Radares Mirando al Sur

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Hablando de «monstruos»: Acea, el Rey

Aquí lo tienen: Roberto Acea Reyes, el Joven Rebelde, que hizo los «cinco picos», el políglota que cambió las lenguas por la Meteorología, el hombre que pasó una temporada en la Antártida haciendo mediciones, el Rey de los Instrumentos Meteorológicos en Cuba, el gran compañero de siempre, el hombre modesto y callado, amigo de todos y trabajador incombustible, el que sigue trabajando con nosotros mucho más allá de la jubilación … el Imprescindible Acea.

Yo podría estar escribiendo durante meses cosas buenas de Acea; pero tengo que ganarme la vida con otros trabajos. Casi recién comenzado a trabajar yo, Acea me contó una anécdota que de inmediato tomé para mí y constituyó una de mis mejores iniciativas en los radares. Me contó Acea que llegó un científico inglés a pedirle una considerable cantidad de datos pluviométricos que Acea tenía muy bien conservados. Se los entregó al hombre que se mostró muy satisfecho, entonces le pidió las bitácoras con las anotaciones de servicio técnico de esos pluviómetros. Acea le dijo –no, lamentablemente no los tengo. Entonces el inglés, muy cortésmente le devolvió los datos de los pluviómetros y le dijo –no, así no me sirven de nada. Acea aprendió y yo escarmenté por cabeza ajena y lo implementé en los radares.

De su viaje y estancia en la Antártida atesoro muchísimas anécdotas, algunas impublicables. Cuando Acea y Nerey llegaron a la estación Molodiozhnaya le habían antecedido dos expediciones anteriores de cubanos. Los que habían estado antes que ellos nunca se incorporaron al trabajo, escribían libros o vaya usted a saber qué otra cosa. Los soviéticos no tenían buenas opiniones, es un lugar donde cada persona debe hacer su aporte, no es un hotel. Cuando Acea les dijo a los soviéticos –nosotros venimos a participar en todo, los soviéticos lo tomaron un poco con desconfianza.

Acea y Nerey se incorporaron a hacer mediciones de la estación meteorológica, lo que implicaba salir en condiciones muy riesgosas cada vez, era jugarse la vida en cada medición cada tres horas. También se incorporaron a la ayuda en el comedor y en las tareas de limpieza, como uno más. Al terminar el personal soviético había cambiado para siempre la imagen de los cubanos. Acea y Nerey hicieron un trabajo glorioso, como siempre lo han hecho, durante toda su vida laboral ¿Se imaginan lo que es estar 9 meses y 15 días en un lugar donde las temperaturas llegan a -89 grados Celsius? Además, salir a hacer observaciones meteorológica y radiométricas…

Tanto el viaje de ida, como el viaje de regreso a la Antártida fue pasando por varios países y la atención que le dieron nuestras sedes diplomáticas fue pésima, especialmente la de Moscú, que ni siquiera lo estaban esperando. Acea llamó y, obviamente estaban de fiesta, y tuvieron que coger taxi y llegar por su cuenta. Para los menesteres de imprevistos, al salir de Cuba les habían dado una suma en dólares que tenían que «justificar» los gastos a su regreso. Algo bastante ridículo para quienes se habían jugado la vida cada día durante meses. Acea convenció a nerey de gastarlo en sus necesidades más apremiantes antes de llegar a Cuba. Nerey temeroso le decía –¿y cómo vamos a justificar eso? Acea le dijo –no te preocupes, déjame eso a mí. En uno de los aeropuertos intermedios, cuando esperaban las maletas, pasó la de Acea y este sacó una pequeña navaja y le hizo un corte visible y la dejó dar la vuelta de nuevo. Cuando llegó a sus manos en la segunda vuelta, Acea fue a reclamar a las autoridades del aeropuertos de que le habían robado cosas de su maleta. Los del aeropuerto, a disgusto, le dijeron, OK, revisemos y me hacen una declaración y procedemos a la indemnización. Acea revisó y dictaminó: me falta una carpeta con facturas para justificar nuestros gastos ¿Nada más? –preguntaron los del aeropuerto. Nada más –respondió Acea. Hágalo constar en acta. Los del aeropuerto, muy contentos de salir de forma tan simple de este enojoso asunto, lo hicieron. Al llegar a Cuba, entregaron su acta «del robo» y fin de la historia.

Cuando yo empecé a trabajar en 1981 Acea ya estaba allí, me jubilé en el 2023 y Acea aún sigue allí. Acea es el Rey de los instrumentos meteorológicos en Cuba. Son incontables las innovaciones de Acea para mantener funcionando el parque de instrumentos. Una de las más reconocidas son sus plumillas para los equipos registradores en papel; pero hay centenares de innovaciones.

Acea no solo es un trabajador infatigable, es también un paradigma de justicia y equidad. Donde quiera que se requería una persona íntegra, incorruptible, insobornable y justa, allí estaba Acea. Recuerdo una vez que un mal director quiso botar a un custodio porque le revisó sus cosas al salir y le hizo un acta porque se llevaba «un cautín» y requirió de Acea, que estaba de guardia obrera que lo firmara. Acea le dijo –no, eso no es un cautín, es solo el casco de una cosa que fue un cautín hace muchos años, no tiene enrollado ni punta, es solo un casco. Y no lo firmó.

Acea solía salir vanguardia nacional, muy merecidamente, año tras año; pero así como es de trabajador, lo es de modesto. Ese año se creaba el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Ciencia, ya hoy desaparecido. Acea fue invitado de honor al acto central y allá fue. Se hospedaban en la Casa del Científico (la de Prado, que ya no es casa del científico), en la que había una suite. El delegado del CITMA de turno iba con ellos y había hecho sus cálculos para alojarse en la suite. Se registró de primero y reclamó la suite. Atrás le tocó el turno a Acea y el carpetero le preguntó: ¿usted quién es? Acea dijo su nombre y el carpetero cayó en la cuenta: ah, usted es el vanguardia nacional. Entonces el carpetero le pidió al delegado los papeles que recién le había dado, lo rompió y dijo –la suite es para el vanguardia nacional. Acea apenado trataba de hacer cambiar al carpetero de opinión; pero no, el hombre se mantuvo en sus trece. El delegado salió como perro que tumbó la lata.

No he conocido ni una sola persona de todos los que lo conocieron y trataron que no tenga una excelente opinión de este inestimable compañero. Yo me enorgullezco de ser su amigo y de haber aprendido muchísimas cosas con él. Espero que todos los que lo conocen escriban algo en los comentarios de mi blog para que queden para la posteridad.

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