
La risa es una cosa curiosa. Hay personas que ríen fácil y ese es el caso del mostro Leonardo Ichi. En muchas cosas Ichi me recuerda a mi papá y una de ellas es que cuando le gusta un cuento, lo repite una y otra vez, y cada vez, se vuelve a reír. Yo tengo un amigo, medio embustero y alardoso que dice que ríe haciendo el amor con su esposa. El caso es que sí, que hay mucha gente que ríe de cualquier cosa y la risa es como el bostezo, contagiosa. Lo que les voy a narrar ocurrió en el año 2010.
Habíamos viajado al extranjero (no viene al caso decir a dónde que el Bloqueo es un animal con garras largas y filosas y no deseamos que nadie salga dañado) el mostro Leonardo (Ichi) y yo a probar los dos receptores Doppler (para los dos canales de banda X y de banda S) que había sido fabricados en los talleres de una pequeña firma según nuestro diseño. Ese día teníamos un contacto con otra empresa que actuaba de intermediario. De esa otra empresa tratábamos con un señor que estaba al tanto de todo; pero ese día la reunión era con los superiores de aquel y con los de la firma pequeña.

La reunión discurría un poco insulsa, más bien era una verificación de los superiores de la otra empresa para entender qué hacíamos. Me recuerdo que el superior, cuando captó de qué se trataba, le preguntó al que estaba en contacto con nosotros que si el know-how (obviamente había olfateado un filón) era de ellos, a lo que este le respondió –no, el know-how es 100% de los cubanos, la pequeña firma solo lo ensambla según el diseño de ellos y ahora ellos están verificando que se corresponda con los parámetros diseñados.

El caso es que yo conversaba con el jefe de la pequeña firma, el intermediario de la otra y uno de sus superiores. Ichi estaba sentado por allá con uno de los subordinados de la pequeña firma. En algún momento, tuvimos que esperar por unas pruebas y Ichi con el otro no tenían mucho que hacer.

De repente, Ichi con el otro se empiezan a reír. Era como una avalancha, no paraban de reírse, así, de lágrimas en los ojos. Es que el técnico de la firma pequeña también era de risa fácil, igual que Ichi. Era risa y más risa, no paraban, llevaban buen rato riéndose. Al principio los de la firma (llamémosla grande) no prestaron atención; pero en algún momento, al parecer, el intermediario que estaba en contacto con nosotros se sintió picado y me preguntó –y aquellos dos ¿de qué se ríen? Yo les dije, ni les haga caso, ellos se ríen siempre sin motivo.

Cuando se fueron y pude hacer un aparte con Ichi le pregunto –Ichi ¿de qué c0j0nes ustedes estaban tanto rato riéndose? Dice Ichi –yo no sé, él se reía y yo me reía y no podíamos parar, él fue el que empezó.

Como siempre, nosotros que somos espartanos, nos metimos a hacer un trabajito productivo en casa de un socio, uno de nuestros fieles miembros de LADETEC, el mostro Marco.


Y claro, también paseadera y compradera que a Francisco Tilla no se le deja tirado. De hecho, a los receptores les sacamos los componentes más problemáticos para el bloqueo y los trajimos como si fueran piezas para un televisor, mezclados con las cosas de Francisco Tilla (Paco Tilla le llaman algunos).

El caso es que finalmente pudimos fabricar nuestro prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler), encargado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en persona. Ichi bautizó a nuestra criatura como RD-200SX (de doble longitud de onda). Y después hicimos dos más y si no se han hecho más…pregúntenle a los jefes por qué.

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