
El montaje del radar de Holguín fue una verdadera epopeya. Me quedé esperando que el Sindicato nos diera una Bandera de Proeza Laboral, creo que bien que nos la ganamos (hum sueno envidioso); pero bueno…el reconocimiento de mucha gente que presenció nuestro trabajo sí que lo tuvimos. El 16 de mayo comenzó la construcción de la edificación y ya el 29 de julio ya entregábamos el radar funcionando.

El montaje fue muy apresurado, los propios fabricantes alemanes consideraron que habíamos roto todos los récords de rapidez de montaje, y a eso súmele mi incrédulo lector que una vez que terminamos el montaje, cuando vino Harry, el integrador de la fábrica, encendió el radar y todo funcionó correctamente. Harry no se cansó de repetir a todo el que lo quiso oír, que nunca había tenido un caso así, de CERO errores en el montaje, mucho menos hecho por ingenieros que no habían recibido capacitación de la fábrica. Siempre hubo sus problemas, pero, soluciones también…lean la siguiente anécdota.

Normalmente, las guías de onda de un radar se montan de arriba a abajo, es decir de la antena hacia el armario transmisor/receptor que está en un local más abajo. Allí el circuito de microondas (las guías de onda), deben coincidir exactamente con las guías de onda que salen del transmisor/receptor y eso decide la posición de este armario. Dada la prisa, se comenzó a montar desde arriba y para ganar tiempo, se midió y se calculó donde debía ubicarse el armario del transmisor/receptor y se empezó a armar también todo el equipo del transmisor y receptor.

Cuando llegó el momento de empatar las guías de onda (la que venía de arriba con la que venía de abajo)…no coincidían…como era de esperarse, a pesar de que se había medido cuidadosamente. El montador alemán le dijo al mostro Leonardo-Ichi —nada, a desarmar el armario, moverlo y volverlo a montar. Eso implicaba una pérdida de tiempo grande, trabajo perdido, desmontar un armario que pesaba más de una tonelada…y volverlo a montar una vez movido y puesto en la posición correcta.

Entonces Leonardo-Ichi le dijo al montador Joseph —tranquilo, yo tengo una herramienta para eso. Joseph, muy escéptico, le replicó–Leonardo, aquí, a este local, no se puede entrar un montacarga ni ninguna máquina herramienta con la potencia suficiente para mover ese armario de más de 1 tonelada, no hay espacio…Pero Ichi, que siempre tiene inventivas y soluciones para todo, tenía su «herramienta secreta» y fue a buscar al Niño. El Niño era un obrero de la brigada de la construcción que ejecutaba trabajos en la obra.

Obviamente, un humano nada puede hacer para mover ese armario; pero el Niño no es humano. El Niño para sentarse a almorzar tenía que hacerlo en 3 sillas a la vez porque una o dos sillas se rompían con su peso. Un hombre superpesado, de fuerza descomunal que manejaba un martillo neumático en la brigada de los constructores, vaya, lo que se dice un negrón bien despachao. Así pues, el Niño pegó la espalda a la pared y para asombro de todos menos de Ichi, movió el armario de los transmisores/receptores hasta que coincidieron perfectamente las guías de onda que salían del transmisor/receptor con las que bajaban de la antena.

Y así fue la historia, el montaje del radar de Holguín estuvo lleno de acciones heroicas de muchas personas, criollos y venezolanos, camagüeyanos y holguineros, radaristas y constructores, dirigentes y pueblo….Me apena no verlo funcionando al momento que escribo esto (a 19 años del montaje); pero estoy seguro que que aun tiene larga vida, que ya superó a la de sus 8 congéneres venezolanos. A fin de cuentas mantuvimos, sostuvimos y modernizamos a los radares japoneses con 50 años de explotación. En LADETEC estamos listos para brindar nuestros servicios si nos necesitan, a fin de cuentas, somos 4 expertos certificados por el fabricante alemán y vivimos y trabajamos en Cuba y para Cuba.

«Sumar, no restar», dice el Presidente ¿o no? Cuando la visita de Miguel Diaz-Canel a LADETEC en 2019, enseguida se interesó por el radar de Holguín (claro, él y el General Acevedo fueron los que dirigieron esta hazaña), entonces él y Leonardo-Ichi chequearon remoto la señal de este radar y ambos rememoraron los detalles de aquella epopeya.
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