Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Hablando de «monstruos»: Alexey

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». (Bertolt Brecht)

He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, Alexey Martínez Brígido, que llegó a nosotros en prácticas del Tecnológico Ferroviario Cándido González y se quedó y fue El Niño desde entonces. Si con Marco por poco me acusan de explotar el trabajo infantil ya por lo de Alexey me pedían cadena perpetua. Yo siempre he tenido, pisoteando la modestia como suele decir una persona cercana, un buen ojo clínico para reconocer el talento natural, aun sin pulir. En Alexey yo vi tres características prometedoras: 1) una fantasía desbordada, rayando con lo infantil (igual que yo), 2) una curiosidad técnica insaciable y 3) una necesidad imperiosa que lo impele a probar las cosas en la práctica hasta que funcione. No tuve que convencerlo mucho para que se quedara con nosotros al graduarse, él estaba muy a gusto y ya se había ganado «calzar las botas» de LADETEC.

Alexey se crió en una época en que no había Internet ni computadora para un muchacho de pueblo. Al igual que me pasaba a mí, uno oía cosas que decía otro que parecía más informado; pero no es como hoy en día que en segundos verificas si es verdad o no y cuánto de verdad hay en lo que oyes. Él nos confesó que se había quedado esperando ver cantar a Freddy Mercury con Montserrat Caballé en la Olimpiada de Barcelona. Les cuento esto, amables lectores para que comprendan que su sistema de conocimientos no tenía una base sólida, igual que nos pasó a todos, provenían de lo que te caía al oído y libros y revistas que de algún modo te agenciabas y de pronto cayó en un medio en el que hacíamos Ciencia e Innovación «al duro», al más alto nivel del mundo. Sus mentores Roberto y Arturo eran extremadamente severos con él y le gastaban no pocas bromas por su candidez y sus conocimientos endebles provenientes de un nivel muy elemental. Arturo y Roberto provenían de un nivel alto en la Universidad de Las Villas y ya tenían una sólida preparación cuando Alexey cayó con nosotros. Alexey podía haber sido un alumno aventajado en el Tecnológico, pero en LADETEC tenía altas murallas de conocimientos por escalar… no obstante, no se amilanó, se vistió de alpinista y a escalar murallas se ha dicho.

Yo siempre supe que LADETEC, aun cuando era su ideal de tecnología, se le iba a quedar chiquito para su espíritu aventurero. Alexey parecía como un toro bravo, impaciente antes de salir al ruedo …pero … esperen, que ahora recuerdo una anécdota de un toro, que no era Alexey precisamente …bueno, no, eso que lo cuente Marco, que lo sabía mejor que yo. Mi post va a ser escueto, no me puedo poner a contar …otras cosas tan extensas, lo mismo que pasa con Zeus y la Mitología griega, lo mío es hablar de Alexey en los aspectos técnicos.

Alexey se incorporó al montaje del nuevo radar MRL-5M en la Loma de la Mula con todo su ímpetu juvenil, infatigable, incombustible, siempre alegre a pesar de los trabajos que pasábamos para trabajar, todo un espartano por vocación propia en un equipo de espartanos. Estábamos gestando una nueva era de los radares en Cuba y a la vez era un crisol de nuestros estándares de calidad. Yo debo haberle sonado gruñón e insoportable, y no solo a él. Fui inflexible con la calidad del montaje, a pesar de la presión del tiempo y de todo en contra nuestra. Nos pusieron en condiciones muy desfavorables y debo agradecer a Alexey que nunca dio un paso atrás, al contrario, a veces se me fue temerariamente hacia adelante.

Radar MRL-5 M con la cúpula ya montada.

Yo había decidido que el montaje de la cúpula era asunto mío en el punto más arriesgado: treparse en la «jaula» de la grúa para ir poniendo los tornillos desde el lado de afuera. Como son las cosas, llegó la grúa y yo estaba para La Habana y ellos decidieron montar a pesar de todo (la coordinación de la grúa era toda una «película» que ellos no estaban dispuestos a perder). De contra la grúa no tenía una cesta propiamente (según me contaron), era un «engendro» improvisado y muy riesgoso, colgando del gancho. Me lo dijeron post-mortem, dije OK, bueno ¿y quién se trepó en el gancho de la grúa? hummm, silencio culpable: …Alexey … y ahí me dio «el changó» ¿pero cómo se les ocurre dejar al Niño treparse en eso tan peligroso están locos o qué c0j0nis les pasó por la mente? No fue la única «hazaña», el Niño se compraba cuanto problema había en el montaje y aprendía y asimilaba electrónica de alto nivel. Finalmente «el milagro se hizo», el radar se terminó en tiempo para recibirlo Rosa Elena el 3 de abril. Primer radar MRL-5 en el mundo al que se le quitaron los antiguos mandos manuales y una PC controlaba todo el proceso. Primera vez que se montaba un radar en Cuba sin participación del fabricante y Alexey tuvo una actuación muy notable en esa proeza.

Tranquilo Alexey, tú estabas flaco porque eras jovencito, los otros no éramos tan jóvenes y estábamos famélicos.

Alexey llegó tarde para el montaje de las tarjetas electrónicas de la maqueta del radar automático, ya estábamos en fase de puesta a punto. Ahora me veo obligado a hacer una digresión un poco larga para exaltar una cualidad que Alexey puso de relieve con una acción que a mí me sorprendió.

Tarjetas cableadas artesanalmente, ya en fase de puesta a punto.

Para la lectura de la posición de la antena del radar usábamos los encoders originales del radar MRL-5, toda una joya futurista en 1975 cuando comenzó la producción seriada de este radar y seguían siendo una buena opción; pero los que vinieron con este radar estaban defectuosos desde que los sacamos de las cajas, llevaban siete años «rodando». Para leer estos encoders habíamos diseñado una tarjeta propia (como para todos y cada uno de los sistemas del radar). En 1998, cuando se aprobó el financiamiento para automatizar el radar de Pico San Juan, como parte de nuestro diseño (Proyecto ELBRUS) compramos encoders modernos, más pequeños y más fiables que los originales del MRL-5, a fin de cuentas los originales del MRL-5 eran de un diseño que ya tenía 23 años. Una característica del Proyecto ELBRUS fue que en lugar de diseñar y cablear tarjetas propias compramos tarjetas industriales. Para la lectura de estos encoders se compraron las famosas tarjetas DEVA. Los cienfuegueros, gentilmente, nos permitieron comprar dos encoders más, para nosotros ponerlos en el radar de Camagüey.

Encoders modernos, ya puestos (adaptados) por Alexey en el radar de Camagüey.

Sucede que para el radar de Camagüey no se compraron tarjetas DEVA, no eran compatibles con el diseño empleado en Camagüey. La tarjeta de lectura de la posición que acoplaba con los encoders rusos no servía para los nuevos. Había que diseñar y construir una tarjeta para el protocolo que usaban los nuevos encoders. La tarea esa se fue quedando rezagada porque estábamos enfrascados en dos proyectos importantes, ELBRUS para la automatización industrial seriada de los radares MRL-5 y FUJI para lo mismo, pero para los radares japoneses RC-32B. Leonardo, Robert, Arturo, Marco y yo estábamos hasta el cuello con el diseño de estas nuevas automatizaciones, la compra de los componentes y toda la logística asociada.

De repente Arturo me dice –jefe, ya Alexey tiene lista la tarjeta para los nuevos encoders en Camagüey, le voy a dar luz verde para montarla. Yo confieso que esa fue una pifia mía como jefe no haber estado atento a eso. Me sorprendió y me preocupó, pero no tenía tiempo para enfrascarme personalmente, también estaba en los finales de mi escabroso Vía Crucis para defender mi tesis de doctorado, si mi amable lector sigue los vínculos comprenderá por qué yo estaba tan ocupado.. Hasta ese momento todos los diseños habían sido cuidadosamente revisados por mí y en la mayoría el diseño era mío personal con Waldo. Por primera vez algo se me iba de las manos, y nada menos que el protagonista era el Niño, muy tiernecito aún para la electrónica de alto nivel. Pero no, mis aprensiones eran en vano, tuve que reconocer que el Niño había ganado el derecho a usar pantalones largos en LADETEC, el diseño estuvo bien hecho y echó a andar el sistema con un mínimo de ayuda, si es que hubo alguna, no me consta.

Las tarjetas del radar de la Loma de la Mula, cableadas manualmente (sí, sin circuito impreso, con cablecitos por detrás), duraron 8 años cuando las sustituimos por la versión industrial (ELBRUS).

Si bien al principio Alexey era el blanco de las bromas, muy pronto despuntó como jodedor, especialmente cuando trajo a su compinche Adrian, eran un azote. Le cuento una anécdota (pero hay decenas). Finalizaba ya la automatización del radar de Pico San Juan. En este radar hay numerosas historias de aparecidos y supersticiones de todo tipo, el camino es escarpado y desde la inauguración de este radar han habido unos cuantos accidentes que han cobrado la vida de varias personas. Un joven recluta se había despeñado por el precipicio y nunca apareció su cuerpo. Los guardias de la Unidad Militar de las TRT contaban (bajo solemne juramento) que en el punto del camino por donde se despeñó el recluta el espíritu del muchacho «le salía» a los que pasaban por ahí solos de noche o madrugada.

Las impresionantes alturas y el imponente y escabroso camino al radar de Pico San Juan.

El día de marras, venían bajando a pie, de madrugada, pero noche cerrada, Arencibia, Alexey y Adrian, cargando con pesadas cajas de herramientas que ya retornaban a Camagüey. Arencibia venía delante, con un fardo no muy pesado y atrás venían Alexey y Adrián con una caja muy pesada (cuando eso los dos eran flacuchos, muy lejos de los armatrostes que son hoy día). Ellos dos avanzaban lento, hundiéndose por el peso, y tropezando en las irregularidades del camino iluminado solo por la luna. Conocedores de las anécdotas de Arencibia a quien le había salido el Hombre Blanco, la Luz de Yara, los rollos de majases, el Jinete Sin Cabeza y cuánta cosa sobrenatural merodea por los campos de Cuba, decidieron gastarle una broma. Justo cuando llegaron a punto donde «salía» el espectro del recluta (que todo el mundo conocía porque los guardias no se cansaban de hacer el cuento), casi sin ponerse de acuerdo, Alexey y Adrian que hasta ese momento avanzaban penosamente, de repente salieron corriendo con la pesada caja dando gritos despavoridos y sobrepasando a Arencibia. Este, ni corto ni perezoso también se desprendió a correr loma abajo. El pobre Arencibia corría y les preguntaba –¿qué vieron? ¿qué coño vieron? y claro, prudentemente, seguía corriendo … por si acaso, que Arencibia sí sabe de aparecidos.

Ya sé que no te gusta esta foto, tranquilo, a ninguno de los otros 5 les gusta, pero así éramos.

Alexey escribe. Es el único de mis aguerridos espartanos que escribe. No me refiero a cosas técnicas, escribe literatura, poesía y prosa. Él puede que no lo sepa, pero yo leí poemas escritos por Alexey que vagaban por las antiguas computadoras de LADETEC y creo que escribe bien, no en balde ha tenido tanto éxito … bueno, ya dije que de esa parte no voy a hablar. Es mi única esperanza de que alguien escriba sobre mí con buena vibra, que los detractores no han esperado mucho para hablar mal de mí y continuarán haciéndolo.

Pues como les decía, siempre supe que a Alexey el Centro Meteorológico de Camagüey le iba a quedar chiquito para sus ansias de aventuras. En septiembre del 2000 se fue a trabajar al Hospital Militar de Camagüey, como técnico, allí lo vimos que enseguida se agenció una bata de médico; pero andaba con una pistola lanza clavos al cinto en la parte derecha y un walkie-talkie en la parte izquierda. No recuerdo cuánto tiempo estuvo ahí, luego saltó para NAVALEC, una empresa que daba servicios técnicos a los equipos electrónicos de a bordo de los barcos. Aquí empezó a dar muestras de su gestión empresarial y se agenció el servicio técnico a las salas de gimnasio de algunos hoteles en la playa (tal vez no solo en la playa). De repente, y nuevamente para mi asombro, Alexey pasó a Director Nacional de NAVALEC (sí, en La Habana). Iba ganando en conocimiento sobre muy diversos equipos electrónicos; pero obviamente, había sacado a relucir sus cualidades como dirigente. Le fue bien en eso, me consta que se tenía muy buena opinión sobre su gestión. Ah, pero Alexey tenía el espíritu de Simbad El Marino. Pidió a sus jefes que lo liberaran para enrolarse de marinero en un barco y a navegar se ha dicho. Un sobre esfuerzo (sí, además de todo siempre se creyó superman) lo sacó de servicio y puso fin a su faceta de Simbad. Retornó a su Camagüey natal y empezó a trabajar de profesor en la Universidad de Camagüey. Humm, quién nos lo iba a decir que el jovencito jodedor se iba a convertir en un serio profesor. Bueno, lo de serio … es cuestionable, una persona lo llamaba Risita, que a Alexey le cuesta trabajo «esconder la cajetilla».

Tampoco ese trabajo fue definitivo, se fue a Ecuador a trabajar de profesor en el Instituto Superior Universitario Oriente. Tampoco allí se asentó definitivo. Ahora trabaja en Cancún en una empresa que brinda diversos servicios de electricidad,electrónica y automática. Como bien les dije, Alexey se fue del Centro Meteorológico de Camagüey; pero nunca ha salido de LADETEC. A lo largo de estos 25 años siempre hemos estado en contacto y hemos mantenido una colaboración mutua muy fructífera. Alexey ha continuado estando al tanto de todo lo que hacemos en LADETEC. Ahora aprecio mucho su colaboración en los aspectos comerciales y empresariales desde que nos convertimos en una empresa privada.

Esperamos en breve abrir nuevos negocios. Como pueden ver por la foto Alexey es experto en protecciones. Vamos a vender en Cuba las protecciones correctas para trabajar en una computadora, que la mayoría de la gente se sienta así, como si nada, «al pelo» a trabajar en las computadoras y después se quejan de las dolencias.

Bueno, ahora en serio, sí tenemos planes para hacer muchas cosas y contamos con Alexey para eso. Yo aprecio grandemente la inteligencia y el empuje que Alexey le pone a todo lo que hace. Alexey fue el primero de mis monstruos que ya, por la edad, podía haber sido hijo mío, y como tal lo he tenido siempre y me siento muy orgulloso de él.

Comentarios

2 respuestas a «Hablando de «monstruos»: Alexey»

  1. Avatar de ArturobPeña
    ArturobPeña

    Bueno, casi nunca comento. En muy contadas ocasiones. Sobre las cualidades tecnicas innatas que Ale tenia, ya Orlando se explayo. Y sobre todo lo que crecio en ese aspecto. Sobre su veta gerencial, muyyy exitosa por demas, tampoco. Yo voy a hablar del Ale, persona, de sus valores, de su entera manera de ser. El dice que aprendio de nosotros, y puede ser, tal vez el ejemplo y una guia de conducta, ante situaciones dificiles, que hubo muchas. Sobre honor y dignidad, puede que haya visto algo en nosotros. Pero el tambien los lleva consigo, de serie, porque de lo contrario, el ejemplo no basta, sobre todo, si la decision correcta, cuesta cara a los ojos de ciertos jefecillos. Asi que nosotros, se que hablo por todos, pero tambien por mi en lo particular, soy afortunado de que seas mi hermanito pequeño. Gracias por tantos años de hermandad, a prueba de todo. Que sesn muchos mas, Ale

    1. Avatar de Orlando El Escriba

      Así mismo, de que aprendió mucho de nosotros no caben dudas, pero los valores de dignidad, hermandad, sacrificio, dedicación sin límites y el carácter espartano, ya los traía «emppotrados» solo que tuvo un campo propicio para darle rienda suelta con nosotros y hasta el sol de hoy, siempre ha sido el mismo, y mira que lo llevamos recio, especialmente Arturo, su mentor principal. fuimos severos con él, pero era para bien, para que creciera rápido y lo hizo.

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