Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

¿Modus operandi? Innovación y más innovación…

Llevo más de 40 años que he estado atento a cuanta cosa se publica sobre radares meteorológicos en el mundo, desde los tiempos de enviar/recibir las cartas de papel en sobres con sellos, hasta las facilidades de Internet de hoy día. He tenido la suerte de visitar numerosos radares en el mundo, desde los más avanzados en centros de investigación y servicios hasta los que se han instalado en países eufemísticamente llamados “en vías de desarrollo”, que más bien deberían llamarse países “que nunca se van a desarrollar” y he conocido en persona a muchas de las personas que han llevado adelante el desarrollo de los radares. Estas interacciones me han permitido hacerme una idea sobre cuáles son los aspectos que diferencian a los radares cuya información es explotada con alta efectividad de aquellos cuya información es subutilizada y terminan desapareciendo cuando aún podrían haber seguido siendo de utilidad para su país. Uno de estos aspectos es el servicio técnico y si mi fiel lector me lo permite le comparto nuestras experiencias en Cuba.

Creo firmemente que el factor humano es lo primordial para obtener un desempeño notable de un radar meteorológico … y de cualquier otra tecnología y en cualquier trabajo. Y este factor humano es primordial no solo en la explotación del equipo, sino también en el servicio técnico. Es precisamente el servicio técnico el que garantiza, no solo que el equipo funcione, sin también que, como instrumento de medición sofisticado, se mantenga en sus parámetros nominales. De lo contrario ¿a quién le puede ser útil un instrumento que no se sabe qué mide?

Por muy sofisticado y automatizado que sea un radar, si carece de un servicio técnico de alto nivel, no durará mucho tiempo trabajando en sus parámetros nominales. Es cierto que, con los avances de la electrónica, la mecánica y la computación, el trabajo del servicio técnico se ha simplificado; pero a la vez, se ha hecho mucho más difícil de asimilar, tanto que la mayoría de los que adquieren radares se encuentran encadenados al fabricante para resolver los problemas de servicio técnico. Al fabricante, que paga bien caro a sus expertos, no le queda más remedio que cobrar sus servicios a precios tales, que muchos no pueden pagar, entonces los radares se van apagando hasta desaparecer. Cuba es una rara excepción.

¿En qué se ha basado esta singularidad que le ha permitido a Cuba mantener funcionando radares que fueron fabricados entre 1972 y 1982? No se puede decir que es porque estos radares eran muy buenos, que lo eran; pero en otros países desaparecieron hace muchos años tras una corta explotación. También radares modernos y sofisticados como el de Holguín, que solo data del año 2005, en otros países colapsaron. Así pues, me permito darles mi punto de vista de en qué se basó nuestro servicio técnico para mantener y mejorar viejos radares durante tantos años.

Búsqueda incesante de la experticia

“Alcanza la excelencia y compártela”. San Ignacio de Loyola

En LADETEC el entrenamiento en asuntos de radar siempre fue una premisa. Sin importar a qué nos dedicaríamos como tarea específica, formábamos a todos como ingenieros de radar. Hubo muchos ejemplos de Ramoncito, Marco, Wilfredo, Luisi, Yasser, Josmar y Leo (ingenieros de software) resolviendo problemas de hardware a pesar de ser especialistas de software. De la misma forma todos participaban en las tareas de mantenimiento, incluso de mantenimiento o montaje mecánico. Cualquiera era capaz de ir a un radar y enfrentarse a reparaciones complicadas aun cuando tuviera que recibir consulta remota. De la misma forma, los ingenieros de hardware realizaban instalaciones y modificaciones en el código fuente compilando nuevas versiones con asesoría remota, sobran ejemplos de Albio, Arturo, Roberto y Andrés (ingenieros de hardware) haciendo modificaciones al código fuente y compilando exitosamente en un radar, comandados de forma remota por uno de los ingenieros de software. Obviamente, no todos llegaban a tener la experticia de Leonardo (Ichi) como Ingeniero Principal Integrador de Radares; pero sí eran capaces conducir reparaciones exitosas en cualquier radar. Nunca los ingenieros de LADETEC regresaron “sobre el escudo”, dejando un radar “de baja”, es decir, fuera de servicio, a pesar de que en muchos casos no se enfrentasen a un problema que fuera de su área estrecha de experticia.

Personalmente formé a 36 ingenieros como expertos de radar y estos a su vez sirvieron como instructores para otros y cada uno de nosotros hizo todo lo que pudo para que los entrenados fueran mejores que los entrenadores. Puedo decir con orgullo que al menos cinco me rebasaron en todos los aspectos y más de 10 me superaron en muchos renglones específicos y me igualaron en el resto. Esta política de entrenamiento y superación, basada en las competencias, nos permitió alcanzar altos estándares en el desempeño y efectividad de nuestros radares.

Servicio técnico basado en la innovación

“La necesidad es la madre de la invención”. Platón

Mucho se habla hoy en día en Cuba de actividades “basadas en la ciencia y la innovación”; pero a mí mucho de eso me parece retórica hueca y consignas que no muestran resultados concretos. Es más, en mi percepción, la tendencia en todos los ámbitos no es a innovar, sino por el contrario, a comprar cosas hechas nuevas para sustituir equipos que podrían haber durado mucho más; pero fueron desatendidos. Lo que veo en la Cuba de hoy es una tendencia de “borrón y cuenta nueva”.

Nosotros en LADETEC llevamos a la práctica lo de hacer un servicio técnico verdaderamente basado en la innovación tecnológica, los hechos hablan por nosotros. Como dice un amigo, “dato mata relato”. La eficacia de nuestros radares, medida por la cantidad de observaciones que proporcionaron fue creciendo todo el tiempo. Hoy en día los radares meteorológicos cubanos hacen 18 veces más observaciones que en el pasado. La demanda energética total en 24 horas, en cambio, bajó drásticamente (diez veces menos).

Creo que no fue una intención, es que no teníamos otra opción. Si nos hubiésemos quedado esperando por los repuestos para restablecer la circuitería original, los radares hubiesen colapsado como lo hicieron en otros muchos países. La carencia de repuestos fue causada por varios factores: 1) no tener suficiente financiamiento. 2) no haber disponibilidad de repuestos específicos de radar por obsolescencia del equipamiento. 3) la desaparición de la Unión Soviética y de todo el campo socialista. 4) el bloqueo de los Estados Unidos.

Contrario a lo que piensan muchos, la solución no es comprar radares (ni ningún equipo) nuevos. Nuestra estrategia fue modernizarlos con soluciones propias. La táctica fue irlo haciendo circuito por circuito en la medida en que se rompían, en lugar de comprar repuestos para el original, desarrollábamos soluciones más modernas, comprando componentes comunes disponibles en un mercado amplio para eludir el bloqueo y hacerlos más reparables. De ese modo, ante cada rotura, buscábamos soluciones innovadoras propias y los radares se fueron modificando tendiendo al Prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler).

Nuestra estrategia de innovación demostró su flexibilidad, de forma notoria, al permitir que la automática de control evolucionara satisfactoriamente, sin re-diseños, pasando por cinco generaciones de equipamiento de automática. De igual forma el software ha ido evolucionando sin rupturas, acorde a las nuevas tecnologías. permitiendo asimilar los cambios en la circuitería sin grandes modificaciones.

El primer ejemplar seriado de Radar Meteorológico Cubano (Doppler), fabricado totalmente con soluciones 100% innovadoras y nacionales, montado en Casa Blanca aun en medio de la pandemia, demostró las ventajas de este diseño. Flexibilidad de hardware y software, sostenibilidad, eficiencia energética, adaptabilidad a las necesidades, enfoque de Industria 4.0 e IoT, independencia tecnológica, esas son las características principales que se implementaron en los radares meteorológicos cubanos. Una historia de innovación continuada desde la fundación de LADETEC en 1990.

¿Epílogo?

Dejamos todos los radares con mando completamente automático y remoto (IoT), consumo de potencia y energía muy reducido, muy bajo impacto ambiental. El prototipo del Radar Meteorológico Cubano (Doppler) funcionando en Camagüey y dos ejemplares seriados (Casa Blanca y Holguín). Numerosas soluciones que forman parte del prototipo funcionando en diverso grado en los otros cinco radares. Ese es nuestro legado. Se nos quedaron cosas por hacer, yo espero que se le de continuidad y se mantengan entre los diez primeros del mundo, lugar ganado a base de sacrificio y esfuerzos.

LADETEC siempre ha tenido como divisa la innovación sostenible. Actualmente somos una empresa privada y brindamos servicios de hardware, de software, de asesoría y claro, no faltaba más, de radar. Hemos continuado desarrollando nuevas soluciones para radares meteorológicos, basadas en los últimos avances de la electrónica y la computación empleando hardware y software libre. Si al lector le interesa, puede leerse en el siguiente artículo nuestras nuevas «criaturas»:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *