
Yo saqué 5 puntos (calificación de sobresaliente en la antigua Unión Soviética) en todas las asignaturas que llevaban calificación en mis cinco años de carrera. En algunas universidades de occidente le llaman a eso Suma Cum Laude. Por más que yo era un estudiante muy obstinado y tenaz no podía estudiar para la máxima calificación en todo. Nunca he tenido un talento fuera de lo común, por tanto, obtener estas calificaciones exigieron de mí, no solo un enorme esfuerzo, sino también un algoritmo, una estrategia, porque a mí, el tiempo no me alcanzaba para sabérmelo todo. En aquellas asignaturas que no llevaban un examen con calificación, yo “descansaba”. Les explico a mis amables lectores. Había asignaturas que no tenían examen, sino una prueba sin calificación oficial. Se llama zachót en ruso. Era como un aprobado/desaprobado (зачёт/незачёт) Crédito/No crédito, sin nota. Daba igual si contestabas para 5 como si contestabas para 3, igual te anotaban zachót, es decir, “pasó” (o no pasó y había que repetirlo hasta obtener el «pasó»). Y en esas asignaturas yo contestaba para 3, es decir, no tenía que tratar de sabérmelo todo, se trataba solo de aprobar “por los pelos”, cruzar “la varilla” del aprobado “rozando”, un descanso a la mente comparado con la obligación que yo me imponía de obtener un 5. No sé si es que yo les prestaba poca atención a esas asignaturas; pero la realidad era que esas asignaturas no me gustaban. Bueno, había otras muchas que no me gustaban; pero como tenían examen con nota me las estudiaba para 5, y quieras que no, les tomaba un poco de “cariño”. En casi todos los casos, me gustaran o no, me la estudiara a fondo o no, yo las hallaba muy pertinentes para la carrera, excepto en un caso…
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Hace unos días, justo el 29 de mayo, participaba yo en un Taller sobre radares en Bogotá. Me antecedió en mi presentación sobre las experiencias cubanas, el colega 











No lo conocí personalmente. Lo había visto en la televisión en las visitas que había hecho a Cuba. De pronto entró de lleno en mi vida. Me solicitaron que fuera a impartir un curso sobre interpretación de imágenes de radares meteorológicos. Los colegas meteorólogos venezolanos se habían comprado 8 radares meteorológicos de última generación y no tenían preparación de cómo usarlos. Y me ví en un abrir y cerrar de ojos en Venezuela, como buen martiano, lo primero que hice fue a