Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Hablando de «monstruos»: Chomi

“Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo de un niño o de sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común…” 

Recuerdo el día que lo conocí. Fue cuando se presentó como Ministro del CITMA en el Instituto de Meteorología, el 13 de marzo del año 2009. Por supuesto, todos sabíamos quién era, su biografía es bien conocida en Cuba; pero yo no lo había visto en persona. Ahora me hallo bajo el impacto de conocer de su desaparición física. Desde el 2009 al 2012 tuve una larga y fructífera relación de trabajo con él.

Sí, hablo de José Miguel Miyar Barruecos. Establecimos una relación tan dinámica y estrecha, que el director del INSMET, Tomás, me autorizaba a tratar directamente con Chomi y mantenerlo al tanto. Chomi me llamaba a la casa y cuando yo contestaba su primera palabra era: ¡Talibán!, explícame esto en detalle…refiriéndose a algún mensaje mío de correo electrónico sobre las cosas de los radares, y a continuación agregaba: porque yo me leo todos tus correos al detalle. Para que mis lectores tengan una idea del extraordinario aporte de Chomi a la actividad de los radares meteorológicos y a la consecución del prototipo del Radar Meteorológico Cubano (Doppler), les narraré algunas de mis vivencias con esta personalidad extraordinaria, que sin embargo, era de un carácter jovial, siempre de buen talante, con fino humor criollo.

En el año 2009 tuvimos 4 impactos de rayos que destruyeron la automática de estos 4 radares. Chomi me preguntó qué debíamos hacer para restablecerlos y que no volviera a suceder. A la semana siguiente viajé a La Habana con dos de mis ingenieros porque Chomi había organizado un encuentro con especialistas del ICID y de Ecosol Eléctrico.

Nos reunimos en la que era oficina del director, adjunta al salón de reuniones (pecera) del INSMET. Chomi tardaba, y los reunidos nos pidieron que fuéramos adelantando. Di una explicación exhaustiva de los radares y de cómo nosotros habíamos hecho la automática, créanme que poniendo todos mis conocimientos. Al rato largo, llega Chomi, se sienta a mi lado muy campante, toma la palabra y comienza a explicarlo todo, les juro que con un nivel de detalle similar al mío, cuando ya había avanzado bastante, los presentes no pudieron aguantar la risa, parecía que Chomi me estuviera «moneando», tan exacta era su descripción. Al ver la risa de los presentes se vira para mi y me dice –¿Qué dije mal ingeniero? –Y nosotros, nada, que es pasmosa la explicación suya, que no ha omitido ni el más mínimo detalle de todo lo que yo había dicho, y les juro a mis lectores que se trataba de una explicación a nivel de componentes electrónicos detallados, con qué y por qué se usaba esto y lo otro y cómo el pensaba que se debía acometer el problema. Téngase en cuenta que hablaba ante ingenieros experimentados, nada de cosas generales. Su aporte a los radares fue monumental. Ante cada problema en los radares Chomi me decía–¿A quién reúno? ¿Qué te hace falta? Y convocaba a los implicados y los ponía en función nuestra.

Un asunto al que dedicó tiempo fue al problema de la torre de comunicaciones en el radar de Pilón hasta su solución. Él me preguntaba –¿Cómo va el lío en «el Mamey de la Discordia»? Se refería al diferendo entre nosotros y los compañeros de Radiocuba por la reubicación de una torre que había sido derribada por el huracán Dennis en el 2005, allí, en la Loma del Mamey, donde está el radar de Pilón.

Él solía decirme –Fidel me encargó que me ocupe de lograr el Prototipo de Radar Meteorológico Cubano y eso hago, y lo hizo, hoy tenemos tres radares Doppler y numerosos problemas resueltos en todos los radares. Chomi es de esos hombres para quienes la frase de Martí encaja perfectamente: «La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida». Descanso eterno a este Grande de la Patria.

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