
A mediados del año 2017, la ministra Elba Rosa Pérez Montoya nos reunió en la delegación del CITMA en Camagüey. Como es lógico, ella me interrogó para conocer sobre la preparación para la venidera temporada ciclónica. Yo respondí lacónica y triunfalistamente –si viene un huracán lo enfrentaremos como nunca. Ella se asombró y comentó que yo siempre solía enumerar una larga lista de problemas. Ahora también podría comentarle una larga lista de problemas –le dije– pero usted me pregunta con vistas a enfrentar un huracán, y es diferente a estar listo para enfrentar tormentas locales severas todo el año, aunque tenga mucho en común. Lea mi insaciable lector lo que pasó y saque sus propias conclusiones.
El año 2017 fue un año grande para mí en lo personal. El radar de Holguín, de un desempeño muy errático a pesar de ser el radar más moderno de Cuba, que había estado detenido desde 2011, fue puesto en marcha con nuestro sistema de control VESTA|RDA-M (la M por modificado para adaptarnos a usar los módulos de control de este excelente radar). El radar RD-200SX Doppler, de Camagüey ya se consolidaba con 5 años de funcionamiento exitoso. Culminábamos una campaña de poner de alta varios radares con innovaciones que les daban estabilidad. A principios de julio hice un periplo por Holguín y Gran Piedra para ultimar detalles. Así pues, me sentía seguro a pesar de que los radares más occidentales: La Bajada y Punta del Este, estaban fuera de servicio; pero yo tenía el santo iluminado de que sería por el oriente la pelea. Y vino Irma a confirmarlo.

Para el sistema de vigilancia meteorológica por radar la pelea comenzó el 7 de septiembre a las 11 p. m. Irma venía por el norte. Todos esperábamos que fuera el recién modernizado radar METEOR-1500 S de Holguín el primero que captara con certeza el ojo del huracán…pero, nos equivocamos. Las palmas se las llevó el «viejito», el capitán de capitanes, el radar de Gran Piedra, el que yo visité, chequeé y «santigüé» como hace un coach con su boxeador antes de una pelea importante en una visita que también fue importante para mí.. La pelea con Irma duró hasta las 3 p. m. del día 10 de septiembre cuando ya el ojo de Irma se le perdía al radar de Casa Blanca. La «pelea» había durado para LADETEC/Centro de Radares, 64 horas.

Sucesivamente fueron entrando los radares de Holguín, Camagüey, Pilón, Pico San Juan y Casa Blanca. Fíjese el amable lector en la última línea del gráfico que dice: Radares colimando el ojo de Irma: 1, 2, 3, 4, 5, 4, 3, 2, 3, 2 y 1. Sí, llegamos a tener 5 radares viendo el ojo de Irma a la vez. En el gráfico pueden ver a qué hora entró y salió cada radar. Los radares actuaron de forma PERFECTA con vistas a este huracán. Lamentablemente, Pico San Juan, que tuvo un desempeño perfecto también, no pudo transmitir las imágenes porque la conexión por fibra óptica se interrumpió en un punto intermedio entre el radar y el backbone de ETECSA que no tenía respaldo de grupo electrógeno. Saque usted, amable lector sus propias conclusiones y denos una calificación que no venga tan de cerca como la mía.


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