguien viajara 560 km solo para conversar conmigo.

Nelson en su primera visita, con el departamento de Física de la Atmósfera.

Recuerdo que fue una conversación amena. Nelson venía ligero de equipaje, pero cargado de sueños. En Colombia no hay radares meteorológicos –me dijo, yo quiero que luchemos por introducirlos. Obviamente, venía a por apoyo. Yo, que suelo entusiasmarme rápido con las buenas obras, especialmente las vinculadas a los radares, le ofrecí mi colaboración irrestricta. No obstante, una vez que se fue, pensé con cierto pesimismo que no pasaría de un impulso ocasional de entusiasmo.

En la oficina de Nelson en el Instituto Geofísico de la Javeriana con Julio, James y Ernesto.

Me equivoqué. En diciembre de ese año el Dr. Nelson retornó a Cuba, esta vez acompañado de sus discípulos y amigos Julio Alberto García Leal y James Antonio Copete Ríos. Esta vez intercambiaron, no solo conmigo, sino también con nuestro equipo de ingenieros de LADETEC, y ya las ideas se perfilaban como un plan de acción más concreto.

Nelson, Julio, y James con Leonardo en el radar de Camagüey en Loma de la Mula.

Efectivamente, Nelson había promovido la idea de que la ciudad de Bogotá tuviera un radar y la Universidad Javeriana se encargaría de financiar su ensamblaje con diseño de LADETEC y fabricación conjunta. Y así me vi viajando a Bogotá a finales de abril y principio de mayo del 2011. La tarea era visitar las elevaciones notables (cerro Suba, cerro Guadalupe, cerro Monserrate…) que rodean la ciudad, ya de por sí bastante alta y evaluar la posible ubicación de un radar.

Yo, visitando cerro de Guadalupe, con vistas al cerro Monserrate.

En mi fuero interno la llamé «Misión Spiderman», juzgue mi amable lector si tenía motivos: tuve que brincar cercas y cañadas (de un ancho que se acercaba a mi salto más largo en mis años de estudiante), subir al tanque del acueducto del cerro Suba, caminar por senderos empinados…mucho más de lo que le cabría esperar de un hombre de 56 años, que nunca estuvo entrenado para esos menesteres.

Yo, Spiderman, subiendo al tanque de Suba.

A mi regreso a Cuba, no vine solo: además de Nelson, Julio y James, nos acompañaron Ernesto Gómez Vargas, Santiago Salinas Pacheco y Andrés Vargas Luna. Comenzamos por una visita al Instituto de Meteorología en la sede de Casa Blanca (y claro, subimos al radar) y luego en Camagüey visitamos nuestro radar insignia en la Innovación Tecnológica, entonces ubicado en la Loma de la Mula. Ya en esta visita se concretó la tarea técnica del diseño de un radar meteorológico Doppler, de doble polaridad, de banda X.

Santiago, Julio Alberto, Andrés y James en el radar de Casa Blanca.

En octubre de 2012, la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá me pidió participar en el Comité Evaluador de competencias para el doctorado de Ernesto Gómez Vargas, lo cual se realizó en mi caso de forma virtual. Cada uno de los examinadores le habíamos formulado preguntas. La mía fue bastante compleja. Ernesto dio una convincente y muy original respuesta.

El siguiente paso demoró un poco. Nosotros estábamos enfrascados en el traslado del radar de la Loma de la Mula para el Centro Meteorológico de Camagüey y la puesta a punto del radar RD-200SX, prototipo del Radar Meteorológico Cubano (Doppler) encargado por el Comandante en Jefe, que comenzó a brindar servicios el 13 de agosto del 2012. Creo que fue en diciembre del 2012 que se concretó la firma de un contrato entre la Universidad Javeriana y el Instituto de Meteorología para el ensamble de un radar (Proyecto Monserrate).

Nelson, James, Santiago, Julio Alberto, en la Javeriana, discutiendo proyecto «Monserrate» con los representantes legales.

Por otra parte, Colombia como país, también se movía en la dirección de adquirir radares meteorológicos. En agosto del año 2012 el recién creado (a finales del 2011), Fondo de Adaptación, abrió licitación para ejecutar el proyecto que llamaron «Estudios previos para el rediseño, actualización y acompañamiento en la implementación y puesta en marcha del sistema de alertas tempranas de origen hidrometeorológico del IDEAM como apoyo técnico al sistema nacional para la gestión del riesgo de desastres en Colombia». En palabras más simples, se trataba de buscar una entidad que se encargara de estructurar este ambicioso proyecto.

Con los colegas del IDEAM, Jorge González expone sobre los planes de radares del IDEAM, muchos años más tarde coincidiríamos en el Comité Evaluador para la compra de Radares para el IDEAM.

Nelson conoció enseguida de la licitación abierta y ni corto ni perezoso se puso en funciones junto a sus compañeros. Presentamos a la licitación como unión temporal de la Universidad Javeriana de Bogotá con el Instituto de Meteorología de Cuba. Tuvimos que llenar numerosos documentos y buscar referencias que acreditaran nuestro trabajo. El director del Instituto de Meteorología, doctor Tomás Gutiérrez Pérez, nos llenó recomendaciones y certificados por todos los trabajos de remodelación y modernización de los siete radares viejos y por el montaje del moderno radar METEOR-1500S en Holguín.

Nelson, visionario apuntando una posible ubicación del radar, con James. Universidad Javeriana.

Sinceramente, creo que éramos una muy buena opción conjunta. Estábamos llenos de entusiasmo, conocimientos y experticia. En vano nuestros esfuerzos, decretaron que nadie cumplía con los requisitos y se declaró desierta la convocatoria. Hubo una segunda licitación, nos presentamos de nuevo con renovado entusiasmo y sufrimos igual suerte, se nos fue todo el 2013 en ese empeño. Nadie era suficientemente bueno para la convocatoria.

De izquierda a derecha: Julio, Orlando, Leonardo, Nelson, Arturo, James, Albio y Roberto en el Centro de Radares.

En otro episodio académico, en junio de 2013, participé como jurado en la sustentación de la tesis de maestría de James Copete en la Universidad Javeriana de Bogotá, que yo me sentí muy honrado de que me invitaran, una excelente oportunidad para conocer de primera mano un trabajo de alta calidad.

Fue todo un placer por la excelencia del trabajo realizado por James, a la sazón trabajador de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados de Bogotá, todo un hidrólogo experto.

A finales del 2013, el Fondo de Adaptación otorgó por directo el contrato de estructuración a una unión de varias entidades españolas (la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas, FIIAPP; la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET; la Dirección General del Agua, DGA; el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, CEDEX; y la empresa SATEC, Sistemas Avanzados de Tecnología, S.A.). Me disculpo por mi inmodestia, creo que nosotros (Javeriana + LADETEC) éramos una mejor opción, sé que eso sueno como gata celosa; pero bueno, soy humano y los humanos somos débiles y proclives a errar.

En mayo del 2014 se realizó un Taller denominado «Sistema Nacional de Radares Meteorológicos – SNRM en Colombia», donde se expondrían las conclusiones a las que habían arribado los españoles en el proyecto de estructuración. Sería una exposición pública con presencia de la prensa. Como en todo proyecto en que hay que rendir cuenta al público, la situación era peliaguda. En el público (que incluía a personas del propio IDEAM, organismo que se beneficiaría del proyecto) habían criterios en contra del proyecto en general (gente que pensaba que esa plata debía dedicarse a otras necesidades del país), había gente que estaba en contra de comprar radares (un señor de la NOAA dicen que les había dicho que solo con el satélite GOES-R resolverían todas sus necesidades de pronósticos) y había gente cuestionando algunos detalles técnicos de los radares y como en todas partes … gente que se opone de oficio a cualquier cosa nueva sin tener nada mejor que proponer.

Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas.

El Fondo de Adaptación me invitó a participar en el Taller. Me pidieron que hiciera una presentación preliminar sobre nuestros resultados en la sostenibilidad de los radares en Cuba de modo que se demostrara nuestra experticia en radares, pienso yo que con vistas a lo que vendría después para que el público presente supiera quién soy yo y evaluara por sí mismo si soy suficientemente experto en radares o no. Nuevamente me disculpo por pisotear mi modestia; pero me resultó contradictorio que nos hubieran denegado para estructurar el proyecto (no era un asunto trivial, dicen que pagaron dos millones de euros por ese trabajo, para Cuba eso no es poca cosa aunque fuera repartido con la Javeriana) y luego me pidieran que lo defendiera, teniendo los estructuradores una pléyade de instituciones élite de España.

Si mi amable lector es de las personas que estuvieron presentes en el Taller público, sabrá que no exagero. Ante cada cuestionamiento del público, me cedieron la palabra y yo creo que defendí muy bien el proyecto (ya con esto hago picadillo de lo poco que me quedaba de modestia), porque aunque estuviera muy celoso por no habernos seleccionado a nosotros, defender un proyecto de radar para mí es una cuestión de principios. Es a los radares a lo que he dedicado toda la vida y siempre he pensado que es una necesidad vital para Colombia y para cualquier otro país, tener radares meteorológicos. Aun con los 10 radares que tienen pienso que es insuficiente para cubrir un país tan grande, mucho menos porque ninguno es de banda S.

Afortunadamente, el tema de la longitud de onda de los radares no salió a la palestra, era como un requisito de partida, no modificable por el estructurador. De haber salido, me habría visto yo en un compromiso moral, aunque yo iba preparado para dar una respuesta elegante que no demeritara a los españoles y dejara mi orgullo a salvo. Digo esto porque yo pienso que es un error comprar radares de banda C para dar cobertura de largo alcance a todo Colombia, debo dejarlo claro aquí. Tres radares banda S, en lugar de cuatro radares banda C habría sido un mejor empleo del dinero, pienso yo, he explicado en detalles técnicos mi punto de vista en un post, y por si no les bastara lo que dice de forma simplificada el post, tengo un documento escrito con todo el rigor científico, al que le interese me contacta.

Curso en el IDEAM, abril de 2014.

La próxima acción que voy a narrar había comenzado antes del Taller arriba mencionado, en abril de 2014. El Fondo de Adaptación, a través de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia, que hasta donde sé, intervenía en este tema de los radares por primera vez), había gestionado con el Instituto de Meteorología, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, que especialistas de esta institución dictaran un Curso para la Explotación y Aplicación de Radares Meteorológicos para el personal de Pronósticos y Alertas Hidrometeorológicas del IDEAM, además de los funcionarios del SIATA (Sistema de Alertas Tempranas de Medellín), la DIMAR (Dirección General Marítima), la FAC (Fuerza Aérea de Colombia) entre otros, quienes recibieron la capacitación. Este curso que se efectuó en abril de 2014 dio pie para que más adelante la Agencia Presidencial de Cooperación comenzara un nuevo proyecto de Cooperación Sur-Sur entre el IDEAM y el Instituto de Meteorología de Cuba para asimilar los nuevos radares que adquiriría el IDEAM.

Este curso también sirvió como disparador de una acción con SIATA-Medellín. El Dr. Carlos Hoyos nos invitó a impartir un curso introductorio en septiembre del propio 2014, parecido al del IDEAM; pero además, y más importante, discutimos un contrato para el ensamblaje de radares de forma conjunta entre SIATA y LADETEC. Fue un fructífero intercambio con el grupo de desarrollo de esa institución, hablamos de temas de software y de hardware. Desafortunadamente, esto no tuvo una continuidad. Muy agradable fue el encuentro con los muchachos de SIATA e inolvidable conocer la obra de Botero.

SIATA Medellín

Ya casi para terminar el muy cargado año 2014, el meteorólogo Christian F. Euscátegui Collazos, Jefe de Pronósticos y Alertas Hidrometeorológicas del IDEAM desarrolló una muy sustanciosa pasantía en el Instituto de Meteorología, gran parte de la cual transcurrió en las dependencias del Centro de Radares en Camagüey a principios de diciembre del 2014.

Christian y yo, pero en diciembre de 2016 en Bogotá.

En todas mis visitas a Colombia entre 2012 y 2014 sostuve encuentros con los meteorólogos de la Aerocivil, recuerdo que los encuentros fueron coordinados por Santiaguito y allá me recibió la amable Ingrid Tatiana Sierra Giraldo, que hoy ocupa una posición importante en el IDEAM; pero en aquel entonces trabajaba en el servicio meteorológico del aeropuerto El Dorado.

Tatiana Sierra, ahora en el IDEAM

Ya para ese entonces la Aerocivil disponía de radares de banda C, doble polaridad, fabricados por Vaisala. Tatiana deseaba fervientemente que yo les impartiera un curso sobre el uso de las variables polarimétricas para la detección de los fenómenos peligrosos para la aviación. Según ella me decía, las indicaciones del Clasificador de Partículas del radar no coincidía con los reportes de los pilotos. A pesar de haber hecho nuestros mejores esfuerzos, tanto ella como yo, nunca logramos materializar esta intención. Yo pienso que al tema de la calibración y ajuste debe dedicársele mucho esfuerzo, especialmente tratándose de radares polarimétricos.

Sin embargo, hubo una acción que sí prosperó con la Aerocivil y que vino a materializarse en diciembre del 2014. Desde meses antes yo había iniciado las gestiones. El radar del aeropuerto de Pasto. un METEOR-50DX. fabricado por SELEX (antigua Gematronik). Yo pregunté a la Aerocivil ¿les interesa repararlo? Sí –me respondieron. Entonces me dirigí a SELEX con el siguiente argumento: el único radar que hay en Colombia fabricado por ustedes, se encuentra fuera de servicio, en cambio su competidor, Vaisala tiene 3 radares funcionando en Colombia. De cara a la licitación que abrirá el Fondo de Adaptación en favor del IDEAM no será bien visto. Les propuse: si pagan los gastos, les envío a mi mejor ingeniero de radar. Funcionó. Después de muchas dificultades prácticas, allá fue la amable Tatiana y esperó a Leonardo en el aeropuerto a su llegada, le dio dinero y el resto ya estaba coordinado con la Aerocivil para que viajara a Pasto.

Radar METEOR-50DX en Pasto.

Leonardo hizo un excelente diagnóstico. Esperábamos con esto que la Aerocivil nos contratara la reparación, SELEX vendería las piezas. No pudo ser por no tener nosotros en Cuba una empresa que pudiera poner la cara y dar garantía del trabajo (sobre las piezas SELEX daba la garantía; pero Cuba debía asumir la garantía de enviar al especialista si se producía una falla). Terminaron contratando a SELEX por un precio 10 veces mayor (eso hubiese bastado para cubrir los gastos si era necesario que Leonardo viajara de nuevo…digo yo). Al menos hice todo lo que pude y algo bueno salió, se reparó el radar de Pasto aunque no fuéramos nosotros.

En el 2015 no hubo mucha acción por parte mía. Viajé a Colombia como jurado a la sustentación de la tesis de doctor de Ernesto Gómez Vargas. Todo un placer ver la culminación de lo que había comenzado en octubre del 2012, con el examen de competencias. Ernesto hizo una tesis excelente y exuberante, yo le dije que había reunido material como para defender dos tesis más y fue todo un honor para mí que la prestigiosa Javeriana de Bogotá me seleccionara de jurado.

Ernesto Gómez Vargas el día de su defensa de doctor en la Javeriana.

En ese viaje, además de los asuntos de la tesis, serví como mediador a una iniciativa del IDEAM para intercambiar datos de radar con INAMEH de Venezuela, Por la parte colombiana la doctora María Teresa Martínez Gómez, subdirectora de Meteorología del IDEAM y por la parte venezolana se le escribió al doctor Gregorio Sottolano, presidente del INAMEH. Nunca hubo respuesta de la parte venezolana. La idea era muy buena, yo mismo la había promovido inicialmente. Los radares de Maracaibo, Guasdualito y Puerto Ayacucho tienen la mitad de su cobertura del lado colombiano. En ese momento el IDEAM aun no tenía radares. Bueno, fue otra acción sin resultados.

En junio del 2015 hubo un suceso importante que daba continuidad a las acciones iniciadas por APC Colombia y el Fondo de Adaptación con el curso impartido al IDEAM en abril del 2014. Rectorado por APC-Colombia y el MINCEX-Cuba se inició un nuevo proyecto de colaboración Sur-Sur, presentado en el marco de la X Reunión Técnica y Científica Cuba-Colombia. Este proyecto se denominó “Fortalecimiento institucional para la Implementación y Consolidación del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos de Colombia”.

Yo fui el especialista encargado de este proyecto por el Instituto de Meteorología y me dediqué con devoción a que todo saliera de la mejor manera posible. El doctor Luciano Amaro, Director de Sistemas Básicos del INSMET era el representante oficial; pero fui yo el que participó en todas las reuniones que se hicieron en el MINCEX (tengan en cuenta que yo vivo en Camagüey, a 560 km del MINCEX). Los compañeros del MINCEX pueden dar fe de esto. Quiero recalcar, que este tipo de proyectos no tiene previsto pagar honorarios a los especialistas involucrados. El salario de los especialistas es asumido como obligación de las partes involucradas. En el momento que este proyecto surgió, habían 13 proyectos en que Colombia beneficiaba a Cuba y solo dos en los que Cuba beneficiaba a Colombia, honrosamente, este proyecto de radares era uno de los dos y yo me sentí feliz de aportar mi granito de arena en esta acción de colaboración con el IDEAM.

Sede del IDEAM

Durante casi dos años nos dedicamos a llenar, modificar y actualizar, con las orientaciones siempre cambiantes, los documentos del proyecto. De este lado yo, asistido por alguno de mis ingenieros, del lado de allá la amable Vivian Farley Garzón, Ing, Ambiental/Esp. Gerencia de Recursos Naturales, contratada por la Oficina de Pronósticos del IDEAM. Fue engorroso, trabajábamos los documentos sin poner las fechas de cumplimiento absolutas, solo relativas a un inicio de proyecto que durante dos años fue incierto. Los compañeros del IDEAM tenían mucha fe en este proyecto. Necesitaban nuestro acompañamiento en todas las fases: adquisición, montaje, puesta en marcha y organización de la explotación.

Finalmente, para finales del año 2016, el proyecto de adquisición de los radares para el IDEAM arrancó. La primera acción en la que estábamos involucrados era en mi participación en el Comité Evaluador de las ofertas para definir a qué fabricante se le comprarían los radares. Cuando me tramitaron el viaje, un funcionario de la Dirección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente me hizo una advertencia: ¡no te podemos permitir que sigas viajando sin cobrar honorarios! (y a mí me sonó como si me dijeran que yo viajaba por placer). Yo me quedé muy asombrado. Le expliqué que esto era un proyecto acordado entre Cuba y Colombia, un proyecto de colaboración Sur-Sur, que no se cobraban honorarios (como mismo Cuba tampoco le pagaba honorarios a los especialistas colombianos involucrados en otros proyectos de beneficio para Cuba), un compromiso del país (no mío). Me pareció que no hubo entendimiento; pero fui a cumplir con mi tarea, pienso que los especialistas del Fondo y del IDEAM hayan quedado satisfechos, los demás miembros del Comité de Evaluación podrán dar su opinión al respecto.

Lo que siguió después fue aún más confuso. El ministerio nuestro, envió una carta diciendo que estaban de acuerdo en la participación de nosotros (los ingenieros de LADETEC) si se pagaban honorarios. Los del IDEAM se molestaron no menos que yo. Obviamente, el IDEAM no disponía de fondos para contratar nuestros servicios. Lo habían solicitado por el mecanismo de colaboración Sur-Sur, justamente porque no disponían de los recursos para pagarse nuestra asesoría. Yo soy un simple soldado, pero tengo opinión propia que puede estar equivocada o no. Tal vez haya muchos elementos que yo no manejo. A mí me pareció un error. Cuba siempre se ha caracterizado por su generosa y desinteresada colaboración. Es cierto que el país necesita ingresos; pero hay otras vías para conseguirlos, pienso yo, de cualquier forma el asunto era brindar la colaboración o nada, el IDEAM no lo podía pagar. Y justamente, si pensamos en ingresos, también pienso que fue una decisión equivocada. Si hubiésemos acompañado al IDEAM en la instalación y puesta en marcha de sus cuatro radares, una vez que se venciera la garantía, el IDEAM se vería precisado a conseguir los recursos para el servicio técnico a los radares (como es ya el caso). Entonces habríamos estado en mucho mejores condiciones para haber sido seleccionados para que nos contrataran (con honorarios) el servicio técnico. Como no estuvimos cuando nos necesitaron, pues no nos tuvieron en cuenta a la hora buena. Es como el cuento de la gallinita que se encontró el grano de trigo, digo yo que no sé nada, ni de gallinas ni de trigo, por algo no soy ministro.

Aprovechando esta visita a Bogotá en el 2016, mi amiga María Teresa Martínez Gómez, ahora en IDIGER (Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático), me invitó a visitar su nuevo radar, justo como aquel que queríamos fabricar de conjunto con la Javeriana. Pudimos haberlo fabricado nosotros. Tanto que correteamos por los cerros y este radar lo ubicaron en una torrecita casi a nivel del suelo. No sé cómo serán los ángulos de cierre, siento curiosidad. También esbozamos una colaboración para la explotación de este radar; pero no se concretó.

Radar banda X (EEC) de IDIGER en Bogotá.

No tuve más acciones en Colombia hasta el 2018 en que la Universidad Distrital de Bogotá tuvo a bien invitarme al examen de competencias para el doctorado de César Andrey Perdomo Chávez, del cuál salió de forma excelente. Aprovechando mi estancia en Bogotá, la Universidad Distrital gentilmente me invitó a la entrega de títulos de doctor.

Y también en esta ocasión me invitaron a dictar una conferencia sobre el tema de los radares meteorológicos y la independencia tecnológica, asunto en el cual he insistido toda mi vida laboral y al cual le he dedicado no pocos esfuerzos, tanto como para que con mis ingenieros de LADETEC fabricáramos tres radares Doppler en Cuba sin dependencia de ningún fabricante, todo (100%) diseñado y construido por nosotros (hardware y software) y modificáramos los otros cinco. Eso nos dio experticia para ir por el mundo montando radares.

La penúltima acción transcurrió en el propio año 2018. El doctor Aldo Pardo García, vicerrector de Investigaciones de la Universidad de Pamplona me invitó a participar en su evento CYMADES y la universidad amablemente, financió los gastos de viaje. Resultó para mí muy interesante conocer de esta pujante universidad. Mi presentación estuvo vinculada a la sostenibilidad de los servicios meteorológicos, en particular con el ejemplo cubano manteniendo radares de 50 años de fabricados.

Solidariamente, Ernesto y César también participaron en este evento en Pamplona.

Presentación de Ernesto en CYMADES, Pamplona.

Y bueno pues, el último episodio ocurrió hoy, 3 de diciembre con la grata defensa de doctorado de César. Mis acciones por Colombia son el clásico ejemplo del refrán «mucho ruido, pocas nueces». Intentamos muchas cosas y casi nada salió como esperábamos, no obstante, le puedo asegurar a mis fieles lectores que no fue por falta de esfuerzo ni por apatía ni flojera nuestra, que nosotros somos espartanos, de las tareas regresamos o con el escudo o sobre el escudo. Así pues tengo que agradecer a todas las instituciones colombianas que he mencionado a lo largo de este documento (Universidad Javeriana de Bogotá, Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas, Empresa de Acueductos y Alcantarillados de Bogotá, IDEAN, Fondo de Adaptación, Agencia Presidencial de Cooperación, IDIGER, SIATA, Dirección de Aeronáutica Civil). También deseo agradecer a las personas que nos convocaron y apoyaron: Nelson, James, Julio, Santiago, Andrés, Christian, Tatiana, María Teresa, Carlos Hoyos y su equipo de SIATA, Vivian…hum, puede que olvide a algunos. De forma muy especial tengo que agradecer a Ernesto Gómez Vargas y Lindsay Álvarez Pomar que me albergaron, alimentaron, me llevaron de tiendas (y soportaron pacientemente mi indecisión para comprar cualquier cosa), me sostuvieron económicamente cuando los viáticos demoraron, en fin, me dieron una muy cálida acogida y se ocuparon de mi en todo momento.

Para la cariñosa Sasha, un lugar especial en mi corazón.

A partir de septiembre de 2022 el Instituto de Meteorología no nos quiso más en su seno. Entonces no nos quedó más remedio que convertir a LADETEC en una empresa privada y aquí estamos, con el mismo ímpetu y la misma cohesión de siempre. Hacemos trabajos de software, de hardware, de asesoría y lo que más nos gusta: brindamos servicios de radar. Seguimos siendo un equipo de personas que no creen en los imposibles.


Con esto cierro el periplo por mi «affaire» colombiano. Pensé que sería un rato escribirlo y llevo dos días completos rememorando acciones y personas y mucho me temo que olvido cosas. Así pues hago clic y mutis…hasta la próxima aventura.

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