Este año el viejo ARS-3 hubiese cumplido 58 años entre nosotros, si no lo hubiéramos matado en los 90. No malicioso lector, no fue para comérnoslo como alguna gente hizo con los pobres gatos de mi reparto, que se desaparecieron. Por esas casualidades que tiene la vida yo lo conocí en el mismo año 1966 en que lo instalaron, y claro, no fue un encuentro profesional, como el de 1981, porque en aquel entonces yo era pionerito y estaba en Primaria. Resulta que me llevaron de «excursión», desde mi escuela en Florat hasta el aeropuerto, a lo que era el recién nacido Centro Meteorológico de Camagüey, una novedad en nuestra ciudad. Y así, 15 años después me convertí en el primer ingeniero que quiso quedarse a trabajar allí. Lo demás es historia…
Lo recuerdo nítidamente. No fue un recuerdo positivo, sino negativo. Me dije a mí mismo —Qué lugar tan feo, no trabajaría aquí por nada del mundo— Y nada, justo allí, oh ironías del destino, fue a donde fui a trabajar…y hasta que me jubilé en julio del 2023. «Nunca escupas para arriba» dice el dicho.
El ARS-3 que nosotros recibimos en 1966 era un radar excedente de guerra, que se fabricó con el nombre de SON-4 (siglas en ruso de Sistema Orudinnoi Navodki, que quiere decir sistema de guiado de artillería), en 1957. Estos radares provenían de una transferencia tecnológica hecha por los aliados en los finales de la guerra. Se trataba del radar SCR-584 fabricado por los Estados Unidos y posteriormente la Unión Soviética continuó su producción propia, ya bajo el nombre de SON.


Unos añitos después, a partir de los radares SON-4, se fabricaron los ARS-3 (nunca supe si hubo un ARS-1 y un ARS-2, supongo que sí) para el trabajo meteorológico, y uno de ellos vino a parar a Cuba por la colaboración de la Academia de Ciencias de la URSS con la Academia de Ciencias de Cuba, y en particular con el recién nacido Instituto de Meteorología de Cuba. El ARS-3, que fue el primer radar meteorológico propiamente que entró a Cuba, vino para el «parto» del Centro Meteorológico de Camagüey en 1966, y se puso en funcionamiento en julio de este año, antecediendo al DECCA-47 que se instaló en Gran Piedra en septiembre, y que era un radar marítimo (de vigilancia costera), pero que fue empleado con fines meteorológicos.

Pues cuando comencé a trabajar en 1981, hete aquí que allí me esperaba mi viejo conocido de la primaria, el radar ARS-3, convertido, gracias al ingenio y las manos de oro del ingeniero ruso-moldavo Román Tichina, en el flamante ARS-3M (M de modernizado) para trabajar en los experimentos de Lluvia Provocada. Yo en realidad había entrado para trabajar en el nuevo MRL-5, pero Tichina consideró necesario entrenarme en el viejo ARS-3, y fue realmente muy provechoso. Aprendí cómo se hacía un radar con medios propios.

De los operadores «viejos», es decir los que estaban cuando yo comencé, o que terminaron el curso apenas acabado de empezar yo recuerdo: Al de la foto, Jorge Bisbé (me dijeron que ya falleció, Julia, que ya no operaba cuando yo empecé, y posiblemente haya sido la primera mujer operadora (ya está jubilada), y Yoel. Después aparecieron Pedro Saldaña, Felix Gamboa, Eduardo Bisbé, hummm no recuerdo el nombre del otro Bisbé que también estuvo con nosotros un tiempo, Jorge Felix Ballester…hay otros que no logro recordar por el nombre. Más tarde llegaron Picón, Eduardito, Luis Bisbé (sí, los Bisbé son una dinastía, el tío, que es el de la foto, y los tres sobrinos). Ese radar estuvo lleno de anécdotas, la mayoría impublicables, como aquella de por qué botaron al viejo Bisbé de la UJC, contada por él mismo. En fin, que eso sería para escribir un libro.

Pues bien, el «difunto radar» pronto cumplirá 60 años (en el 2026) de su instalación en el Centro Meteorológico de Camagüey y vale la pena recordarlo. No, no lo matamos para «comérnoslo», sin embargo…la «fauna nocturna» del Centro Meteorológico de Camagüey lo «devoró» en menos de un mes…se llevaron tornillos, tuercas y arandelas, no quedó nada dentro de él…ni sé para qué, pero la inteligencia popular es muy sabia y le encuentra acomodo a cualquier cosa. Le pasó como al pez del Viejo y el Mar.

Muchos años estuvo vigilando el tiempo para nuestra provincia y provincias aledañas. Era una mezcolanza de tecnologías de varias generaciones, excelente para aprender todo sobre los radares.

Y ya lo ve mi amable lector, en este lugar «donde yo nunca trabajaría» eché 41 años y ocho meses.
Ironías del destino, me botaron de jefe en septiembre de 2022, señalándome negligencia y falta de control sobre los recursos humanos a mí asignados (eso porque mis tres mejores ingenieros viajaron a Taiwán a montar un radar por cuenta propia; pero regresaron, no robaron nada, no malversaron, no revelaron «secretos», no pusieron en peligro a Cuba ni a Taiwán, solo sirvieron como peones de montaje y sí, se ganaron un dinero extra porque el salario después del «Ordenamiento» se volvió simbólico).
Sin embargo los recursos humanos asignados a cierta jefa dentro de CITMA (de cuyo nombre no me quiero acordar), vendieron pasaportes y trámites a nombre del organismo y a la firma de ella en un claro acto de corrupción y …nada, ella no tuvo descontrol de sus recursos humanos, ni tuvo negligencia, es más, le dieron un Premio Nacional.
Asì las cosas, la jefa que me mandó a botar deshonrosamente de jefe del Centro de Radares está «en el servicio de exteriores» (al parecer temía que su «reputación» se aruinara con la indisciplina de mis ingenieros y para que no quedaran dudas, también me botó a mí).
Pues nada, a nosotros no nos quedó más remedio que agruparnos en una empresa privada (CNA), llamada LADETEC en la que seguimos sirviendo a las empresas estatales cubanas y seguimos cumpliendo con la encomienda de nuestra querida ministra Rosa Elena Simeón: ser «una punta de lanza en la Innovación Tecnológica».
El CITMA, de un golpe … se quedó sin los cuatro expertos de radar con reconocimiento internacional … la vida mostrará quién tenía la razón.
…
Septiembre de 2026: ya ningún radar funciona. Al CITMA lo desintegran…

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